“Garoña y Fukushima ya nacieron con polémica”

El exviceconsejero de Energía del Gobierno vasco Javier de Miguel conoce bien los entresijos de la central nuclear de Garoña, que tiene un reactor gemelo a cinco de las seis unidades de Fukushima. Tras la alarma nuclear por los fallos de la central japonesa, de Miguel analiza sus similitudes

Tras la alarma nuclear en Fukushima, el mundo mira con preocupación sus centrales nucleares. En Euskadi, a Garoña…

Lo primero que hay que decir es que Garoña tiene un reactor que es gemelo a cinco de los seis reactores que tiene Fukushima. A un sexto reactor se le incorporó un sistema de seguridad ante situaciones como la fusión del núcleo un poco mejorado, que es el que precisamente se incorporó a una central española, que es abuela, muy abuela, y que es Cofrentes. El reactor de Garoña y los cinco reactores de Fukushima son de la compañía General Electric y utilizan una tecnología muy antigua, la PWR. Son centrales que ya nacen con la polémica.

¿En qué sentido?

Tienen un sistema de contención que despertó muchas críticas en su momento y me temo que los peores augurios se han cumplido en el caso de Fukushima. Cuando nace este tipo de reactores, lo hace con un sistema de seguridad conocido en el argot nuclear como Mark 1, que fue puesto en duda ya desde su nacimiento en 1972. El Mark 1 está diseñado para casos como el de Fukushima y no despertó excesivo entusiasmo en expertos en energía atómica de Estados Unidos. De hecho, cuando sucede el accidente de Three Mile Island, desde Estados Unidos se recomienda que se apaguen.

¿Cómo reaccionó la central ante el desastre natural?

Ante casos como el que ha ocurrido en Fukushima, cuando el reactor sufre una gravísima avería en el sistema de refrigeración, en lo que es el reactor se produce una serie de problemas que convierten la situación en inestable. Cuando sucedió el terremoto, el protocolo de seguridad funcionó correctamente. El reactor se paró automáticamente, y a partir de ese momento los técnicos japoneses intentaron llevar la central a una parada fría, es decir, refrigerar el reactor hasta eliminar el calor latente que tenía la vasija, un procedimiento habitual. El problema es que había pasado solo una hora desde el terremoto cuando se produjo el maremoto. Fukushima y Garoña son centrales que exigen una fuente ilimitada de refrigerante. En el caso de Garoña lo toma del pantano de Sobrón, en el caso de Fukushima está situada muy cerca del mar. Cuando se produce el maremoto, estaban funcionando los generadores de energía eléctrica de emergencia, que eran los que seguían alimentando el sistema de refrigeración del reactor y el mar prácticamente destrozó los motores diesel. Sorprendentemente este sistema de generación de emergencia no estaba suficientemente protegido contra maremotos en un país como Japón.

Ha dicho antes que en Fukushima se cumplieron los peores augurios.

Pone en evidencia lo que ya en los años 70 y 80 algunos técnicos pronosticaron en relación a estos reactores antiguos y de sistemas de seguridad tan cuestionados. Pone en evidencia lo que se temía, que una falla en la refrigeración ha provocado una sucesión de incidentes que van desde la explosión de hidrógeno, la liberación de vapor radiactivo, el daño que han sufrido los edificios, los penachos de humo. Pone en evidencia que se han cumplido los peores augurios ante un escenario imprevisto, o no tan imprevisto, como era una grave pérdida de líquido refrigerante. Que no se sabe por qué no estaba diseñado contra maremotos. Esa es la enseñanza de Japón. Pero dentro de eso, hay que decir que reproducir en las centrales europeas un escenario tan agresivo como el japonés no es fácil, pero las tecnologías actuales permiten no solo inspeccionar con más profundidad estas centrales abuelas, sino también hipotéticos comportamientos desastrosos.

Hábleme sobre el Mark 1 de Garoña.

Ante la presión de opiniones de expertos, que proponían mejorar el sistema de seguridad de Mark 1 de General Electric, Garoña hace caso a algunas recomendaciones e instala en 1991 un sistema que alivia o que atiende a estas críticas. Instala un sistema de tuberías que ayudarían al torus en caso de accidente a soportar estas excesivas presiones del vapor liberado. El torus es una piscina circular de agua hacia la cual, cuando se producen estos excesos de presión, se derivan para evitar riesgos como la fusión del núcleo. ¿Qué condiciones se podrían dar en Garoña que pudieran simular una situación extrema? La central de Garoña, igual que la de Fukushima, tiene para mí dos puntos muy sensibles para su seguridad.

¿Cuáles?

Uno es el sistema de refrigeración, que es el que falló en Japón. Y otro es un sistema que para mí también es sensible aunque nadie lo ha mencionado, que es la propia tubería de recirculación, que es la que lleva el vapor desde el reactor a la turbina y la que lleva el vapor saliente de la turbina al sistema de refrigeración y lo vuelve a meter en el reactor. Ese también es un elemento sensible, en cuanto a que una avería, una grieta, podría producir emisiones radiactivas a la atmósfera. Sobre el estado de la tubería de recirculación, en los años 80 la reparamos y quedó bien. Se reparó introduciendo en el circuito un generador de hidrógeno, que anula el efecto del oxígeno y lo convierte en un elemento inerte que no ataca el acero. Ya Garoña atajó ese problema, pero que de no estar en buen estado, sería un elemento de inseguridad. Sobre el otro elemento de seguridad, que ha demostrado que es el talón de Aquiles de la central de Fukushima, el sistema de refrigeración, habría que comprobar el comportamiento de la central bajo una caída brusca del nivel de agua del embalse debido a una tragedia natural.

El comisario europeo de Energía dijo la semana pasada que no todas las centrales europeas pasarían los exámenes de seguridad. ¿Qué opina?

No puedo saber lo que estaba pensando el comisario europeo cuando habló de Apocalipsis. No ha estado a la altura de lo que se esperaba de él. Lo que puedo decir es que no sé si se refería a Garoña. En este momento están operativos o han estado 32 reactores en el mundo similares a los de Garoña y Fukushima: 23 están en Estados Unidos, uno está en Garoña, que es el único en operación de esta naturaleza, de esta antigüedad y de esta tecnología en toda la Unión Europea, y cinco está en Fukushima. Si es en serio esta política de revisión de la seguridad de las centrales, dada la historia de Garoña, sus símiles casi clónicos con Fukushima, dadas las reservas que ya desde un principio ha tenido un sistema como el Mark 1, creo que Garoña debería prestarse a una prueba, primero, de inspección de la tubería de recirculación y el sistema de refrigeración, y por qué no simular teóricamente algunos desastres naturales.

¿Cree que es necesario un profundo debate sobre el uso de la energía nuclear?

Cuando era viceconsejero y me preguntaban sobre esto, ponía siempre el ejemplo francés, eminentemente nuclear. Los franceses, en su día, votaron por la energía nuclear, pero por la suya, con una tecnología eminentemente francesa. En Francia, preguntes a quien preguntes, no se cuestiona esto, fielmente convencidos de la seguridad de sus centrales. Entiendo, que otras sociedades, ante este debate, se planteen el uso de la energía nuclear, pero el debate de la independencia energética también está ahí.

Fuente: deia.com

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