La central de Garoña y el despoblamiento masivo del Valle de Tobalina.

Analizando la población del Valle de Tobalina (Burgos) podemos ver el impacto demográfico que una central nuclear como la de Garoña causa en su entorno mas inmediato.

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En contra de lo que los lobbies nucleares nos venden a través de  los medios masivos sobre la riqueza y empleo que crea una instalación nuclear,  analizando la tabla anterior vemos que la central de Garoña no solo no ha atraido personas a  Tobalina  sino que las ha espantado.

En este enlace podemos ver una despoblación  similar ocurrido con el cementerio nuclear de El Cabril

¿Que empresa de cualquier sector va a inverir en una zona que puede sufrir un Fukushima en cualquier momento?

Las empresas nucleares y los medios masivos de sus empresas pueden decir una mentira mil veces, pero los números sin frios y no admiten ninguna interpretación.

En las normas urbanisticas del Valle deTobalina del año 2006,   además se afirmaba que Garoña casi no crea trabajo en el Valle de Tobalina. 

Veamos lo que figura en la página 17 de la Memoria de las Normas Urbanísticas Municipales del Valle de Tobalina.

La existencia de la Central Nuclear en el Valle de Tobalina, no supone para su población una actividad claramente creadora de riqueza. Únicamente influye positivamente sobre el escaso personal del Valle que allí trabaja. La necesidad de tomar las medidas de seguridad precisas pasa por la mejora de la red viaria, lo que facilita sus comunicaciones y fomenta la construcción, siendo ésta quizás la mayor ventaja obtenida con la misma. En contra,  la existencia de un factor de riesgo de semejante magnitud frena el desarrollo del Valle, esencialmente el turístico.

Asi mismo el Colegio de Economistas de Burgos reconocia acerca de Garoña que

el desempleo en su área de influencia es el mayor de Burgos.

Y esto es así porque no han hecho público un  DATO IMPORTANTE: de los 300 trabajadores de la central de Garoña (que no 800) muy pocos  son o viven en el Valle de Tobalina (donde se ubica Garoña), en su mayoria viven en Medina de Pomar , Miranda de Ebro o Trespaderne.

Claramente la influencia de Garoña en el Norte de Burgos ha ocasionado un serio retraso para el empleo y el desarrollo económico, pese a toda la propaganda del lobby nuclear, aunque en el plano positivo el despoblamiento ha permitido tener en la actualidad una naturaleza muy bien conservaba, que ha favorecido la creación de 2 parques naturales en torno al rio Ebro y el embalse y el  desfiladero de Sobrón.

UNA CLAVE: LA RESIDENCIA DE LA TERCERA EDAD

Obviamente el Valle de Tobalina tiene un 60 % de la población mayor de 65 años, y camina hacia su despoblamiento.

Muchos de los habitantes de Tobalina están empadronados en Quintana MArtin Galindez por estar internos en la Residencia de mayores.

Sin dicha residencia la población del Valle de Tobalina sería todavía menor.

EL PLAN REINDUS NO SE HA EJECTADO

El Plan Reindus era el último tren para salvar este bonito entorno natural de su despoblamiento total. De momento las empresas interesadas parece que además de recoger subvenciones están interesadas en contaminar el rio Ebro y los parques naturales de Valderejo y Obarenes.

Pocos lugares  se antojan tan bonitos para la instalación de un balneario o hacer cualquier tipo de actividad al aire libre, sin embargo el gobierno municipal saliente, proveniente alguno  de la industria nuclear, sólo apuesta por industrias sucias y con poco valor añadido.

Rutas por Tobalina.

Subida Pico Umion desde Orbañanos

La ciudad medieval de Frias junto al Valle de Tobalina.

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Visto para sentencia en la Audiencia Nacional el pleito de Garoña contra el Gobierno español por su cierre.

El Ministerio de Industria ha utilizado todas las armas a su alcance en la primera y última vista del pleito que se sigue en la Audiencia Nacional contra la orden de cierre de la nuclear de Garoña, fijado para 2013.

Tanto, que la abogada del Estado, Rosa Seoane, no ha dudado en citar hasta en cuatro ocasiones el accidente de Fukushima, en Japón, para resaltar la implicación que tiene para el Estado, y no solo para la empresa, la actividad de una nuclear. Incluso puso en duda que Garoña vaya a superar las pruebas de resistencia a la que la someterá el Consejo de Seguridad Nuclear.

Seoane ha atacado de forma contundente todos los argumentos de la nuclear (propiedad al 50% de Endesa e Iberdrola).

“Las autorizaciones de las nucleares no son indefinidas, como nos quieren hacer creer […] y podrían ser renovadas, pero no en base a una mera ITV, sino con un nuevo procedimiento”,

ha afirmado Seoane ante la Sala primera de lo contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional.

En su defensa, Nuclenor ha insistido en que el Ministerio de Industria incurrió en una “desviación de poder” y en arbitrariedad al no hacer caso al informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que avaló que la planta podía funcionar de forma segura hasta 2019.

El Ministerio de Industria se agarra al artículo 6.1 del reglamento de Instalaciones Nucleares y Radiactivas, de 1999, que señala que “los informes del Consejo de Seguridad Nuclear para la concesión de las autorizaciones de instalaciones nucleares […] serán preceptivos en todo caso y, además, vinculantes cuando tengan carácter negativo o denegatorio de una concesión y, asimismo, en lo relativo a las condiciones que establezcan, si fueran positivos”.

“Si el legislador hubiera querido que cualquier informe del CSN fuese vinculante lo habría dicho. Si es positivo, no existe vinculación para el Ministerio de Industria, que no tiene por qué acatar a ciegas un informe positivo”, ha señalado la representante de Industria, que ha mostrado un gran dominio de un asunto complejo y se ha empleado con dureza contra la empresa y sus argumentos.

La abogada del Estado ha insistido en que renovar una nuclear “plantea muchos problemas más allá de la seguridad nuclear”. “En un improbable pero posible accidente nuclear, y en la mente de todos debe estar el accidente de Fukushima”, es el Estado el que asume la responsabilidad, ha apuntado. La responsabilidad de las nucleares en caso de accidente asciende a 1.200 millones de euros, pero “las primeras aproximaciones de los daños del accidentes de Fukushima ascienden a 15.000 millones de dólares. El excedente [más allá de los 1.200 millones] lo asume la Administración. Cuando se asumen estas responsabilidades, la Administración debe tener un margen de maniobra”. Otro de sus argumentos es que la gestión de los residuos radiactivos es responsabilidad estatal, algo que “avala la tesis de que hay responsabilidad y por lo tanto discrecionalidad de la Administración”.

El discurso de la representante de Industria ha sido bien acogido por las partes que piden el cierre de la planta (Greenpeace, Ecologistas en Acción y CGT) y con frialdad por los defensores de la continuidad de la central (la Junta de Castilla y León, UGT, USO, el Comité de Empresa y los accionistas minoritarios, además de la central). “Ha usado todo lo que tenía, incluso lo de Fukushima”, comentaba en un receso uno de los letrados.

La Junta de Castilla y León ha argumentado que el cierre obedecía únicamente a que, como dijo José Luis Rodríguez Zapatero en el Senado, así lo establecía el programa electoral del PSOE. La crítica de la abogada de la comunidad es que un programa electoral “no es un argumento jurídico”. La abogada del Estado no ha negado que la decisión de cierre sea apolítica: “Los Gobiernos adoptan decisiones”.

El abogado de Nuclenor, Mariano Magide, ha sostenido, en cambio, que “el único parámetro” para prorrogar una nuclear es la seguridad. Para él, el cierre en 2013, decidido hace dos años, supone “una clarísima vulneración de poder”: “Se cierra porque sí, porque lo quiere el ministerio”, aunque según el abogado “la autorización es un acto reglado y está definido a progresar indefinidamente en el tiempo”. La fecha de 40 años de vida útil nuclear “se usa como prejuicio”, aunque aparece así definida en la documentación que al abrir, en 1971, presentó Nuclenor.

La empresa pide que se revoque la orden de cierre y se le permita funcionar hasta al menos 2019 o, en caso contrario, que se le indemnice con casi 1.500 millones de euros (400 por el inmovilizado de la central) y el resto por el lucro cesante. El morbo del caso está en que el perito que hace un año calculó los 951 millones de lucro cesante por no poder funcionar hasta 2029 es Fabricio Hernández, hoy secretario de Estado de Energía. El ministro, Miguel Sebastián, lo nombró pese a que había sido asesor de Nuclenor en el pleito (lo ha sido de todo el sector energético, según el currículum que él mismo envió a la Audiencia).

La abogada del Estado no ha dudado en descalificar duramente los informes de los peritos, incluido el realizado por el que hoy es alto cargo de Industria. Seoane ha señalado que esos dictámenes carecen de validez. En ese momento, el presidente de la sala ha cortado su discurso por exceder el tiempo, aunque la argumentación escrita que llevaba preparada la abogada del Estado no ahorraba críticas al informe de Fabricio Hernández. Sobre la metodología, el texto afirma que “no es ni realista, ni fiable, ni verosímil”, y sobre la asunción de que con un 95% de probabilidades Garoña iba a funcionar hasta 2029, ha lanzado un aviso”: “Nuclenor no sabe si va a poder operar hasta 2013”, ya que “tras el accidente de Fukushima [de nuevo alusión a Japón] se puso de manifiesto la seguridad de revisar” la seguridad de las centrales, y según la letrada de Industria, no está nada claro que Garoña vaya a pasar la prueba, aunque también señaló que “no está en duda la seguridad de la central”.

Es un juicio y hay más de 1.000 millones de dinero público en juego y nadie puede acusar a Industria de haber realizado una defensa tibia de su decisión. Hasta el punto de que en la contestación a la demanda, la abogada del Estado argumenta incluso que Garoña tiene beneficios caídos del cielo (en inglés, windfall profits), que es tanto como reconocer que el diseño del sistema eléctrico (que el ministerio se niega a reformar) hace que las nucleares cobren a los consumidores mucho más por la electricidad de lo que les cuesta producirla.

De hecho, tras la intervención, los abogados de los ecologistas, Luis Oviedo y Nino Trillo, han tenido un perfil bajo. Daba la impresión de que se alineaban con la abogada del Estado, aunque ellos piden el cierre inmediato de Garoña -no en 2013-. Estos han insistido en que la renovación no se sometió a evaluación de impacto ambiental y que, como sostiene el Ministerio de Medio Ambiente, no se puede garantizar un caudal del Ebro suficiente que asegure la refrigeración de la nuclear a largo plazo.

 

Todos los que apostaban por la prorroga indefinida de la Central, incluida la Comunidad Autónoma de CyL y los sindicatos USO y UGT, se sumaron sorprendentemente a la pretensión de indemnizar con fondo públicos a una empresa privada que ha amortizado sobradamente todos sus activos, recibido cuantiosas subvenciones y que desde su privatización ha obtenido cuantiosos beneficios.

Desde la CGT se defendió el cierre en base a las cuestiones que fueron planteadas en la vista:

1. La antigüedad de la Central la convierte en insegura.

2. La Central se encuentra ya sobradamente amortizada.

3. El cese de explotación no tendría repercusión sobre la garantía del suministro eléctrico a la ciudadanía.

4. La central se ubica en un emplazamiento extremadamente frágil.

5. La nueva prórroga colisiona con los objetivos planteados por la Ley 2/2011 de economía sostenible de alcanzar el 20% de energías renovables para 2020.

6. La tramitación de la autorización se ha realizado sin la necesaria Evaluación de Impacto Ambiental.

7. Las condiciones de seguridad se han visto reducidas en el segundo informe complementario, respecto al informe preceptivo del CSN.

8. A su vez, la central ya incumple 3 de las condiciones de seguridad impuestas por el CSN inicialmente y que finalmente han sido impuestas pero de una manera condicionada.

Los desgraciados y recientes acontecimientos en la central de Fukushima, nos han recordado que la energía nuclear no es tan segura, entre otras cosas por que sus sistemas de control y seguridad tanto públicos como privados no han resultado tan eficientes como nos vendía continuamente el lobby nuclear.

A los potenciales riesgos de esta fuente de energía, se une el enorme coste para el conjunto de la ciudadanía. Por poner sólo un ejemplo, el actual seguro de responsabilidad de las Centrales Nucleares española se ha incrementado recientemente de 700 millones a 1200 millones de euros. A lo que se unen los costes fundamentalmente públicos de la gestión de los residuos nucleares. Estos enormes costes sociales y ambientales y el peligro que a corto y largo plazo entraña para la humanidad, exigen el abandono definitivo de la energía nuclear.

Fuente: elpais.com  y    cgtandalucia.org

Los recursos por el cierre de Garoña se ven mañana viernes para sentencia.

En otoño de 2009, la empresa titular de Santa María de Garoña, Nuclenor, y diez más anunciaron la presentación de otros tantos recursos contencioso-administrativos contra la orden del 3 de julio de 2009, por la que el Ministerio de Industria Comercio y Turismo acordó «como fecha de cese definitivo de la explotación de la central nuclear de Santa María de Garoña el día 6 de julio de 2013» y autorizó «su explotación hasta dicha fecha». Se formalizaron en el mes de marzo de 2010 y la Sala de lo Contencioso Administrativo Se-cción Primera de la Audiencia Nacional ha citado para mañana, viernes, a todas las partes con el fin de que defiendan sus escritos finales de conclusiones. Con estos documentos y con el escrito de conclusiones del fiscal, los recursos quedarán vistos para sentencia.
Desde Nuclenor muestran su sorpresa ante la celeridad con la que se ha llevado un proceso, aunque siempre manifestaron su confianza en que se obtuviese sentencia antes de 2013. En la Audiencia Nacional analizarán siete recursos que piden la anulación de la orden y reclaman la continuidad de la central nuclear de Garoña hasta el año 2019, como estipuló el Consejo de Seguridad Nuclear en su informe, y cuatro que han impugnado la orden, pero por entender que 2013 es un plazo demasiado extenso y que Santa María de Garoña debe cerrar sus puertas de manera inmediata.
Los defensores de la continuidad son Nuclenor, la Junta de Castilla y León, la Asociación de Municipios en Áreas Nucleares (Amac), UGT, USO (en cuyo recurso también están representados el sindicato de cuadros de la central y los operadores del reactor), el Comité de Empresa de Santa María de Garoña y la Asociación de A-ccionistas Minoritarios de Empresas Cotizantes. Quienes abogan por el cierre inmediato son Ecologistas en Acción, Greenpeace, CGT y un particular.
Nuclenor basa su recurso en la legislación existente -Ley del Sistema Eléctrico, Ley de Energía Nuclear y Reglamento de Instalaciones Nucleares y Radioactivas-, «según la cual, si se cumplen los requisitos de seguridad establecidos, la autorización debe ser otorgada».

El CSN autorizó la continuidad hasta 2019, pero el Gobierno desoyó este informe y se basó en conceptos, como la vida estimada de los componentes de la central con el límite de 40 años, el peso de la producción de la planta en el conjunto de España o la política de impulso de las energías renovables. Nuclenor entiende que «acordar el cierre de la central para favorecer el desarrollo de las energías renovables es ilegal, ya que en España, tras la promulgación de la Ley del Sector Eléctrico, la planificación energética no puede tener carácter vinculante, sino solo indicativo». En cuanto la edad de la planta, indica que en ninguna de las 21 renovaciones de la licencia para operar otorgadas por el Gobierno a Garoña desde 1971 «se establecía un límite temporal para el funcionamiento de la central».    

Fuente diario de burgos