Descontrol de incendios en la central nuclear de Almaraz

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Veintitrés bomberos han sido despedidos por no hacer las rondas de vigilancia.

El CSN propone un expediente sancionador por falsificar los controles contra el fuego

Durante dos meses —entre el 20 de diciembre de 2014 y el 19 de febrero de este año— la central nuclear de Almaraz, ubicada en el municipio cacereño del mismo nombre, vivió un verdadero descontrol en la gestión de las medidas contraincendios. Un grupo de 23 bomberos, pertenecientes a una contrata externa, falsificó las hojas de control para simular que habían realizado las rondas de seguridad obligatorias por las instalaciones aunque no las habían hecho.

Esta práctica, que bien podía haberla urdido Homer Simpson —protagonista de la popular serie de animación y que trabaja en una central nuclear—, ha motivado el despido de esas 23 personas. Además, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) acaba de proponer al Gobierno que abra un expediente sancionador a esta central, que comenzó a operar en 1983 y es propiedad de Iberdrola (53%), Endesa (36%) y Gas Natural (11%).

El engaño saltó por los aires el 18 de febrero de este año. El inspector residente de Almaraz —que pertenece al CSN pero trabaja habitualmente en la central— realizaba una de sus rondas por las instalaciones. Cuando le tocó el turno al servicio de prevención de incendios, del que se encarga la empresa externa Falck SCI, a este técnico algo no le cuadró. Aún no eran las dos de la tarde, pero las hojas de control de la ronda de las 14.05 ya estaban cumplimentadas. Los inspectores del CSN fueron tirando del hilo en las semanas posteriores hasta descubrir que se trataba de una práctica generalizada.

“La falsificación de las hojas de control de las vigilancias de incendio se venía realizando desde tiempo atrás”, sostiene el CSN. “Este incumplimiento se produjo de forma reiterada, falsificando los documentos de registro de las vigilancias”, añade el supervisor, que se encarga de controlar el funcionamiento de todas las centrales españolas.

Según los datos recopilados por los inspectores, entre aquel 20 de diciembre y el 19 de febrero, se debían haber realizado 1.480 rondas de vigilancia. Pero solo se ha podido constatar que se hicieran 1.121, el 75%. Los 23 trabajadores implicados fueron primero suspendidos y luego despedidos. Un portavoz de Falck SCI circunscribe el problema exclusivamente a la actitud de estos empleados. “Fueron unas conductas fraudulentas”, sostiene. “Había por parte de algunos trabajadores unos incumplimientos muy graves”, añade. El problema no fue detectado por la empresa, sino por la inspección.

La central de Almaraz también señala a los trabajadores. La dirección, que mantiene el contrato con Falck SCI pese a este caso, afirma que “estos incumplimientos no afectaron en ningún momento a la seguridad de la planta, dado que esta cuenta con sistemas complementarios”.

El CSN no culpa a nadie. Se limita a señalar que hubo falsificación e incumplimientos. Eso sí, en la documentación del expediente se apunta que “en siete casos [los incumplimientos fueron] por decisión del titular al considerar otros trabajos más prioritarios”. Falck dice que desconoce a qué se refiere el CSN.

Los trabajadores, tras ser despedidos, acudieron a los tribunales, que en primera instancia han dado la razón a la empresa y han declarado los 23 despidos procedentes. En la última de las sentencias, que afecta a 15 de los bomberos —a los que defiende el letrado Miguel Salom— se reseña la argumentación empleada por los despedidos: “Se trataba de una práctica conocida y consentida por la propia empresa, que obedece a una deficiente organización del trabajo, por no mediar entre ronda y ronda el tiempo suficiente para completar su realización”.

Empleados vetados

Pero la titular del juzgado de lo social 3 de Plasencia, Tania Herrero, rechaza estos argumentos: “Ello no justificaría la simulación de su realización mediante la firma de los correspondientes documentos de control”. Salom anuncia que los 23 trabajadores recurrirán la sentencia y se queja de que estos empleados han sido vetados para desarrollar cualquier labor en la central.

Y en un pueblo de 1.600 habitantes, donde unos 600 trabajan para la central, esta es la peor condena.

Sabina Hernández (PP), la alcaldesa de Almaraz, tiene en este caso una posición complicada. “Tengo que velar por la seguridad de la central, pero también por los intereses de mis vecinos”, afirma. Diez de los 23 bomberos despedidos son de Almaraz y uno de ellos es familiar directo de la regidora. Hernández reconoce que, tras las quejas que los trabajadores trasladaron al Ayuntamiento, intentó mediar con la central, la empresa y el CSN; este último órgano supervisor no contestó a sus llamadas.

Avances técnicos en el almacén

El pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) aprobó el 14 de octubre la contratación de los servicios de asesoramiento técnico para evaluar el diseño estructural del futuro Almacén Temporal Centralizado (ATC), previsto en Villar de Cañas (Cuenca). El contrato es por 235.950 euros. Cristina Narbona, una de los cinco consejeros del CSN, votó en contra, al considerar que “subsisten” los problemas que ya denunció en julio, cuando este órgano concedió la autorización previa al almacén nuclear. Entre otras cosas, Narbona apuntó entonces a las dudas técnicas sobre la validez de los suelos elegidos.

Fuente: elpais.es

 

El Gobierno de Extremadura se opone al almacén de residuos temporal proyectado en la central nuclear de Almaraz

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La Junta de Extremadura sostiene que Almaraz no necesita el ATI que ha solicitado la central al Ministerio de Industria

Las piscinas de los dos reactores tienen suficiente capacidad hasta la fecha en que se alcancen los 40 años de actividad, y por lo tanto su vida útil (en los años 2020 y 2022)

Colectivos antinucleares no tienen la menor duda de que el proyecto de ATI es el paso previo para prolongar el funcionamiento desde las instalaciones desde los 40 años iniciales hasta los 60.

No considera necesaria la construcción de un Almacén Temporal Individualizado (ATI) en la Central Nuclear de Almaraz y emitirá un informe desfavorable. La Junta de Extremadura se muestra contraria al almacén de residuos gastados proyectado en la central cacereña.

Las piscinas de Almaraz tienen capacidad suficiente para albergar el combustible gastado hasta la fecha en que las instalaciones cumplen su periodo de vida útil (años 2020 y 2022), según los datos que maneja Enresa.

Y así lo entiende el Ejecutivo de Guillermo Fernández Vara. Fuentes de la Junta han transmitido a este diario que la central no necesita una instalación temporal para guardar contenedores de elementos de combustible radiactivo gastado, dado que las piscinas de los dos reactores tienen suficiente capacidad hasta la fecha en que se alcancen los 40 años de actividad.

Ahora ha comenzado un periodo de información pública y de consultas durante un mes dentro del procedimiento de evaluación de impacto ambiental ordinaria del proyecto, tras la solicitud presentada por la central al Ministerio de Industria. Y el dictamen de la Junta será negativo.

Al igual que ha ocurrido con el Gobierno del socialista García Page en Castilla-La Mancha, contrario al Almacén Temporal Centralizado (ATC) en Villar de Cañas, se plantea un conflicto de intereses entre el Ejecutivo de Rajoy, que saca a información un almacén a dos meses de las elecciones generales, y el Gobierno de Extremadura. No obstante, la última palabra la tiene el Gobierno central.

Por el momento, y tras salir en el Boletín Oficial del Estado el anuncio de información pública, siguen sin conocerse los motivos por los que se lleva a cabo el proyecto. Durante meses los rumores apuntaban a que se iba a autorizar el almacén, aunque sigue sin haber explicaciones. No ha habido una comunicación a la ciudadanía ni antes, ni después de aparecer en el boletín del Estado.

Refrigeracion-piscina-central-Trillo-ENRESA_EDIIMA20141202_0889_6Refrigeración por piscina en la central de Trillo / ENRESA

¿Para qué se construye un ATI?

En mitad del silencio institucional que mantiene el Gobierno del PP son muchas las voces que plantean que el proyecto del ATI es el paso previo para prolongar su funcionamiento desde los 40 años iniciales hasta los 60.

Así lo pone de manifiesto Francisco Castejón, físico nuclear, doctor en Físicas y miembro de la Comisión de Energía de Ecologistas en Acción. En declaraciones a eldiarioex apunta que el hecho de abrir un almacén temporal cuando la central sigue a pleno funcionamiento, y sin un calendario de cierre, es una señal ‘sine die’ de que se está planificando la ampliación de su vida útil.

El almacén temporal de residuos es imprescindible en el proceso de desmantelamiento de una central, por lo que también cabría la posibilidad de preguntarse si el proyecto que han dado los propietarios está pensando ya en su cierre. Echando la mirada atrás puede verse cómo, en el caso de la central de Zorita, el ATI no comenzó a construirse hasta que las instalaciones echaron el cierre.

Así apunta Francisco Castejón que una vez desmantelado el núcleo el combustible de la central, los residuos tienen que pasar por un proceso de enfriamiento en la piscina. Se trata de un periodo prolongado, de incluso años, tras el que comienza el ‘decaimiento’ de la radioactividad del combustible. Y es justo en ese momento cuando los residuos se trasladan al ATI.

Esta fue la idea que trasladó el propio Francisco Castejón al presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, en una audiencia a la que también asistieron varios representantes del Foro Extremeño Antinuclear.

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Reunión de Fernandez Vara y el consejero José Luis Navarro con el Foro Antinuclear en la Presidencia de la Junta / http://www.gobex.es/

En esta reunión, además de trasladarles sus temores de una posible ampliación de la vida de la central hasta los 60 años, el Foro Extremeño Antinuclear reclamó a Vara una postura firme contra la continuidad del modelo nuclear.

Los ecologistas abogan por un frente común de presidentes autonómicos del PSOE en contra de la energía atómica. Piden que se unan al grupo García-Page, presidente de Castilla–La Mancha, que ha mostrado abiertamente su postura contraria al ATC en Villar de Cañas; así como los presidentes de Comunidad Valenciana y Andalucía, esta última por albergar el centro de almacenamiento de residuos radiactivos de media, baja y muy baja actividad de El Cabril en Córdoba.

Una alternativa industrial en la comarca

En estos momentos los ecologistas mantienen contacto con todos con el objetivo de que muestren su oposición política a una ampliación de la vida de las nucleares, al igual que ha habido un frente de comunidades que se ha mostrado abiertamente en contra de la LOMCE.

Los socialistas extremeños no han mostrado aún su postura ante una posible ampliación de la vida útil. Algo que sí ha hecho Podemos Extremadura, que apunta que toda acción que vaya encaminada a prorrogar la vida útil de la central es contraria a su programa. Reclaman al mismo tiempo que comiencen a elaborarse los planes para que se busque una alternativa industrial a la comarca.

Fuente:www.eldiario.es

EE UU lleva décadas preparándose para el fin de la sociedad

Desde la Guerra Fría hasta hoy varios proyectos de investigación con financiación militar han buscado estudiar posibles alteraciones del orden social para poder cortarlas de raíz. Y nosotros aquí planteando el fin del bipartidismo…

¿Recuerdas ese capítulo de Los Simpson en el que la Tierra iba a estallar y el Gobierno de EE UU tenía un plan secreto de evacuación? Sí, ese en el que había dos cohetes, uno para los cerebros más privilegiados del planeta y otro para los peores artistas, este último directo hacia el Sol. La ficción siempre ha recreado, incluso con cierta sorna, que EE UU tiene planes para todo. Incluso para el fin del mundo.

En las películas aparece siempre ese fichero con un cuño de ‘Top Secret’ y un montón de folios clasificados en su interior. O ese sobre con instrucciones que lleva un sello de lacre y se autodestruye al poco rato. Pero la verdad es menos glamurosa que las películas de espías. Quizá haya protocolos de evacuación del planeta (vete tú a saber dónde, porque no hay mucho allá afuera donde elegir), o planes secretos en caso de plaga mundial o invasión extraterrestre. Lo que sí es seguro es que hay planes para un hipotético colapso de la civilización, pero son cualquier cosa menos discretos.

El fiasco del ‘Proyecto Camelot’

El Gobierno de EE UU empezó a interesarse por el colapso de la vida social tal y como la conocemos en la época de mayor riesgo militar que ha conocido nuestra era: la Guerra Fría. En la década de los 60 lanzó un proyecto de investigación con financiación del Departamento de Defensa orientada a estudiar, seguir, tipificar y analizar los movimientos disruptivos en la sociedad. Era la época del Ché Guevara, de Fidel Castro y de Latinoamérica como un tablero de ajedrez global con dictadores jaleados por la CIA para evitar que la URSS ganara influencia en la zona a través de gobiernos de izquierdas.

Entonces se fijaron en cinco países y en uno especialmente, que iban a usar como conejillo de indias: el Chile del conservador Eduardo Frei, elegido en 1964. El plan consistía en financiar las investigaciones de destacados académicos sociales en Latinoamérica que harían el papel de una especie de espías para EE UU sin saberlo: se les pagaba para investigar en qué condiciones y de qué manera podían producirse movimientos sociales que amenazaran el statu quo político, pero desconocían que el origen del dinero era militar y estadounidense, y tampoco sabían que los resultados de sus investigaciones serían materia reservada para la contrainsurgencia.

El experimento saltó por los aires cuando se enteraron y las consecuencias fueron temporalmente demoledoras: los investigadores latinos empezaron a mirar con desconfianza las becas y financiaciones norteamericanas, el proyecto acabó siendo repudiado… Y a Frei le sucedió en el poder Salvador Allende. El resto -cómo todo volvió por la senda que EE UU quería años después- es historia.

Tres décadas después se inició un proyecto de similares características, aunque algo más blanqueado: se trataba de un grupo de trabajo orientado a la inestabilidad política conocido por sus siglas PITF. Recabó información de los servicios de inteligencia desde mediados de los 50 y comenzó a elaborar investigaciones y estudios a mediados de los 90, describiendo cinco posibles escenarios de colapso -revoluciones, guerras étnicas, cambios de régimen contrarios a los intereses de EE UU, genocidios y crímenes de Estado-.

En sus inicios fue un proyecto más o menos abierto, con un enorme set de datos que acabó diciéndose que se había alterado y dañado y pasó a clasificarse, al menos en parte. Aquí se puede acceder a algunos de sus sets de datos públicos (previa inscripción).

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Un escenario incierto

Todo lo anterior encuentra explicación en varios principios. Primero, que EE UU es el dominador del tablero de juego mundial, y todo líder quiere conservar su dominio y vigila las posibles amenazas. Segundo, que en un contexto de permanente escalada bélica con confrontación no directa, como fue la Guerra Fría con la URSS, la información y la influencia eran las armas, y la propaganda y el espionaje, las pistolas. Tercero, el terrible precedente que condujo a la Guerra Fría: cómo la devastación alemana en la Primera Guerra Mundial propició que un líder mesiánico y populista pudiera transformar un país hundido en una temible maquinaria de guerra que a punto estuvo de conseguir la aniquilación aliada en Europa.

Esa amenaza, la de un movimiento antisocial, es la más temida por quien ha instaurado el sistema de vida del mundo actual.

En estas décadas han cambiado muchas cosas. Por ejemplo, una crisis económica sin precedentes desde el hundimiento del 29 ha recorrido el primer mundo y ha hecho que en algunos rincones surjan voces alternativas, diferentes, casi siempre populistas, y siempre preocupantes para el ‘establishment’: desde el Tea Party hasta Podemos, pasando por los ultras en varios países europeos o los antipolíticos como Beppe Grillo. Además, si en la Guerra Fría existieron los No-Alineados, ahora un grupo de países con enorme (e inestable) crecimiento económico y aún mayor peso demográfico se abren entre los resquicios del dominio estadounidense: Brasil, India o la propia China. Malos hay, como siempre: ayer Afganistán o Irak, hoy Siria o Corea del Norte, pero no son ni la Alemania nazi ni la URSS. Ahora los malos son más difíciles de controlar.

Los enemigos ahora están, para EE UU, en la convulsión social. Turquía, Ucrania, la Primavera Árabe o los movimientos antisistema son buenos ejemplos de lo que más miedo da al sistema.

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Minerva: estudiar para controlar

Así nació el Proyecto Minerva, que debe su nombre a la diosa griega de la sabiduría y la guerra, en una muy gráfica descripción de lo que es: una nueva iniciativa militar para estudiar desde las ciencias sociales qué tipo de movimientos pueden desestabilizar a la sociedad en el clima de convulsión actual para, llegado el caso, poder predecir o controlar estallidos violentos. Minervas hay muchas (desde un proyecto académico también estadounidense hasta una iniciativa andaluza), pero la del cuento de espías es solo una: esta.

Lo describen como un organismo de investigación cuyo foco se centra en cinco núcleos, como aquel Proyecto Camelot, solo que distintos: Irak, China, el terrorismo, el Islam y otros «eventos diversos». Para este año, cuyo encuentro tendrá lugar en septiembre, los objetivos de investigación eran concretos. Uno, propagación de ideas y movimientos por el cambio; dos, modelos de resiliencia social y cambio; tres, teorías del poder; y cuatro, términos emergentes respecto a conflicto y seguridad.

Dicho así suena muy abstracto, pero el año pasado las líneas de investigación trazadas se concretaron en todo esto. Por destacar algunos trabajos elaborados, el foco está puesto en China y Asia (por algo Obama cambió la línea militar hacia Asia), así como en temáticas relativas a energía, el cambio climático y a los efectos de ambas cosas en el descontento social.

Algunos títulos de las investigaciones desarrolladas son tan elocuentes como La evolución de la revolución, Globalización oscura y formas emergentes de guerra o Desterrando amenazas complejas: los efectos de la asimetría, interdependencia y multipolaridad en la estrategia internacional. Da miedo echar un vistazo a un listado que bien podría ser una guía para adivinar guerras futuras.

Las críticas no se han hecho esperar: los investigadores sociales desconfían de que se apliquen métodos científicos bajo mando militar, porque sospechan que los fines de dichos estudios no serán pacíficos. Así lo expresaba por carta en 2008 el presidente de la Asociación de Antroplogía de EE UU, mostrando su rechazo a la iniciativa. Otros, ya en 2001 y en vista de los anteriores proyectos, ya planteaban en foros científicos si es legítimo y posible usar la investigación científica para predecir convulsiones sociales con fines militares. El título del artículo de Nature, ‘La bola de cristal del caos‘, era bastante elocuente.

El debate científico no acaba ahí, porque no parece una locura hablar de energía o clima como motivo de convulsión social, a la luz de diversos informes que se han ido filtrando y que apuntan hacia una posible situación no muy lejana en la que los cimientos de la sociedad se vinieran abajo.

El primero fue un informe de la ONU, centrado en el cambio climático, que alertaba de un inminente colapso de la civilización si no se solucionan las necesidades más básicas de la sociedad. Se trata de satisfacer demandas que hasta ahora han estado más o menos aseguradas en el primer mundo, pero cuya carestía podría, según los expertos, prender la mecha.

El caso más evidente parece el del agua potable. Hay voces que ya abogan por considerar un recurso imprescindible para la vida y menos numeroso de lo que se cree como una ‘commodity’. La carestía de agua puede suponer, según algunos, el motivo de guerras inminentes, como hasta ahora la gestión de recursos petrolíferos ha supuesto en Oriente o el nuevo colonialismo chino en África para controlar recursos naturales y explotaciones mineras.

También se centraba en esta idea una investigación publicada hace un par de años en Nature sobre que el mundo se acerca a un punto de no retorno en materia ambiental, que puede tener repercusiones en la gestión de las materias primas y, por tanto, en la estructura social de la humanidad como civilización. No son pocos los científicos que abogan por la teoría de que hay extinciones masivas cíclicas en el planeta, y que la próxima puede estar causada por nosotros mismos.

Hay mucha literatura científica con tintes apocalípticos, vinculando un supuesto colapso social o político a causas ambientales. Alguna real, y otra discutida, como un supuesto informe sufragado por una entidad de la NASA en la que se incidía en que la humanidad estaba condenada a corto plazo, algo que la propia NASA quiso matizar marcando distancias.

¿Qué sentido tiene todo esto?

El caso paradigmático del temor de EE UU ha sido durante años Al Qaeda: no era una guerra contra un país, ni contra una religión, sino «contra el terror». Al Qaeda no pertenece a un país, sino que es trasnacional; no responde a una religión, sino a una visión ultra dentro de un determinado culto; no se organiza con una jerarquía estable, con grandes bastiones o territorios que se pueden bloquear o atacar, sino que son ellos quienes atacan usando las propias redes del sistema, desde líneas de tren hasta aviones. La amenaza no es un país, sino un enemigo descentralizado y deslocalizado.

Incluso en esa situación de miedo EE UU sigue dominando, quizá incluso con más comodidad, operando en la sombra y espiando incluso a los aliados, hasta que su propia contrainsurgencia les traiciona, como pasó con Edward Snowden o Julian Assange. Pero también hay ‘peros’.

Ahora hay un gigante con pies de barro que le hace de acreedor y contrapeso en influencia, que es la -de momento- discreta China. Lo que antes fue Latinoamérica para EE UU ahora lo era medio mundo islámico: una suma de países con caudillos a los mandos, muchas veces apoyados indirectamente por EE UU, que completaba su control de la zona con su bastión militar en Israel y con el aliado económico saudí. Pero igual que los dictadores latinoamericanos cayeron, una oleada de inestabilidad sacudió el mundo árabe: la heterogenea Primavera Árabe visibilizó el poder de determinados movimientos civiles cuando triunfaron, o abrieron cruentas guerras en las que los islamistas han acabado reforzando posiciones cuando fracasaron. Y de nuevo, como pasó en Chile entonces, en Egipto, donde fue más icónica la revolución, el líder surgido de la reacción social acabó siendo depuesto nuevamente por un heredero del régimen anterior.

El poder de EE UU, por tanto, sigue existiendo, pero con un enemigo que ya no es tangible. Ya no hay imperios nazis, ni comunistas. Hay corrientes ciudadanas de descontento que pueden ser pacíficas, como el 15M, políticas, como los movimientos euroescépticos o el Tea Party, o en ocasiones religiosos, como los del mundo árabe. Y la respuesta de EE UU ha sido volver al punto de origen: investigación social para prevenir e intentar ganar las guerras del mañana.

Fuente: www.yorokobu.es

El colapso de las sociedades modernas ya es inevitable

26 de Mayo 2007
El director del Trudeau Center señala que sólo sobrevivirá la organización a pequeña escala

Todo apunta a que estamos abocados al colapso de las sociedades modernas, advierte Thomas Homer-Dixon, director del Trudeau Center de Canadá, en un interesante ensayo. Señala que en los últimos cincuenta años, en gran medida por el enorme crecimiento de la población mundial y la formulación de la economía mundial, la humanidad y el medioambiente natural han evolucionado hacia un sistema socio-ecológico que amenaza el planeta. Como resultado: crisis financiera, terrorismo a escala global y desastres naturales, son algunos de los males desestabilizadores emergentes. Las instituciones son insuficientes para afrontar los cambios, por lo que la organización a pequeña escala y la colaboración entre grupos reducidos, de manera independiente a la política general, podría ser una solución. Por Yaiza Martínez.

El investigador licenciado en ciencias políticas Thomas Homer-Dixon, director del Trudeau Center de Canadá, vinculado a la universidad de Toronto, es autor de dos obras (The ingenuity gap y The upside of down en las que analiza las crisis y renovaciones sociales.
En un artículo publicado por la revista Toronto Globe and Mail, Homer Dixon ha reflexionado sobre este tema, preguntándose por qué las sociedades pueden colapsarse y qué riesgo tenemos en nuestra sociedad actual de hundirnos en el caos.
En los últimos años, explica el autor, el peligro de que nuestro mundo colapse es una cuestión que preocupa a bastante gente. Intuitivamente, en la mayoría de los casos, se siente que las cosas están fuera de control y que el mundo podría estar a punto de enfrentarse a una crisis insuperable. Los titulares sobre desastres naturales, posibles ataques terroristas o gripe aviar; los grupos religiosos clamando que llega el fin de los tiempos, y las referencias en las películas a castigos radicales propios de finales de una civilización, no faltan.
Según Homer-Dixon, muchas de estas representaciones no tienen sentido, pero hay algo que sí es cierto: nos enfrentamos a graves problemas.

Señales y avisos

Cuando una sociedad se colapsa, explica Homer-Dixon, pierde rapidamente complejidad, se simplifican su organización interna, sus instituciones, sus leyes y sus tecnologías, y se limitan bruscamente el papel social de sus habitantes y sus potenciales. Sin esas infraestructuras la gente sufre y se ve afectado el bienestar social. Tras el colapso, la población consume y se comunica mucho menos, hasta que la sociedad como tal desaparece.
En cierto modo, parece ridículo decir que algo así le está sucediendo a nuestras sociedades modernas. Lo que nos rodea parece permanente y real: rascacielos, aeropuertos, autopistas… ¿Qué fuerza podría hacer sucumbir a nuestras saludables e inteligentes sociedades?
El biólogo evolutivo Jared Diamond ha explicado las causas ambientales del colapso: el mayor peligro surge de la convergencia simultánea de múltiples elementos de tensión, según se ha registrado en el colapso de otras civilizaciones.
Por otro lado, el sociólogo Jack Goldstone, de la George Mason University (en Estados Unidos), ha demostrado que si se da simultáneamente un crecimiento demasiado rápido de la población, una escasez de recursos esenciales y una crisis financiera, la sociedad afronta un altísimo nivel de descompostura, que conlleva a conflictos en diversos niveles.
Sin embargo, la convergencia de estos problemas no ocasionaría el colapso sino que haría falta algo más para limitar la capacidad social de hacerles frente. Homer-Dixon acude al antropólogo e historiador Joseph Tainter, para señalar que ese “algo” podría ser la respuesta con que las sociedades a menudo responden al “mal”: el aumento de la complejidad de sus instituciones.

Este aumento de la complejidad tiene en principio un efecto positivo: si hay escasez de agua, por ejemplo, se multiplican las medidas de control, lo que permite que se regulen mejor los recursos para todos. Sin embargo, con el tiempo, este esfuerzo inicial deriva en un gasto extremo de energía, que a la larga es más costoso que beneficioso, e imposibilita a la sociedad para enfrentar las contingencias.

Sistemas vivos

Para añadir una pieza final al puzzle, Homer-Dixon alude al trabajo de Buzz Holling, renombrado ecologista canadiense, que señala que cualquier sistema vivo (bosque o sistema económico) tiende de manera natural a la complejidad, internamente conectada y eficiente a largo plazo, independientemente de que esta complejidad resulte necesaria para la solución de problemas.
Por tanto, el sistema se vuelve cada vez más rígido y frágil, en definitiva, menos flexible. ¿Justifican, en definitiva, todas estas teorías, la idea de que nos encontramos ante el peligro del colapso de las sociedades modernas?, se pregunta el autor. Y, por desgracia, contesta, parece ser que sí.
En los últimos cincuenta años, en gran medida por el enorme crecimiento de la población mundial y la formulación de la economía mundial, la humanidad y el medioambiente natural han evolucionado hacia un sistema socio-ecológico que amenaza el planeta. Como resultado: crisis financiera, terrorismo a escala global y desastres naturales, entre algunos de los males desestabilizadores emergentes.

Presiones internas

El sistema ha desarrollado asimismo varias presiones internas, como el cambio climático y el uso y difusión de las tecnologías para la violencia en masa. La gestión de estas presiones demanda instituciones y tecnologías más complejas que, en términos de Tainter, parecen producir escasos resultados porque no están solucionando los problemas: ni las emisiones de carbono ni el terrorismo mundial.
Al mismo tiempo, el mundo está entrando en una transición crítica de una etapa de recursos energéticos abundantes y baratos (principalmente gas natural y combustibles fósiles) a una de recursos energéticos de escasa calidad y más caros (energía solar o eólica, por ejemplo). Por tanto, nuestro sistema global se vuelve cada vez más complejo, pero sin los resultados necesarios: no contamos con los recursos energéticos que necesitamos, y aumentan las crisis económicas y el caos político.
La clave: aunque nuestra sociedad parezca relativamente en calma en la superficie, el caso es que se está volviendo cada vez más vulnerable.

¿Qué podemos hacer?

¿Qué podemos hacer?, se pregunta Homer-Dixon. En primer lugar, señala, necesitamos reconocer que las crisis o colapsos no siempre son negativos. Si no son demasiado graves y si estamos preparados, pueden convertirse en una fuente de motivación y en una oportunidad para la renovación y la regeneración.
Pero, para evitar que las crisis sean catastróficas, es necesario que nuestras tecnologías, economías y comunidades sean más flexibles. Por ejemplo, podemos aumentar la capacidad de ciudades, pueblos e incluso de las familias para producir los servicios y artículos esenciales, como energía y alimentos, en lugar de depender completamente de productores lejanos para la superviviencia cotidiana, como hacemos actualmente.
Estar preparados significa buscar fórmulas de solución hoy para la crisis de mañana. Los tiempos de crisis son épocas de enorme fluidez social, cuando las sociedades deben comenzar nuevos caminos, tanto para bien como para mal. Estos movimientos conllevan grandes riesgos: la gente tiene miedo, se angustia y busca siempre a otro al que culpar (precisamente las actitudes que los líderes extremistas explotan en busca del poder político y de la división social).
La gran mayoría de nosotros, los que no somos extremistas, podemos colaborar en el desarrollo de redes y de planes para diversos escenarios futuros. Estas acciones nos ayudarán a asegurar que, cuando la crisis llegue, tendremos la capacidad de elegir un futuro mejor para nuestros hijos.

Fallos en válvulas de reactores de 3ª generación en Francia

planta inglesa

Se encuentra “Anomalía muy grave” que  en la vasija del reactor en la planta nuclear de Flamanville EPR de Francia, el mismo modelo Bretaña que se planea utilizar para dos nuevas plantas en Hinkley Point.

Una planta  nuclear francesa de nueva generación de 9.000 millones €    – el mismo modelo vendido a Gran Bretaña – puede tener que ser desechado debido a una vasija del reactor de acero defectuosa en riesgo de división.

Se suponía que iba a ser escaparate en el extranjero de la energía atómica de Francia  , pero el Reactor Presurizado Europeo, o EPR, amenaza con convertirse en una pesadilla nuclear con un precio astronómico.

Diseñado para ser los reactores más seguros y eficientes del mundo, el EPR ha sufrido enormes retrasos entre los modelos en construcción en Francia, Finlandia y China.

Esta semana, Areva informó al regulador nuclear francés que las anomalías “muy graves” se habían detectado en el acero vasija del reactor de una planta de EPR en construcción en Flamanville, el norte de Francia, haciendo “más bajos que los valores de tenacidad mecánica esperados”.

Pierre-Franck Chevet, presidente de la Autoridad de Seguridad Nuclear francesa (ASN), dijo a Le Parisien las anomalías estaban en la “base y la tapa” del buque, que es “un componente absolutamente crucial del reactor nuclear en la que no hay riesgo de rotura puede ser tomado”.

Fuente: The Telegraph

El PP se adueña del Consejo de Seguridad Nuclear para controlarlo tras las elecciones

El Gobierno ha nombrado por decreto a un nuevo consejero, Javier Dies Llovera, que fue candidato del PP en Barcelona y que estará seis años en el cargo

Desde ahora, tres de los cinco consejeros de este organismo serán afines al Partido Popular, lo que rompe la paridad PP-PSOE que regía el Consejo

El plan de pactar el nombramiento a través del Parlamento fracasó por la oposición de otros partidos, así que el Gobierno lo ha hecho sin consenso por el BOE

El Partido Popular tiene un tercer consejero del Consejo de Seguridad Nuclear, asegurándose la mayoría en el pleno de este organismo regulador y rompiendo así la paridad que existía entre PP y PSOE. La decisión se ha hecho efectiva por Real Decreto -procedimiento gubernamental de urgencia- el viernes 16 de octubre y se ha llevado a cabo con la oposición del resto de los partidos, que se han quejado de la “politización” del organismo.

El nuevo consejero es Javier Dies Llovera, catedrático en Ingeniería Nuclear de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Barcelona, que tiene una estrecha vinculación con el PP. Formó parte de sus listas electorales en las elecciones locales de 2011 en el municipio barcelonés de Sant Joan Despí, de 33.000 habitantes.

El nombramiento de Dies rompe el equilibrio que hasta ahora había en el pleno del CSN, en el que de los cinco miembros, dos eran propuestos por el PSOE, otros dos por el PP y el quinto propuesto por CiU. Con este nombramiento, dado que el mandato dura seis años, el PP se garantiza su dominio e influencia sobre este organismo regulador a escasos dos meses de las elecciones generales y cuando aún está pendiente la  toma de decisiones muy importantes, como la autorización del Almacén Temporal Centralizado (ATC) en Villar de Cañas (Cuenca), o la concesión de un permiso de funcionamiento a la central de Garoña (Burgos).

Además de estas decisiones, el CSN es el organismo encargado de regular el funcionamiento de las instalaciones nucleares, de proponer reglamentación en materia de seguridad nuclear o de realizar labores de vigilancia y control de componentes radiactivos en el medio ambiente.

El PP dispondrá por tanto de tres miembros, incluyendo, además de Dies, a su presidente Fernando Marti, que fue secretario de Estado de Energía durante el primer año de José Manuel Soria como ministro de Industria, y a Fernando Castelló, que ha sido diputado por Castellón y portavoz del Grupo Parlamentario Popular en las Cortes Valencianas. El PSOE dispondrá de dos representantes, la exministra socialista de Medio Ambiente Cristina Narbona y la exdiputada socialista Rosario Velasco.

El pasado mes de septiembre la Comisión de Industria, Energía y Turismo del Congreso de los Diputados rechazó el nombramiento de Dies cuando el PP lo propuso como sustituto de Antonio Gurguí, propuesto por CiU y cuyo mandato había terminado. Los grupos de la oposición no pusieron en duda la idoneidad de Dies para el puesto, pero protestaron porque esta decisión se hubiera tomado sin consultar al resto de los grupos “como era tradición”, por lo que no apoyaron su nombramiento.

Un redacción “inadecuada” de la ley

Aunque tanto partidos políticos como técnicos no ponen en duda los conocimientos técnicos de Dies Llovera, sí expresan sus reticencias debido al procedimiento seguido por el PP en su nombramiento. Fuentes de la Asociación Profesional de Técnicos en Seguridad Nuclear y Protección Radiológica (ASTECSN), han declarado a eldiario.es que se encuentran “preparando un informe sobre transparencia e independencia del Consejo”, por lo que consideran “una redacción inadecuada” de la legislación que regula este tipo de nombramientos.

Los nombramientos de los miembros de los consejeros del panel del CSN vienen determinados por el artículo 5.2 de la ley de creación del CSN. Según este artículo, el Gobierno es el encargado de realizar la propuesta a la Comisión correspondiente del Congreso de los Diputados, cuyos miembros deben aprobarlo por mayoría de 3/5. Sin embargo, la interpretación del texto permite que se puedan dar nombramientos que no alcanzan esta aprobación. El problema es que también son necesarios 3/5 para vetar una propuesta, con lo que si no se alcanza esa cifra, éste termina siendo aceptado. “Nos parece una redacción de la ley inadecuada, porque se permiten nombramientos que no tienen el respaldo suficiente para garantizar su independencia”.

Los técnicos critican la falta de independencia

Las críticas por parte de los técnicos a la politización y a la falta de independencia de este organismo regulador se vienen sucediendo desde hace varios meses. La aprobación de la autorización de emplazamiento otorgada al almacén temporal centralizado (ATC) en Villar de Cañas, a pesar de algunos informes técnicos que califican el emplazamiento de inadecuado o el cese de de un director de área  por oponerse a la limitación de la divulgación de los fallos en las centrales nucleares, llevaron a los técnicos a concentrarse ante la sede del CSN el pasado 22 de septiembre, exigiendo más “independencia, transparencia y rigor”.

Desde la asociación aseguran que no pretenden que se haga lo que los técnicos decidan, solo que no se les presione por intereses políticos. “Luchamos por que haya más transparencia e independencia y que, ante todo, los técnicos puedan expresarse con total libertad y si se decide ir en contra de la opinión de los técnicos, que la decisión esté debidamente justificada. Nuestra lucha es intentar que el CSN se despolitice”, han asegurado.

Fuente: eldiario.es

España y Estados Unidos acuerdan sanear zona afectada por accidente nuclear en 1966

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Medio siglo después de la caída accidental de varias bombas nucleares estadounidenses en una localidad española, Madrid y Washington llegaron este lunes a un principio de acuerdo para sanear las tierras de Palomares, todavía con restos radioactivos.

Aprovechando la visita a Madrid del secretario de Estado estadounidense, John Kerry, ambos gobiernos presentaron una declaración de intenciones para proceder al traslado de unos 50.000 metros cúbicos de tierra contaminada a Estados Unidos, dado que España no dispone de un almacén de residuos nucleares.

“Los participantes se proponen negociar un acuerdo vinculante para cooperar en el saneamiento de Palomares y organizar el almacenamiento del suelo contaminado en un lugar adecuado de Estados Unidos”, señalan en la declaración firmada en Madrid.

En enero de 1966, un bombardero B-52 de la fuerza aérea estadounidense y un avión cisterna KC-135 chocaron en pleno vuelo haciendo caer sobre esta pedanía de la provincia de Almería (sureste de España) cuatro bombas termonucleares.

Dos de ellas fueron recuperadas intactas pero otras dos, aunque no explotaron, se rompieron al impactar contra el suelo y dispersaron plutonio.

En los meses siguientes, ambos países trabajaron en la limpieza de la zona y el envío de 1.000 metros cúbicos de residuos a Estados Unidos.

Para demostrar que no existía ningún peligro, el embajador estadounidense y un ministro de la dictadura de Francisco Franco, Manuel Fraga, que décadas más tarde sería presidente fundador del conservador Partido Popular ahora en el poder, se bañaron en las playas del municipio en una imagen que se hizo muy famosa en el país.

Desde entonces y hasta 2010, Washington pagó anualmente una indemnización de 314.000 euros anuales a España para financiar las pruebas de contaminación en la región y los análisis de sangre regularmente efectuados a los más de mil habitantes de Palomares.

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Escepticismo en Palomares

Durante décadas, el terreno afectado, situado en una zona rural y muy seca, se consideró libre de radioactividad.

Pero en los años 1990 y 2000, esas tierras se empezaron a remover debido a la conversión de los cultivos de secano al regadío y al incipiente “boom” de la construcción, haciendo florecer de nuevo restos radioactivos.

En una investigación exhaustiva realizada entre 2004 y 2007, las autoridades españolas descubrieron restos de radioactividad en unas 40 hectáreas de la zona, aunque “la exposición externa para la población es irrevelante”, asegura un informe del Consejo de Seguridad Nacional.

El gobierno expropió entonces las zonas afectadas y valló sus accesos a la espera de acordar con Washington su saneamiento.

“La voluntad es hacerlo ya, cuanto antes, y que Palomares vuelva a la normalidad que tenía antes de 1966”, dijo este lunes el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, durante una comparecencia con John Kerry.

Éste se felicitó por la firma de esta declaración y señaló que ambos países trabajan conjuntamente desde hace 15 años “para asegurar la salud y la seguridad de las personas” de la zona.

El acuerdo es confidencial y se desconoce por ahora su financiación, los plazos de ejecución o cómo se llevará a cabo el traslado. “Esta muy avanzado”, se limitó a decir Margallo.

“Hasta que no lo veamos resuelto definitivamente, no nos creeremos nada”, dijo a la AFP la alcaldesa de Palomares, María Isabel Alarcón.

“La gente hace vida normal pero tras cincuenta años, queremos cerrar de una vez por todas este tema”, aseguró.

Además, Alarcón reclamó un plan para “mejorar la imagen del pueblo” que vive especialmente de la agricultura y el turismo, dos sectores que podrían verse afectados mientras duren las tareas de retirada de las tierras radioactivas.

El mismo escepticismo mostró la asociación Ecologistas en Acción que lamentó la confidencialidad del acuerdo y reclamó que Washington se haga cargo de todos los gastos de limpieza y compense económicamente a los habitantes de la zona por “casi 50 años de convivencia con el plutonio”.

“Los Estados Unidos son responsables de ese accidente y de no haber puesto fin a esta contaminación heredada de la Guerra Fría. Deberían haberla solucionado sin contrapartida alguna”, aseguró su portavoz Francisco Castejón en un comunicado.

Fuente: diariolatino

Retrospectiva de Fraga hace 46 años.

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El Gobierno de Rajoy-Soria coloca en el CSN a un hombre afín a Enresa para acelerar el basurero nuclear

El catedrático Javier Dies Llovera ha trabajado en varios proyectos de investigación con Enresa, la empresa estatal que construirá el polémico cementerio nuclear y que financia una Cátedra en la Politécnica de Cataluña, de la que procede el nuevo miembro del CSN. El objetivo del Gobierno, que ahora ‘controla’ tres de los cinco consejeros del supervisor, es darle un acelerón al proyecto.

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Javier Dies Llovera

Golpe de mano del Gobierno en los estertores de la legislatura para tener el control del pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y poder sacar adelante proyectos tan importantes y polémicos como la construcción del basurero nuclear de Villar de Cañas o la reapertura de la central de Garoña.

Tras la salida del consejero propuesto por CiU, el nuevo statu quo de poder se decanta a favor del Ejecutivo, con tres consejeros afines (incluido el presidente, Fernando Marti) frente a los dos del PSOE.

Y el nombramiento del nuevo consejero elegido por el Ministerio de Industria y Energía, Javier Dies Llovera, puede facilitar mucho las cosas de cara a dar el último empujón a la construcción del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares que se ha proyectado en el municipio conquense.

Dies Llovera es catedrático de Ingeniería Nuclear en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) y ha trabajado mano a mano con Enresa en varios proyectos, tal y como recoge su currículum. Hay una estrecha relación tanto del nuevo consejero del CSN y como de la Politécnica de Cataluña con la empresa pública que tiene el encargo y el presupuesto para construir el cementerio nuclear.

La compañía controlada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI)  financia la Cátedra Enresa-Amphos XXI y la UPC en Sostenibilidad y Gestión de Residuos. Además, Enresa mantiene actualmente tres grupos de trabajo creados con esta universidad: Ingeniería Química, Ingeniería de Terreno e Hidrología Subterránea.

El propio Dies Llovera, cuya trayectoria profesional es impecable, colabora o supervisa algunos de estos proyectos conjuntos con Enresa y ha trabajado de forma directa en dos de ellos: “ENRESA C2725 y ENRESA C2725A“, según recoge su currículum que detalla la propia universidad.

Enresa también colabora y tiene cátedras con otras universidades españolas (Rovira i Virgili, Castilla-La Mancha, Extremadura…).

Fuentes del sector consultadas reseñan la afinidad del nuevo consejero del CSN con Enresa y recuerdan que en los próximos meses tendrán que votar en el Pleno del CSN sobre las autorizaciones necesarias para el faraónico proyecto del ATC.

El Gobierno Rajoy quiere dejar atado y bien atado el plan de desarrollo del basurero nuclear que habrá de acoger en un futuro los residuos de alta radiactividad de todas las centrales españolas. Pero el cambio de Gobierno en Castilla-La Mancha y la posición discrepante de la consejera Cristina Narbona sobre la forma en que se está llevando el proceso de autorizaciones han colocado unos inesperados palos en la rueda del proyecto.

De ahí que un Pleno del CSN con tres consejeros alineados con el partido que ahora gobierna represente un salvoconducto para llevar a buen puerto el ATC, pese a la oposición frontal del Ejecutivo autonómico de Emiliano García-Page, que ha ampliado un área de protección ambiental para incluye los terrenos del basurero e impide su construcción.

García-Page, que fue investido con el apoyo de Podemos, parece no tener freno en su apuesta anti ATC y está estudiando incluso anular el plan urbanístico de Villar de Cañas que ampara la construcción del cementerio nuclear.

Mientras tanto, Enresa sigue adjudicando contratos para trabajos relacionados con la ingeniería de los “edificios e instalaciones convencionales” del ATC, pese a todas las incertidumbres que se ciernen sobre el proyecto.

Varios informes internos y externos encargados por el CSN han alertado de los problemas de seguridad que puede haber en la cimentación del ATC por el tipo de terreno en el que se va a construir.

Además, la consejera Narbona, en un duro voto particular, acusó en julio pasado a sus compañeros del Pleno del CSN de autorizar el ATC sin ceñirse al “exquisito y escrupuloso respeto a las máximas condiciones de seguridad” ni cumplir los principios de “neutralidad, independencia, transparencia y credibilidad exigibles al regulador nuclear”.

Fuente:  vozpopuli.com

Amaiur pide que Soria explique la intención de reconvertir la central nuclear en almacén temporal de resíduos

El diputado de Amaiur Iker Urbina ha solicitado la comparecencia urgente del ministro de Industria y Energía, José Manuel Soria, para explicar la pretensión del Gobierno español de reconvertir la central nuclear en un almacén temporal de residuos nucleares. “Ni central ni cementerio nuclear. Exigimos el total y absoluto desmantelamiento de Garoña”, ha reclamado Urbina.

BILBAO, 15 (EUROPA PRESS)

El diputado de Amaiur Iker Urbina ha solicitado la comparecencia urgente del ministro de Industria y Energía, José Manuel Soria, para explicar la pretensión del Gobierno español de reconvertir la central nuclear en un almacén temporal de residuos nucleares. “Ni central ni cementerio nuclear. Exigimos el total y absoluto desmantelamiento de Garoña”, ha reclamado Urbina.

El representante de la coalición soberanista ha denunciado la política del Gobierno del PP en materia energética y medioambiental porque, “en vez de apostar por las energías limpias, sigue impulsando las energías altamente contaminantes”.

A su juicio, “una muestra de ello es el reciente decreto del Gobierno con el que se penaliza el autoconsumo eléctrico”. “Exigimos el total y absoluto desmantelamiento de Garoña porque no queremos ningún camión con residuos nucleares en nuestras carreteras”, ha concluido.

Fuente: lainformacion.com

Parón a las Renovables e Iberdrola gana 1.920 millones hasta septiembre, un 7,8% más

Asegura que cumplirá perspectivas para 2016, con un año de antelación

Iberdrola obtuvo un beneficio neto de 1.919,7 millones de euros durante los nueve primeros meses de este año, lo que supone un aumento del 7,8% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. El beneficio neto recurrente, sin extraordinarios, mejoró un 8,5% y se situó en 1.672,8 millones de euros, según ha informado este miércoles la compañía.

Entre enero y septiembre, el beneficio bruto de explotación (Ebitda) alcanzó los 5.430,7 millones de euros, un 5,8% más, gracias al crecimiento del 16,2% del negocio internacional, frente a la caída del 2,1% en España. De este importe, un 75% proviene ya de los negocios regulados: Redes, Renovables y Generación México. La eléctrica ha destacado el buen comportamiento operativo de estas áreas, que han mejorado su Ebitda un 15,5%.

El flujo de caja operativo (FFO) se elevó un 9,1% hasta 4.308,9 millones de euros y superó a las inversiones netas en todos los negocios, que ascendieron a 2.095,7 millones de euros, un 6,7% más que en los nueve primeros meses de 2014. De este importe, un 61% se ha destinado a proyectos de crecimiento para la compañía. El 87% de las inversiones se dedicó a negocios regulados: 1.087,1 millones de euros a Redes, 514,1 millones de euros a Renovables y 211,7 millones de euros a Generación México.

Las ventas ascendieron a 23.689,6 millones de euros en el periodo, un 6,7% más, y el margen bruto se incrementó un 7,3% hasta 9.523,9 millones de euros. Iberdrola continuó, además, mejorando su eficiencia, con un descenso del gasto operativo neto del 0,2%, si se excluye el efecto negativo del tipo de cambio.

La compañía ha subrayado que estos resultados refuerzan su compromiso de ofrecer a sus accionistas una retribución mínima anual de 0,27 euros brutos por acción.

El consejo de administración ha aprobado la ejecución de un nuevo aumento de capital liberado en el marco del programa ‘Iberdrola Dividendo Flexible’ que se llevará a cabo en enero de 2016, fijando un precio mínimo de compra de 0,125 euros brutos por cada derecho de asignación gratuita. El importe restante, hasta completar el mínimo de 0,27 euros brutos por acción, se distribuirá a lo largo de 2016 mediante una nueva edición del programa Iberdrola Dividendo Flexible y un dividendo complementario en efectivo, como en años anteriores, si así lo aprueba la junta general de accionistas.

Asimismo, Iberdrola prevé llevar a cabo un programa de recompra de acciones con el objetivo de mantener el capital social en 6.240 millones de títulos.

La eléctrica ha resaltado que la gestión desarrollada le ha permitido además de afrontar las inversiones, mantener una sólida posición financiera. Así, la deuda neta ajustada de Iberdrola al cierre de septiembre de 2015 se situaba en 26.159 millones de euros, 94 millones de euros menos que al cierre del tercer trimestre en 2014, y a pesar del efecto negativo del tipo de cambio. El apalancamiento ha descendido hasta el 41,1% desde el 42,2% del tercer trimestre de 2014. Estas cifras incluyen 146 millones de euros correspondientes a la financiación de la insuficiencia tarifaria en España.

Perspectivas para 2016, cumplidas un año antes

Iberdrola ha reafirmado sus objetivos para 2015: cerrar el ejercicio con un resultado bruto de explotación (Ebitda) y un beneficio neto recurrente mayores que los de 2014 y con unos ratios financieros que mejorarán los del año anterior. De este modo, la eléctrica cumplirá las perspectivas para 2016, presentadas en febrero de 2014, con un año de antelación. De hecho, los objetivos fijados para los ratios FFO/deuda neta y RCF/deuda neta ya han sido alcanzados.

El último trimestre del año será, además, especialmente relevante en lo que se refiere a la integración entre Iberdrola USA y UIL Holdings. La compañía mantiene su previsión de cerrarla antes del fin de 2015, tras haber obtenido las cuatro autorizaciones federales necesarias a estos efectos, y haber avanzado en la consecución de las autorizaciones pertinentes en los Estados de Connecticut y Massachusetts.

Fuente: elcorreo.com