Casi un cuarto de millón de euros destinados a reforzar una celda de El Cabril

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Seguimos enterrando dinero en la gestión de residuos de una industria que nos venden como presuntamente barata. Como siempre, veremos que opinan nuestros hijos y nietos de esta afirmación.

La Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) ha licitado 235.887 euros para las obras de refuerzo de la celda número 30 del cementerio nuclear de El Cabril, destinado a residuos de baja y muy baja intensidad. Los trabajos consistirán en el refuerzo de la estabilidad de los taludes de la Celda 30, mediante la colocación de anclajes pasivos con inyección única y de los drenajes adecuados en la cabecera y pie de
cada talud.

Esta estructura, que forma parte de la instalación complementaria para residuos de muy baja actividad del Centro de Almacenamiento de El Cabril, comenzó a construirse el 26 de febrero de 2014. En el mes de abril de 2016 finalizaron los trabajos de construcción de la Sección I de la celda 30, que cuenta con una capacidad de almacenamiento de 17.271 metros cúbicos.

Este tipo de celdas para residuos de muy baja actividad, dice el CSN, fueron autorizadas en 2006, mediante una resolución del entonces Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, en la que se permitía a Enresa la ejecución y montaje de las celdas de almacenamiento de residuos radiactivos de muy baja actividad en El Cabril.

Posteriormente, en 2008 (continúa el comunicado del organismo regulador) y también mediante una resolución ministerial se autorizó a Enresa a efectuar la modificación de diseño de la instalación nuclear de El Cabril para almacenar RBBA en cuatro celdas a construir sucesivamente (la celda 30 es la segunda de las ya construidas). En esta resolución se incluyó un anexo con límites y condiciones de seguridad nuclear y protección radiológica, en la que se requería la apreciación favorable previa del CSN para iniciar la construcción de cada nueva celda de este tipo de residuos radiactivos.

De esta forma, en 2014 Enresa presentó al CSN la documentación para la construcción de esta celda, en cumplimiento de las condiciones establecidas y, el año pasado, solicitó la puesta en marcha de la fase de explotación.

Los residuos radiactivos de muy baja actividad son materiales sólidos, generalmente chatarras y escombros, que contienen isótopos radiactivos. La mayor parte de estos residuos tiene su origen en el desmantelamiento de las centrales nucleares como Vandellós I o José Cabrera.

Fuente: cordopolis.com

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