Guadalajara se manifiesta contra la instalación del almacén nuclear

Miles de personas desafiaron ayer la amenaza de tormenta y salieron a las calles de Guadalajara a dejar claro que no quieren un cementerio nuclear en la región. La manifestación, principalmente convocada contra la candidatura de Yebra, acabó arropando también la de Villar de Cañas, en la provincia de Cuenca. Ambas forman parte de la lista de ocho localidades que aspiran a albergar el Almacén Temporal Centralizado (ATC). Aspecto de la cabecera de la manifestación celebrada, ayer, contra el almacén de residuos nucleares.

“Este es un paso que teníamos que dar”, declaró Javier Gómez, portavoz de la Plataforma Anticementerio Nuclear de Guadalajara que convocó la protesta. Gómez cifró en 15.000 el número de manifestantes y defendió que la respuesta de la gente demuestra que en la provincia no hay, como requiere el Gobierno, consenso. “Sí lo hay en contra de traer aquí el ATC”, subrayó. Detrás de una pancarta con el lema Yebra no se vende marchaban, entre otros, el alcalde de Guadalajara y presidente del PP en la provincia, Antonio Román, así como el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda. El primero calificó de “innecesario” el concurso abierto por el Gobierno central para albergar residuos nucleares, y dijo que la iniciativa “ha promovido la confrontación entre personas, partidos, ciudades, pueblos y comunidades”. Puede, es más que probable que no sea la primera manifestación contra el ATC: la plataforma convocante cerró el acto anunciando nuevas movilizaciones para marzo.

Fuente: efe

Vivir junto al almacén nuclear de El Cambril

Desde hace 20 años, Hornachuelos y tres municipios más comparten sus días con el almacén de residuos radiactivos de El Cabril.

No le tienen miedo, pero se preguntan dónde están los beneficios prometidos.

Catorce pueblos de cinco comunidades autónomas han pujado para quedarse el almacén temporal centralizado (ATC) de residuos radiactivos, y los ocho finalistas esperan veredicto en cuatro o cinco meses. En mitad de todo el revuelo mediático suena el nombre de El Cabril, en el noroeste de Córdoba, el único almacén nuclear que por el momento existe en España.

Una vuelta por sus alrededores -por Hornachuelos, Fuente Obejuna y varias de sus aldeas y pedanías- deja un rastro de vecinos que digirieron la proximidad hace ya mucho tiempo, aunque a más de uno le haya provocado ardores. Apenas hay debate, y casi nadie plantea a estas alturas el desmantelamiento de El Cabril: los más críticos quieren verle la fecha de caducidad, mientras que la mayoría exige más compensaciones.

Aquí la cosa estuvo al rojo vivo hace 20 años, cuando el Gobierno decidió ubicar un almacén de residuos nucleares de media y baja actividad en el término, cerca de una antigua mina de uranio que desde 1961 se usaba para guardar bidones de basura radiactiva. Los vecinos se opusieron, se manifestaron, patalearon. Pero el Ayuntamiento concedió la licencia. El Cabril arrancó en 1992 y el rechazo inicial se ha diluido ante algo que al menos ha dado algunos beneficios y, que se sepa, ningún susto.

“Nos rendimos y muchos de los críticos terminaron trabajando allí”, resume Julia Rodríguez, presidenta de la Asociación de Mujeres Azahar 2000. Emplea a 30 de los 4.700 habitantes de Hornachuelos (eran más de 5.000 hace 10 años), que apenas tiene industria ni empresas asentadas y vive de los cítricos, el corcho, la miel, las monterías.

“Y del PER [Plan de Empleo Rural]“, apostillan algunos. Dicen que cuando acabe la recogida de la naranja y la aceituna subirá el paro a más del 40%.

“Ni pensamos ni hablamos de El Cabril. No forma parte de nuestras vidas, supongo que como mecanismo de defensa; no puedes estar continuamente con el ¡ay! del peligro”, reflexiona Ana Mari Becerra, de Azahar 2000. “La mayoría de los jóvenes casi ni saben que existe, y no creo que eso sea bueno”, añade.

Resulta más sencillo mirar para otro lado cuando uno vive en un municipio de 95.000 hectáreas, uno de los más extensos de España, separado del silo nuclear por el parque natural Sierra de Hornachuelos y 40 kilómetros de carretera de montaña jalonados de vallas, portones y cadenas con candados. Más del 90% de este suelo es privado, pertenece a enormes fincas donde se organizan monterías de alto copete. A la vuelta de un zigzag del camino aparece un cartel que anuncia el almacén centralizado, con el nombre de quien lo gestiona: Enresa (Empresa Nacional de Residuos Radiactivos). Hasta aquí viajan unos 1.200 metros cúbicos anuales de basura, que será radiactiva durante 300 años, procedente de hospitales, industrias, centros de investigación y de las seis centrales nucleares españolas.

Si el plan energético no cambia y el último de los ocho reactores en funcionamiento se apaga hacia 2030, el complejo tiene capacidad para albergar todos los desechos de media y baja actividad que se generen hasta ese momento. 176.300 metros cúbicos en total. Cuando eso ocurra y termine su vida útil, las dos plataformas de almacenaje montadas en esta finca de 1.126 hectáreas serán selladas, cubiertas por una colina artificial plantada de verde y similar a las de su entorno, controladas por un programa de vigilancia.

El Cabril ofrece una estampa de competencia, de que todo está bien pensado y resuelto. Los bidones radiactivos entrando en camiones, el puente-grúa trasladándolos, depositándolos, siempre en sólido, con metros de hormigón recubriéndolo todo. Periódicamente se analizan muestras de aire, agua, vegetación, caza, pesca, y se envían al Consejo de Seguridad Nuclear.

“No hay impacto sobre el entorno”, asevera la técnica de comunicación Montse Pérez Camacho, que ejerce de cicerone. Y ése es el único dato disponible por ahora, a la espera de que se haga público un estudio epidemiológico sobre efectos de las radiaciones elaborado por el Instituto Carlos III de Madrid. “Las estructuras resistirían un terremoto de 7,8 en la escala Rich¬ter, que es un grado y medio más del máximo previsto en la zona”, prosigue nuestra guía mientras conduce por claustrofóbicas galerías en el subsuelo. Forman la red de control de infiltraciones: si a una gota de agua se le ocurriera burlar todas las barreras y aislantes, tocar producto contaminado e intentar seguir su camino, sería recogida aquí abajo, en un sumidero, y retenida. Son explicaciones para rebatir dos argumentos que enarbola la asociación ecologista local Hornasol: la finca está situada en zona sísmica y con mucha agua cerca, de arroyos que vierten en el pantano de Bembézar.

“Es evidente que tenemos al lado algo potencialmente peligroso”, afirma Cándido García, profesor del colegio público Victoria Díez, ex concejal de IU, y que defiende las renovables. “No es serio decir no a las nucleares, a los cementerios o a los combustibles fósiles, pero tampoco plantear alternativas; y el hecho es que generamos residuos radiactivos que hay que guardar en algún sitio”, replica Javier Soligó, director del centro. El debate se reproduce media hora después con alumnos de 11 años, de sexto de primaria, que nunca han tratado en clase el tema del almacén nuclear, pero saben lo que es.

La mayoría de las conversaciones terminan escorando de lo medioambiental a lo económico. Como la que tiene lugar, ya por la tarde, con la asociación de padres y madres del Victoria Díez.

El presidente, José Arévalo, se pone rabioso cuando piensa en los inconvenientes que causa El Cabril: “Vamos a Fitur a promocionar nuestro parque natural y nos preguntan qué hace un parque natural dentro de un cementerio nuclear. Prometieron que traería desarrollo económico a la zona… ¿Dónde está?, ¿dónde están los beneficios?”, exclama. Una orden ministerial fija la asignación económica que reciben anualmente cuatro localidades por su proximidad a El Cabril. En 2009 les correspondieron 1.900.000 euros: el 50% para Hornachuelos, cerca del 26% para Fuente Obejuna y el 24% restante a repartir entre Las Navas de la Concepción y Alanís).

Ahora, los cuatro alcaldes piden más fondos porque no quieren que se produzca un “agravio comparativo” respecto al futuro ATC, que, según Industria, creará hasta 500 empleos y dejará seis millones de euros al año. “Yo no sé si es que no han sabido o no han podido negociar mejor, pero la gestión municipal de ese dinero ha sido pésima, da igual el partido”, piensa el educador Manuel Ruiz. No es ni el primero ni el último en decir algo parecido.

Miguel Pulgarín, presidente de la asociación de empresarios de Fuente Obejuna, critica el silo nuclear por no nutrirse lo suficiente de servicios, productos o suministros de su área de influencia. “Nosotros lo tenemos, pero se benefician los de fuera”, se queja Pulgarín. Al lado del empresario están Jessica y Melisa, de 18 años, que preferirían otra industria cerca de casa, y otra apuesta energética. Por su culpa, los productos de la zona despiertan recelos, lamenta el agricultor y ganadero José Antonio Agredano.

Miguel, de 14 años, lo ve bien porque da trabajo y mal porque ¿y si ocurre un accidente? El policía local Sebastián Fernández mantiene que “no se ha explicado bien qué hay aquí y cuáles son sus riesgos”. Estas opiniones compendian sin buscarlo buena parte de los pareceres recogidos en el entorno de Fuente Obejuna, al norte del silo, mejor comunicado con él que Hornachuelos, que queda al sur.

Pero hay más, y con infinidad de matices. “Te enteras de tres o cuatro casos de cáncer seguidos y te da que pensar, pero luego compruebas que en otras partes ocurre lo mismo, y bueno, prefieres no darle más vueltas”, cuenta una vecina. Muy pocos entrevistados se muestran radicalmente a favor o radicalmente en contra del almacén. La más fan, Mercedes Sánchez, lleva 15 años trabajando en él como administrativa. “Nunca me he sentido amenazada.

Todo el mundo está tranquilo, lo ven como algo seguro”, aporta. En una comarca donde los jóvenes emigran por falta de futuro laboral, un contrato en El Cabril (117 personas en plantilla) es para muchos lo más parecido a que les toque la lotería. El Consejo Local de Participación Ciudadana de Hornachuelos incluye en sus reivindicaciones a Enresa que el 60% de los trabajadores de El Cabril sean del pueblo. Y conversaciones con representantes vecinales terminan con la coletilla: “Hay descontento porque nadie de la aldea está empleado allí”. “Yo era muy contraria, pero da trabajo, con buenos sueldos… Hay que ser prácticos”, tercia Carmen Lourdes Mohedano, presidenta de la Asociación de Mujeres de La Coronada, una de las 14 aldeas de Fuente Obejuna.

Argallón, el núcleo de población más próximo al silo atómico, por donde pasan los camiones con residuos, tiene más que asumido lo que se alza carretera arriba, a 24 kilómetros. “No me gusta”, espeta el cliente de un bar. “Los mayores dicen que es malo, pero los jóvenes… ni fu ni fa”, dice Andrea, la dueña. Los sentimientos se han templado.

También es verdad que Enresa ha dedicado mucho esfuerzo a promocionarse y explicarse. Cuando las movilizaciones anti-Cabril de los noventa, invitó a ir a Madrid a los vecinos más preparados, susceptibles de influir en las opiniones de sus conciudadanos. “Nos daban charlas y nos trataban a cuerpo de rey”, recuerda Pilar López, maestra en Hornachuelos. Pilar no volvió convencida, pero “sí, al menos, sabiendo lo que era”. Casi 30 años después, sigue sin agradarle, pero reconoce que “es el precio a pagar por comodidades como darle a un interruptor y tener luz. Pienso, o quiero pensar, que todo está controlado”.

Como Pilar hay muchos. Otros muchos muestran fastidio porque el debate sobre el nuevo ATC vuelve a ponerlos bajo los focos, junto a un cementerio nuclear. La Asociación de Citricultores de Hornachuelos invita a comer en la pedanía de Mesas del Guadalora: el 90% de sus 60 millones de kilos anuales (que se duplicarán en tres años) se vende como naranja valenciana. ¿Y si se sacara una denominación de origen de Hornachuelos? “Quizá no fuera conveniente”, reconoce un directivo.

“No hay problemas con nuestra miel, la gestión medioambiental de El Cabril es un referente mundial”, ataja Ángel Fernández, presidente de la Asociación de Apicultores de Córdoba, con 100 familias y una producción de tres millones de kilos al año. El problema, en su opinión, radica en que El Cabril no ha venido acompañado de un proyecto socioeconómico.

“El pueblo que vaya a quedarse con el ATC, que amarre muy bien el acuerdo”, aconseja. Puestos a asumir el riesgo, que por lo menos lo paguen bien.

(Fuente: El País)

ENERGÍA: La economía dice no a las centrales nucleares

Los enormes riesgos técnicos y financieros que implica la construcción y la operación de nuevas centrales nucleares las hacen prohibitivas para los inversores privados, lo que refuta la tesis del renacimiento de la energía atómica, sostienen varios estudios europeos independientes.

Estos riesgos incluyen los altos costos y las largas demoras en la construcción, la depreciación de los equipos y la falta de garantías en los precios de la electricidad.

A esto se agrega la crisis financiera mundial y la consiguiente cautela de los inversores, además de las dificultades fiscales y financieras de los gobiernos de países industrializados, dicen los estudios.

En el más reciente análisis sobre la factibilidad de nuevas centrales nucleares, el grupo Citibank concluyó que algunos de “los riesgos que enfrentan los constructores… son tan grandes y variables que cada uno de ellos podría por sí mismo derrumbar financieramente a la mayor empresa de servicios públicos”.

El estudio del Citibank, titulado “New Nuclear – The Economics Say No” (Nuevas centrales nucleares: la economía dice no), enumera cinco grandes riesgos que los constructores y operadores de nuevas centrales de energía nuclear deben enfrentar, relacionados con la planificación, la construcción, el precio de la electricidad, el funcionamiento y el cierre de las plantas.

Hasta ahora, los gobiernos de países industrializados sólo han tratado de “limitar el riesgo de planificación” para los inversores, pero los peligros más importantes son la construcción, el precio de la energía y el funcionamiento, afirmó el grupo financiero.

Organizaciones ambientalistas agregarían el riesgo de los problemas de seguridad, en relación con la manipulación de desechos radiactivos y la probabilidad de accidentes en las centrales.

El Citibank basa sus conclusiones en costos estimados de construcción y funcionamiento y en la necesidad de fijar tarifas de electricidad demasiado altas para los consumidores.

Según el informe, el costo de construir una nueva central nuclear varía entre 2.500 y 3.500 euros (aproximadamente entre 3.400 y 4.760 dólares estadounidenses) por kilovatio/hora.

Para una unidad promedio de 1.600 megavatios, el costo de construcción se eleva a 5.600 millones de euros (7.600 millones de dólares). “La probabilidad de que estos costos disminuyan es muy baja, y la de que aumenten, alta”, sostiene el estudio.

A los efectos de enfrentar esos costos, el operador necesitaría que se le garanticen tarifas constantes de la electricidad en torno a los 65 euros (89 dólares) por megavatio/hora por un largo tiempo.

El Citibank citó el caso de Gran Bretaña, donde los precios sólo se sostuvieron a ese nivel durante 20 de los últimos 115 meses. “La abrupta caída en los precios de la energía llevó a la empresa British Energy al borde de la quiebra en 2003”, dice el informe.

Otro estudio, realizado por el físico Christoph Pistner, del Instituto Alemán de Ecología Aplicada, llegó a conclusiones similares.

En su informe sobre “El renacimiento de la energía nuclear”, Pistner sostiene que los constructores “deben prefinanciar por un período inusualmente largo los enormes costos de construcción de una nueva central nuclear”.

En una entrevista con IPS, Pistner afirmó que la mayoría de las centrales de energía deben funcionar al menos 20 años para alcanzar un funcionamiento libre de depreciación y costos de deterioro. Sólo después de este período una central nuclear empieza a producir utilidades.

Además, agregó, “la industria dispone de muy pocas referencias sobre los costos de construcción de nuevas centrales nucleares, porque hay muy pocas unidades en construcción”.

Una de esas pocas unidades sirve como advertencia sobre los riesgos de este tipo de proyectos: la central nuclear de Olkiluoto 3, en construcción en Finlandia desde 2004.

Aunque debía comenzar a generar electricidad en mayo de 2009, su finalización se postergó varias veces en los últimos dos años. El 11 de este mes, el gerente del proyecto, Jouni Silvennoinen, anunció en Helsinki que la inauguración de la planta “podría retrasarse hasta más allá de junio de 2012, que es el plazo actual confirmado por el fabricante de los equipos”.

El fabricante de Olkiluoto 3 es la empresa estatal francesa AREVA, y la central fue encargada por la firma finlandesa TVO.

Olkiluoto 3 también se enfrenta al aumento explosivo de sus costos de construcción. Inicialmente, se estimaba que costaría el equivalente a 4.100 millones de dólares, pero ahora esa estimación aumentó a 7.200 millones, y no está claro cuánto va a costar en definitiva.

Thibaut Madelin, experto francés en energía nuclear, destacó que la crisis financiera mundial profundizó la incertidumbre vinculada a los costos de construcción de las centrales, lo que hace improbables las grandes inversiones.

Para Madelin, las demoras en la construcción son el principal argumento contra las centrales nucleares.

“Construir una central nuclear de 1.600 megavatios lleva al menos ocho años y un presupuesto de 6.000 millones de euros” (8.200 millones de dólares), y “eso significa que el inversor sólo comenzaría a obtener ganancias ocho años después de haber invertido una enorme cantidad de dinero”, dijo Madelin a IPS.

Ahora, “si la construcción de una central nuclear dura más de 10 años, el proyecto se transforma en una catástrofe financiera”, sentenció.

Según la Agencia Internacional de Energía Atómica, el promedio de la demora en la construcción de las centrales nucleares pasó de 64 meses a 146 meses (de más de cinco a más de 12 años) entre 1976 y 2008. (FIN/2010)

fuente:  confia.info

Garoña entrará en parada en mayo de 2011.

La central nuclear de Santa María de Garoña se someterá en mayo de 2011 a una parada para la reconfiguración del núcleo en la que se sustituirán 13 elementos combustibles y se realizarán algunos trabajos de mantenimiento con el fin de adaptar la estrategia operativa a la nueva situación en la planta, tras la orden ministerial del 3 de julio de 2009.

A ver si así tapan la fugas de agua radioactiva.

Tercer incidente en la central de Santa Maria de Garoña en una semana.

Según informa la central de Garoña al Consejo de Seguridad Nuclear , el sábado 13 Febrero de 2010 se ha producido una reducción de potencia no programada superior al 20% al haber indicios de una posible fuga de agua en el interior de la contención primaria.

Ya van tres incidentes en una semana en algo tan delicado como la refrigeración del reactor, que se pueden sumar a la supuesta plaga de mejillón cebra que estaría afectando a las tuberías por donde entra el agua del Ebro que alimenta el circuito primario.

Contención Primaria de Santa Maria de Garoña. Formada por el Pozo Seco y la Cámara de Relajación de Presión, comunicados entre sí. El Pozo seco es una vasija de presión, hecha de chapa de acero con un espesor mínimo de 16 milímetros, con forma de bombilla, de 32 metros de alto y diámetro máximo y mínimo de 18 y 9,5 metros, respectivamente. Está recubierto en el exterior por hormigón armado de más de 1,7 metros de espesor medio. La Cámara de Relajación de Presión es un recipiente de presión de acero, de forma tórica, con 30 metros de diámetro principal y 8 metros de diámetro interior, en el que se alojan cerca de 2.000 metros cúbicos de agua. Estos dos elementos constituyen un recinto capaz de soportar, sin fallo, las presiones y temperaturas resultantes del máximo accidente de diseño que se pudiera producir en la central.

¿Es bueno el Almacen Temporal Centralizado en una zona económicamente deprimida?

Pero … ¿ no es bueno un ATC en una zona económicamente deprimida?

No, porque durante la construcción del cementerio nuclear se generarán unos 300 puestos de trabajo, pero esto sólo durará 5 años. Cuando la instalación comience a funcionar se reducirán a unos 100 puestos de trabajo, la mayoría muy especializados, por lo que no serán ocupados por la gente de la zona.

Además hay una parte que no se explica, y es la destrucción de empleo generada por esta instalación como puede ser disminución del turismo, del número de casas rurales, abandono de la agricultura, pérdida de denominaciones de origen, etc. que puede resultar más alta que esos 100 puestos de trabajo.

Hay un caso en España que es muy claro para explicar todo este proceso, y es el caso de Ascó, que a pesar de tener dos centrales nucleares (Ascó-1 y Ascó-2) pierde cada año 18 habitantes.

Fuente: Greenpeace.

Segundo incidente en Garoña en febrero de 2010 y ya van …..

En fin, ya que los medios de información de chorradas masivos parece que no se enteran de lo que no conviene al status quo,  os pego la noticia del segundo incidente en menos de 5 dias de la agrietada central de Garoña en el  norte del Burgos.

Desde luego si tuviera un coche y me diera la mitad de averias que Garoña lo habia llevado a la chatarreria hace años, pero claro un coche viejo no da el dinero que da Garoña….. aunque tampoco los riesgos.

Transcribo el comunicado publicado en la Web del Consejo de Seguridad Nuclear AQUI.


“El titular de la central Santa María de Garoña (Burgos) ha comunicado  el miercoles  10 de febrero de 2010  a las 15:19 horas al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que durante la parada “programada” que inició ayer para reparar una válvula auxiliar ubicada en la contención primaria, ha detectado una avería en una línea de venteo de 18 milímetros de diámetro. Por sus características, según la normativa aplicable, la detección de una avería en un equipo de este tipo obliga al titular a emitir un suceso notificable.

El conducto afectado se utiliza para vaciar el aire durante el llenado de las tuberías y permanece cerrado mientras la central está operando.

Nuclenor ha informado de que llevará a cabo las oportunas labores de reparación de la línea afectada y la inspección de las líneas de venteo en válvulas similares, manteniendo informado al Consejo de Seguridad Nuclear.

Este suceso no ha supuesto riesgo para los trabajadores, la población ni el medio ambiente.”

Algún dia copiando y pegando van a pegar un suceso de una central que no corresponda con el comunicado.

La obsoleta central de Garoña obligada a parar por una fuga de liquido en el circuito de refrigeración.

Un nuevo ejemplo de manipulación de los incidentes nucleares.

Leyendo la siguiente noticia podemos ver como el CSN hace un arte de las medias verdades  para encubrir una fuga de liquido del circuito primario de refrigeración del reactor de Garoña.Garona_Cierre_ya

¿Ha donde ha ido el agua fugada durante dias?  ¿Lo han recogido con baldes de la señora de la limpieza?

Según el subdirector de la central es lo mismo una parada programada para recargar uranio que una parada obligada porque el circuito que refrigera el reactor pierde liquido refrigerante.

De risa si la cosa no sería tan grave.

“Este suceso no cuestiona la seguridad de la central” –incidió– “una parada de este tipo ocurre cada uno o dos años”.

Todo un ejemplo de cinismo y encubrimiento de la verdad.

Casi ningún medio se ha hecho eco de la noticia porque pondría en peligro la elección del Almacen “Temporal” Centralizado.

Veamos la noticia  de europapress.es:

El CSN dice que la fuga de Garoña está dentro de los límites establecidos. O sea que nos estamos contaminando pero dentro de la normativa vigente.

MADRID, 10 Feb. (EUROPA PRESS) –

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) aseguró este miércoles que la fuga de barrera de presión que dio origen a una parada programada de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) estaba dentro de los límites permitidos a nivel internacional, al tiempo que “desmiente” que ésta haya provocado cualquier vertido radiactivo al río Ebro.

Así lo explicó este miércoles el subdirector general de instalaciones nucleares del CSN, Javier Zarzuela, que señaló que la fuga estaba estabilizada, del 1 al 5 de febrero, en una sexta parte de lo permitido y, a partir de la tarde de ese día, los niveles llegaron hasta la mitad de lo permitido, por lo que el titular de la central, Nuclenor, decidió realizar una parada programada, “a pesar de que la operación era totalmente segura”, que se hizo efectiva ayer martes, 9 de febrero, a las 11.47 horas. Ahora, la central estará parada “varios días”.

Según Zarzuelo, un vez dentro del circuito, los técnicos observaron una fuga en una línea de venteo, “con la que no contaban”, de aproximadamente una pulgada y que, al estar junto a la barrera de presión era obligado notificarla al CSN.

SIN VERTIDOS RADIACTIVOS AL EXTERIOR

Asimismo, el subdirector general de instalaciones nucleares del organismo regulador desmintió “categóricamente” que se haya producido ningún vertido de material radiactivo de la central al exterior, ni al río Ebro porque la fuga estaba dentro del circuito y, en ningún momento, este circuito llega al exterior.

“Esto causa una alarma innecesaria al público que queremos desmentir”, subrayó, al tiempo que apuntó que el suceso ha sido calificado con un nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Notificables y que no representa ningún riesgo para los trabajadores, la población y el medio ambiente y que “en cuanto a límites se refiere la operación de planta es completamente segura.

En ese sentido, calificó la “actitud” de Nuclenor a la hora de decidir parar Santa María de Garoña de “prudente y lógica” e insistió en que “no tenía obligación”.

Concretamente, Zarzuela explicó que la fuga estaba en la empaquetadura de una válvula de bypass de una válvula de presión y aclaró que todas las líneas son del circuito primario y van al interior de la contención primaria, que es donde se encuentra el refrigerante del reactor.

También, agregó que la contención sirve para recoger las fugas producidas y desde ese sumidero se llevan a un tanque de tratamientos de residuos líquidos, que posteriormente se filtran para quitarle cualquier suciedad limpiándola químicamente, siendo llevados a continuación a un tanque para su almacenamiento y reponer después el refrigerante del reactor.

En esas circunstancias, el responsable del CSN indicó que una vez parada la central, los técnicos de Garoña pudieron acceder al pozo seco, al que anteriormente no se puede acceder porque éste está inertizado con nitrógeno para evitar un incendio en caso de problema eléctrico y porque en ese lugar hay “bastante actividad radiactiva”.

FUGA INESPERADA

Además, detalló que, en primer lugar, vieron el origen de la fuga identificada en una empaquetadura de una válvula, o sello que mantiene la hermeticidad de la válvula que está en contacto con el líquido del circuito primario y que se había ido desgastando. El problema está en que, según indicó, se encontró una “fuga con la que no contaban” en una tubería para ventilar el primario, que tiene una serie de tuberías por las que sale el aire en la parada de recarga.

“La soldadura de la unión de la tubería tenía una grieta por la que había una fuga adicional”, admitió Zarzuela que acotó que “todas las fugas sumadas” estaban por debajo del límite”, aunque este segundo escape, una “fuga por barrera de presión”, debe ser notificada al CSN.

El subdirector general de instalaciones del CSN adelantó que el “foco está en dos puntos”: averiguar cuál es la causa del suceso, cuando se sepa se podrá hacer la reparación; y supervisar los trabajos de la central para comprobar que hacen un buen trabajo y que la reparación es “adecuada”.

“Este suceso no cuestiona la seguridad de la central” –incidió– “una parada de este tipo ocurre cada uno o dos años”.

Almacen Nuclear de El Cabril o la imposición que arruinó a una comarca.

Obtenido del diario Público 03/02/2010 07:30

Escrito por  Ángel Muñarriz- Hornachuelos  (Córdoba) –

Aquí Ascó da envidia. Y Yebra también. No porque opten al Almacén Temporal Centralizado (ATC), sino porque, simplemente, pueden elegir. Aquí no. En el entorno de El Cabril, los residuos fueron una imposición. “Nadie nos preguntó. El almacén se puso y punto. Y al que no le guste, que se… En fin, lo de siempre”, dice Antonio Velasco. A su lado, bajo el mismo sol de media mañana en la plaza principal de Alanís (Sevilla), le replica Miguel Valero, otro jubilado setentón: “A mí, si me preguntan ahora, voto que no”.

Alanís es uno de los cuatro pueblos que Industria reconoce en el área de influencia del centro de almacenamiento de residuos de El Cabril, además de Las Navas de la Concepción (también en Sevilla), Hornachuelos y Fuente Obejuna (ambos en Córdoba). El almacén, en el corazón de la sierra de Albarrana, sin pueblos habitados a menos de diez kilómetros, custodia todos los residuos de media, baja y muy baja actividad de España. El centro, que funciona desde 1992 y es heredero de instalaciones usadas en el franquismo, utiliza ya el 60% de su capacidad.

El silo custodia los residuos de actividad media y baja de toda España

No es, obviamente, comparable al ATC, donde se almacenará basura nuclear de alta actividad. “Si El Cabril se cierra y se tapa, tardaría entre 300 y 500 años en dejar de haber radiación. El ATC es para decenas de miles de años”, pondera Carlos Bravo, responsable de Energía Nuclear de Greenpeace. Pero los ingredientes de la tensión social son los mismos: pueblos divididos entre el miedo a un accidente y el miedo al paro, autoridades que prometen trabajo y seguridad.

“¿Empleo? ¡Aquí nos íbamos a hacer todos ricos, nos decían! Y fíjate, esto ahuyenta a nuevas industrias y es malo para el producto alimentario”, protesta Fernando Porras, apicultor de 60 años en Hornachuelos, en cuyo término municipal está El Cabril. Su opinión no es unánime. También abunda la indiferencia, sobre todo entre los jóvenes. Y la resignación. Entusiasmo, poco.

El Cabril no es ni de lejos un motor de desarrollo de la zona, que ha perdido población desde 1992. Su plantilla es de 118 trabajadores, a los que se suman 196 contratos externos. El paro castiga a estos pueblos tanto o más que a sus vecinos.

POBLACIÓN DE HORNACHUELOS DESDE 1900 HASTA 2016


Segun los datos publicados por el INE a 1 de Enero de 2016 el numero de habitantes en Hornachuelos es de 4.598, 44 habitantes menos que el en el año 2015. En el grafico siguiente se puede ver la evolucion demografica que ha habido en el municipio a lo largo de los años, para ver cuantos habitantes tiene Hornachuelos segun su edad podemos verlo en la piramide de poblacion.
Si lo que interesa es saber cual es la poblacion de Hornachuelos segun el lugar donde han nacido los habitantes (Continente, Pais, Comunidad Autonoma, Provincia, o Municipio) puede verlo en nuestro estudio demografico de poblacion segun lugar de nacimiento.

La gestión de Enresa

Tan cierto es que El Cabril no ha sido palanca de progreso como que no constan accidentes graves, si bien los ecologistas critican la opacidad de Enresa, la empresa pública que gestiona los residuos radiactivos de España. Tampoco hay estudios alarmantes sobre salud o medio ambiente. El rechazo reside más en la sospecha que en la certeza. Y muchos insisten en que da mala imagen.

“A nadie le gusta tener ahí eso, por si pasa algo, pero qué le vamos a hacer”, explica, al otro lado de un torno que oculta su rostro, la hermana Laura, que vive enclaustrada en el convento de las carmelitas descalzas, en la aldea de San Calixto, de Hornachuelos, a 15 kilómetros de El Cabril. Un lugar ideal para ejercer la resignación.

Entre finales de los años cincuenta del siglo pasado y principios de los sesenta, el régimen comenzó a almacenar de tapadillo en El Cabril, en una mina de uranio abandonada, los residuos resultantes de las pruebas que debían incorporar a España al club de la bomba atómica. Con la creación de Enresa en 1984, las obras de lo que hoy es El Cabril comenzaron en 1990 tras obtener las licencias.

Los vecinos se quejan de que no ha servido para desarrollar la zona

Antes, en los ochenta, miles de personas se opusieron a asumir esa herencia. Hubo cortes de carreteras, manifestaciones y hasta una huelga general en 1986. “Todos sabían que era una imposición injusta. Pero el dinero frenó las protestas”, recuerda José Larios, líder de aquella movilización ya olvidada, que dio su primera charla contra los planes del Estado en 1979.

El dinero, claro, ayuda a digerirlo todo. “Esto ya está aquí y no podemos evitarlo, pero que nos compensen”, reivindica el andalucista Cecilio Fuentes, alcalde de Alanís. Todos los alcaldes han advertido, al hilo de la polémica del ATC, que les saben a poco los menos de dos millones de euros anuales que reciben de Industria. “Las compensaciones por el ATC que oíamos son escandalosas. Merecemos más”, dice el independiente Julián López, alcalde de Hornachuelos.

“Es el gran éxito de Enresa, haber hecho reinar la resignación”, afirma Manuel Raya, de la asociación ecologista Hornasol. Raya reclama una explicación en detalle de la actividad en la zona que lleva a cabo la Fundación Enresa, que canaliza fondos para desplegar una intensa actividad de relaciones públicas que garantiza más apoyo al almacén.

Pero la movilización de los ochenta dejó su huella. Quedó demostrado cuando, a principios de los noventa, una simple filtración que apuntaba a que el Valle de los Pedroches cordobés podía ser el destino del Almacén Geológico Profundo (AGP) movilizó a toda la comarca, con sus ayuntamientos al frente. No todo va a ser resignación.

Greenpeace asegura que el Ministerio “no está contando toda la información y está engañando a la población”

Greenpeace España aseguró hoy que el Ministerio de Industria “no está contando toda la información” sobre el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares y “está engañando a la población” como se ha podido ver en el proceso mismo de presentación de candidaturas por parte de los ayuntamientos. Así lo indicaron, en declaraciones a los medios, tras reunirse con el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda; el director de Greenpeace España, Juan López de Uralde, y al responsable de la campaña de Energía Nuclear de Greenpeace, Carlos Bravo, que avanzaron que, en principio, la organización ecologista piensa hacer movilizaciones “en todos los que están en la lista”. Bravo basó sus acusaciones en el hecho de que algunos alcaldes “han reconocido directamente que Enresa les había recomendado aprobar la candidatura sin contar con los vecinos” porque “no quieren dar a conocer los riesgos de la instalación”, sobre la que criticó, además, que se la denomine “de forma eufemística” ATC cuando debería ser “Almacén Nuclear Centralizado”. También criticó que se esté “ocultando la naturaleza del proyecto” como sucede cuando dicen que el Centro Tecnológico Asociado al ATC “iba a servir para estudiar técnicas de radioterapia” y para la investigación del cáncer; y que no se haya informado sobre el plan de seguridad que tiene la instalación o sobre los contenedores que albergan los residuos, “muy insuficientes en materia de seguridad”. Eso sin contar con problemas que pueden surgir con el transporte de los residuos, “uno de los puntos más arriesgados y delicados”, como el hecho de que el camión que llevase los contenedores se incendiase, que fueran objeto de un ataque terrorista o motivos de accidente “normal y previsible”, como los que se han producido en muchísimas ocasiones.’ Casus belli’ Por ello, a juicio del responsable de la campaña de Energía Nuclear de Greenpeace, cuando el Ministerio y Enresa “dicen esas cosas, están mintiendo”, ya que los residuos tampoco son material inerte o pasivo, cuando “realmente están durante cientos de miles de años emitiendo radioactividad, generando energías que producen gases radioactivos, gases peligrosos”. Bravo adelantó que el ATC va a ser un ‘casus belli’ de la organización, que va a combatir con todas sus fuerzas un proceso que es “totalmente antidemocrático”. A Greenpeace le gustaría materializar una colaboración entre sus servicios jurídicos y la Comunidad Autónoma para impugnar la resolución del Ministerio de 29 de diciembre de 2009, porque “viola la competencia municipal y autonómica” y vulnera el proceso abierto y de participación que debe existir. “Si el Gobierno, el Ministerio de Industria, tuviera un mínimo de sensatez, paralizaría el proceso e intentaría generar otro proceso distinto, donde hubiera un amplio consenso social y político y donde pudieran participar, lógicamente, las organizaciones ecologistas”, subrayó. Convocatoria fracasada Por su parte, el responsable de Greenpeace España, señaló, respecto a las candidaturas admitidas por el Ministerio que “en principio nos tomamos en serio todas, porque cualquiera tiene riesgo de albergar el ATC”, incluso aquellos municipios que deberían estar excluidos directamente por estar en zonas protegidas, que “han pasado la primera criba”. En opinión de Juan López de Uralde, “a pesar de que el propio documento del Ministerio excluye directamente a esos municipios han pasado la criba” la convocatoria “ha sido un fracaso” teniendo en cuenta que “de 8.150 municipios de España han acudido solo una decena y el Ministerio de Industria no tiene mucho donde elegir. Los mantiene todos porque quieren llevar este proceso hacia algún sitio”. De otra parte, López de Uralde se refirió a las declaraciones realizadas por la secretaria general del PP y presidenta del partido en Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, a la que “desde una posición radicalmente antinuclear, animamos a que siga haciendo declaraciones”. “Es muy interesante ver la contradicción constante en la que caen los responsables de la energía nuclear, se llenan la boca de loas a esta energía, pero luego en ningún caso quieren asumir los residuos radiactivos” y las declaraciones de Cospedal “son muy interesantes puesto que ponen de manifiesto que los pronucleares no quieren tampoco los residuos radiactivos, lo cual pone en cuestión en sí mismo” esta energía. Finalmente, ambos responsables ecologistas, valoraron los esfuerzos del Gobierno de Castilla-La Mancha en su apuesta por las energías limpias, ya que “que se den pasos de manera regional o local es una luz de esperanza”, y un “ejemplo a seguir” por otras comunidades autónomas que evidencia lo que defiende Greenpeace, en el sentido de que un modelo basado al cien por cien en energías renovables “es no solo viable sino, además, posible”.