Exigen la paralización de las obras y licitaciones del cementerio nuclear de Cuenca

Tanto IU como PSOE plantean la necesidad de paralizar el proyecto del ATC (Almacén Temporal Centralizado de Residuos Nucleares) ante las dudas que plantean los informes sobre la seguridad de los terrenos elegidos.

El CSN duda de que Villar de Cañas sea la localización idónea.

Tras conocerse que un informe elaborado por el Consejo de Seguridad Nacional (CSN) cuestiona la idoneidad del emplazamiento previsto para el Almacén Temporal de Residuos, tanto Izquierda Unida como el PSOE han exigido la paralización de todas las obras del proyecto.

El informe considera que es necesario que Enresa, empresa pública que se encarga de la construcción, elabore al menos tres nuevos estudios geológicos, hídricos y sismológicos sobre la estabilidad del terreno y vuelve a plantear elementos sobre los que existen dudas desde el comienzo del proyecto.

Desde IU se plantea incluso paralizar toda licitación, contrato o avance en la construcción del cementerio hasta que, al menos, el CSN entienda que se cumplen los máximos estándares de seguridad y que los estudios sobre el suelo sean completos.

Eva Jiménez (co-responsable regional de medioambiente) ha asegurado además que su formación tiene clarísimo que el ATC no debe construirse por infinidad de motivos y cuestiones que, a la larga, serán perniciosas para la comarca en vez de positivas, como se intenta vender. Con este informe encima de la mesa se está poniendo en entredicho la futura seguridad de la ciudadanía y, obviamente, no puede llevarse a cabo una instalación de este tipo sin que el CSN esté 100% convencido de la ubicación y la seguridad de la infraestructura.

Por su parte el partido socialista ha registrado una proposición no de ley para su debate en Pleno, en la que exigen “la paralización inmediata de las obras del Almacenamiento Temporal Centralizado de Residuos Nucleares de Villar de Cañas (Cuenca)”. Resaltan que “el CSN ha cuestionado la idoneidad del emplazamiento del ATC en Villar de Cañas al exponer a Enresa sus múltiples dudas en el citado informe en el que advierte de muchas deficiencias”. Y además, ha subrayado que “la seguridad de las personas de la comarca está por encima de los intereses políticos que pueda tener el PP en Castilla-La Mancha”.

El Grupo Socialista ha presentado también una batería de iniciativas en el Congreso sobre el ATC de Villar de Cañas, en las que solicitan explicaciones y diversa documentación, y se suman a la petición también planteada por IU para que el citado informe se haga público para conocimiento de toda la ciudadanía.

Desde IU se plantean un rechazo frontal a la posible instalación en cualquier otro lugar de la región “no queremos que el ATC esté en Cuenca, ni en Castilla-La Mancha con las pocas garantías que nos están dando y, menos aún, como entelequia salvadora de la economía manchega” aseguran.

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Enresa adjudica nuevas obras secundarias del cementerio nuclear

Concede los estudios de geotecnia, sismicidad y geofísica del ATC a un estudio de ingeniería madrileño.

La adjudicación se hará por 110.960 euros.senal_atc-Villar de Cañas

Enresa ha adjudicado nuevas obras secundarias y estudios necesarios para ubicar en la localidad conquense de Villar de Cañas el Almacén Temporal Centralizado (ATC) ya conocido coloquialmente como el ‘cementerio nuclear’. En esta ocasión ha adjudicado los estudios de geotecnia, sismicidad y geofísica necesarios para ubicar el ATC en la localidad.

Lo hace además a la empresa madrileña ‘ByA Estudio de Ingeniería’, que ya realizó previamente los estudios y la monitorización de sismicidad del área de Villar de Cañas. Concretamente en esa ocasión había que estudiar la sismicidad y el peligro de terremotos que había en el municipio conquense y la adjudicación costó 144.000 euros, muy por debajo de la cantidad estipulada de adjudicación por Enresa que era de 200.000 euros.

En esta ocasión también la empresa ha bajado el precio de los servicios, concretamente unos 5.000 euros. Estos nuevos informes están adjudicados por un montante de 110.960 euros, IVA no incluido.

La mayoría de las adjudicaciones de servicios e informes previos a la construcción del ATC están resultando a un precio muy por debajo que el máximo fijado por Enresa para cada uno de los puntos. Destaca por ejemplo la rebaja que tuvo la adjudicación de la tramitación urbanística del ATC que fue de más de la mitad del dinero presupuestado por la compañía pública.

Uno de cada tres euros que invertirá el Estado en 2015 en Castilla-La Mancha irá a parar a estas obras del ATC, en total 190 millones. Una obra que  corre peligro de ser inútil antes de nacer siquiera por los retrasos que lleva unido a que las centrales nucleares del país ya están elaborando soluciones para almacenar sus propios residuos nucleares en almacenes propios, por lo que a corto y medio plazo haría que el ATC no fuera necesario, unas obras que de hecho se están apresurando a hacer en otras centrales del país por la necesidad de almacenar los residuos en alguna parte sin tener que alquilar espacio de contenedores nucleares a otros países (como ocurría hace unos años con residuos españoles en Francia o Reino Unido).

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Bélgica comenzará la construcción de un almacén de residuos nucleares en 2015, al tiempo que cierra centrales

7/11/2014 

Bélgica iniciará en 2015 la construcción de su almacén temporal para gestionar los residuos nucleares de baja y media actividad al mismo tiempo que comienza la cuenta atrás de sus centrales atómicas, tras la decisión del país adoptada en 2013 de cerrar todos sus reactores a partir del próximo año, comenzando por las unidades 1 y 2 de Doel.

En un encuentro con periodistas españoles, del que se hace eco Europa Press, el director general de ONRAF, la empresa que gestiona los residuos nucleares en Bélgica (equivalente a ENRESA en España), Marc Demarche, ha explicado que hasta 1982 los desperdicios atómicos de vida corta (300 años) se tiraban al océano Atlántico, en el Golfo de Vizcaya, pero a partir de ese año, comenzaron a guardarse en Dessel donde también se construirá el nuevo almacén.

En este mismo lugar ya se encuentra el almacén temporal para los residuos de alta actividad y el combustible gastado por el parque atómico hasta 1992. A este almacén temporal comenzaron a llegar a los residuos de este tipo después de haberlos enviado a Francia para su reproceso y vitrificación.

Mientras, el combustible y los residuos de larga vida del parque atómico belga generados a partir de 1993 se guardan en cada instalación, bien en piscinas o en seco, hasta que el Gobierno adopte una decisión o solución definitiva. Para ello, en el país llevan 40 años investigando y probando posibles soluciones geológicas en suelos arcillosos.

En el caso belga, ha añadido que el periodo de consulta pública es mayor que en España, por lo que entre 1974 y 2010 se acometieron las pruebas e investigaciones y en ese año empezó la fase de consulta pública; un año después se estableció un plan de gestión de residuos y se acordó iniciar el almacén de residuos nucleares de baja y media actividad en 2017, de modo que pueda entrar en operación en 2020. En tanto, los residuos se almacenan en bidones en un almacén de Dessel.

Así, la última de las centrales belgas echará el cierre en 2025, de acuerdo con el plan de cierre. Hasta entonces, ONRAF analiza cada cinco años la situación de todas las instalaciones nucleares y radiactivas con el fin de asegurar que éstas hacen sus correspondientes aportaciones para contribuir al futuro desmantelamiento. “Nos hacemos cargo del proceso de residuos desde el inicio hasta el final y, los de corta y media vida los almacenamos como en El Cabril (Córdoba)”, ha comentado.

Esto consiste en identificar las fuentes, incinerar para reducir el volumen y armonizar los tamaños, estabilizar estos residuos, confinarlos y, finalmente almacenarlos durante 100 años para posteriormente trasladarlos al almacenamiento definitivo.

En concreto, Bélgica lleva desde 1974 investigando la solución definitiva y ha hecho pruebas de construcción de un almacén geológico profundo en un suelo arcilloso, porque la arcilla absorbería y liberaría muy lentamente los isótopos radioactivos en caso de salir de donde están confinados, de modo que si llegan a la atmósfera no serían perjudiciales.

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Holanda ampliará en 2015 el almacén de residuos nucleares, idéntico al que se construirá en España

BORSELE, 16 Nov.

   Holanda está en fase de licenciamiento de la ampliación del HABOG, su almacén temporal centralizado de residuos nucleares, donde alberga los de baja, media y alta actividad para los próximos 100 años, al mismo tiempo que España está en la fase previa a la construcción de su silo atómico para los residuos de alta actividad y el combustible gastado en Villar de Cañas (Cuenca), que prevé iniciar sus operaciones en tres años.

   En una visita al almacén que gestiona COVRA, la empresa estatal que gestiona estos residuos, como ENRESA en España, su director general, Hans Code, ha explicado a los medios que antes de la existencia de este almacén, los residuos radiactivos se lanzaban en bidones al mar.

   Así, ha señalado que aunque el programa atómico de Holanda es más pequeño que el de España, está “muy diversificado”, ya que cuenta con dos reactores (uno de ellos ya no opera), una planta de investigación, otra de enriquecimiento de uranio y una industria médica que produce el 60 por ciento de los isótopos radioactivos para uso médico de Europa. En definitiva, el HABOG, albergará todos los residuos nucleares del país producidos entre 1992 y 2024.

   “En Holanda tenemos que ser muy cuidadosos con la forma en que usamos la tierra porque no sobra nada de espacio. Somos un país pequeño y para nosotros es inconcebible tener un almacén como El Cabril y otro como el ATC”, ha comentado.

   De este modo, en el HABOG se guardarán todos los residuos nucleares de forma segura durante cien años porque la gestión de la radiación, según Codee, es “esperar a que decaiga y, mientras tanto mantenerla en un lugar seguro; después, se acabó el peligro de la radiación (…), como en el Cabril, donde la radiación terminara pasados 300 años”.

   A diferencia del ATC de Villar de Cañas, el ATC holandés está juntó al mar, frente a una central nuclear en funcionamiento, una central térmica y una planta petroquimica, una refinería de petróleo y un parque eólico en el sur del país de los tulipanes y muy cerca de Borsele, un municipio de unos 21.000 habitantes en el que la cifra de paro no supera el 6%.

RESISTENTE AL IMPACTO DE UN AVIÓN MILITAR

   En el diseño de seguridad, el almacén está preparado para mantener sin ningún tipo de afectación los residuos en el caso de un terremoto de magnitud 6 en la escala Ritchter, puede afrontar el impacto de un avión militar tipo F-16A Falcón fighter, inundaciones de 10 metros sobre el nivel del mar, una explosión de gas y vientos severos de 125 metros por segundo.

   En la instalación albergan los residuos de alta actividad que previamente se han enviado a Francia para su reprocesado, de modo que vuelven como cristales vitrificados.

   Su director general ha añadido que la instalación de COVRA trata de integrarse con la población y, con este objetivo, organizan exposiciones de arte y distintos eventos culturales dentro de la instalación, algo posible debido a que se trata de una instalación pasiva, en la que no se produce energía o reacciones nucleares.

   El HABOG, igual que el diseño del ATC de Cuenca, tiene una estructura modular dividida en tres zonas; la primera de ellas es el área de recepción, a donde llegan los bidones con los residuos, la segunda es la de procesamiento de los bidones y la tercera es la del almacenamiento.

   El proceso se hace de forma controlada: desde una sala al otro lado de los residuos –separada por una pared de 1,7 metros de espesor– se comprueba a través de un cristal plomado de más de un metro de grosor como se hacen las operaciones robotizadas y, finalmente los residuos se guardan en unos depósitos con capacidad para almacenar cinco unidades unas sobre otras, que pueden ser extraídas para su revisión en caso de que se detectara algún problema en las revisiones que se acometen cada dos meses.

   Por su parte, el alcalde de Borsele, Jaap Geelock, ha manifestado que los habitantes del municipio viven de manera tranquila y sin preocupación por que el silo nuclear esté en el patio de atrás de su casa. De hecho, ha relatado que en el pasado él fue muy activo en contra de la energía nuclear porque hasta 1992 los residuos se lanzaban al mar.

   Sin embargo, una vez que se prohibió esta acción y se optó por almacenar los residuos en seco en una instalación segura, estuvo de acuerdo. En una entrevista con periodistas españoles en el HABOG, ha subrayado que incluso la organización Greenpeace estuvo de acuerdo con el proyecto al considerar que así “se podía convivir” con los residuos.

   El alcalde ha añadido que defiende ante el resto de su partido la instalación en su municipio. Asimismo, ha bromeado con que a veces siente envidia de sus colegas españoles porque en España el Gobierno paga a los ayuntamientos nucleares varios millones al año a diferencia de Holanda donde “no hay compensaciones”.

   “No se preocupen. No hay posibilidad de que se liberen materiales. No va a pasar nada, es seguro. Para Holanda esta es la mejor forma de tratar y gestionar los residuos”, ha trasladado a la población española.

   En todo caso, sobre el futuro almacén geológico profundo para guardar definitivamente los residuos, el alcalde confía en que se pueda llegar en el seno de la Unión Europea, a una solución conjunta en vez de almacenar cada país sus propios residuos.

   En España, el almacén, físicamente tendrá unos 300 metros de largo por 20 metros de alto y ocupara una superficie de 32 hectáreas. La decisión de optar por un almacén donde centralizar los residuos del parque atómico español se adoptó en el Parlamento en 2004 y el emplazamiento de Villar de Cañas fue elegido en el último Consejo de Ministros de 2011, el 30 de diciembre.

 

(De la enviada especial de EUROPA PRESS Eva González)