Black and Green asegura que su incineradora de plásticos y neumáticos no es industria pesada

La empresa Black and Green Companies confía en que podrá instalar su planta de reciclado de neumáticos en el polígono industrial de Ircio. O al menos que su actividad no es industria química pesada, y por lo tanto es compatible con los usos permitidos. Su responsable, Victorino Luengo, defiende la valía de la planta para ubicarse en Ircio a pesar de la oposición generada desde el Ayuntamiento mirandés.

«Industria pesada es una siderúrgica, un alto horno, una cementera… no una empresa que recicla un residuo para darle un valor añadido, es más bien al revés», valora Luengo.

[Desconocemos si el sr. Luengo es la pesona de Pirorec que dijo en el Valle de Tobalina que el beberia de la balsa de decantacion de la incineradora, sin decir a los vecinos que contenia  ¡ sosa caustica !, en fin .. deben creer que hablan con deficientes mentales]

Al margen de estas valoraciones, desde la compañía estiman que ellos están haciendo la tramitación tal y como corresponde a la legislación, y en breve enviarán el proyecto básico. Igualmente tramitarán la obtención de la autorización ambiental integrada en la Junta de Castilla y León.
Por otro lado ya han abonado tanto el IVA por los 30.000 metros cuadrados de suelo industrial adquirido en Ircio como una entrada. Lo que no han logrado es que el Consistorio les conceda la licencia para realizar la explanación de los terrenos y el movimiento de tierras, «algo que necesitamos para hacer las mediciones exactas de las cotas de la parcela ya sí poder definir el proyecto definitivo», comentan.
Desde Black and Green se explica como ejemplo de que la planta proyectada en Miranda no es industria química pesada que en Guadalsequies, en Valencia, ya cuentan con una instalación similar que ha obtenido la pertinente autorización ambiental.

«Siempre es una garantía que se cuente ya con una, porque lógicamente si te la han concedido en un sitio, se ajusta a la normativa y a la Ley, es algo ya avanzado, porque hay cuestiones que son iguales en todos los sitios»,

relata Luengo. También defiende que la autorización de la planta valenciana es muy completa ya que «es de las más fuertes que hay en Europa, porque como es un proyecto de una tecnología nueva, que nadie sabía lo que es, han recogido multitud de aspectos, y nosotros los cumplimos todos… además, en la licencia se ponen unas condiciones que hay que cumplir, y nosotros cumpliremos todas», asegura.

Sin visita

La empresa ha invitado a los responsables municipales a que conozcan la planta de Guadalsequies para que vean la realidad de lo que hacen, aunque por ahora no han accedido. Luengo rechaza igualmente las críticas vertidas por el alcalde de Miranda la semana pasada en las que menospreciaba la documentación enviada por la empresa, especialmente un informe en formato Power Point «que dice lo buenos que son», decía el alcalde, Fernando Campo. «Lo que dice el alcalde que es un Power Point es un informe del instituido Tecnológico de Castilla y León que hicieron tras venir a ver la empresa y certificar la actividad», aclara el responsable de la firma.
Y mientras, el Consistorio espera a que se defina si se trata de una industria química pesada, como él defiende, o no. No obstante, de momento algo ha cambiado, y si hace unos meses el alcalde afirmaba que la empresa no obtendría las licencias, ahora el Ayuntamiento quiere que ADE Parques Tecnológicos (propietaria del polígono) se pronuncie sobre lo que es una industria química pesada, lo que abre la puerta a la instalación. Y lo ha hecho remitiendo a Valladolid un escrito en el que se insta a que defina qué es este tipo de industria en general, no sobre este caso concreto.

En breve

ADE, que prevé dar una contestación inminente, no podrá pronunciarse sobre el proyecto exacto de Black and Green, ya que la solicitud municipal es genérica, y además la empresa regional no cuenta con el proyecto de la firma de reciclaje de neumáticos. Así, es probable, que la contestación de ADE se base en plan parcial de Ircio y en el Plan General de Ordenación Urbana.
En el primer documento se define que quedan como usos autorizados en las zonas de densidad media y baja los «industriales» entre otros, y define como prohibidos los de «industria pesada», además de los residenciales. Nada se dice de químicas o no, y no se detalla el carácter de pesada.
Por ello, parece ser que debe ser el Ayuntamiento el que defina si Black and Green es o no industria pesada química, y en última instancia si esta empresa puede ubicarse en el polígono. Y lo debe hacer en base a los documentos urbanísticos propios, como el Plan General de Ordenación Urbana, que de cumplir Black and Green, tendría el camino más despejado. En el PGOU, respecto a los usos, se habla de «producción industrial», identificando como el uso que persigue la «obtención o transformación de productos por procesos industriales», y que simplemente se califica en unos de sus apartados como «industria grande».

  1. Ver testimonio de un vecino de Guadasequies.
  2. Mas informacion sobre los residuos que genera Black an Green. Es una industria pesada, diga quien diga lo contrario
  3. Ver incineradora  de Guadasequies por detrás,  y por delante. Eso si cuando todavia todavia estaba en obras.

Fuente: diario de burgos

Plan garoña

Unos 500 vitorianos se manifiestan contra la central de Garoña.

GASTEIZ. Las ha habido de muy diferentes formatos y dimensiones, se han realizado en distintos lugares, pero el mensaje elemental de las movilizaciones contra Garoña apenas cambia con el paso del tiempo: el cierre de la central nuclear más antigua del Estado no debe posponerse ni un día más. La Plaza de la Provincia de Gasteiz fue escenario este domingo 15 de enero de la última de estas protestas, una nutrida concentración silenciosa ante la Diputación que volvió a evidenciar el rechazo social y político que despierta la planta atómica burgalesa, ubicada a apenas 42 kilómetros de la Green Capital europea.Concentración en Gasteiz para exigir el inmediato cierre de la central de Garoña

Alrededor de medio millar de personas se sumó a la convocatoria de la plataforma Araba sin Garoña, cuyos colectivos se reunirán esta próxima semana para diseñar nuevas acciones reivindicativas “más allá de salir a la calle”. “Los silencios cómplices y las palabras a medias ya no nos sirven”, advirtió el portavoz de la plataforma, Alberto Frías.

La llegada del Partido Popular al Gobierno central ha creado “una nueva situación” que exige, según Frías, “pasar de las palabras a los hechos”. El nuevo ministro de Industria, José Manuel Soria, ya ha dejado clara su intención de prolongar la vida útil de la central más allá de julio de 2013, última fecha prevista de cierre por el anterior Ejecutivo socialista, de ahí que haya encargado un informe al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) para conocer si se dan las condiciones. La posibilidad de que Garoña no cierre hasta 2019 ya ha comenzado a planear en el ambiente, y todo a pesar de las 22 mociones aprobadas en los últimos doce años en las Juntas alavesas pidiendo su clausura.

“hartazgo” ciudadano Frías exigió a la Diputación, ahora en manos del PP, que “abandere” esta exigencia porque “la ciudadanía ya ha mostrado su hartazgo” en múltiples ocasiones. También lo mostraron ayer representantes políticos del PNV, Bildu, EB y Equo, entre otras formaciones. Y muchos ciudadanos individuales que ya han perdido la cuenta de cuántas protestas en contra de Garoña han secundado en los últimos años.

Entre ellos se encontraban Ibon Aristondo y Enrique González, muy conscientes de los peligros asociados a la energía nuclear. “Nos intentan engañar con que es la fuente más barata, pero es mentira. Su producción sí es barata, pero lo que genera en cuanto a residuos y peligrosidad también hay que ponerlo en la balanza”, advertían.

Ayer, a falta de consignas a viva voz, los mensajes escritos ganaron la partida. Tras la pancarta –Herriaren hitza errespetatu. Garoña itxi orain-, los carteles en mano de los manifestantes repartieron recados contra los representantes provinciales del PP, De Andrés y Maroto a la cabeza pese a la abierta posición de este último contra la central, o las empresas explotadoras de la planta, Endesa e Iberdrola. “Los políticos están en manos de los mercados y las empresas, por lo que su prioridad no es la seguridad de las personas”, lamentaba Ibon.

Cerca de ellos, Lourdes López de Lacalle también exigía el fin “inmediato” de Garoña, una reivindicación que se ha engrandecido si cabe tras el desastre de Fukushima. “Lo que ha pasado en Japón nos ha impactado a todos, ese miedo es mucho”, advertía Lourdes. “Estos años van a ser definitivos, porque la gente está pagando unos dinerales por la luz a pesar de todo. ¿Pero qué nos están vendiendo? Todo esto se acabará y será incluso a pesar de los políticos”, replicaba su amiga Pili Revilla.

Alberto Frías recordó que tras la orden ministerial del Gobierno socialista saliente la Empresa Nacional de Residuos (Enresa) entregó al ministerio de Industria un plan de desmantelamiento de Garoña preliminar que a la vista de los acontecimientos ha quedado olvidado en algún cajón. “Pedimos que se siga esa hoja de ruta”, remarcó Frías.

Fuente: deia.com