Llega la hora del retorno de los residuos nucleares de Vandellós que pagaremos los españoles de por vida.

Un sólo viaje en un tren, cargado con una treintena de contenedores, puede bastar para retornar a España los residuos nucleares de Vandellós I, depositados en el almacén nuclear que la empresa estatal francesa AREVA posee en La Hague (Normandía), según dijeron hoy responsables de la misma.

El contrato firmado con el Gobierno francés establece que España deberá hacerse cargo de estos residuos a partir del 31 de diciembre de 2010, en caso contrario se le penalizará con 60.000 euros diarios.

Según las estimaciones del director industrial de la planta de AREVA en La Hague, Lionel Gaiffe, esta instalación guarda unos cien barriles metálicos de residuos de Vandellós, que se acondicionarían en una treintena de contenedores para su viaje en tren a España.

Aunque todo el material está perfectamente inventariado, realmente no es posible conocer en qué contenedor concreto se hallan dichos residuos nucleares, explica Gaiffe a un grupo de periodistas españoles que visitan hoy esta instalación de casi 600 hectáreas.

Más que en términos de volumen, lo que España recibirá de Francia será el equivalente en radiactividad de lo que en su día envió al centro de AREVA, una de las pocas compañías en el mundo con suficiente capacidad tecnológica para volver a procesar el combustible gastado de los reactores y construir almacenes nucleares de alta radiactividad.Jean-Jacques Dreher, le nouveau patron de La Hague.

El volumen de los desechos de Vandellós que deben volver a España sería cinco veces superior en caso de que no se hubieran vuelto a procesar en su momento en La Hague, una pequeña localidad normanda entre 12.000 y 14.000 habitantes, situada en el noroeste de Francia.

El reprocesamiento nuclear separa cualquier elemento utilizable (por ejemplo el uranio y el plutonio) de productos de fisión y otros materiales existentes en el combustible nuclear gastado en los reactores nucleares.

Normalmente, el objetivo es añadir estos elementos en un nuevo combustible de óxido mezclado (MOX), aunque algunos reprocesamientos se realizan para obtener plutonio para armas.

Endesa, propietaria de Vandellós I, decidió renunciar al uranio y el plutonio extraídos de dicho proceso de reciclaje y se los cedió al gigante nuclear francés.

En 1988, un incendio declarado en la central de Vandellós I (Tarragona) provocó el peor accidente nuclear habido en España y su posterior desmantelamiento.

Según el director de comunicación de esta empresa, Christophe Neugnot, les corresponde a los gobiernos de Francia y España decidir en qué condiciones, cuándo y cómo desean la devolución de los materiales de alta radiactividad.

Añade, por otro lado, que AREVA siempre concurre a las licitaciones públicas en las que se precisa su tecnología, caso del futuro Almacén Temporal Centralizado (ATC) proyectado en España.

Para ello habrá que esperar a que el Gobierno español lo apruebe definitivamente.

En esta planta normanda de reprocesamiento, almacén nuclear y servicios afines, que ocupan una superficie de casi 600 hectáreas, trabajan 5.000 personas, de las que 3.200 es personal de AREVA.
Fuente:  elcorreo.com

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