España y Estados Unidos acuerdan sanear zona afectada por accidente nuclear en 1966

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Medio siglo después de la caída accidental de varias bombas nucleares estadounidenses en una localidad española, Madrid y Washington llegaron este lunes a un principio de acuerdo para sanear las tierras de Palomares, todavía con restos radioactivos.

Aprovechando la visita a Madrid del secretario de Estado estadounidense, John Kerry, ambos gobiernos presentaron una declaración de intenciones para proceder al traslado de unos 50.000 metros cúbicos de tierra contaminada a Estados Unidos, dado que España no dispone de un almacén de residuos nucleares.

“Los participantes se proponen negociar un acuerdo vinculante para cooperar en el saneamiento de Palomares y organizar el almacenamiento del suelo contaminado en un lugar adecuado de Estados Unidos”, señalan en la declaración firmada en Madrid.

En enero de 1966, un bombardero B-52 de la fuerza aérea estadounidense y un avión cisterna KC-135 chocaron en pleno vuelo haciendo caer sobre esta pedanía de la provincia de Almería (sureste de España) cuatro bombas termonucleares.

Dos de ellas fueron recuperadas intactas pero otras dos, aunque no explotaron, se rompieron al impactar contra el suelo y dispersaron plutonio.

En los meses siguientes, ambos países trabajaron en la limpieza de la zona y el envío de 1.000 metros cúbicos de residuos a Estados Unidos.

Para demostrar que no existía ningún peligro, el embajador estadounidense y un ministro de la dictadura de Francisco Franco, Manuel Fraga, que décadas más tarde sería presidente fundador del conservador Partido Popular ahora en el poder, se bañaron en las playas del municipio en una imagen que se hizo muy famosa en el país.

Desde entonces y hasta 2010, Washington pagó anualmente una indemnización de 314.000 euros anuales a España para financiar las pruebas de contaminación en la región y los análisis de sangre regularmente efectuados a los más de mil habitantes de Palomares.

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Escepticismo en Palomares

Durante décadas, el terreno afectado, situado en una zona rural y muy seca, se consideró libre de radioactividad.

Pero en los años 1990 y 2000, esas tierras se empezaron a remover debido a la conversión de los cultivos de secano al regadío y al incipiente “boom” de la construcción, haciendo florecer de nuevo restos radioactivos.

En una investigación exhaustiva realizada entre 2004 y 2007, las autoridades españolas descubrieron restos de radioactividad en unas 40 hectáreas de la zona, aunque “la exposición externa para la población es irrevelante”, asegura un informe del Consejo de Seguridad Nacional.

El gobierno expropió entonces las zonas afectadas y valló sus accesos a la espera de acordar con Washington su saneamiento.

“La voluntad es hacerlo ya, cuanto antes, y que Palomares vuelva a la normalidad que tenía antes de 1966”, dijo este lunes el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, durante una comparecencia con John Kerry.

Éste se felicitó por la firma de esta declaración y señaló que ambos países trabajan conjuntamente desde hace 15 años “para asegurar la salud y la seguridad de las personas” de la zona.

El acuerdo es confidencial y se desconoce por ahora su financiación, los plazos de ejecución o cómo se llevará a cabo el traslado. “Esta muy avanzado”, se limitó a decir Margallo.

“Hasta que no lo veamos resuelto definitivamente, no nos creeremos nada”, dijo a la AFP la alcaldesa de Palomares, María Isabel Alarcón.

“La gente hace vida normal pero tras cincuenta años, queremos cerrar de una vez por todas este tema”, aseguró.

Además, Alarcón reclamó un plan para “mejorar la imagen del pueblo” que vive especialmente de la agricultura y el turismo, dos sectores que podrían verse afectados mientras duren las tareas de retirada de las tierras radioactivas.

El mismo escepticismo mostró la asociación Ecologistas en Acción que lamentó la confidencialidad del acuerdo y reclamó que Washington se haga cargo de todos los gastos de limpieza y compense económicamente a los habitantes de la zona por “casi 50 años de convivencia con el plutonio”.

“Los Estados Unidos son responsables de ese accidente y de no haber puesto fin a esta contaminación heredada de la Guerra Fría. Deberían haberla solucionado sin contrapartida alguna”, aseguró su portavoz Francisco Castejón en un comunicado.

Fuente: diariolatino

Retrospectiva de Fraga hace 46 años.

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