“Que las energías renovables no son rentables es una leyenda urbana”, Presidente de Canarias

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“No me importa remar en contra, lo he hecho durante muchísimos años en mi vida. Cuando empezamos defendiendo las renovables nos tachaban de utópicos, pero hoy nadie duda de que son la alternativa”

“Con la privatización de Aznar y Rato empieza la deriva de todo el oligopolio español: ponen en manos privadas un recurso y empiezan las puertas giratorias, ese conchavo político empresarial”

“Uno de los grandes riesgos que tenemos ahora en Canarias es que fondos buitre del mundo se queden con nuestros recursos renovables”

–A fuerza de insistir se ha convertido en el “Pepito Grillo” de las administraciones públicas canarias, en la conciencia de nuestro futuro sostenible.

–Si eso es así, nunca lo he pretendido. Lo que he pretendido es defender un modelo de desarrollo para nuestra tierra, porque creo en él firmemente. No me importa remar en contra, lo he hecho durante muchísimos años en mi vida; no me importa que mis planteamientos no coincidan con la generalidad institucional o política. Cuando empezamos defendiendo las renovables nos tachaban de ingenuos y de utópicos, pero hoy nadie duda de que son la alternativa. Y lo hago, además, desde un profundo conocimiento de lo que estoy defendiendo: no se trata sólo de una idea política, estamos hablando de una propuesta técnica, solvente, rigurosa
–La gente mayor suele comentar, recordando otros tiempos de pobreza y autosuficiencia y viendo hoy tanto supermercado bien surtido, que “como nos cierren el muelle se les van a acabar los yogures a la juventud”. Habría que añadir “¡y el petróleo!”, porque al problema de la soberanía alimentaria (otra de sus preocupaciones) hay que sumar el de la dependencia energética…

–Sí. Tenemos que resolver tres temas, fundamentalmente: el de la soberanía energética, la soberanía del agua (ambas van muy unidas) y la soberanía alimentaria. Que la FAO plantee que un territorio aislado como el nuestro debe resolver sus necesidades de recursos alimenticios en un cuarenta por ciento y nosotros apenas estamos en un ocho por ciento no puede ser. Y además, teniéndolo todo: ahora afortunadamente tenemos agua, y tenemos viento, tenemos sol, tenemos geotermia… Podemos generar energía a través de múltiples recursos. Por lo tanto: sí, hay que romper con todas esas dependencias y hay que hacer un esfuerzo enorme por garantizar la supervivencia en esta tierra. En estos momentos, el Estado gasta 42 mil millones de euros en traer combustibles sólidos desde países con alta conflictividad: en cualquier momento podemos tener serios riesgos de suministro. Con las posibilidades que tenemos de generar recursos del sol y del viento, es una barbaridad que no lo hagamos.
–Greenpeace ha presentado hace pocas fechas un documentado informe, redactado por la Agencia Espacial Alemana, sobre el horizonte energético idóneo para Canarias: entre las propuestas más destacadas está la de pasar de los combustibles fósiles directamente a las energías alternativas, sin pasar por la transición del gas. Es lo que usted lleva tiempo diciendo: ¿le copiaron o es que no queda otra?

–[Ríe] ¡Es que no queda otra! La Agencia Internacional de la Energía dice que dos tercios de los combustibles fósiles deben permanecer en el subsuelo. La misma OCDE ha advertido de la necesidad de ir por las renovables. Es que ya los grandes fondos de inversión en el mundo han lanzado la consigna de que ese es el nicho de negocio del futuro. De hecho, ese es uno de los grandes riesgos que tenemos en Canarias, que los grandes fondos de inversión vuelvan a quedarse con nuestros recursos y que esa soberanía quede en manos del exterior. Lo venimos diciendo y lo venimos combatiendo: deberíamos crear posibilidades para que esa energía esté aquí en manos públicas y en manos privadas. Por eso yo era partidario de concursos limitados; esa subasta a la que ahora vamos a acceder va a abrir el mercado a cualquier fondo buitre del mundo.

–Lleva muchos años esgrimiendo y escribiendo argumentos sólidos en favor de la aplicación de energías renovables en Canarias. La suma de sus artículos en prensa son casi una tesis doctoral. ¿Por qué hay quien se empeña en el gas o, peor aún, en poner piedras en la rueda de las energías limpias?

–El 80 por ciento de las emisiones en el planeta dependen, en este momento, de la energía. Las mayores petroleras y multinacionales generan entre el 10 y el 15 por ciento del CO2 que se emite en el mundo; en España, el 60 por ciento. Aquí lo que hay es un problema de poder: energía, poder y clima están muy ligados. Los oligopolios internacionales (y, desde luego, los nacionales) están invirtiendo en las energías renovables. Pero hasta que no copen el mercado y hasta que no decidan renunciar a unos activos energéticos fósiles para apostar por los renovables, nos tienen a todos condicionados.

“Jeremy Legget, geólogo inglés que trabajó para las petroleras BP y Shell y hoy es militante de la energía solar, dice que estamos viviendo una auténtica guerra civil mundial en torno a la energía. Y España es el escenario más nítido de esa guerra civil: empieza en el 96 con la liberalización [del sector eléctrico] que en realidad fue una privatización. La excusa fue la liberalización para que todos pudiéramos tener mejores precios a través de la competencia y al final es mentira. Fue una privatización pura y dura por la que señor Aznar y el señor Rato ponen al señor Pizarro (su amigo de pupitre) a gestionar Endesa, que venden y ha servido para varios pelotazos seguidos y que al final termine siendo propiedad de otro Estado: el italiano. A partir de esa política empieza la deriva de todo el oligopolio español: ponen en manos privadas un recurso y empiezan las puertas giratorias, ese conchavo político empresarial.

“Hoy el señor Aznar está sentado en el consejo de administración de Endesa cobrando 300 mil euros al año y el señor Rato, en los últimos papeles que se le descubrieron, había gestionado en los últimos años 26 millones en publicidad de Endesa. Esos son los señores que se inventaron el déficit tarifario, que dicen que las renovables eran el caos porque eran las que aumentaban el precio de la luz: es mentira. Se pagan mucho más primas al carbón, a las nucleares, al gas, a las plantas de ciclo combinado para que estén disponibles todo el año aunque estén cerradas, como en este momento hay diez en España.

“Luego llega Rajoy y suprime las primas y pone una moratoria a las renovables. Suprime las primas con carácter retroactivo y hace que sea el Estado español el que más recursos y contenciosos internacionales tienen estos momentos con distintos países del mundo. Y pone el famoso impuesto al sol para castigar el autoconsumo. Y hace una modificación de las tarifas que castiga el ahorro y la eficiencia, y prima el consumo. Por lo tanto es una barbaridad enorme que nos lleva, paradójicamente, a que las eléctricas sigan aumentando las ganancias año tras año, que aumente un 83 por ciento el recibo de la luz en los últimos años, y que empresas que habían apostado por la innovación y las renovables como Abengoa se hundan.    (leer entero)

Fuente:   pellagofio.es

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