Reactores del tipo de Garoña, susceptibles de un fallo en barras de control

Los reactores nucleares BWE/2-5, de agua en ebullición, como el de la central burgalesa de Garoña, serían susceptibles de un problema de fricción en las barras de control que influiría en la seguridad en caso de terremoto, según explica en un informe General Electric (GE), fabricante de estos reactores.

Madrid, 23 ene (EFE).-

El problema consiste en que se produce una interferencia o fricción de las barras de control con los canales de combustible cuanto estos van a hacer sus funciones de absorber los neutrones y parar la reacción nuclear, que podría agravarse en caso de terremoto, detalla General Electric en el documento al que ha tenido acceso EFEverde.

El fallo ha sido notificado por GE al consejo de seguridad nuclear americano (NRC en sus siglas en inglés) y a las empresas que operan las centrales de este tipo de diseño, entre ellas una española, la de Garoña, cuya empresa gestora, Nuclenor, confirma haberlo recibido el pasado septiembre.

La notificación de GE ha suscitado reacciones en Estados Unidos donde organizaciones como la Union of Concerned Scientists (UCS) lo analiza y concluye que la

“deficiencia” detectada podría desencadenar una situación “preocupante” de producirse un terremoto ordinario en circunstancias normales de funcionamiento del reactor.

La UCS incide en su análisis en que

“si falla la inserción de las barras de control”, este problema podría dar lugar “a no poder parar una central de este tipo en caso de emergencia”.

En España, sin embargo, el problema no aparece mencionado en las pruebas de resistencia a las que el Consejo de Seguridad Nuclear acaba de realizar a Garoña, y a los otros 7 reactores operativos, por mandato de la Unión Europea tras el accidente japonés de Fukushima.

Fuentes de Nuclenor, la empresa que opera Garoña, aseguran, no obstante, haber recibido la comunicación de General Electric, si bien le restan importancia y consideran que forma parte de las notificaciones “obligatorias” que hacen los fabricantes de los reactores “ante cualquier anomalía que se detecte”.

Desde Nuclenor insisten en que “el problema ya era conocido por la industria, y es seguido con normalidad dentro de los programas de vigilancia que se llevan a cabo periódicamente”.

Además, agregan que el fabricante les dio unas guías de vigilancia “para combatir los efectos de interferencia entre la barra de control y el canal de combustible en caso de producirse excesiva deformación de los canales de combustible, en el desarrollo de la parada automática con baja presión en el reactor”.

Aun así, Nuclenor reconoce que el problema de “posible interferencia” puede darse “en alguna de las barras periféricas del reactor” pero “con poco efecto en el control de la reactividad”.

Subrayan también que, periódicamente, se realizan “pruebas de fricción” que permiten identificar si una barra tiene fricción por encima de lo permitido, y en ese caso de ser así “se declara inoperable” cumpliendo con las medidas de seguridad.

El portavoz de Nucleares de Greenpeace, Carlos Bravo, afirma, sin embargo, que

Garoña “tendría que haber cambiado todo el sistema de accionamiento de las barras de control” tras haberse detectado este fallo “que pone de manifiesto que las barras no entran bien”.

El portavoz de Greenpeace denuncia que dado que estos cambios implicarían “una enorme inversión” en la planta, cuyo cierre -actualmente en revisión- estaba aprobado para 2013. Y que, por ese motivo,

Nuclenor “ha optado por ocultarlo”.

Bravo advierte de que “si hubiera un terremoto en la zona de Garoña y las barras de combustible no entraran, podría producirse una fusión parcial del núcleo”, por lo que exige el cierre inmediato de la planta.

Podemos recordar que sobre la zona de Garoña amenaza un permiso de explotación de gas no convencional mediante la tecnica de fracturacion hidraulica (fracking) que en los EEUU ha llegado a ocasionar terremotos probados de escala 4,0 y 5,4 en Wyoming.

Ver informe del MIT (una de las universidades mas prestigiosas del mundo)que relaciona el fracking con los terremotos.

Fuente:  expansion.es