Sólo una central nuclear de España tiene el centro de gestión de accidentes que exige la ley

almacennuclear

Sólo la central de Trillo dispone del centro alternativo de emergencias desde el que dirigir las centrales en caso de accidente (CAGE).

Las nuevas exigencias de seguridad impuestas tras la catástrofe de Fukushima incluían la obligación de construir antes de diciembre de 2015 un CAGE. Ninguna de las plantas nucleares españolas lo hizo. El CSN amplió el plazo hasta el 30 de junio a Almaraz, Trillo y Cofrentes, y hasta el 30 de noviembre a Ascó y Vandellós. Las tres primeras centrales han vuelto a incumplir el plazo y el CSN se limita otra vez a concederles una nueva prórroga también hasta el 30 de noviembre, porque el diseño que han realizado las compañías no se ajusta a los requisitos obligatorios.

Todas las centrales nucleares españolas se han saltado uno de los aspectos de la normativa de seguridad que se estableció tras el desastre de Fukushima. Las plantas estaban obligadas a construir antes de que terminara el año 2015 un centro alternativo para la gestión de emergencias (CAGE), un lugar seguro para dirigir la central y las tareas de seguridad en caso de accidente. Pero ninguna de las siete centrales españoles en activo cumplió el plazo y ninguna tenía la instalación en funcionamiento para esa fecha.

Ante el incumplimiento generalizado de la normativa de seguridad, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) decidió a finales del año pasado ampliar el plazo a las nucleares para tener operativa la instalación. La nueva fecha límite era el 30 de junio de este año para las centrales de Almaraz, Trillo y Cofrentes y del 30 de noviembre para Ascó y Vandellós.

Las tres centrales a las que les expiraba ahora el plazo lo han vuelto a incumplir y siguen sin tener lista la instalación exigida. Y el pleno del CSN –el órgano colegiado que toma todas las decisiones del supervisor- acordó la semana pasada un nuevo aplazamiento del plazo máximo que se les concede a las compañías titulares de estas tres plantas.

Incumplen requisitos para un accidente severo

Las eléctricas que gestionan estas tres plantas (Iberdrola como principal operador en todas ellas, y Endesa, Gas Natural Fenosa y EDP España con participaciones menores) tienen ahora también hasta el 30 de noviembre para cumplir la norma de seguridad y tener ya operativos sus respectivos CAGE. El CSN iguala así la prórroga que concede a todas las centrales españoles después de saltarse los anteriores plazos.

El CSN ve necesario el nuevo aplazamiento porque el diseño realizado por los dueños de las tres centrales no se ajustan a todos los requisitos establecidos en la norma, en especial los que se refieren a las condiciones de habitabilidad y protección radiológica ocupacional, según se recoge en el acta de la reunión del pleno de la pasada semana [ver el documento completo].

Según el CSN, las propietarias de Almaraz y Trillo han utilizado un término fuente para calcular la dosis del personal para determinar la habitabilidad del centro de emergencias “que no se corresponde con una situación de accidente severo”, como exige la normativa. Y en el caso de Cofrentes, el titular ha aplicado en los cálculos algunas hipótesis sobre parámetros de emisiones al exterior que el CSN considera poco exigentes.

En paralelo, el CSN advierte de que el diseño de los centros de emergencia propuestos or las tres centrales no garantizan plenamente la protección radiológica, al no existir separación físcia entre las vías de entrada y salida del personal contaminado en caso de accidente y el no contaminado.

Ante estos problemas, el CSN considera necesario “actuaciones adicionales” tanto del personal de las compañías eléctricas como del propio organismo supervisor, y es por ello por lo que se dispone el aplazamiento hasta el 30 de noviembre para que estén operativas las nuevas instalaciones. Fuentes del sector nuclear consultadas por SABEMOS ponen en duda que en el plazo adicional de cinco meses sea posible adecuar enteramente los diseños a los requisitos que se recoge en la regulación.

Los CAGE, clave en caso de accidente

El CSN aprobó en 2012 varias instrucciones técnicas complementarias (ITC), de obligadísimo cumplimiento, en las que exigía la construcción de estos centros de emergencia en cada una de ellas y les daba de plazo a las compañías eléctricas titulares de las plantas hasta diciembre de 2015 para tenerlos ya operativos.

Los CAGE sirven para poder gestionar la planta y todas las tareas de emergencia si hay un accidente desde un lugar seguro fuera de los edificios principales de la central, en caso de que los empleados estuvieran obligados a abandonar la sala de control habitual.

Los requisitos técnicos que exige el CSN para esos CAGE que deberían estar ya operativos establecen, entre otros aspectos, que deben ser edificios ubicados a 100 yardas (unos 91 metros) de los edificios significativos para la seguridad nuclear, a una cota que impida que se inunden, ser resistentes a movimientos sísmicos, tener blindaje radiológico, con capacidad suficiente para acoger a todo el personal necesario para gestionar la emergencia (70 personas si hay un solo reactor, 120 si son dos), y con autonomía suficiente para mantenerse aislado al menos un día y con soporte parcial otros dos días más.

Las centrales nucleares han ido iniciando las obras para construir los CAGE durante los últimos años. Pero ninguna cumplió el primer límite de tenerlos listos el pasado diciembre, y las tres instalaciones que debían tenerlo operativo en junio tampoco van a cumplir el segundo plazo. Ahora el CSN se limita a darles un nuevo margen de cinco meses más.

Fuente:  sabemos.es

Trillo, cuenta desde julio con un servicio vigilancia especial.

cage-trilloExterior del edificio del Centro Alternativo de Gestión de Emergencias en Vandellòs II

La central nuclear de Trillo, dispone desde el 30 de junio de una unidad especial de vigilancia y respuesta inmediata de la Guardia Civil, que la sitúa como la primera nuclear que cuenta con este servicio, del que se dotará de manera paulatina en los próximos años al resto de las centrales nucleares.

Según ha dicho en un encuentro con los medios el director de la planta, Aquilino Rodríguez, Trillo es no sólo la central piloto sino pionera que se ha elegido para “rodar” este modelo de protección y vigilancia de las centrales nucleares con el fin de que sirva como experiencia “aprendida” para futuras instalaciones.

“Esto se venía preparando y ha habido que desarrollar un marco legal. No se improvisa algo así”, ha señalado, admitiendo también a preguntas de los periodistas durante la presentación del informe semestral que “indudablemente” con estas medidas la empresa tiene más tranquilidad.

Aunque por motivos de seguridad no habló del número de agentes de este Cuerpo Especial de élite, si matizó que tienen una formación y un entrenamiento específico así como medios “que no son habituales”. Se trata de un contingente que se une a las medidas de seguridad  privada con que ya cuenta la central.

De momento, parece ser que no se ha elaborado ningún informe sobre como se está desarrollando el servicio, las condiciones y los problemas que pueda presentar pero si se sabe que el gasto repercute en la empresa, afectando a un área protegida de 800 hectáreas.

Este servicio es fruto de un plan que se venía preparando desde el pasado año. En el Boletín del Estado se publicó la creación de esta unidad y se plasmó luego en un Real Decreto para las centrales nucleares. Forma parte del nuevo modelo de seguridad nuclear desarrollado por el Ministerio de Interior en colaboración con el MINETUER y el CSN en base a real decreto de 2015 aprobado en el Consejo de Ministros de cara a hacer frente a posibles amenazas mediante la prevención, neutralización y respuesta ante supuestos de ataque e intrusión.

Un centro de emergencias para evitar ‘Fukushismas’

Por otra parte, el director de la planta también ha informado sobre la finalización del Centro Alternativo de Gestión de Emergencias (CAGE), una de las medias adoptadas a raíz del accidente nuclear de Fukushima, que permitiría hacer frente a una situación de emergencia tan severa como aquella teniendo un recinto para las personas que tendrían que trabajar a turnos con horarios extensivos e ininterrumpidos.  Por lo que respecta al funcionamiento de la instalación durante el primer semestre, el director de Trillo ha destacado la normalidad como nota dominante.

En cuanto a los datos de producción, de enero a junio la producción de energía eléctrica bruta generada por la central ha sido de 3.867 MWh, operando de forma estable en este periodo, y la producción acumulada se ha elevado a más de 225.000 Gwh. La intención para fin de año es superar los 8000 MWh.

Por lo que respecta a la dosis acumulada colectiva de protección radiológica, ha dicho que ha sido un “buen valor”, con 267 mSv-persona. En cuanto a los residuos de baja y media actividad ha señalado que se han generado 22 metros cúbicos y retirado casi cuatro y ha anunciado la llegada, este mismo jueves a la central de uno de los dos contenedores donde se cargará el combustible gastado. El segundo llegara en un par de semanas, ha dicho el director de la planta, donde se prevé un incremento de plantilla para fin de año.

Por último, como dato significativo del número de visitas a la instalación de Trillo desde su apertura, recientemente se cuantificaba el número 350.000, que lo hacía una estudiante del colegio Santa Ana de Guadalajara.

Preocupación por la situación ‘interina’ del Gobierno

Por otro lado, el jefe de la central nuclear de Trillo se ha mostrado preocupado por la situación de interinidad del Gobierno en España. “Nos preocupa a todos como ciudadanos y como empresa. Sería deseable tener un gobierno estable y duradero lo más pronto posible”.

En el encuentro semestral con los medios de comunicación, Rodríguez ha incidido en que “todo lo demás es una incertidumbre” y que la incertidumbre es “la peor situación” porque te impide saber más sobre el futuro. “No puedes ni siquiera predecir”, ha precisado.

Fuente: eldiario.es

Algunas nucleares tendrán en 2017 un centro alternativo para la gestión de emergencias (CAGE)

 central-trillo

Las nuevas exigencias de seguridad impuestas tras la catástrofe de Fukushima incluían la obligación de construir antes de diciembre de 2015 un centro alternativo de emergencias desde el que dirigir las centrales en caso de accidente. Ninguna de las plantas nucleares españolas lo hizo. El CSN amplió el plazo hasta el 30 de junio a Almaraz, Trillo y Cofrentes, y hasta el 30 de noviembre a Ascó y Vandellós. Las tres primeras centrales han vuelto a incumplir el plazo y el CSN se limita otra vez a concederles una nueva prórroga también hasta el 30 de noviembre, porque el diseño que han realizado las compañías no se ajusta a los requisitos obligatorios.

Después del proyecto piloto desarrollado este año en la central nuclear de Trillo, en 2017 llegará a Cataluña la primera unidad especial de respuesta de la Guardia Civil con 70 agentes,- 35 por turno-, instalados de forma permanente en un cuartel construido específicamente para ellos en el interior de los recintos de seguridad de Vandellòs II o Ascó. La decisión final sobre el emplazamiento no se ha tomado, aunque el despliegue en todas las nucleares españolas finalizará en 2018.

Con un coste aproximado de 4,5 millones de euros, sin contar las dependencias policiales, la industria nuclear catalana acata así el mandato del Ministerio del Interior para reducir el riesgo de posibles ataques terroristas, tal y como confirmó José Antonio Gago, director general de la Asociación Nuclear Ascó Vandellòs II (Anav), encargada de la explotación de las dos plantas tarraconenses.

«Dos de estas unidades de la Guardia Civil, preparadas para responder ante situaciones que no estamos autorizados a revelar, se desplegarán el año próximo, y con toda probabilidad una en Cataluña», informó Gago, quien subrayó que la llegada de la Guardia Civil no sustituye el engranaje de seguridad privada contratada para los procesos habituales en las centrales de Anav.

El despliegue de estas unidades especiales tampoco debe confundirse con el Plan de Refuerzo de la Seguridad ante situaciones extremas -inconcebibles en el momento de diseñar las plantas-, iniciado en 2011 después del accidente de Fukushima y que finaliza este mes de diciembre con una inversión total de 100 millones de euros. «Está todo terminado -puntualizó Gago- a excepción de una operación puntual que debe esperar a la parada de Ascó por recarga el año que viene».

En 2016 han finalizado las intervenciones técnicas más complejas para mejorar las zonas de contención del reactor, con sistemas para evitar deflagraciones por hidrógeno o fugas radioactivas graves, y también el nuevo búnker para gestionar situaciones graves de crisis, bautizado como Centro Alternativo de Gestión de Emergencias (CAGE), presentado esta semana a los medios. El CAGE de Vandellòs está diseñado para resistir todo tipo de contingencias y funcionar autónomamente con 70 personas dentro -120 en el caso de Ascó- sin ayuda del exterior durante 72 horas.

Como en el último lustro, las centrales catalanas sostendrán en 2017 una inversión anual de unos 120 millones de euros con la idea de continuar su proceso de modernización. Anav iniciará en julio del año próximo los trámites para renovar, en principio por 10 años, la autorización que les permite explotar Vandellòs, que expira en 2020. Un año después hará lo propio con Ascó, cuya licencia se agota en 2021. «Las plantas se han mantenido en perfecto estado y se han mejorado, por lo que aspiramos a una explotación a largo plazo, en los mismos términos que otras centrales idénticas en Europa o Estados Unidos», explicó el director general.

Por el momento, ante la indefinida demora del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos radioactivos de Villar de Cañas, la única ecuación que deben resolver para poder alargar la vida útil de Vandellòs es la ampliación de la piscina de combustible, cuya capacidad se agota en 2020. En el caso de Ascó, que dispone de un almacén individual (ATI), la acumulación de desechos nucleares puede aguantar hasta 2023.

Fuente:  elmundo.es