Bélgica comenzará la construcción de un almacén de residuos nucleares en 2015, al tiempo que cierra centrales

7/11/2014 

Bélgica iniciará en 2015 la construcción de su almacén temporal para gestionar los residuos nucleares de baja y media actividad al mismo tiempo que comienza la cuenta atrás de sus centrales atómicas, tras la decisión del país adoptada en 2013 de cerrar todos sus reactores a partir del próximo año, comenzando por las unidades 1 y 2 de Doel.

En un encuentro con periodistas españoles, del que se hace eco Europa Press, el director general de ONRAF, la empresa que gestiona los residuos nucleares en Bélgica (equivalente a ENRESA en España), Marc Demarche, ha explicado que hasta 1982 los desperdicios atómicos de vida corta (300 años) se tiraban al océano Atlántico, en el Golfo de Vizcaya, pero a partir de ese año, comenzaron a guardarse en Dessel donde también se construirá el nuevo almacén.

En este mismo lugar ya se encuentra el almacén temporal para los residuos de alta actividad y el combustible gastado por el parque atómico hasta 1992. A este almacén temporal comenzaron a llegar a los residuos de este tipo después de haberlos enviado a Francia para su reproceso y vitrificación.

Mientras, el combustible y los residuos de larga vida del parque atómico belga generados a partir de 1993 se guardan en cada instalación, bien en piscinas o en seco, hasta que el Gobierno adopte una decisión o solución definitiva. Para ello, en el país llevan 40 años investigando y probando posibles soluciones geológicas en suelos arcillosos.

En el caso belga, ha añadido que el periodo de consulta pública es mayor que en España, por lo que entre 1974 y 2010 se acometieron las pruebas e investigaciones y en ese año empezó la fase de consulta pública; un año después se estableció un plan de gestión de residuos y se acordó iniciar el almacén de residuos nucleares de baja y media actividad en 2017, de modo que pueda entrar en operación en 2020. En tanto, los residuos se almacenan en bidones en un almacén de Dessel.

Así, la última de las centrales belgas echará el cierre en 2025, de acuerdo con el plan de cierre. Hasta entonces, ONRAF analiza cada cinco años la situación de todas las instalaciones nucleares y radiactivas con el fin de asegurar que éstas hacen sus correspondientes aportaciones para contribuir al futuro desmantelamiento. “Nos hacemos cargo del proceso de residuos desde el inicio hasta el final y, los de corta y media vida los almacenamos como en El Cabril (Córdoba)”, ha comentado.

Esto consiste en identificar las fuentes, incinerar para reducir el volumen y armonizar los tamaños, estabilizar estos residuos, confinarlos y, finalmente almacenarlos durante 100 años para posteriormente trasladarlos al almacenamiento definitivo.

En concreto, Bélgica lleva desde 1974 investigando la solución definitiva y ha hecho pruebas de construcción de un almacén geológico profundo en un suelo arcilloso, porque la arcilla absorbería y liberaría muy lentamente los isótopos radioactivos en caso de salir de donde están confinados, de modo que si llegan a la atmósfera no serían perjudiciales.

Fuente:   google

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