Alemania no encuentra el almacen nuclear en una mina de sal

Los desechos llevan almacenados desde 1967 en una mina de sal con riesgo de filtrado de agua y corrosiva.

Científicos alemanes tratan de encontrar el lugar exacto donde fueron enterrados miles de bidones con basura radioactiva hace varias décadas.

Después de barajar varias opciones, el ministerio alemán de Medio Ambiente decidió en 2010 sacar los desechos nucleares de la antigua mina de sal Asse II situada en la Baja Sajonia, a unos 20 kilómetros de la segunda mayor ciudad de la región, Brunswick. Dicho depósito fue el primer almacén de residuos nucleares en una mina de sal que se creó en el mundo. Según los datos oficiales disponibles, desde 1967 hasta 1978 se almacenaron en él unos 126.000 bidones con basura radioactiva que ocupan 47.000 metros cúbicos, el espacio de unas 60 viviendas unifamiliares. En 2010 se conoció además que había aún más plutonio almacenado en la mina del que se pensaba. También hay almacenadas unas 1.300 toneladas de otras sustancias peligrosas como arsénico y mercurio que podrían entrar en contacto con la basura radioactiva.

En este momento tratan de localizar la basura nuclear en el interior de la mina para sacarla de allí y llevarla a un almacén más seguro. Los desechos serían sacados al exterior, almacenados temporalmente en la superficie y enviados a un vertedero final. Cada día se filtran a la mina unos 12.000 litros de agua del exterior, según los datos de la empresa pública que gestiona el complejo. La alta concentración de metano en el interior de la mina podría asimismo conducir a incendios de consecuencias fatales.

Los trabajos deberían haber durado unas seis semanas y llevan ya más de seis meses porque no se encuentra la cámara donde estarían almacenados los desechos. Jens Köhler, el director técnico, asegura que en las actas no aparece la ubicación de dicha cámara y que los movimientos de tierra podrían haber desplazado la ubicación. Está planeado el uso de un radar para tratar de determinar el lugar exacto. Éste es un proyecto insólito, pues nunca antes se ha tratado de desenterrar basura atómica de un vertedero nuclear.

Al principio se presentó como un depósito temporal, se dijo a los vecinos de la zona. Por eso no había manifestaciones ni protestas masivas en contra. Se decía que el tráfico era más peligroso que los desechos nucleares allí vertidos. Además se han descubierto filtraciones de agua cuyos niveles de radioactividad superan los permitidos por la ley. En un principio se presentó a los vecinos de la zona como un centro de investigación inofensivo. En su interior se recibían grupos escolares e incluso se celebraban cumpleaños infantiles. En 2002 incluso se llegó a celebrar una misa en su interior.

Ya en 1972 se planteaba la problemática de las filtraciones de agua. El entonces secretario de Estado del Ministerio de Ciencia, Klaus von Dohnanyi, aseguraba: “La filtración de agua puede descartarse con cierta probabilidad, aunque ésta es limitada”. A pesar de que ya se contaba en los 70 con un estudio que señalaba el riesgo de filtraciones de agua en el interior de la mina, allí donde se estaba almacenando la basura radioactiva, el ministerio de innovación y ciencia, responsable por aquel entonces de la instalación, decidió seguir adelante con el proyecto, despidiendo a los científicos que habían elaborado dicho informe.

Por otro lado, los bidones de metal en que fueron transportados los desechos deberían haber sido únicamente algo temporal, ya que la corrosión de la sal los resquebraja a corto y medio plazo. Durante los ´70 tuvieron lugar varios accidentes que no se comunicaron a la opinión pública. Tampoco los trabajadores eran debidamente informados. Eckbert Duranowitsch, en un caso que denunció la propia fiscalía, trabajó de 1987 a 1990 en la mina de sal y está hoy enfermo de leucemia. No llevaba dosímetro para medir la radioactividad ni fue avisado de los riesgos. El precio de las casas en la zona ha caído en picado, ya que los casos de leucemia y cáncer de tiroides han aumentado sobremanera. Según un informe del centro de Baja Sajonia para el registro epidemiológico del cáncer, los casos de leucemia y cáncer de tiroides han aumentado en relación a los pueblos vecinos.

No se sabe si la basura se podrá sacar de la mina. El Gobierno asegura que pondrá “los medios técnicos y necesarios para ello”. El depósito Asse II ha sido un almacén muy barato desde el principio para la industria nuclear. Hasta ahora se han gastado unos 900.000 euros del erario público solamente en evacuar el agua radioactiva que ya se había filtrado, y cada día puede salir más. Hasta 1975, la industria nuclear no pagaba impuestos por almacenar en el interior de la mina los desechos nucleares. Hasta entonces se almacenó casi la mitad de los desechos que alberga el vertedero. Los trabajos de limpieza se han calculado en unos 2.000 millones de euros.Solamente en Alemania, las centrales nucleares producen cada años unas 470 toneladas de desechos radioactivos, que son almacenados en vertederos temporales a la espera de que se invente un vertedero capaz de resistir un millón de años, que es el tiempo que permanecerá la radioactividad en dicha basura.

Fuente: www.diagonalperiodico.net

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