El edificio de contencion de Garoña sólo tiene 60 centimetros de espesor

Greenpeace denunció que la central nuclear de Santa María de Garoña no podría resistir ni siquiera el impacto de un avión comercial pequeño que chocara contra el edificio del reactor, debido a sus características técnicas.

Si esto sucediera, esta central, idéntica a la de Fukushima, se encontraría en el peor escenario de accidente posible, especialmente por la enorme y rápida liberación de radiactividad que se produciría tras la fusión del núcleo con la contención abierta.

La organización ecologista señaló que, junto a Garoña, las centrales de Almaraz y Ascó (cada una con dos unidades) presentan una muy alta vulnerabilidad del edificio del reactor. La colisión de una aeronave comercial de tamaño medio o grande causaría un daño muy importante en el edificio del reactor, con los consiguientes escenarios de accidente.

Por ello, Greenpeace exigió al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que incluya las pruebas de resistencia a impactos de aeronaves (por accidente o ataque terrorista) en las pruebas de esfuerzo de las centrales nucleares españolas, tal y como se le demandó por el Pleno del Congreso de los Diputados del pasado 12 de abril y como se recogió en el acuerdo de la Comisión Europea del 25 de mayo.

En tal sentido, manifestó que los organismos reguladores de Alemania, Bélgica, Holanda y Suiza sí han hecho esos estudios incluyendo los impactos de aeronaves y han publicado sus conclusiones generales. De hecho, el suspenso de las centrales nucleares ante esas pruebas facilitó el cierre de ocho de ellas por parte del Gobierno alemán, recordó la organización.

“Nos tememos que los titulares de las centrales nucleares y el CSN no quieren someter al parque nuclear español a estos análisis porque saben de antemano que sus centrales no están diseñadas para poder soportar un accidente de ese tipo”, declaró Carlos Bravo, responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace.

De análisis realizados en Suiza, Alemania y Estados Unidos Greenpeace concluye que Santa María de Garoña es una central nuclear de primera generación en España y con el mismo tipo de reactor que el utilizado en Fukushima 1, es el reactor español más vulnerable.

En un estudio acerca del impacto de un avión contra una central nuclear suiza en Muelhleberg, en la que se usa el mismo tipo de reactor, el resultado es que se puede esperar un enorme daño en el edificio del reactor. El grosor de las paredes del edificio del reactor es de solo 0,60 metros; el grosor de la bóveda es, en parte, de tan solo 0,15 metros.

En Garoña, la piscina de combustible gastado está dentro del edificio del reactor y considerablemente menos protegida que el reactor. En caso del impacto de un avión, esta piscina podría resultar dañada, lo que significa que habría una liberación de radiactividad adicional.

Fuente: eldiadevalladolid.com

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