¿Estamos en ciernes de una nueva moratoria nuclear gracias al CSN y a Garoña?

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El CSN abona el terreno para indemnizar a Endesa e Iberdrola por el cierre de Garoña con el gobierno del PP en funciones.

Revuelo y más revuelo en torno a la central nuclear más pequeña y antigua de España, Santa María de Garoña. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), con mayoría del PP, tenía previsto hoy dar un paso más y aprobar nuevos informes sobre los requisitos que exigió a la central en 2014 para una eventual reapertura. Así figuraba en el orden del día del pleno, aunque finalmente, la decisión fue aplazada.

En 2014 Marti Scharfhausen sustituyó a los técnicos del CSN que se encontraban en Garoña sin dar explicaciones; en diciembre varios técnicos del CSN han denunciado publicamente presiones políticas para “rebajar” las exigencias de seguridad con Garoña.

El CSN pretendía dar el visto bueno a Garoña, central de 45 años, con fallos estructurales en la vasija del reactor, que ha incumplido presuntamente la legislación ambiental (calienta el Ebro por encima del límte legal) y ha emitido radiación sin control cuando no habia controles de radiación.

Si el CSN da via libre y el gobierno entrante bloquea su continuidad, los españoles deberían indemnizar a sus propietarios (Iberdrola y Endesa) por una decisión que ha sido responsabilidad del presidente y los técnicos del CSN.

Si el CSN da el OK a todas las condiciones técnicas impuestas para reabrir la instalación, las empresas propietarias de Garoña –Endesa e Iberdrola a través de la sociedad conjunta Nuclenor- estarían en condiciones de solicitar la reapertura y reclamar una indemnización en el caso de que fuera denegada por un hipotético Gobierno de signo distinto al PP. La tramitación de todas las cuestiones técnicas puede estar cerrada en el plazo de un mes, según señalan fuentes del Consejo. El portavoz del organismo no hizo declaraciones al respecto.

 

El CSN hizo pública una nota en la que explicaba que el “Pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha aplazado a una próxima reunión el estudio y valoración de algunos requisitos impuestos a la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) en el marco de la evaluación de solicitud de su titular, Nuclenor, de volver a operar la planta hasta 2031, cuando cumpla 60 años de edad”. Según ha informado el CSN, en la sesión del pleno de este miércoles también ha aplazado asuntos respecto al almacén temporal centralizado (ATC), en conformidad con las reglas del funcionamiento del Pleno.

La aprobación de los informes técnicos, según fuentes del Consejo, no presupone que la instalación –desconectada de la red en 2012- sea reabierta pese a superar los 40 años de antigüedad. Pero la luz verde sí tiene una consecuencia: si el CSN da el OK a todas las condiciones técnicas impuestas para reabrir la instalación, las empresas propietarias de Garoña –Endesa e Iberdrola a través de la sociedad conjunta Nuclenor- estarían en condiciones de solicitar la reapertura y reclamar una indemnización en el caso de que fuera denegada por un hipotético Gobierno de signo distinto al PP. La tramitación de todas las cuestiones técnicas puede estar cerrada en el plazo de un mes, según señalan fuentes del Consejo. El portavoz del organismo no hizo declaraciones al respecto.

Greenpeace ha solicitado a las nuevas formaciones que conforman el Congreso de los Diputados en esta XI Legislatura que “soliciten con urgencia al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) la paralización del proceso de renovación de explotación de la central nuclear de Santa María de Garoña” hasta la conformación del nuevo Gobierno, además de que prioricen el medio ambiente en la actividad parlamentaria.

La tramitación de las nuevas especificaciones técnicas de Garoña, han provocado más de un rifirrafe en el seno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). En noviembre pasado, la consejera y ex ministra socialista, Cristina Narbona, rechazó en solitario (4 votos contra uno) aprobar la revisión de especificaciones técnicas de la central.

Tras el rechazo de Narboba estaba – y está- la idea de que el Gobierno del PP, que no ha ocultado nunca su postura pronuclearestá tendiendo un puente de plata a las empresas eléctricas para lograr una aspiración de calado: conseguir que las centrales nuclares existentes puedan funcionar hasta los 60 años prolongando su vida útil y renovando permisos más allá de los periodos de 10 años que han sido habituales.

Una circunstancia inédita

En su voto particular, Narbona explicaba que “el Pleno del CSN sigue sin aclarar ni debatir técnica y jurídicamente las implicaciones de la solicitud cursada por Nuclenor, a pesar de que se trata de una circunstancia inédita en la historia del organismo de seguridad nuclear”. “Inédita”, añade, por dos motivos: porque pide renovar actividad por un periodo más allá de los habituales 10 años y porque esa renovación –hasta 2031- llevaría a la central a funcionar más allá de los 60 años, con lo que eso supone en la cuestión de generación de residuos.

La reacción más dura en torno al juego del CSN corrió a cargo de partido ecologista Equo y de su portavoz, Juan López de Uralde –diputado electo integrado en Podemos-.  “Es inaceptable que un Gobierno en funciones esté activando este proceso, cuando en realidad no tiene el mandado ciudadano para hacerlo. Son mayoría los partidos que quieren que se cierre la central nuclear de Garoña como demostraba el compromiso que impulsamos en el Congreso y que firmaron Compromís, PSOE, el grupo Izquierda Plural, ERC, Coalición Canaria, PNV, Amaiur, BNG y Geroa Bai”.

Un listado muy prolijo

El CSN aprobó en julio de 2014 un prolijo listado de requisitos que debía cumplir la central para seguir tramitando la solicitud de apertura que los propietarios presentaron el 27 de mayo. La solicitud de Nuclenor (propiedad de Endesa e Iberdrola) contemplaba una licencia válida para 17 años. Es un dato clave. El consejo de administración del CSN rechazó debatir sobre plazos antes de entrar en los requerimientos técnicos, según explicaron entonces  fuentes conocedoras del proceso. El hecho puede ser interpretado como una aceptación tácita de que la renovación de licencias de las nucleares será por periodos más amplios, de los 10 años habituales a 17. Con la ampliación, la central de Garoña, que comenzó a funcionar en 1971 alcanzaría una vida útil de 60 años. Todo un precedente para el resto de las instalaciones.

La polémica sobre la vida útil de las centrales nucleares está alimentada por la ausencia de una norma que fije límites. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero llegó a plantearlo en la Ley de Economía Sostenible, pero la iniciativa no prosperó. El límite de 40 años que se consideraba razonable para la mayor parte de las instalaciones se ha superado en EE UU. El argumento es que con inversiones adecuadas, las centrales pueden funcionar muchos más años (hasta 60 en los nuevos planes). En España, desde finales de los 90, las licencias de las instalaciones nucleares se han ido renovando de 10 en 10 años. Ahora, Garoña puede suponer el gran salto. Ibedrola lo llegó a solicitar por carta.

Fuente: bez.es

Movimientos de Scharfausen (presidente del CSN) con Garoña:

El presidente del CSN fulmina a sus 2 responsables en Garoña para colocar a sus peones

Técnicos del CSN han denunciado publicamente presiones politicas para “rebajar” las exigencias de seguridad con Garoña.

El CSN silencia las críticas de los expertos sobre Garoña y el ATC hasta después del 20-D

–  Oscurantismo del gobierno central en torno a la reapertura de garona y a su almacen nuclear/

El CSN impulsa la reapertura de la central nuclear de Garoña con el gobierno en funciones

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El supervisor aborda este miércoles varios permisos para que Garoña pueda operar

Una vez pasadas las elecciones generales —y aunque no hay todavía un Gobierno estable a la vista—, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha retomado el proyecto de reapertura de la central nuclear de Garoña (Burgos), que en diciembre cumplió tres años sin producir energía. El pleno del CSN abordará este miércoles hasta cinco informes relacionados con los requerimientos que este órgano supervisor exigió en 2014 a los titulares de estas instalaciones (Iberdrola y Endesa) para volver a engancharse a la red eléctrica y operar.

Garoña está parada desde hace tres años, ya que cumplió los 40 años de funcionamiento, la vida útil para la que, en principio, estaban preparadas las centrales españolas. Pero los propietarios quieren que el Ministerio de Industria les conceda 17 años más de funcionamiento. Industria ha dado varios pasos para permitir esa ampliación. Pero el CSN debe dar su visto bueno.

En noviembre, el pleno ya aprobó una modificación sobre las curvas de presión de la vasija del reactor de Garoña, otro de los requisitos. Entre los asuntos que se llevan al pleno del CSN del miércoles —que previsiblemente serán aprobados gracias a los votos del PP, que controla el consejo— están modificaciones del sistema eléctrico de la central y del edificio de almacenamiento de material usado, además de una revisión de las especificaciones técnicas de funcionamiento.

“Se está queriendo acelerar de nuevo el proceso”, valoran fuentes del CSN. El encargado de elevar los asuntos al pleno es su presidente, Fernando Marti Scharfhausen, que hasta finales de 2012 era secretario de Energía del Ministerio de Industria.

Licencia condicionada

Para que el CSN conceda la autorización final hace falta que previamente el pleno vaya aprobando los requisitos que le impuso en el verano de 2014. El temor de los grupos ecologistas es que esas aprobaciones se estén dando de forma condicionada, es decir, que se posponen actuaciones para más adelante. Raquel Montón, de Greenpeace, sostiene que ya ocurrió así en el caso de la vasija. “Nuestro temor es que se conceda finalmente una licencia condicionada”, expone. “Luego la empresa podrá reclamar lucro cesante si no puede reabrir”, añade. “Se intenta atar las manos del Gobierno que entrará”, opina Francisco Castejón, de Ecologistas en Acción.

Este proceso de reapertura tendría que concluir con una decisión política: el Ministerio de Industria debería conceder la autorización final. Pero el nuevo mapa electoral puede ser determinante en este caso. PSOE, Podemos e IU se han mostrado claramente en contra de que esta central pueda operar más allá de los 40 años de vida. Ninguna central nuclear española lo ha hecho hasta ahora. Ciudadanos es más ambiguo. “Lo más lógico sería no reabrir Garoña por criterios de seguridad, económicos y de sensibilidad social, pero no seremos dogmáticos y esperaremos al dictamen del CSN y analizaremos otros factores asociados”, sostiene David López, coordinador de Medio Ambiente y Energía.

“Es indecente que un Gobierno en funciones esté actuando así en el proceso para reabrir”, se queja Juan López de Uralde, portavoz de Equo y diputado por Podemos en el Congreso. “Todos los partidos están en contra de la reapertura, salvo el PP”, sostiene.

La punta de lanza del sector nuclear en España

La central de Santa María de Garoña es la avanzadilla. Su aportación real —con una potencia de 500 megavatios— es pequeña. De hecho, durante los tres años que ha estado sin generar electricidad no ha habido problemas, ya que en estos momentos el sistema energético español está sobredimensionado y cuenta con más potencia instalada que la energía que se consume.

En la provincia de Burgos se produce, gracias a centrales eolicas e hidroelectricas, el triple de lo que consume la provincia, siendo un exportador neto a Euskadi y otra provincias limitrofes.

Pero los expertos consideran que esta central puede hacer de punta de lanza para el resto del sector nuclear en España. Si Garoña consigue los permisos para operar más allá de los 40 años, se abre un precedente para las cinco centrales nucleares que hay en el país, que si no tendrían que empezar a cerrar a partir de la próxima década, al rebasar ese límite temporal. “Se está abriendo un precedente sin que exista un debate público”, se queja Francisco Castejón, físico nuclear y miembro de Ecologistas en Acción. PSOE, Podemos e IU apuestan por el cierre de las centrales cuando se cumplan los 40 años.

Fuente: elpais.es

Todo lo relacionado con las bombas de Almeria fue un montaje mediatico. O, no aprendemos ni a la de tres.

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Tras veinte años de investigación, iniciada cuando trabajaba como corresponsal de Efe en Washington, Rafael Moreno publica ahora “La historia secreta de las bombas de Palomares: La verdad sobre el accidente nuclear silenciada durante 50 años” (Ed. Crítica) en la que reconstruye los hechos ocultados con una minuciosa recopilación de documentos obtenidos en los archivos estadounidenses y algunos españoles.

“Tú sabes nadar, ¿no?”, le espetó el impetuoso ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, al entonces director de la agencia Efe, Carlos Mendo, apenas doce horas antes de embarcar en un DC-4 para ir a bañarse a Palomares.

Así comenzó la operación de propaganda que pretendía evitar que el siniestro nuclear ocurrido hace 50 años arruinase la campaña turística y conjurar los daños políticos y diplomáticos con Estados Unidos en plena “Guerra Fría” .

Tras la colisión del B-52 Stratofortress con la aeronave nodriza KC-135 cuando repostaba en vuelo sobre Almería (en el sureste peninsular español), siete tripulantes fallecieron y cuatro lograron salvarse, pero una de las cuatro bombas termonucleares, 65 veces más destructivas que las de Hiroshima, fue recuperada en el mar 80 días después.

Dos de las tres Mark 28F1 de 1,5 megatones de potencia que impactaron en tierra se rajaron y los isótopos radiactivos de uranio-235 y plutonio-239 liberados al contacto con el aire se oxidaron y, según los estadounidenses, entonces “la contaminación superó los 2,3 kilómetros”.

Entre los legajos norteamericanos cuya desclasificación obtuvo el investigador, Moreno se topó con el acuerdo suscrito bajo el mandato de José María Aznar en 1997 que no fue hecho público y del que la prensa española “no escribió ni una sola línea“, aunque concuerda con la política española en este asunto que caracteriza como de “transparencia nula” .

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Tampoco el mandato de Jose Luis Rodríguez Zapatero contribuyó a la normalización, pues como recuerda el profesor universitario, fue la propia ministra de Asuntos Exteriores entonces, Trinidad Jimenez, quien en una conversación le reconoció que en esa época primaba la convulsa situación en los países vecinos inmersos en las denominadas “Primaveras Árabes” .

Sin embargo, durante la gestión de Hillary Clinton como jefa de la diplomacia estadounidense, la actual aspirante a la nominación demócrata a la Casa Blanca y, pese a las advertencias desde la embajada norteamericana en Madrid, el Departamento de Energía, como subraya Moreno, puso fin a la cooperación económica de 41 años en el Proyecto Índalo, para el seguimiento del riesgo radioactivo.

Es por este motivo, que el autor sí considera importante, pese a la inconcreción de plazos y económica, que los gobiernos de España y Estados Unidos, representados “por primera vez al nivel de titulares de Asuntos Exteriores”, -José Manuel García-Margallo y John Kerry-, suscribiesen “con luz y taquígrafos” un acuerdo en Madrid el pasado 19 de octubre.

Sin fijar los plazos ni la financiación, aclara Moreno, Estados Unidos se compromete “a llevarse la basura radioactiva cuando haya una segunda limpieza de Palomares” y destaca que cuando fue suscrito el documento “ya no había ningún acuerdo legal relacionado con Palomares”.

Añade que es positivo igualmente que “por primera vez se ha pedido a Nevada (el almacén nuclear estadounidense) que tenga en previsión que le puede llegar tierra contaminada de Palomares”.

“Hay ya una previsión de donde podría ir”, puntualiza.

Esa tierra aún contaminada y que no fue trasladada con la que los estadounidenses se llevaron entonces a su país, explica el autor, fue roturada para uso agrícola, pues puntualiza, sus propietarios tenían certificados expedidos por las autoridades que aseguraban que todo estaba en orden, y claro, cuando llegó la burbuja inmobiliaria, el afán edificador alcanzó la zona.

Y el americio, recuerda Moreno, “puede ser más peligroso que el plutonio pues es más volátil y puede ser inhalado” y , subraya, “en este caso probablemente cuanto más tiempo pase puede ser incluso más peligroso dejarlo ahí”.

Y al final, aquel día Fraga no se bañó una vez, sino que se dio tres chapuzones y eso que, según el autor, fue Robin Chandler Lynn, ex relaciones públicas de la compañía Pepsi, y la cuarta esposa del embajador norteamericano, Angier Biddle Duke, quien ideó el golpe publicitario, conservado como un icono de la “Guerra Fría”.

Fuente: terra.es

Más:  Hallan en Almería dos fosas con material radiactivo de las bombas de Palomares

Científicos advierten a EEUU sobre el riesgo de enterrar residuos nucleares

almacenamiento-residuos-nuclearesAlmacenamiento de residuos nucleares en almacén geológico profundo. Fotografía: Departamento de Energía de EEUU – WIPP

Un artículo publicado hoy en la revista científica Nature advierte al Gobierno de Estados Unidos sobre los posibles riesgos a largo plazo de enterrar 34 toneladas de plutonio procedente de armamento nuclear en un depósito a más de 600 metros de profundidad en Carlsbad, Nuevo México.

El Departamento de Energía estadounidense, que está obligado a hacerse cargo de esos residuos en virtud de un acuerdo firmado con Rusia en el año 2000, evalúa confinar ese material de deshecho en su Planta Piloto de Aislamiento de Desechos (WIPP), el único Almacén Geológico Profundo (AGP) que existe en el mundo.

Cientos de miles de tambores de acero revestidos de plástico se alinean ya en el fondo de esa instalación, excavada en la roca hasta el nivel de un lecho salino de 250 millones de años de antigüedad.

El depósito ha alcanzado la mitad de su capacidad y será sellado de forma permanente en 2033, de forma que los residuos de plutonio-239 y otros materiales radiactivos, con una vida media de más de 24.000 años, quedarán encapsulados durante milenios.

El plan original de Estados Unidos era convertir esos residuos militares en combustible para reactores de fisión, pero el alto coste de la planta proyectada para ese fin en Carolina del Sur ha llevado al Departamento de Energía a valorar un plan alternativo.

Los científicos que firman el artículo en Nature, encabezados por el profesor de Seguridad Nuclear de la Universidad de Stanford Rodney Ewing, advierten de que no se han tenido en cuenta riesgos a largo plazo de almacenar el plutonio en el WIPP, como las reacciones químicas inesperadas en los materiales de desecho.

El escrito subraya que Estados Unidos tiene la responsabilidad de asegurar que la instalación es segura durante al menos 10.000 años, un extremo que fue puesto en duda tras un incidente registrado en febrero 2014.

Uno de los subproductos de los desechos nucleares reaccionó de forma inesperada con el material del bidón que lo contenía, lo que produjo una fuga de gas radiactivo a través de los canales de ventilación que se expandió alrededor de 900 metros y expuso a 21 trabajadores a niveles bajos de radiactividad.

Los científicos consideran que ese accidente, aunque de poca gravedad, ilustra la dificultad de predecir potenciales fallos de una instalación que debe funcionar durante milenios.

 

“El Departamento de Energía ha identificado perfectamente las causas (de aquel incidente) y ha implementado medidas correctivas. Sustancias químicas incompatibles ya no se mezclan en los tambores”, conceden los expertos.

“Sin embargo, una vez el repositorio esté cerrado, no se podrá monitorizar su contenido ni corregir problemas”, alertan.

El diseño del depósito confía en que el lecho salino sobre el que se asienta impediría que el material radiactivo se filtrase al exterior en el caso de que los barriles se rompieran, un escenario que según los científicos no se ha estudiado lo suficiente.

Además del peligro de que se produzca un accidente en el interior de la instalación una vez sellada, los científicos advierten de que en miles de años alguien podría perforar en esa zona en busca de gas o petróleo, y provocar una fuga radiactiva.

“No podemos estar seguros de que los futuros habitantes de esa zona sepan que el WIPP está ahí. Para poner en perspectiva la escala temporal de la que estamos hablando, la agricultura se desarrolló hace tan solo 10.000 años”, señala el escrito.

Los sedimentos salinos suelen indicar la presencia de recursos minerales y energéticos, por lo que la posibilidad de que alguien trate de perforar en ese lugar en los próximos milenios es “significativa”.

Dados esos riesgos, los científicos creen que para almacenar plutonio militar en WIPP debe evaluarse de nuevo su capacidad de mantenerse seguro durante al menos 24.000 años.

Fuente: EFEverde