El nuevo cementerio nuclear de Francia tendrá un coste de 30.000 millones

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La cifra, calculada por la Agencia Nacional de Residuos Nucleares, provoca un disgusto en EDF que había pronosticado un coste de 20.000 millone.

¿Alguien habia dicho que la energia nuclear era barata? ¿para  quien? En 2010 comentabamos que la energia nuclear no era barata y la gestión de sus residuos menos aún. No digamos ya la gestión de sus accidentes. Ahora empezamos a saber lo que le va a salir a Francia la broma de su Almacen Nuclear.

En España estamos buscándonos las cosquillas como el ratón y el gato prácticamente en todo, y más cuando se trata de políticos y encima en periodo de elecciones. Desde el pasado junio cuando se formaron los nuevos gobiernos autonómicos se acrecentó el enfrentamiento entre PSOE y PP. En materia energética, el principal foco de batalla dialéctica era en Castilla La Mancha. El nuevo ejecutivo de García-Page combatía al Gobierno por dos instalaciones como el ATC de Villar de Cañas y la central de Elcogas.

El ATC de Villar de Cañas ha servido a unos y otros para tirarse los trastos a la cabeza. Que si no cumple los requisitos, que el sobrecoste es muy alto, que es prescindible para unos e imprescindible para otros. Como el perro y el gato. Una controversia que desde el otro lado de la frontera lo deben mirar con asombro. En Francia, están a otra cosa. Allí su ATC no es tal. Tiene otras siglas. Es un AGP (almacén geológico profundo). Las diferencias son amplias. En Francia la nuclear es la reina y la cantidad de residuos nucleares que genera hacen que se necesite una instalación de este tipo que entierra los residuos más en profundidad (500 metros bajo tierra), en mayor cantidad y por mucho más tiempo que el de un ATC. Pero la gran diferencia está en el tema económico.

Francia tiene un proyecto que se denomina Cigeo. Es un AGP y la eléctrica estatal EDF será la que se haga cargo de la instalación como realiza con la energía nuclear tras adquirir Areva. La compañía calculó que el coste de Cigeo sería de unos 20.000 millones de euros a lo largo de su vida útil, que podría alcanzar los 100 años.

Pero al gigante eléctrico francés ha recibido malas noticias por parte de la Agencia Nacional de Residuos Nucleares (Andra) que asegura que la instalación costará nada más y nada menos que 30.000 millones de euros. Eso hizo que la cotización de la eléctrica cayera con fuerza. 10.000 millones de diferencia son muchos y podrían trastocar las cuentas de la compañía.

EDF confía en que el ministro de Energía cifre en el entorno de los 20.000 millones el coste definitivo y real de la instalación. De esa manera, no se verá muy afectada financieramente hablando.

Se trata del cementerio nuclear más importante del mundo, una obra faraónica, única en el mundo, que dará cabida a miles de toneladas de residuos nucleares de toda Francia. Los 58 reactores nucleares llevarán allí sus residuos.

En comparación con el ATC de Villar de Cañas, éste parece una broma. El coste del cementerio nuclear español superará los 1.000 millones de euros. Muy lejos de los 20.000 o los 30.000 millones de Cigeo.

Fuente:   elperiodicodelaenergia.com

Oscurantismo del Gobierno central en torno a la reapertura de Garoña y a su almacen nuclear

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García Tejerina responde a la carta del diputado general con vaguedades
El Gobierno español defiende el almacén temporal de Garoña

Si la Diputación alavesa esperaba una respuesta del Gobierno central con algo de contenido a sus requerimientos en torno a la reapertura de Garoña y a la instalación del almacén temporal de residuos en la planta, estaba muy equivocada. El diputado general, Ramiro González, remitió sendas cartas a los ministros de Industria y Medio Ambiente ahora en funciones a finales de octubre, cuando supo que el Ejecutivo Rajoy había abierto el procedimiento para autorizar el depósito nuclear, mostrando su malestar por no haber tenido en cuenta al Gobierno foral en este proceso como institución afectada que es. González, además de trasladar su enfado, solicitó una vez más el cierre definitivo y la clausura de la central, paralizada desde 2012 pero con una solicitud de prórroga hasta 2031 en proceso de análisis, y pidió un encuentro personal con el propio titular de Industria, José Manuel Soria, para insistir de palabra en estos posicionamientos.

La respuesta del Ejecutivo central, aunque ya en funciones, llegó dos meses después, con fecha de 22 de diciembre, dos días después de las elecciones generales. Pero lejos de recibir en la carta información relevante o alguna mano tendida, el ente foral apenas se ha encontrado con un puñado de vaguedades. La misiva, a la que ha tenido acceso DEIA, está firmada por Isabel García Tejerina, la hasta ahora titular de Medio Ambiente. Y pocas conclusiones se pueden extraer de ella, más allá de que la reapertura de Garoña sigue en el aire -pese al vuelco político que dejaron las urnas el 20D- y del apoyo del PP al almacén de residuos.

Según defiende García Tejerina en la misiva, el proyecto para instalar el cementerio nuclear “ha sido sometido a un riguroso análisis técnico”, unido a la apertura de un periodo de participación pública, “de acuerdo a lo establecido en el Decreto 1/2008, de 11 de enero, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Evaluación de Impacto Ambiental de proyectos”.

La ministra de Medio Ambiente en funciones remarca también en su contestación que la evaluación de impacto ambiental del proyecto que ha realizado su departamento “se refiere, exclusivamente, a la construcción de un almacén, no a la posible continuidad de la actividad” de la central de Garoña.

Además, informa de que “da traslado” de la carta a José Manuel Soria, a quien cabe recordar también escribió la Diputación alavesa, porque es el “competente” en la materia, “al objeto de que pueda ser estudiada”. Ni una respuesta sobre el “ninguneo” al que la Diputación alavesa se ha sentido sometida, ni un dato relevante sobre el futuro que le aguarda a Garoña y ni una palabra sobre el encuentro personal demandado con el titular de Industria.

El oscurantismo del Gobierno central en torno a la central burgalesa y sobre todo al depósito temporal de residuos ha soliviantado al Ejecutivo foral, como bien demostró en una entrevista con este periódico el diputado de Medio Ambiente, José Antonio Galera, en la que avanzó el envío de las cartas a los ministros de Rajoy.

“De repente, diría que casi con alevosía y a nuestras espaldas, se nos ha ninguneado completamente. Nos hemos encontrado con esta declaración favorable para el almacenamiento subterráneo de residuos nucleares y nos preocupa porque, ante una posible contaminación, este tipo de sustancias no entienden de fronteras administrativas, eso no se le escapa a nadie que tenga dos dedos de frente. Hablamos de un lugar en el que sus aguas subterráneas están conectadas con el gran embalse subterráneo que tenemos en toda la Llanada”, censuró Galera. Toca ahora esperar a la -complicada- composición del nuevo Gobierno central.

El Gobierno tendrá la última palabra sobre el ATI de Almaraz

ME02. ALMARAZ, Cáceres, 8/6/2010.- Fotografía reciente del exterior de la Central Nuclear de Almaraz (CNA). El Ministerio de Industria y Comercio ha autorizado a la CNA para que siga funcionando durante diez años más con la renovación de la licencia que finalizaba este año, según ha confirmado a Efe el responsable de Relaciones Institucionales, Aniceto González. EFE ***Sólo uso editorial***

La Junta de Extremadura ya ha registrado su oposición durante el periodo de alegaciones y ahora toca al promotor del almacén nuclear rebatir apreciaciones o modificar el proyecto

Una quinta parte de la energía que se consume en España procede de las centrales nucleares. Su desventaja es que genera una basura radiactiva que hay que neutralizar. La central de Almaraz necesita su propio almacén para sus residuos nucleares y ha realizado un anteproyecto que ubicaría esta instalación a 400 metros de los reactores. Pero su construcción es ahora mismo una incógnita. Primero porque aunque la Junta de Extremadura ya ha manifestado su oposición, es el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) el que tiene la última palabra a la hora de calificar favorable o desfavorable la declaración de impacto ambiental. Y segundo porque, siendo el Gobierno el que ha de decidir si impulsa o detiene el proyecto, la realidad es que aún no se conoce ni la composición del próximo Gobierno del país ni su política energética o las condiciones que impongan en esta materia los socios parlamentarios que encuentre.

Como se sabe, España iba tener un cementerio nuclear para el combustible gastado de sus seis centrales en activo. Esta instalación prevista desde 2011 en Villar de Cañas (Cuenca) para 2018, se paralizó la primavera pasada. El efecto inmediato es que cada central está intentando construir su propio almacén de residuos, obviamente más pequeños. Se denominan almacén temporal individualizado (ATI).

Fuente: hoy.es

Los nuevos parques eólicos cobrarán el Kwh al mismo precio que las centrales de gas, carbón o nucleares

El 14 de enero de 2016 ya forma parte de la historia del sector energético en España. Tras cuatro años de barbecho impuesto por una moratoria instaurada por el Partido Popular nada más llegar al Gobierno, el país retomaba la inversión en energías renovables de la que un día fue líder mundial.

Y lo hacía mediante un mecanismo novedoso: por primera vez en España se adjudicaba una cierta capacidad de generación mediante una subasta. Quien menor precio ofertara por instalar parques eólicos o centrales de biomasa (materia orgánica) para producir electricidad,  ganaría.

 El resultado ha sido espectacular: toda la capacidad eólica ha sido adjudicada a precio cero, esto es, no cobrará prima, complemento ni subvención alguno. Los nuevos parques se limitarán a cobrar el precio del mercado mayorista de electricidad, el mismo que reciben las centrales de gas, carbón o nucleares. Eso sí, lo harán con un enorme balance de impactos sociales y medioambientales a su favor. Ni CO2, ni óxidos de nitrógeno, ni riesgo de accidente nuclear, ni basura radiactiva durante decenas de miles de años…

Es más, resulta que ninguna de las centrales convencionales cobra solo el precio del mercado: las sucesivas normas aprobadas durante los últimos 20 años las han agraciado con sutiles conceptos, ininteligibles para el común de los consumidores, tales como pagos por capacidad, restricciones técnicas, regulación secundaria, gestión de desvíosque contribuyen a incrementar sustancialmente sus ingresos por encima del precio del mercado mayorista. No será así para la nueva eólica, que cobrará exclusivamente el precio mayorista. Sin aditivos.

La biomasa sí contará con un aditivo, la retribución por operación, que la llevará a cobrar aproximadamente el doble que las nucleares; pero, atención, algo menos que las centrales de gas.

No pretendo profundizar aquí en las razones que han podido llevar a los promotores a presentarse a una subasta para obtener algo que podían haber conseguido sin la necesidad de ésta. Al fin y al cabo, jamás hubo moratoria para la instalación de parques eólicos que estuvieran dispuestos a cobrar el precio de mercado. Solo diré que tiene que ver con las expectativas de conseguir prioridad en la evacuación de energía en puntos de la red ya saturados y en la percepción —a mi juicio, errónea— de que obtendrían una cierta estabilidad de ingresos. Creo que, con independencia de las razones, lo sustancial es que ha quedado demostrado que la energía eólica ha conseguido ser competitiva con las tecnologías convencionales a pesar de los enormes impactos de éstas. La regulación debería centrarse en eliminar todos los obstáculos a su desarrollo, sean éstos referidos a redes o a configuración de mercados.

Llegados a este punto es inevitable preguntarse: ¿a qué esperamos para exigir a nuestros políticos un plan acelerado de transición energética? Si la nueva eólica ya es más barata que la vieja nuclear incluso olvidando las enormes subvenciones que ésta requirió para su construcción, ¿a qué esperamos para dejar de hipotecar a los bisnietos de nuestros bisnietos con la basura nuclear que hoy generamos?

Yo, de paso, también me pregunto, ¿por qué se ha excluido a la energía solar de la subasta si en países donde ha competido con la eólica, como en Chile, ha ofertado precios aún menores que ésta? No me digan que “cualquiera puede montar un panel solar en su casa”, que no me vale.

Fuente: eldiario.es