Según El Correo, NUCLENOR ha reconocido que Garoña no es viable económicamente

La noticia se ha publicado apenas 24 horas después de que el director de Garoña reconociera en el Congreso que Garoña está en buenas condiciones de operar hasta 2031 “con algunos cambios”.

Cualquiera que navegue por esta página web encontrará curioso que el CSN cesara a sus 2 inspectores en Garoña cuando se estaba considerando el aumento de sus plazos de operación.

Así mismo, técnicos del CSN han denunciado oscurantismo en la forma de trabajar, presiones y que Garoña no cumple con los requisitos a que le obligó el CSN.

Fuente: El Correo

Técnicos nucleares denuncian “represalias” y maniobras “encubiertas” del CSN para reabrir Garoña

Un informe del CSN revela que Garoña no cumple parte de los requisitos para autorizar su reapertura

El CSN cesó en 2014  a sus 2 inspectores en Garoña

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Los Parlamentos de Navarra y Pais Vasco piden el cierre de Garoña

ARTÍCULO EN EL DIARIO VASCO

Nuclenor, la sociedad propietaria de la central nuclear de Garoña, considera económicamente inviable la continuidad de la planta radicada en Burgos tras analizar detalladamente el informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), según han asegurado a este periódico fuentes cercanas a la empresa. El coste de volver a poner en funcionamiento la central se eleva a 205 millones de euros, según los cálculos de Nuclenor, sociedad participada al 50% por Iberdrola y Endesa. Este importe incluye las inversiones exigidas por el Consejo de Seguridad Nuclear, incluidas en el último informe emitido por el organismo, y que ascienden a unos 170 millones; así como el resto de gastos operativos y otros como los ligados al combustible.

El Gobierno ha abierto un periodo de consultas sobre la reapertura de Garoña y se ha dado un plazo de seis meses antes de tomar una decisión final. No obstante, según las fuentes consultadas, Nuclenor ya habría anticipado al Ministerio de Energía su conclusión sobre la inviabilidad económica de la planta.

La central de Garoña dejó de estar operativa el 1 de enero de 2013, aunque entró en parada el 16 de noviembre de 2012. Han pasado más de cuatro años y desde esa fecha hasta el cierre del ejercicio pasado Nuclenor ha invertido 330 millones de euros en labores de mantenimiento necesarias de cara a una posible reapertura, que nunca podría ser antes de enero de 2019. La propietaria de Garoña registró el año pasado unas pérdidas de 67 millones de euros.

 El Consejo de Administración de Nuclenor no ha adoptado todavía una decisión formal sobre el futuro de la central nuclear. No tendrá que hacerlo hasta que el Gobierno decida si da o no el permiso para reabrir Garoña. El informe del Consejo de Seguridad Nuclear en el que permite que se alargue la vida útil de la central si se realizan las inversiones exigidas para garantizar la seguridad no es vinculante (lo sería si indicara que no es seguro operar la central), por lo que la autorización es decisión del Ejecutivo. En todo caso, si el Gobierno de Rajoy optara por permitir que Garoña volviera a producir energía, la decisión última correspondería a Nuclenor, a la que no le salen los números para que la central sea rentable.

Desde el propio Ministerio de Energía han reconocido que incorporar Garoña a la red puede suponer un coste importante, aunque piensan que sigue siendo un negocio rentable. Hace ahora un año, el presidente de Endesa, Borja Prado, vinculaba el futuro de Garoña a una decisión empresarial al aclarar que no existe «ningún compromiso político» con respecto al futuro de la central. En la última junta de accionistas de la eléctrica, que tuvo lugar en abril del año pasado, Prado relacionaba cualquier decisión a la viabilidad «desde el punto de vista técnico y financiero». También el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, habría insinuado a los sindicatos de la compañía, en el marco de la misma junta de accionistas, la complejidad de reabrir la central por las condiciones económicas que esa operación exigía, según apuntaron fuentes sindicales.

«Primer peldaño»

Más allá de las consideraciones estrictamente empresariales y financieras, el Ministerio de Energía quiere implicar a los partidos políticos de la oposición en la decisión que tome el Gobierno sobre la reapertura de la central o su cierre definitivo, como todo parece. El departamento que dirige Álvaro Nadal va a utilizar el plazo del que dispone para «negociar con los partidos, las comunidades autónomas y los agentes implicados», según fuentes del departamento de Energía.

El ministerio, donde niegan que se haya negociado con el PNV el cierre de Garoña a cambio de su apoyo para los Presupuestos del Estado, insiste en que el debate sobre la central es sólo «un primer peldaño» de cara a otras decisiones similares que se deberían tomar a medio plazo, como la autorización para que Almaraz (Cáceres) -cuya vida útil expira en 2020- también siga en funcionamiento. Después les llegaría el turno a Vandellós (Tarragona), también en 2020; Cofrentes (Comunidad Valenciana) en 2021; Ascó I y II (Tarragona) en ese mismo ejercicio; y Trillo (Guadalajara), en 2024. Ante esta coyuntura, «puede ser un debate central por central o grupal sobre el futuro del sector», apuntan fuentes gubernamentales, donde alegan que al estar en un Ejecutivo en minoría, es recomendable una posición negociada.

La prohibición de que se amplíe la vida útil de cualquiera de los ocho reactores que hay en España provocaría, según el departamento que dirige Álvaro Nadal, un incremento del precio de la luz que se situaría en el entorno del 25%, según las estimaciones del Ministerio de Energía. Por ello, apuestan por mantener el actual ‘mix’ de nucleares, carbón y ciclos junto a la mayor presencia de plantas renovables.

La subida del precio de la luz se debe al bloqueo al autoconsumo renovable.

Y es que el el Gobierno de Rajoy-Nadal no quiere que baje la luz,  por increíble que parezca, lo ha puesto por escrito. El impacto presupuestario de una menor recaudación tributaria —mayoritariamente relativa al IVA— es razón suficiente para que el Gobierno haya vetado un proyecto de ley impulsado por el Congreso de los Diputados.

El fondo, cómo no, es del famoso autoconsumo. Ese “atentado” que algunos “desalmados” pretenden perpetrar contra el sistema eléctrico español poniéndose unos paneles en el tejado para ahorrar unos euros en su factura de la luz a la vez que —qué cosas— contribuyen a ser más sostenibles con su deteriorado entorno. Luego nos quejaremos de que nos prohíban circular en coche por las ciudades…  LEER COMPLETO.

Fuente: eldiariovasco

Nuclenor dice que Garoña, con 3 revisiones en 10 años, es «más fiable» que la media

El director de la central nuclear de Santa María de Garoña, Miguel Ángel Cortés, defendió que la planta burgalesa es «más segura» y fiable que la media del resto de centrales nucleares en el mundo y recordó que paso tres revisiones exhaustivas en diez años, informa Europa Press.

Cortés compareció ayer ante la Comisión de Energía, Turismo y Agenda Digital del Congreso de los Diputados para explicar aspectos técnicos y repasar las actuaciones de la central para mantener la planta en «las mejores» condiciones de seguridad, ante el «doble escenario» al que se enfrenta Garoña, que son la continuidad de la operación o bien, el cese definitivo.

Cortés expuso que Garoña «se ha sometido en los últimos 10 años a tres revisiones» que han concluido que «no existen impedimentos técnicos para la operación segura de la central», ya que la prioridad y «premisa» de Nuclenor, su titular «ha sido y es la seguridad» de la instalación, la protección de los trabajadores y el público y el respeto al medio ambiente».

«Toda nuestra gestión se desarrolla en torno a este principio y la principal motivación de nuestras actividades es el mantenimiento de las adecuadas condiciones para el funcionamiento seguro y fiable de la central», manifestó.

Cortés elogió a los 242 trabajadores de Nuclenor  (no 800) y a los más de 200 empleados de empresas colaboradoras porque «se han enfrentado de modo ejemplar al reto que esta situación representa».
Respecto a las tres evaluaciones pasadas por Garoña en estos últimos 10 años, resaltó la «fiabilidad» de la central «por encima de la media del resto de centrales nucleares en el mundo».

La primera de estas revisiones se prolongó durante tres años, entre 2006 y 2009, tras la que el Consejo de Seguridad Nuclear se mostró favorable para que la planta pudiera operar hasta 2019. Posteriormente, entre 2011 y 2012, Garoña realizó las pruebas de resistencia a raíz del accidente en la central nuclear de Fukushima Daichi, igual que el resto de las instalaciones nucleares españolas y, según Cortés «se puso de manifiesto que Garoña está al mismo nivel» que las demás.

En este contexto, expuso a los diputados que las pruebas sirvieron para evidenciar las «grandes diferencias existentes» entre la central nuclear de Garoña y la de Fukushima, desde las obvias por localización y sismicidad, hasta las propias de diseño (1).

La tercera de estas evaluaciones se realizó desde 2014 a 2017 y según Cortés fue «rigurosa y exhaustiva» pues incluyó entre otros la revisión de la vasija y de sus elementos internos.

En definitiva, el director de Garoña dijo que el CSN aprobó «la viabilidad» de que la central opere «con seguridad hasta 2031 con determinadas condiciones».

No comenta que a mediados de los años 90 un equipo de ingenieros estadounidenses se negó a firmar la ITV de Garoña y tuvieron que contratar a un equipo coreano que si firmó.

Fuente:  elcorreodeburgos.com

(1) Garoña y Fukushima se construyeron sobre los planos idénticos de Westinghouse