Garoña pierde 5 millones de euros cada mes

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La ‘sangría’ millonaria de Garoña enfrenta a las grandes eléctricas

23/04/2016

La central nuclear de Santa María de Garoña, en Burgos, ha abierto una grieta en las relaciones que mantienen dos de las tres grandes eléctricas del país:Iberdrola y Endesa. La postura hasta ahora unánime de ambos grupos para reanudar la actividad de la central -que permanece parada desde diciembre de 2012- se ha roto en los últimos meses tras el giro dado en su discurso por Iberdrola.

La compañía eléctrica que dirige Ignacio Galán ya descuenta que la instalación no se va a reabrir, tal y como el propio ejecutivo salmantino trasladó hace unos días a los sindicatos con motivo de la junta de accionistas celebrada en Bilbao. El argumento esgrimido por la dirección de la eléctrica es puramente económico. Mantener la central en stand by durante tres años y medio ha pasado una factura superior a los 200 millones de euros a sus propietarias, socias en este caso en la compañía Nuclenor. Y la sangría no para, con un coste mensual de cinco millones de euros entre personal, mantenimiento, seguridad…

La reapertura de la central se lleva discutiendo entre ambas compañías desde hace meses de forma confidencial. No obstante, la filtración de la conversación de Galán con los sindicatos ha desatado la caja de los truenos. En Endesa conciben el cambio de postura como una traición de Galán, justo en un momento muy sensible para Garoña y para el conjunto del parque nuclear.

El Consejo de Seguridad Nacional (CSN) ultima el informe en el que se pronunciará sobre el futuro de la central burgalesa, que puede pasar por su cierre definitivo o la concesión del permiso de renovación hasta 2031 vinculado a inversiones que refuercen su seguridad. Además, la marcha atrás de Iberdrola se produce en un momento de incertidumbre total en el sector derivado de la actual coyuntura política, con partidos como PSOE y Podemos que abogan por el cierre de todo el parque en el año 2024.

Nuclenor, la compañía que opera la instalación, permanece en medio del pulso eléctrico entre Iberdrola y Endesa. Fuentes próximas a esta sociedad explican, «sorprendidas», que la retirada de la petición de renovación solicitada en mayo de 2014 no se ha tratado aún en el consejo de administración, compuesto por tres representantes de cada eléctrica y el presidente, José RamónTorralbo. La empresa emplea todavía a 252 trabajadores de forma directa, cuyo futuro está más en el aire que nunca.

El devenir de Garoña no puede considerarse un caso aislado, ya que la práctica totalidad del parque nuclear se enfrenta a la renovación de sus autorizaciones de explotación entre los años 2020 y 2021. Y en este sentido el nuevo discurso de Galán sobre la «inviabilidad económica» de las centrales nucleares a nivel mundial también ha levantado ampollas. «No hay que mirar sólo la rentabilidad. Las nucleares somos necesarias», explican en el sector.

Además, el impacto de un cierre generalizado no golpearía por igual a las compañías que operan en el sector. Endesa, cuyo negocio está concentrado ahora en España y Portugal, es socio principal de las centrales de Ascó I, Ascó II y Vandellós II. Además tiene una participación del 36% en Almaraz Iy Almaraz II. Iberdrola, por su parte, es el primer accionista de los grupos de Almaraz, Cofrentes y Trillo. No obstante, esta compañía presenta un balance más diversificado con mayor presencia internacional y de renovables.

Fuente:    elmundo.es

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