Garoña vuelve a encender su reactor.

De nuevo veamos un comunicado de prensa que se cuela en una noticia como parte de la misma. Despues ABC recibirá los ingresos de los anuncios publicitarios de Nuclenor en su periodico.

La central nuclear de Santa María de Garoña, en la provincia de Burgos, ha vuelto a producir hoy energía tras finalizar una parada de recarga que comenzó el 1 de mayo, ha informado mediante una nota de prensa la empresa propietaria de la instalación, Nuclenor. La planta llevaba varios días realizando pruebas de arranque, aunque el viernes tuvo que retrasarse el arranque definitivo al detectar un temblor anómalo en la turbina.

A la 1.37 de esta madrugada, la instalación ha vuelto a generar energía eléctrica y se han dado por finalizados los trabajos de recarga y mantenimiento que comenzaron el día 1 de mayo, aunque la central no alcanzará el 100% de potencia hasta la tarde de hoy.

Durante la parada programada se han realizado en la central nuclear de Garoña más de 3.500 trabajos en los que han participado 1.622 profesionales de 60 empresas, la mayoría situadas en el área de influencia de la central. En esta parada se han sustituido 121 elementos de combustible, se han realizado inspecciones en el interior de la vasija y se ha actuado, entre otros sistemas y equipos de la planta, en la turbina y en el generador.

Total normalidad

Según Nuclenor, la parada se ha desarrollado con total normalidad siguiendo el programa previsto por el equipo de dirección de parada. (una turbina que puede hacer que falle toda la refrigeracion del reactor hacia un ruido anómalo y es algo sin importancia).

Todas las actividades que se han desarrollado en la planta han sido supervisadas por técnicos del Consejo de Seguridad Nuclear que han intensificado su labor de inspección y control en la instalación a lo largo de este mes, un hecho habitual cuando las centrales nucleares se encuentran en situación de parada de recarga.

Una vez finalizados los trabajos previstos, para poder proceder al arranque de la central se han realizado cerca de 800 pruebas para garantizar el correcto funcionamiento de todos los equipos de la planta atómica.

Fuente : ABC.es

Apagón nuclear en Alemania en 2022

Tomemos ejemplo de un pais avanzado y con bastante menos horas de sol que España.

El Gobierno de Alemania ha acordado cerrar todos los reactores nucleares del país para el año 2022, según ha anunciado en la madrugada de este domingo el ministro de Medio Ambiente, Norbert Rottgen, tras una reunión de varias horas entre las fuerzas de la coalición gobernante.

Según el calendario indicado, los siete reactores más viejos del país -que fueron objeto de una moratoria tras el accidente nuclear en la planta japonesa de Fukushima 1- y el de Kruemmel no volverán a funcionar, mientras que un segundo grupo de seis cerrará en 2021 y los tres más modernos lo harán en 2022.

GRAFENRHEINFELD, Alemania.- Activistas anti nucleares se manifiestan frente a la planta nuclear en Grafenrheinfeld, Alemania, en la víspera del 25 aniversario del desastre nuclear de Chernobyl.

A pesar de esta decisión, Rottgen ha explicado que el impuesto sobre las barras de combustible gastadas seguirá vigente, aunque no ha especificado hasta cuando. Con ello, el Gobierno espera recaudar unos 2,3 billones de euros anuales.

Además, el ministro ha aclarado que se trata de una decisión definitiva, por lo que “no habrá cláusula de revisión”, a pesar de que algunos partidos políticos habían solicitado que la medida pudiera revisarse en un futuro.

Advertencias de la industria

La industria alemana ya ha advertido de que el cierre prematuro de los reactores nucleares podría tener unas consecuencias nefastas, especialmente si no se plantea una alternativa para sustituir la energía que producen, que representa el 23% de la que se consume en el país.

En esta línea se manifestaba la canciller, Angela Merkel, antes de entrar en la reunión. “Creo que estamos en el buen camino, pero hay muchas dudas que resolver. Si quieres acabar con algo, también tienes que decir cómo podemos conseguir un suministro de energía duradero y sostenible”, ha dicho, en declaraciones recogidas por la BBC.

Precisamente, para solventar un desabastecimiento, en el caso de que las energías renovables y los combustibles fósiles no sean suficientes para atender la demanda energética, la coalición ha acordado mantener en “reserva fría” hasta 2013 uno de los reactores.

La clausura de los reactores obedece a las multitudinarias manifestaciones antinucleares que tuvieron lugar en Alemania tras el accidente en Fukushima 1. Además, ha recibido el apoyo del Partido Verde, que arrebató a los cristiano-demócratas su bastión de Baden-Wuerttemberg en las elecciones de marzo.

Ver manifestacion en abril de 2011 para cerrar las nucleares alemanas.

España no necesitará potencia eléctrica adicional hasta el año 2019.

http://www.elpais.com/articulo/economia/Espana/necesitara/potencia/electrica/adicional/ano/2019/elpepieco/20110530elpepieco_3/Tes

Pero los 1.283,4 millones de euros de beneficios de las nucleares españolas dan para comprar a muchos politicos.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/yugo/tarifa/electrica/elpepuopi/20110407elpepiopi_12/Tes

Fuente: publico.es

Las emisiones de CO2 a la atmósfera no bajan pese a la ¿crisis?

Un estudio del AIE considera una “utopía” evitar que la temperatura del planeta no aumente en los próximos años

La crisis económica no ha detenido el aumento de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera y de hecho durante 2010 alcanzaron niveles récord. Es lo que se desprende del último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que estima que ese incremento es de 1,6 gigatoneladas de CO2 con respecto a 2009.

El diario británico The Guardian, que ha tenido acceso al documento, cita al economista jefe de la AIE, Fatih Birol, diciendo que el objetivo para impedir que la temperatura del planeta aumente en dos grados cebtígrados los próximos años se ha convertido ya en una “bonita utopía”. “Estoy muy preocupado. Es la pero noticia sobre emisiones que podíamos tener”, dijo Birol al periódico

Según la información publicada, el año pasado se emitieron a la atmósfera 30,6 gigatoneladas (Gt) de dióxido de carbono, especialmente por los combustibles fósiles, un aumento de 1,6 Gt frente a 2009.

Previsiones catastróficas

El prestigioso profesor Lord Stern, de la London School of Economics, considera que de continuar esta tendencia hay un 50% de un aumento en las temperaturas promedio del mundo de más de 4 centígrados para 2100.

Un calentamiento así puede interrumpir la vida y los medios de vida de cientos de millones de personas en todo el planeta, llevando a una migración masiva y al conflicto”, dijo.

Birol cree, no obstante, que se puede evitar un desastre si los gobiernos prestan atención a este calentamiento: “Si tenemos medidas valientes, decisivas y urgentes muy pronto, aún tenemos una oportunidad de tener éxito”.

La AIE calcula que si el mundo quiere evitar los peores efectos del calentamiento global las emisiones anuales de gases no deberían ser de más de 32 Gt para 2020.

Fuente: publico.es

China exporta reactores nucleares low-cost.

China va camino de convertirse en el mayor exportador mundial de reactores nucleares en la próxima década, y eso que ni siquiera es hoy una potencia en el sector. La inversión del gigante asiático en tecnología nuclear es tan brutal, y la prisa por poner en marcha nuevas centrales nucleares tan acusada, que China no sólo se siente con confianza para instalar con éxito los 34 reactores a los que ha dado luz verde (26 de ellos ya en construcción), sino también para comenzar a exportar reactores de fabricación propia a partir de 2013.Un modelo de un reactor nuclear de la compañía china CGNPC se exhibe en una feria en la ciudad de Shenzen, en 2009. bloomberg

¿Cómo pretende China dar este tremendo salto nuclear? A base de desarrollo tecnológico, por supuesto, pero sobre todo gracias a su gran arma comercial: el precio. Este argumento puede ser la clave para que muchos países en vías de desarrollo opten por comprar reactores nucleares baratos a China en lugar de a Francia, Estados Unidos y Japón, la santísima trinidad del panorama nuclear, cuyo producto es de mayor calidad pero también mucho más caro.

Además del precio, China ofrece unas condiciones de financiación muy atractivas que podrían abrirle las puertas del mercado nuclear en el sureste asiático, África y América Latina. Es una nueva política low cost tras el desastre deFukushima, y mientras países occidentales, como Suiza y Alemania, renuncian a la energía nuclear, y otros (como por ejemplo España) revisan sus centrales atómicas.

David Shen Dade, ejecutivo de la China Guangdong Nuclear Power Corporation (CGNPC), desveló este mes que su compañía, uno de los dos gigantes de propiedad estatal junto a la China National Nuclear Corporation (CNNC), está en conversaciones avanzadas para exportar sus productos a Vietnam, Tailandia, Malasia y Singapur. No hay ningún país desarrollado que haya mostrado interés en adquirir tecnología china.

“El precio es definitivamente una ventaja”, explica Lin Boqiang, reputado experto nuclear y director del Centro Chino para la Investigación Energética de la Universidad de Xiamen. “China es el mayor comprador mundial de tecnología nuclear, no un vendedor. En los próximos años, países como India pueden llegar a comprar productos nucleares procedentes de China, pero otros como Estados Unidos no van a estar interesados. China está investigando nuevas tecnologías, no creo que sea el momento todavía de producir en masa y exportar”, asevera.

Tecnología desfasada

Está claro que esa no es la corriente de opinión entre los que toman decisiones. Tian Jiashu, director nuclear de la CNNC, aseguró hace diez días, en el Congreso de la Energía Nuclear China celebrado en Pekín, que su compañía será capaz de exportar de forma independiente sus reactores a partir de 2013, cuando esté todo listo para su producción en masa. En concreto se trata del modelo CP1000, cuya tecnología pertenece a la llamada “segunda generación mejorada” de reactores, un diseño que la CNNC lleva desarrollando desde 1998 y del que posee los derechos de explotación. Hoy, los grandes del sector ya han hecho el salto a la tercera generación, que introduce importantes mejores en la seguridad.

Hasta que su modelo CP1000 esté listo, la CNNC tiene intención de exportar reactores de segunda generación (la misma que la central de Fukushima) a otros países, mediante acuerdos comerciales con la francesa Areva, titular de la propiedad intelectual. Mientras en Occidente ya nadie instala reactores de segunda generación (notablemente más vulnerable que la tercera), y ni siquiera China los quiere, parece que Pekín no tiene inconveniente en venderlos en el exterior.

Los dos únicos reactores que hasta hoy ha exportado China se encuentran en Pakistán, en la central nuclear de Chashma, y tienen una capacidad de 300 megavatios (MW) cada uno. Su adjudicación no fue fruto de una libre competencia del mercado en la que se impuso la tecnología china, sino de un acuerdo entre ambos estados dentro de su marco de cooperación estratégica. La CNNC tiene previsto instalar dos nuevos reactores (número 3 y 4) en la planta de Chashma y alcanzar 1.000 MW, como un reactor de Ascó (Tarragona).

“Hasta la fecha, muchos de los reactores fabricados por China basados en su propio know-how incorporan una tecnología que se utilizaba enOccidente y en otros países avanzados hace 30 años”, asegura Mark Hibbs, experto en energía nuclear de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional. “Esa es la tecnología que están exportando las empresas chinas a Pakistán”. Este país sufre serios problemas para abastecerse de energía nuclear debido a que se niega a firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear. Tras el desastre de Fukushima, China puso en cuarentena varios proyectos y paralizó alguno, pero no detuvo sus operaciones en el país vecino.

“Lo importante para China es que este acuerdo [nuclear] cimenta su cooperación estratégica con Pakistán a nivel político y militar, pero también le provee de un lugar de trabajo para que su industria ganeexperiencia en la construcción de centrales en el extranjero, algo que desea con muchas ganas”, prosigue Hibbs.

“China está haciendo grandes esfuerzos en el campo de la seguridad”, asegura el profesor Lin. “Pero cada productor siempre dirá mi reactor es seguro’, por eso la verdadera seguridad procede siempre de las políticas de los gobiernos y de la sociedad. Creo que debemos presionar a nuestro gobierno para que invierta más dinero en la seguridad de la industria nuclear. Eso podría ralentizar un poco el desarrollo de nuestra tecnología, pero la seguridad tiene que ir por delante”, advierte el académico, antes de añadir: “Después de Fukushima, pasar de la segunda generación y de la segunda mejorada a la tercera es una obligación para China”.

A la vista de los hechos, Pekín no está por la labor de dar ese salto cualitativo, menos aún cuando a partir de 2013 pueda llenar sus arcas con su reactor CP1000, del que tendrá todos los derechos de propiedad intelectual. Eso significa que la segunda generación mejorada, que ya empieza a considerarse obsoleta entre los grandes productoresoccidentales, sobrevivirá en los países emergentes y en desarrollo durante los próximos 60 años, tiempo de vida útil del modelo CP1000.

España no dispone de componentes nucleares chinos ni hay previsión en el futuro. Para Juan Ortega, director de Tecnatom y presidente del Spanish Nuclear Group for China, no hay motivo para la preocupación: “China ha demostrado su compromiso con la seguridad. Tras Fukushima ha puesto proyectos en revisión y está haciendo un análisis bastante realista de cómo tiene que modular o modificar su programa nuclear para asumir las lecciones de Japón”. Y añade: “No creo que nadie en el sector piense que China tiene un compromiso menor con la seguridad que el que existe en otros países. Que el precio final de un reactor chino sea menor que uno occidental no afecta al concepto de seguridad, sino que se debe a los costes de fabricación y mano de obra”.

China, en todo caso y en su calidad de dictadura, puede hacer y deshacer sin oposiciones. Una ventaja competitiva que ha encumbrado su economía en casi todos los sectores y que puede allanarle el camino también en el sector nuclear, sobre todo en la escéptica y cautelosa era pos-Fukushima.

Fuente: Publico.es