Suiza prohíbe la construcción de nuevos reactores

La energía nuclear acaba de recibir otro revés para su ansiado ‘renacimiento’: Suiza ha decidido centrarse más en las energías renovables y  la eficiencia. Por primera vez en la historia, las nuevas plantas nucleares están oficialmente prohibidas, aunque también es cierto que no estaba prevista ninguna. Suiza, como Alemania, apuesta por su propia Energiewende.

Pero en Suiza llueve sobre mojado. Como los alemanes tras el accidente de Fukushima, el Gobierno helvético decidió en 2011 el cierre gradual de las centrales nucleares una vez que cumplieran los 50 años de funcionamiento. El primer reactor que quedaría fuera de servicio sería el de Beznau I, en 2019. A continuación cerrarían Beznau II y Mühleberg en 2022. El turno para la central de Gösgen le llegaría en 2029 y el final de la energía nuclear, su desaparición total del panorama helvético tendría lugar en 2034 con el cierre de la central de Leibstadt, en 2034.

Suiza recomendaba en aquel momento no reemplazar las centrales pero no su prohibición, y anunciaba ya sus intenciones: la energía nuclear será sustituida por energía hidráulica, energías renovables, amén del producto de instalaciones de cogeneración de calor y fuerza y de plantas de gas. El incremento de la cuota de energías fósiles aumentará las emisiones de CO2 entre 1,09 y 11,92 millones de toneladas en 2050, aunque se trataría de contrarrestar con otras medidas de política energética ligadas a la eficiencia y el consumo. Y dado que la energía nuclear representaba el 40% del consumo eléctrico del país, el abandono progresivo de  la energía nuclear les costaría a los suizos entre 2.200 y 3.800 millones de francos (entre 1.800 y 3.100 millones de euros), según estimaciones del Gobierno.

Ahora, el Gobierno suizo ha sacado el pasado 30 de septiembre una nueva ley de Energía que viene a poner negro sobre blanco su “Estrategia Energética 2050”. Entre las medidas que se plasman en el nuevo texto legislativo, destacan las siguientes:

  • La generación de energía renovable no hidráulica crecerá de los 1,7 TWh generados el año pasado a 4,4 TWh en 2020 y 11,4 TWh en 2035. Es decir, la generación con energías rnovables no convencionales se multiplicará por casi diez veces en este periodo.
  • El consumo per cápita de energía se reducirá en un 16% para 2020 y en un 43% en 2035 sobre el consumo del año 2000. La cualidad del “per cápita” es una importante advertencia para un pequeño país cuya población podría crecer fácilmente con rapidez. De hecho, en la última década ha crecido un 10% hasta alcanzar los 8,24 millones de habitantes, una población más pequeña que la de Noruega.
  • El consumo de energía previsto refleja una caída del 3% en 2020 y del 13% para el 2035.
  • La ley también habla de ampliar la generación hidroeléctrica a 37,4 TWh en 2035, lo que algunos analistas no acaban de entender, ya que la producción alcanzó los 39,5 TWh el año pasado.
  • La nueva ley modifica la Ley de Energía Nuclear de 2003 para prohibir expresamente los permisos a nuevos reactores nucleares. También prohíbe el nuevo tratamiento y exportación de barras de combustible gastado para su reprocesamiento (excepto con fines de investigación) así como cambios en las plantas nucleares existentes.”

En el texto legal se recogen muchos más aspectos y mecanismos de la política energética suiza, pero los datos reseñados ya suponen un avance importante en el proceso de transición energética suizo y un varapalo a la tecnología nuclear, que no gana para sustos.

¿Será este el último? Probablemente sí, aunque el próximo 27 de noviembre los suizos celebrarán un referéndum sobre una iniciativa popular para el cierre de los cinco reactores existentes. Tanto el  Consejo Federal como el Parlamento recomiendan rechazar la iniciativa. El Consejo Nacional la rechazó por 134 a 59 votos y 2 abstenciones, aunque una encuesta reciente reveló que un 58% de la población daría su apoyo a una eliminación gradual total hasta 2029, año en que se cerraría el reactor más joven, que es el de la central de Leibstadt.

Fuente: elperiodicodelaenergia.com

Instalaciones radiactivas de toda España analizan en Córdoba la gestión de sus residuos Fuente: medio ambiente

el cabril

En la actualidad, Enresa mantiene contrato con 915 instalaciones radiactivas de las 1.300 aproximadamente que hay censadas en España, no teniéndolo con la totalidad ya que cerca de 400 “no generan residuos radiactivos” con su actividad habitual o solo lo hacen en el momento de su desmantelamiento, según ha precisado Enríquez.

Más de medio centenar de personas, unas responsables directas de la gestión de residuos radiactivos generados en el ámbito hospitalario, industrial y de investigación, y otras relacionadas con esa gestión en grados distintos, se reúnen durante este miércoles y este jueves en Córdoba, en el marco de las XVIII Jornadas de Instalaciones Radiactivas.

Según ha explicado en rueda de prensa el jefe de Logística de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), Carlos Enríquez, el objetivo de este cónclave, que organiza Enresa, es “intercambiar experiencias y optimizar los procesos de gestión de los residuos radiactivos que se generan” como resultado de procesos diversos en instalaciones industriales, hospitalarias y de investigación que, “aunque son poco conocidos, tienen una gran importancia en la vida cotidiana”. Por este motivo, Enríquez y el responsable de la instalación radiactiva del Parque Científico de Barcelona, Agustí Munté, que han estado acompañados por el jefe de la Unidad de Gestión de Residuos de Instalaciones Radiactivas, Víctor Álvarez, han explicado como se desarrolla la gestión de este tipo de materiales desde una perspectiva integral, por parte del gestor, como es el caso de Enresa, y ofreciendo también la visión de la gestión más concreta desde la realidad de un pequeño productor en el ámbito de la investigación.

En la actualidad, Enresa mantiene contrato con 915 instalaciones radiactivas de las 1.300 aproximadamente que hay censadas en España, no teniéndolo con la totalidad ya que cerca de 400 “no generan residuos radiactivos” con su actividad habitual o solo lo hacen en el momento de su desmantelamiento, según ha precisado Enríquez.

Cada año estas instalaciones generan una media (de los últimos diez años) de unos 17 metros cúbicos de residuos radiactivos, “de los que se responsabilizan profesionales cualificados para que éstos materiales sean gestionados acorde a sus características radiológicas”. Se trata, según ha señalado Enríquez, de “residuos heterogéneos que incluyen, entre otras, fuentes de radioterapia y otros materiales residuales de los usos de radioisótopos en medicina nuclear y en todo tipo de investigaciones médicas o docentes; fuentes de control de procesos y medidas industriales, o equipos en cuya composición o para cuyo funcionamiento precisan de componentes radiactivos”.

En el caso concreto de la instalación radiactiva del Parque Científico de Barcelona, según ha indicado Munté, “se emplean diversos isótopos radiactivos”, para “marcar y detectar moléculas” de ADN o genes en proyectos de investigación en los que, de una forma u otra, están implicados de forma directa un centenar de investigadores, aunque la cifra sube hasta 2.000, si se suman los investigadores, técnicos y personal de gestión del fue el primer parque científico creado en España, en 1997. Los residuos radiactivos que genera esta actividad investigadora son de “vida corta (entre días y meses)” en muchos casos, de forma que son aislados durante un año en el Almacén Temporal Centralizado que posee el propio Parque Científico vinculado a la Universidad de Barcelona, gestionándolos luego como residuos convencionales, una vez que no hay rastro de radioactividad y son residuos inertes, mientras que los residuos que se generan al emplear isótopos radiactivos de “vida larga (miles de años)”, como el Carbono 14, son gestionados por Enresa.

Estos son todos residuos de baja y media actividad, que siguen un proceso reglamentado hasta que finalmente son gestionados en la Instalación de Almacenamiento de Residuos Radiactivos Sólidos de El Cabril, ubicada en el termino municipal de Hornachuelos (Córdoba).

De las que 915 instalaciones radiactivas que tienen contrato con Enresa, algo más del 30 por ciento son de uso médico, el 50 por ciento pertenece a diferentes ámbitos industriales y entorno al 20 por ciento corresponden al campo de la investigación y la docencia.

Anualmente, todas estas instalaciones generan una media de 17 metros cúbicos de residuos radiactivos que se almacenan en El Cabril y, según los datos de los residuos recogidos en los dos últimos años, Andalucía genera algo más del cuatro por ciento de los residuos retirados en toda España. Por procedencias, los residuos retirados de Andalucía vienen en más de un 40 por ciento de actividades de investigación y docencia, un 40 por ciento de instalaciones industriales y un 20 por ciento de instalaciones médicas.

Fuente: medio ambiente

 

Entra en vigor el decreto con la protección ambiental en los terrenos del ATC en Cuenca

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Este miércoles entra en vigor el decreto del Gobierno regional ampliando la zona de especial protección medioambiental en la Laguna de El Hito (Cuenca), que conllevará que cualquier infraestructura relacionada con el almacén nuclear proyectado en Villar de Cañas necesite aprobación ambiental previa.

El decreto de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, aprobado la semana pasada por el Consejo de Gobierno y publicado este martes en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM), amplía la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y propone a la Comisión Europea su declaración como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).

En 2002 se aprobó el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la Laguna de El Hito y se declaró la Reserva Natural de la Laguna de El Hito, pero ahora se amplía la ZEPA con los objetivos de mejorar la conservación del hábitat y reducir las presiones y amenazas sobre las aves de la zona y las migratorias que acuden en periodos de reproducción o invernada.

También pretende mejorar la protección de los hábitats y especies de flora y fauna de interés comunitario así como mantener y promover los aprovechamientos tradicionales agrarios bajo la perspectiva de que la agricultura y la ganadería han permitido la conservación de hábitats de muchas especies de aves, subraya el decreto.

La zona declarada de especial protección para las aves amplía la primera declaración, en El Hito, a los términos municipales conquenses de Almonacid del Marquesado, Huete, Montalbo, Saélices, Villar de Cañas, Villarejo de Fuentes, Villares del Saz, y Zafra de Zácara.

La pasada semana, tras aprobarse el decreto en el Consejo de Gobierno, el consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, explicó que esta ampliación conlleva que cualquier infraestructura relacionada con el almacén nuclear proyectado en Villar de Cañas necesite la aprobación ambiental previa del Gobierno de Castilla-La Mancha.

“Y, por tanto, el ATC se verá afectado como cualquier inversión que se quiera hacer en la zona”, indicó Martínez Arroyo.

Fuente: clm24.es