Gil-Ortega pretendía ‘morir’ matando: adjudicaciones exprés y purga de testigos incómodos

El dimitido presidente de ENRESA quería aprovechar los 15 días de preaviso en el cargo para adjudicar todo lo adjudicable y sin testigos incómodos. Pese a estar totalmente desautorizado por el Gobierno, tenía el poder para firmar contratos durante estas dos semanas, algunos de los cuales superan el millón de euros.

El mismo día (este martes) en el que Moncloa y Hacienda forzaron su dimisión, Francisco Gil-Ortega, que pretendía seguir en el cargo de presidente de Enresa los 15 días que le correspondían por preaviso, dio la orden expresa al Comité de Adjudicaciones de la compañía estatal para que llevaran de urgencia a su despacho todos los expedientes de contratación pendientes de firmar para dejarlos atados y bien atados antes de su marcha definitiva.

Según confirman varias fuentes internas de la Empresa Nacional de Residuos Radioactivos, el ex alcalde de Ciudad Real y ex vicepresidente de las Cortes castellanomanchegas, que ha sido forzado a dimitir por su mala gestión en Enresa y los escándalos y gastos injustificados en los que ha incurrido durante su mandato, quería aprovechar las atribuciones que le concedió el consejo de Enresa para adjudicar contratos express.cospe enresa

El máximo órgano de poder de la empresa controlada por la Sepi (Ministerio de Hacienda) y ligada jerárquicamente a Industria, en su reunión de diciembre de 2012, dio plenos poderes de actuación a Gil-Ortega para firmar adjudicaciones de hasta un millón de euros sin necesidad de someter sus decisiones a escrutinio interno.

Pero además, el todavía presidente de Enresa podía activar el “procedimiento urgente” para firmar contratos de adjudicación por un importe superior a ese tope del millón de euros, señalan esas mismas fuentes.

Entre bambalinas y cuando ya era inminente la destitución del presidente, Fabiola Gallego, su secretaria general y del consejo de administración (máxima responsable jurídica de la compañía que llegó al cargo en septiembre pasado tras el fulminante despido de su predecesor, Jesús Moreno) le había diseñado una “inteligente argucia ad hoc” para que pudiera ejercer todo su poder en estas dos próximas semanas sin ver mermadas sus funciones.

Según confirman esas fuentes, la Sepi tuvo que aceptar que Gil-Ortega estuviera 15 días más porque había presentado su (forzada) dimisión “por razones personales” y para cobrar su indemnización no podía abandonar el cargo hasta que terminara el preaviso.

Así las cosas, el presidente, aún habiendo dimitido, disfrutaba de todo su poder y está hoy mismo revisando expedientes de contratos para firmar. Las fuentes internas y también las sindicales del centro de El Cabril, donde está el comité de empresa crítico con la dirección, alertan de que hay indicios fundados de que Gil-Ortega podría adjudicar contratos de pequeña o mediana cuantía a algunos empresarios de su entorno.

Gil-Ortega fue uno de los promotores del fallido aeropuerto de Ciudad Real y desde que llegó al cargo ha intentado colocar en la empresa a personas de su entorno proveniente, la mayoría de ellas, de Castilla-La Mancha. Jesús Moreno se atrevió a oponerse a estascontrataciones a dedo y fue despedido de forma expeditiva en septiembre.

En juego y pendientes de firma hay ahora mismo en Enresacontratos de entre 60.000 euros y más de 1 millón de euros, señalan estas fuentes internas. Son la mayoría de ellos adjudicaciones ligadas al contrato del siglo, el que ahora está en stand by y pendiente del ‘ok’ final, la adjudicación de la construcción del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares en Villar de Cañas (Cuenca).

Son 263 millones de euros pendientes de adjudicar de una tacada a uno de los ocho licitantes, pero el proceso está parado porque ni el Consejo de Seguridad Nuclear ni el Ministerio de Medio Ambiente ni el ayuntamiento afectado han dado las autorizaciones e informes favorables pertinentes.

Quedan por abrir los sobres con las ofertas económicas, pero Moncloa, Hacienda e Industria han parado el proceso por las dudas técnicas y de seguridad del basurero nuclear y por la falta de las autorizaciones. Sin embargo, Gil-Ortega quiere aprovechar estos días para conceder contratos menores ligados al “gran contrato paraguas”: primeros movimientos de tierra, seguridad de la obra, tubería, alambradas…

Para evitar testigos incómodos a sus adjudicaciones, el aún presidente, ayer mismo, al poco de anunciar su dimisión, despidió de forma fulminante al director de auditoría, Diego Valle, el encargado de auditar las cuentas de los contratos que se adjudican, entre otras funciones.

También ha degradado al nivel de técnico raso al director de Recursos Humanos, Jesús Horcajo, que junto a Moreno se negó a permitir los fichajes a dedo del presidente.

Con estas destituciones, Gil-Ortega tenía casi libre el camino estos días para dejar firmados todos los contratos que le permitan sus atribuciones.

Fuente: Vozpopuli

La SEPI echa al presidente de ENRESA por miedo a que firme contratos antes de irse.

Esta mañana, de urgencia, la SEPI ha convocado junta de accionistas y consejo extraordinario para echar hoy mismo a Gil-Ortega de la presidencia de ENRESA  ante el temor de que aprovechara estas dos semanas para adjudicar contratos exprés.

Ni Moncloa y ni Hacienda, de la que depende la Sepi, estaban dispuestos a aguantar en el cargo de presidente (dimitido) de la compañía pública Enresa a Francisco Gil-Ortega. Éste había activado el preaviso de 15 días ligado a su forzada dimisión para poder cobrar la indemnización completa y quería aprovechar este periodo para firmar contratos y adjudicaciones ligadas a la actividad de la empresa de residuos nucleares y, en especial, a la puesta en marcha del Almacén Temporal Centralizado (ATC).

Tal y como adelanta hoy Vozpópuli, Gil-Ortega había dado orden expresa a su Comité de Adjudicaciones para que le remitiesen todos los expedientes de adjudicación pendientes de firmar para aprobarlos sin el escrutinio interno de la compañía.

Así que Sepi ha tenido que cortar por lo sano y esta misma mañana ha celebrado una Junta extraordinaria de Accionistas de Enresa en la que han despedido, con fecha de hoy mismo, a Gil-Ortega. Sólo podrá pisar la sede de la compañía para recoger sus cosas y marcharse, sin posibilidad de firmar expediente alguno.

La Junta ha propuesto el nombramiento de Juan José Zaballa, actual director general de Paradores, como nuevo presidente de Enresa. Posteriormente, se celebrará un consejo de administración también extraordinario para formalizar las decisiones tomadas en Junta.

El nuevo presidente es de la más absoluta confianza del ministro de Industria, José Manuel Soria. Enresa es propiedad 100% de la Sepi pero depende jerárquicamente de Industria.

El Gobierno paralizará el proceso de licitación del basurero nuclear de Villar de Cañas(Cuenca) hasta que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emita un informe favorable. Cuando el ATC cuente con el sí del CSN y el informe favorable de impacto medioambiental, se retomará el proceso de licitación de una gran obra, con un valor estimado superior a 268 millones de euros.

Fuente: vozpopuli