La comarca de Garoña abandonada a su suerte.

Ningún plan económico, ni ayudas de la Junta de Castilla y León o Madrid.

Ecologistas exigen vigilar el cauce del Ebro.

La central sigue 5 años después en la fase previa a su desmantelamiento.

ENDESA e Iberdrola se han lucrado durante 45 años mientras el norte de España ha dispuesto de energía eléctrica para su desarrollo a un coste competitivo.

Ahora la comarca de Garoña recoge su herencia en forma de una despoblación y un abandono económico casi completos.

Sobre el Valle de Tobalina, rodeado por 2 Parques Naturales, atravesado por el rio Ebro y colindante a la ciudad medieval de Frias, han planeado varias amenazas en los últimos 10 años. Sólo la tenacidad de sus habitantes y veraneantes han conseguido parar la autopista AP69, una incineradora de neumáticos, un permiso de fracking … y esperemos que tambien una cantera que pretende establecer la empresa Yarritu de Miranda de Ebro.

El reactor central de Garoña fué detenido hace cinco años. A las 22.57 horas del 16 de diciembre de 2012, en concreto. Después de 42 años se desenganchaba de la red eléctrica, aunque hasta agosto de este año no se ha apagado el espíritu de esta planta nuclear levantada a 5 kilómetros de suelo vasco. Un lustro en el que estas instalaciones localizadas en el valle burgalés de Tobalina continúan estancadas en la fase previa a su desmantelamiento que según algunas voces expertas, no arrancará hasta 2020;y eso si los plazos son respetados. Y que, como mínimo, se extenderá durante cerca de siete años.

Al finalizar todo el proceso, allá por 2033, los terrenos ocupados a orillas del Ebro deberían quedar completamente liberados de cualquier fuente contaminante y ser destinados “a cualquier uso sin restricciones derivadas de la presencia de radiaciones ionizantes debidas a la operación de la central” ilustra Fernando Legarda, jefe del Departamento de Ingeniería Nuclear y Mecánica de Fluidos de la UPV/EHU. A juicio de este experto, ese horizonte de 2033 “es coherente” con lo realizado en el desmantelamiento de la central nuclear José Cabrera [más conocida como Zoritapor estar ubicada en Almonacid de Zorita, en Guadalajara, al paso del río Tajo] “donde no ha habido paradas en el proceso”.

Los grupos ecologistas no han quitado ojo a todo lo ocurrido en la central en las cuatro últimas décadas. Por eso, como subrayaban desde el Foro contra Garoña, una vez ganada la primera batalla [el cierre] viene la segunda “que es larga y también difícil”: el desmantelamiento. En este sentido, reclaman que tanto la Diputación Foral de Araba como el Gobierno vasco “hagan directamente controles periódicos en el Ebro para asegurar que no haya ningún escape radiactivo”. Además, solicitan que en la web del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) se informe debidamente y en tiempo de los procesos del trabajo a realizar: datos técnicos, plazos, periodicidad de los informes de control y tipo de mediciones…

La ‘basura nuclear’Y, por supuesto, que no se deje ningún residuo en las instalaciones de Santa María de Garoña. Los trabajos previos al desmantelamiento de esta planta, que ha visto reducida su plantilla a base de prejubilaciones (50) y recolocaciones (68), siguen su curso antes de que en 2020 la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) tome el testigo de los trabajos, un proceso que incluirá la custodia de la popularmente llamada basura nuclear. Residuos que, al menos en parte, habrían comenzado a ser trasladados en los últimos tiempos al cementerio nuclear de El Cabril, ubicado en la localidad cordobesa de Hornachuelos, lo que ha derivado en la solicitud de una investigación a la Comisión Europea por parte de Izquierda Unida-Andalucía.

El coste del predesmantelamiento que realizará Nuclenor los próximos tres años se calcula que tendrá un coste de unos 150 millones de euros, a los que se sumarán otros 200 más para el desmantelamiento definitivo si se tiene en cuenta como referencia el coste de las nucleares ya desmanteladas. En paralelo, se encuentra en el aire el futuro de la zona de influencia de Garoña, pendiente de un plan de reactivación que viene demandándose ya desde hace años. El Parlamento Vasco exigía a finales de octubre que el Ministerio de Energía y las empresas propietarias de Garoña comiencen “sin más demora, el procedimiento administrativo y técnico para las labores de desmantelamiento” de esta central.

La Cámara Vasca quiere que el proceso de desmantelamiento se lleve a cabo garantizando la seguridad de la ciudadanía y del medio ambiente. Además ha reclamado al Ejecutivo de Rajoy que ejecute un plan de reactivación económica en la comarca que incluya también a los municipios vascos afectados, en el que participen el Gobierno vasco y la institución foral alavesa. Precisamente la Diputación gobernada por el PNV aprobaba hace un par de meses un texto que instaba a que el desmantelamiento de la central “transcurra con transparencia tanto en la descontaminación de la zona y en la gestión de los residuos radiactivos”.

El ATC importaEl combustible gastado, describía Legarda, será retirado de la piscina de Garoña para ser ubicado “en contenedores en seco” que se alojarán en el Almacén Temporal Individual (ATI) de la central hasta que sea trasladado al Almacén Temporal Centralizado (ATC) que se construye en Villar de Cañas, Cuenca. Los residuos de media, baja y muy baja actividad serán, en principio, remitidos al almacén que Enresa dispone en El Cabril. Eso sí, el retraso acumulado en el proyecto del ATC corre en contra del desmantelamiento de Garoña. En opinión del docente de la UPV/EHU, “que se prolongue la estancia del combustible gastado y residuos de alta actividad en el ATI de la central”.

Desde la plataforma Foro contra Garoña insisten en la necesidad de controlar el proceso de desarme de la planta nuclear a fin de evitar vertidos al Ebro y “eliminar todo riesgo de fuga radiactiva”. “No es un tema que permita márgenes de riesgo alguno ya que lo que se juega es la salud de población y de nuestros recursos naturales”, entonan al tiempo que añaden a su lista de requerimiento: “Ni que los residuos se queden ahí para siempre”.

La cifra 119

El trabajo y actividad en el interior de Garoña continúa después de que el Ministerio certificara que la central nuclear no volverá a entrar en funcionamiento y marcara el comienzo de la fase previa al largo y costoso desmantelamiento del recinto. Como consecuencia de esa decisión, para los 226 trabajadores de Garoña (no los miles que decían las empresas), el reglamento de funcionamiento, aprobado por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), establece que “el número mínimo de trabajadores que deben permanecer en el recinto en la fase de predesmantelamiento son 108 personas”. “Se ha optado por situar la cifra en 119 trabajadores en la actualidad y contar con un colchón de once más de los que marca la normativa por temas organizativos”, indicaban.

Fuente: deia.com

Desmantelamiento de Zorita 6. El Cabril recibe 5.500 toneladas de residuos tras el cierre de Zorita

El desmantelamiento de la central nuclear de Guadalajara entra en fase de descontaminación y desclasificación de suelos, un proceso que durará hasta 2019, tres años más de lo previsto

El desmantelamiento de la central nuclear José Cabrera de Almonacid de Zorita (Guadalajara), que ha entrado ya en la fase de descontaminación y desclasificación de edificios y terrenos, ha generado hasta la fecha un total de más de 13.000 toneladas de materiales, de las cuales 5.500 se corresponden con residuos radiactivos de muy baja, baja y media actividad y han sido enviados a El Cabril, el único almacén de España que procesa este tipo de basuras y que gestiona la Empresa Nacional de Residuos (Enresa) en el término municipal de Hornachuelos.

Fuentes de la sociedad explicaron a el Día que otras 6.000 toneladas corresponden a materiales convencionales y 1.500 toneladas a material desclasificable. Este último procedente de zonas radiológicas pero susceptible de ser gestionado como material convencional una vez verificada su ausencia de contaminación.

Zorita fue la primera central nuclear en ponerse en funcionamiento en España y ahora es la primera inmersa en un proceso de desmantelamiento completo, donde están trabajando un total de 200 personas, 11 en plantilla de Enresa y 189 subcontratadas. La próxima central nuclear en comenzar un proceso de desmantelamiento será la de Santa María de Garoña (Burgos), para lo que Enresa ya ha solicitado la autorización y cuyos residuos radiactivos también terminarán en El Cabril.

En el caso de Zorita, la fase de descontaminación y desclasificación de edificios y terrenos prevé remover hasta 18.000 toneladas de tierra al fin de limpiar los suelos de posible radiación. El proceso está ya al 83% de finalizar y culminará en 2019, con tres años de retraso sobre el cronograma original.

La denominada planta de lavado es la protagonista de esta nueva fase, que ya tiene todos los parámetros de funcionamiento ajustados y los niveles máximos de contaminación admisible definidos. La estimación inicial de Enresa es que la mitad de las 18.000 toneladas sean enviadas al proceso de desclasificación de materiales, mientras que las 9.000 restantes sean tratadas en la planta de lavado de suelos.

Este método de descontaminación concentra los contaminantes en un volumen mucho menor -en una especie de torta- que debe ser gestionado también como residuo destinado al centro de almacenamiento de residuos de baja y media intensidad de El Cabril, mientras que el resto del material, una vez limpio y desclasificado radiológicamente, se podrá gestionar como material convencional.

Zorita con su residuos de alta intensidad

Según Enresa, la planta de lavado estará en funcionamiento durante dos años, a medida que vayan avanzando los trabajos de demolición de los diferentes edificios de la instalación, hasta que el proceso completo culmine a finales del año 2019, según las previsiones de la entidad, lo que supondrá tres años de retraso de acuerdo con la programación teórica del proyecto. Hasta esa fecha, es previsible que el centro que Enresa gestiona en la sierra Albarrana cordobesa reciba material procedente de Guadalajara.

El año pasado, el almacén de Córdoba recibió un total de 1.175 bultos con residuos de baja y media actividad procedentes de la actividad de las centrales nucleares de los 2.859 que generaron las ocho instalaciones en activo el pasado ejercicio, lo que equivale al 42% del total. Así lo detalla el informe del Consejo Nacional de Seguridad Nuclear (CSN) sobre la actividad desarrollada en el pasado ejercicio.

La central que más residuos trasladó a El Cabril fue Cofrentes (Valencia), con 327 bultos. A continuación se sumaron Ascó I y II (289), Vandellós II (175), Almaraz I y II (150), Trillo (142) y la ya clausurada Santa María de Garoña (92 bultos), hasta sumar un total de 1.175 envíos.

Fuente:  eldiadecordoba

Desmantelamiento de Zorita 5. Descontaminación de suelos

La central nuclear José Cabrera de Almonacid de Zorita (Gaudalajara) entra en la fase de descontaminación y desclasificación de edificios y terrenos, para lo que comenzará a remover hasta 18.000 toneladas de tierra al fin de limpiar los suelos de posible radiación, según ha informado la empresa pública de gestión de residuos radiactivos Enresa, que ha asegurado que el proceso está ya al 83 % de finalizar y que culminará en 2019, lo que supone tres años de retraso.

Septiembre 2017

La denominada ‘planta de lavado’ será la protagonista de esta nueva fase, que ya tiene todos los parámetros de funcionamiento ajustados y los niveles máximos de contaminación admisible definidos, según fuentes de Enresa consultadas por Europa Press.

La estimación inicial de Enresa es que la mitad de las 18.000 toneladas sean enviadas al proceso de desclasificación de materiales, mientras que las 9.000 restantes sean tratadas en la planta de lavado de suelos.

Este método de descontaminación concentra los contaminantes en un volumen mucho menor –en una especie de torta– que deberá ser gestionado como residuo destinado al centro de almacenamiento de residuos de baja y media intensidad de El Cabril (Córdoba), mientras que el resto del material, una vez limpio y desclasificado radiológicamente, se podrá gestionar como material convencional.

Según Enresa, la planta de lavado estará en funcionamiento durante dos años, a medida que vayan avanzando los trabajos de demolición de los diferentes edificios de la instalación, hasta que el proceso completo culmine a finales del año 2019, según las previsiones de la entidad, lo que supondrá tres años de retraso de acuerdo con la programación teórica del proyecto.

MÁS LENTO DE LO PREVISTO

En este sentido, Enresa ha explicado a Europa Press que los retrasos en las diferentes autorizaciones así como la previsión “más lenta de lo previsto” en esta nueva fase, como el “grado de penetración de la contaminación”, han obligado a reprogramar la finalización.

Desde que Enresa asumiera la titularidad de la central para su desmantelamiento, las diferentes fases han pasado por la segmentación de componentes internos del reactor; y la carga de residuos de alta actividad que han sido depositados en el Almacén Temporal Individualizado (ATI) de la propia central junto a los 12 contenedores del combustible gastado.

Después, Enresa llevó a cabo la fase de segmentación de la vasija del reactor y el desmontaje del circuito primario; y, por último, la retirada del blindaje biológico del reactor de Zorita, para lo que ha sido necesario usar hilo de diamante al fin de segmentar el blindaje.

LA ENERGIA NUCLEAR ES BARATA SI LA PAGAN LOS CIUDADANOS

En cuanto al presupuesto del proyecto de desmantelamiento, fue estimado en 170 millones de euros en 2003, de los que ya se han invertido 159 a diciembre de 2016. Además, los costes de explotación asociados al desmantelamiento incluyendo costes de personal, impuestos y tasas, vigilancia y mantenimiento de instalaciones han ascendido hasta ahora a 88 millones de euros.

Zorita fue la primera central nuclear en ponerse a funcionar en España y ahora es la primera inmersa en un proceso de desmantelamiento completo, donde están trabajando un total de 200 personas, 11 en plantilla de Enresa y 189 subcontratadas.

La próxima central nuclear en comenzar un proceso de desmantelamiento será la de Santa María de Garoña (Burgos), para lo que Enresa ya ha solicitado la autorización.

“Toda la experiencia que acumulemos servirá a la hora de planificar futuros desmantelamientos”, han incidido desde Enresa.

Fuente: diarioindependientedigital.com

Mas información de Zorita:  enresa.es

 

Desmantelamiento de Zorita 4. Finaliza el desmontaje de la vasija del reactor de la central nuclear José Cabrera

 

11 de junio de 2015

Los trabajos de desmontaje de los componentes del circuito primario de la central nuclear José Cabrera (Almonacid de Zorita, Guadalajara) ya han finalizado. Así lo han destacado hoy en una rueda de prensa el Director de Operaciones de Enresa, Alejando Rodríguez y el Director del Desmantelamiento de José Cabrera, Manuel Rodríguez. Según explicaron ambos técnicos a los medios de comunicación que se dieron cita en Guadalajara, tras las actuaciones acometidas con los internos del reactor, el presionador, la bomba principal y la retirada completa del generador de vapor, en el mes de mayo culminó el desmontaje del sistema de generación nuclear el corte bajo agua de la vasija del reactor.

Tras diez meses de operaciones, los trabajos de segmentación de la vasija de la central nuclear José Cabrera terminaban el pasado mes de mayo. En total, se han realizado más de 172 metros lineales de corte y se ha actuado sobre 95 toneladas de material, peso total de este gran componente que ha sido segmentado en 112 piezas que se han acondicionado en 15 contenedores de hormigón para su envío al centro de almacenamiento de residuos radiactivos de muy baja, baja y media actividad de El Cabril (Córdoba).

La vasija era un recipiente de acero al carbono, con forma de cilindro vertical, fondo semiesférico y una tapa superior desmontable, que contenía el núcleo del reactor. Su longitud total, sin la cabeza, era de 7,39 metros y tenía un diámetro interior de 2,81 metros.

Con el proceso finalizado de la vasija, culmina el desmontaje del circuito primario de la central nuclear, que ha requerido la aplicación de diferentes técnicas, que van desde las más convencionales (corte térmico en ambiente para el presionador) hasta las más innovadoras y complejas (corte mecánico bajo agua para los internos del reactor y la vasija), pasando por la aplicación intensiva de distintas técnicas de corte en frío (hilo de diamante, torno orbital, para el generador de vapor y las tuberías).

Fuente: ENRESA

Mas información de Zorita:  enresa.es

Desmantelamiento de Zorita 3. Cortando la vasija del reactor

16 de Julio de 2015

La central nuclear de Zorita (Guadalajara) inicia el corte de la vasija de su reactor nuclear

La central nuclear José Cabrera, situada en Almonacid de Zorita (Guadalajara) y cerrada en 2006, ha iniciado este miércoles uno de los pasos más importantes de su proceso de desmantelamiento integral, como es la segmentación de la vasija del reactor, situado en la parte nuclear de planta.

El desmantelamiento de esta planta nuclear —la más antigua del país, que cesó su actividad después de 38 años de vida—, se inició en el año 2010 por parte de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) y la previsión, tal y como han indicado este miércoles en las propias instalaciones de la planta sus responsables, concluirá a lo largo de 2017.

El desmantelamiento de esta planta nuclear —la más antigua del país, que cesó su actividad después de 38 años de vida—, se inició en el año 2010 por parte de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) y la previsión, tal y como han indicado este miércoles en las propias instalaciones de la planta sus responsables, concluirá a lo largo de 2017. Se trata del primer desmantelamiento completo de una planta nuclear que se lleva a cabo en España, y este hecho, unido a la utilización de una técnica de corte mecánico bajo el agua que es pionera en el mundo, es lo que, tal y como ha señalado el responsable de dicho desmantelamiento, Manuel Rodríguez, ha “despertado” el interés de la comunidad científica y técnica de distintos países.

El presupuesto previsto para todo el proceso de desmantelamiento alcanza los 160 millones de euros sin que se hayan producido desviaciones relevantes hasta el momento, según Rodríguez, quien también en su intervención ha asegurado que no se había generado impacto medio ambiental en el entorno ni incidentes significativos en la planta.

Superado el ecuador de los trabajos Por ahora se están cumpliendo las previsiones habiéndose superado el ecuador del proceso de desmantelamiento, pues se ha superado el 60 por ciento de los trabajos previstos. Hasta la fecha y desde que Enresa asumiera en 2010 la titularidad de la planta se han generado 7.847 toneladas de materiales, de las que algo más de 1.700 son de residuos radiactivos. De estas, 778 ya han sido envidas a El Cabril (Córdoba), donde se guardan los residuos de media y baja actividad, mientras que los de alta actividad se han gestionado en cuatro contenedores y han sido almacenados en el Almacén Temporal Individualizado (ATI) que hay en la propia central de Zorita, cuya capacidad ya ha sido completada.

En cuanto a la vasija, de 100 toneladas de peso, según ha precisado Rodríguez, será cortada o segmentada en 120 piezas con una técnica novedosa bajo el agua, similar a la utilizada con los elementos internos del reactor, trabajos que tendrán una duración de unos seis meses. Las piezas resultantes serán también acondicionadas en contenedores y en este caso no se quedarán en el ATI, por no ser de alta actividad, sino que se enviarán a El Cabril.

Para realizar la operación de traslado de la vasija desde su ubicación original hasta la zona donde este mismo miércoles se ha iniciado el corte, ha habido que instalar un pórtico especial de izado diseñado para el levantamiento de estructuras de alto tonelaje. En cuanto al personal empleado en todas estas tareas, supera los 250 trabajadores de 34 empresas diferentes, de los que más del 60 por ciento provienen de la provincia de Guadalajara, donde está ubicada esta planta nuclear, cerrada por acuerdo político, siendo tanto la antigua del país como la primera en España en afrontar su desmantelamiento total.

Más de 2.500 VISITAS

Apenas se han desmantelado completamente una decena de reactores de características similares al de Zorita en todo el mundo, y es la primera vez que se realiza un trabajo así en España. Las técnicas y metodología de corte y acondicionamiento de residuos radiactivos aplicadas por Enresa en esta planta constituyen una novedad. De hecho, este desmantelamiento se ha convertido en un centro e interés no sólo a nivel nacional sino internacional y más de 2.500 personas han visitado estas instalaciones desde que se iniciara el proceso en el año 2010.

Hasta el momento, el proceso de desmantelamiento de la planta se está produciendo con “total normalidad”, tal y como ha destacado Rodríguez, aún reconociendo que, debido a la complejidad de algunas operaciones, la finalización de las mismas iba a concluir algo más tarde. La última fase será la de dejar el suelo de la planta tal y como estaba antes de su instalación, para ser de nuevo traspasada la titularidad, en este caso a Gas Natural. Durante la comparecencia ante los medios también ha estado presente el director de Operaciones, Alejandro Rodríguez y Carlos Dávila, director de Comunicación.

 

Ver más en:  20minutos.es

Mas información de Zorita:  enresa.es

Desmantelamiento de Zorita 2. Desmontando el circuito primario.

 

Los trabajos de desmontaje de los componentes del circuito primario de la central nuclear José Cabrera (Almonacid de Zorita, Guadalajara) ya han finalizado.

11 de junio de 2015

Así lo han destacado hoy en una rueda de prensa el Director de Operaciones de Enresa, Alejando Rodríguez y el Director del Desmantelamiento de José Cabrera, Manuel Rodríguez. Según explicaron ambos técnicos a los medios de comunicación que se dieron cita en Guadalajara, tras las actuaciones acometidas con los internos del reactor, el presionador, la bomba principal y la retirada completa del generador de vapor, en el mes de mayo culminó el desmontaje del sistema de generación nuclear el corte bajo agua de la vasija del reactor.

Tras diez meses de operaciones, los trabajos de segmentación de la vasija de la central nuclear José Cabrera terminaban el pasado mes de mayo. En total, se han realizado más de 172 metros lineales de corte y se ha actuado sobre 95 toneladas de material, peso total de este gran componente que ha sido segmentado en 112 piezas que se han acondicionado en 15 contenedores de hormigón para su envío al centro de almacenamiento de residuos radiactivos de muy baja, baja y media actividad de El Cabril (Córdoba).

La vasija era un recipiente de acero al carbono, con forma de cilindro vertical, fondo semiesférico y una tapa superior desmontable, que contenía el núcleo del reactor. Su longitud total, sin la cabeza, era de 7,39 metros y tenía un diámetro interior de 2,81 metros.

Con el proceso finalizado de la vasija, culmina el desmontaje del circuito primario de la central nuclear, que ha requerido la aplicación de diferentes técnicas, que van desde las más convencionales (corte térmico en ambiente para el presionador) hasta las más innovadoras y complejas (corte mecánico bajo agua para los internos del reactor y la vasija), pasando por la aplicación intensiva de distintas técnicas de corte en frío (hilo de diamante, torno orbital, para el generador de vapor y las tuberías).

Fuente: ENRESA

Desmantelamiento de Zorita 1. Extrayendo la vasija del reactor.

Extraída la vasija del reactor de Zorita para su próxima segmentación bajo agua

9 de junio de 2014

El proyecto de desmantelamiento de la central nuclear José Cabrera (Almonacid de Zorita, Guadalajara) ha alcanzado otro de sus principales hitos. La vasija del reactor, el principal componente del circuito primario de la instalación, ha sido extraída de su cavidad original (la cavidad de recarga) y trasladada a la piscina anexa en la que se almacenaba el combustible gastado durante la etapa de operación. Será en esta nueva ubicación donde la vasija se segmentará bajo agua, de acuerdo con una técnica similar a la empleada con los componentes internos del reactor.

Para la ejecución de esta maniobra de traslado de la vasija del reactor, fabricada en acero al carbono y con un peso aproximado de 100 toneladas, se han empleado un total de 10 horas, tiempo requerido para ubicar con precisión este gran componente sobre la estructura de soporte situada en el fondo del foso de combustible.

Fuente: enresa.es

El Gobierno asegura que los residuos que llegan a El Cabril cumplen los requisitos

El subdelegado del Gobierno en Córdoba, Juan José Primo Jurado, ha asegurado hoy que todos los residuos radiactivos que llegan al almacén nuclear de El Cabril (Córdoba) cuentan con los “requisitos requeridos” para su almacenamiento.

En un comunicado, Primo Jurado ha informado de que al almacén nuclear han llegado residuos “de baja y media actividad” procedentes de la instalación Enusa, ubicada en Juzbado (Salamanca), que han sido aceptados tras llevar a cabo el estudio correspondiente y, que por tanto, cumplen con los requisitos requeridos por los Criterios de Aceptación para su almacenamiento “y en particular con los límites de aceptación de actividad”.

Además, el subdelegado ha desmentido que “dichos residuos tengan su origen en el desmantelamiento de la central de Garoña”, tal y como han denunciado distintas formaciones políticas como PSOE, IU y Podemos.

El subdelegado del Gobierno ha hecho un llamamiento a la tranquilidad de los residentes de la zona dado que “la instalación cumple con lo establecido en los límites y condiciones de la Autorización de Explotación y no hay riesgo para la población”.

Dicha autorización dictamina que la instalación cordobesa posee autorización para almacenar de forma definitiva residuos de baja y media actividad, sólidos o solidificados generados en las instalaciones nucleares y radiactivas españolas.

En dichos límites se define como residuos de baja y media actividad aquellos cuya actividad se debe principalmente a las presencia de radionucleidos emisores beta o gamma, de periodo corto o medio (inferior a 30 años) y cuyo contenido en radionucleidos de vida larga es muy bajo y está limitado.

Finalmente, Primo Jurado ha insistido en que PSOE e IU “deben dejar de engañar a la sociedad cordobesa con este asunto y no crear una alarma social innecesaria, puesto que ni siquiera Garoña se está desmantelando en la actualidad”

Desde este blog le pedimos al CSN, ENRESAS y al gobierno español que deje de ocultar información, presionar a funcionarios y seguir apostando por una energia con fecha de caducidad, y cuya herencia supondrá un coste elevadísimo a generaciones futuras.

Fuente: Lavanguardia

El cáncer extermina a la plantilla que manipuló uranio en una fábrica de Andújar

La fábrica de uranio de Andújar fue desmantelada en 1995

De la plantilla inicial, compuesta por 126 empleados, apenas quedan 20 vivos.

El cáncer ha exterminado a la mayoría de los que manipularon durante años el metal sin apenas medidas de protección: gastaban mascarillas de papel, depositaban la comida sobre los bidones de residuos radiactivos y lavaban en casa la ropa de faena. La supervivientes piden que se les reconozca la enfermedad profesional antes de que la metástasis acabe con todos.

A José Soto se le murió el 4 de septiembre otro amigo, Gabino, con quien trabajó en la fábrica de uranio de Andújar (FUA), de titularidad pública.

01/10/2017

El goteo de fallecidos es continuo. Soto, presidente de la asociación de ex trabajadores de la FUA, aclara que es prácticamente la única persona del colectivo a la que todavía le quedan fuerzas para denunciar los hechos. El vicepresidente ha fallecido y el tesorero está muy enfermo. Él mismo toma diariamente una docena de fármacos para combatir diversas dolencias. Admite que al menos puede contarlo. Gran parte de sus compañeros murieron jóvenes. Muchos no habían cumplido siquiera 40 años cuando se los llevó el cáncer. Previamente, habían compartido espacio con el uranio en unas dependencias que, según la asociación, no estaban convenientemente habilitadas para la labor que se desarrollaba en ellas.

La FUA se inauguró en 1959 y fue cerrada en 1981. Ese año a los trabajadores les ofrecieron un puesto de trabajo en la fábrica de uranio de Don Benito. Fue un mal trato. Ninguno de los que aceptaron vive hoy, aclara este superviviente, que expresa su indignación por la insensibilidad de las formaciones políticas respecto al problema. «Ni la dictadura ni la democracia han hecho nada por nosotros». Habría bastado con que la administración central hubiera accedido a relacionar las patologías con la actividad desarrollada, pero, lejos de hacerlo, los sucesivos gobiernos se negaron a validar los informes médicos que vinculaban el cáncer con el uranio, si bien otros, como el realizado por el Consejo de Seguridad Nuclear, descartaron la relación.

«Hubo una mano negra», asegura el abogado Manuel Ángel Vázquez, contratado a principio de los 90 para litigar por los derechos de una plantilla ya entonces diezmada. Aunque un estudio de la Junta de Andalucía avalaba la tesis de que la manipulación del uranio sin las medidas de protección pertinentes estaba detrás de las enfermedades, juzgados de lo social decretaron el archivó la causa, ratificado después por las instancias superiores. El letrado está convencido de que no se investigó hasta el final. De haberlo hecho, señala, se habría determinado la causalidad. Y, en consecuencia, los ex trabajadores habrían cobrado una pensión digna en lugar de los 440 euros que percibe José Soto tras 22 años de trabajo expuesto a la radiación. O las 5.000 pesetas mensuales que cobraron algunos de los obreros que se prejubilaron en los ochenta.

El dinero lo reciben ahora las viudas que quedan en pie, que tampoco son muchas. El fallecimiento de los dos cónyuges es una constante entre las parejas relacionadas laboralmente con la FUA. De nuevo, hay que hacer mención al uranio como causa probable, ya que, asegura el presidente, se introdujo en los hogares a través de la indumentaria. No sólo la de trabajo, sino también la ropa utilizada por los empleados tras su jornada laboral, que guardaban en las taquillas de la fábrica. De resultas de la falta de control la radiación afectó, según la asociación, hasta la tercera generación: nietos de los empleados han fallecido también de cáncer.

La exposición al uranio a la que estuvieron expuestos los trabajadores de la FUA es de libro, en opinión del profesor e historiador Juan Antonio Muñoz, que realiza un estudio sobre los lugares del sur de España en los que ha habido, y hay, contaminación nuclear. Según este experto, persiste una considerable actividad radiactiva en Andújar. Muñoz destaca la proximidad del Guadalquivir de la zona en la que la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) enterró el uranio tras el desmantelamiento de la fábrica en 1995. Y advierte de que el subsuelo permeable facilita la filtración del uranio al cauce público del principal río andaluz.

Inspecciones

El Consejo de Seguridad Nuclear asegura que de las 2 inspecciones llevadas a cabo en 2016 para verificar las condiciones generales e hidrológicas impuestas en el plan de vigilancia y mantenimiento no se desprenden repercusiones radiológicas ni sobre los trabajadores ni sobre el medio ambiente. Puntualiza, no obstante, que en el emplazamiento restaurado de la antigua fábrica, debidamente vallado y señalizado por Enresa, aún no se han alcanzado los valores requeridos como para dar por finalizado el período de cumplimiento. En la traducción de este lenguaje burocrático coinciden Manuel Vázquez, José Soto y Juan Antonio Muñoz: «El Estado admite que la radiactividad aún sigue en Andújar».

Fuente: ABC

Vivir a media hora del (de momento) único cementerio nuclear de España

Almacen nuclear en Ornachuelos (Granada)

El almacén de El Cambril alberga materiales radioactivos con una vida de más de trescientos años. La falta de transparencia sobre el transporte sin medidas de seguridad por vía terrestre y los residuos de centrales nucleares como Garoña ha llevado al grupo de IU Andalucía a pedir una visita “urgente” de la Comisión Europea a estas instalaciones.

En Hornachuelos, un municipio de menos de 5.000 habitantes de la provincia de Córdoba, se ubica el único cementerio de residuos radioactivos que existe en España. Sus instalaciones, conocidas como El Cabril, se mantienen en la comarca cordobesa del Guadiato. A tan solo cincuenta kilómetros del área de población.

La lucha de ecologistas y partidos políticos de la zona como Izquierda Unida se centra en el conocimiento de los materiales que se almacenan en él. Son de alta, media, baja y muy baja intensidad procedentes, en un amplio porcentaje, de restos de centrales nucleares españolas. La descomposición de estos compuestos tiene una duración media que supera los 300 años.

Las instalaciones de El Cabril, gestionadas desde los años ochenta por la empresa pública Enresa, prometían bienestar económico a la zona y un bajo índice de paro. Hoy esta comarca con posible irradiación ha provocado un 50% de desempleo. Pero so no es lo único. El despoblamiento es otro grave problema, que se visualiza en municipios como Peñarroya Pueblonuevo, centro neurálgico de la comarca. En medio siglo casi 20.000 habitantes han salido del censo

aco Castejón, ingeniero y portavoz de Ecologistas en Acción, narra a Público que “el 95% de los residuos que llegan al Cabril proceden de las centrales nucleares”. Un dato desconocido para los alcaldes y habitantes de la zona que creían que albergaba en su mayoría material hospitalario. Y calcula que “el volumen total de este tipo de residuos será de más de 25.000 metros cúbicos” si llegan los últimos restos de centrales como Garoña, lo que superaría con creces la capacidad del cementerio nuclear.

Castejón habla junto a otros compañeros ecologistas como Alberto Ruiz Peña, del Movimiento Ibérico Antinuclear . “Cada año se producen decenas de transportes por carretera de residuos de todas las instalaciones a El Cabril sin medidas de seguridad”. El riesgo de accidente y posible fuga es demasiado elevado para la población colindante con un “grave incumplimiento de las directivas europeas” en esta materia.

aco Castejón, ingeniero y portavoz de Ecologistas en Acción, narra a Público que “el 95% de los residuos que llegan al Cabril proceden de las centrales nucleares”. Un dato desconocido para los alcaldes y habitantes de la zona que creían que albergaba en su mayoría material hospitalario. Y calcula que “el volumen total de este tipo de residuos será de más de 25.000 metros cúbicos” si llegan los últimos restos de centrales como Garoña, lo que superaría con creces la capacidad del cementerio nuclear.

Castejón habla junto a otros compañeros ecologistas como Alberto Ruiz Peña, del Movimiento Ibérico Antinuclear . “Cada año se producen decenas de transportes por carretera de residuos de todas las instalaciones a El Cabril sin medidas de seguridad”. El riesgo de accidente y posible fuga es demasiado elevado para la población colindante con un “grave incumplimiento de las directivas europeas” en esta materia.

El incumplimiento de las directivas europeas

La preocupación de los riesgos del traslado de restos radioactivos es cada vez más alarmante entre colectivos como la Plataforma Antinuclear de Córdoba. Pepa Beiras recuerda a Público que “este cementerio está es un sitio equivocado, en plena sierra de Hornachuelos, a las puertas de un parque natural, con un grave riesgo sísmico. Y encima ha generado nulo desarrollo de la zona” que no solo afecta al Guadiato. También a zonas de la Campiña Sur de Badajoz y la Sierra Norte de Sevilla.

Alberto Ruiz Peña, miembro de Ecologistas en Acción y de IU en Extremadura reclama la fragilidad de los suelos graníticos en la comarca que “de por sí son suelos radiactivos”. De la descomposición del material de estos suelos se desprendería gases como el radón, “altamente cancerígeno para la población”. A pesar de los intentos de peticiones para la realización de estudios oncológicos por parte de la Consejería de Salud de la Junta, los ecologistas no han conseguido dar una respuesta sobre la cifras de muertes por cáncer que hay en la zona de afectación del Cabril.

La falta de transparencia sobre el tipo de material radioactivo que se ubica en el Cabril han llevado al grupo Izquierda Unida Andalucía a presentar una solicitud de respuesta ante la Comisión Europea para investigar el posible traslado de ‘basura radiactiva’ con total opacidad al cementerio nuclear de El Cabril, procedente en los últimos meses de la central nuclear de Garoña.

El coordinador de IU, Antonio Maíllo ha destacado que este “silencio” hace temer lo peor. “Se antoja urgente presentar iniciativas ante la Comisión Europea porque no podemos permitir que Andalucía sea un cementerio que amplia instalaciones para asumir la basura radioactiva” del norte de España.

Maíllo considera indispensable “solicitar la visita de una misión de investigación de la Comisión Europea y Europarlamento a Hornachuelos” para que las instalaciones de El Cabril sean realmente “transparentes”. El traslado de residuos radiactivos sin medidas de seguridad por transporte terrestre supondría una grave “violación de las Directivas sobre participación pública, Habitas y Aves y gestión de residuos radioactivos”.

Una lucha por el desmantelamiento desde los años 80

Pedro Cabrera es vecino del pueblo de Peñarroya y portavoz de IU en el municipio. Como conocedor de la situación habla de un claro “despropósito” con una población envejecida por el despoblamiento. “Sabemos que nuestros jóvenes se van, que hay paro, que nadie se quiere quedar aquí y encima la Junta que cobra el impuesto del Gobierno Central por tener este tipo de instalaciones no lo revierte en la zona”.

Cabrera habla de varios planes fallidos para los vecinos que se encuentran en el entorno del Cabril. “Aún nos deben millones de euros del Plan Miner de Europa de hace cinco años. La Ecotasa que cobra la Junta por albergar este tipo de instalaciones con materiales radioactivos no se invierte con fondos. Tampoco llegan a los vecinos con planes de empleo ni ayudas”. La partida presupuestaria de esta tasa asciende a los ocho millones de euros en 2016 desde el Gobierno central.

Pedro Cabrera no puede olvidar las primeras movilizaciones en torno a la actividad de la empresa Enresa en el año 1984. “Los vecinos aún luchaban y se manifestaban. Pedían ayudas públicas y un puesto fijo para dar crecimiento a una zona que había tenido minas de uranio en los años 30”. Enresa empieza su actividad como empresa pública sin dar crecimiento a la zona. “Los jóvenes se iban a Córdoba a estudiar, los más mayores son los que se han ido quedando pero sabemos que ese era el objetivo de la empresa, iniciar una actividad de alta peligrosidad en zonas despobladas” sin mediar con los vecinos.

Residuos almacenados sin autorización

Aedenat inició hace más de dos décadas una lucha legal que, tras varias sentencias en contra de Enresa y sus consiguientes recursos, consiguió una sentencia firme del Tribunal Supremo en contra de esta empresa pública. En el año 2002 se declaraba la ilegalidad del cementerio nuclear. En la actualidad las instalaciones solo han tenido el propósito de continuar en crecimiento. La sentencia no ha trascendido para cesar el almacenamiento de material que siempre se había creído con procedencia única de residuos de hospitales.

El Supremo declaró ilegal el cementerio en el año 2002

El almacenamiento en el Cabril se encuentra actualmente a un 70% de su capacidad. La industria nuclear española apuesta por duplicar la capacidad de almacenamiento para permitir el alargamiento del parque nuclear.

Ante esta situación, el Movimiento Ibérico Antinuclear recalca que la mayor opacidad en este asunto fue el traslado en 2015 de más de de 111 kilos de óxidos de uranio procedentes de la fábrica de Enusa en Juzbado (Salamanca) al Cabril. Un hecho que contraviene las normas de este cementerio nuclear que tiene limitada la recepción de estos productos a aquellos cuya vida radiactiva no supere los 300 años. “Este material sería mucho más peligroso con una vida de millones de años de radiación y que no permitirían estar dentro de estas instalaciones”, afirma Alberto Ruiz Peña.

A la espera de una respuesta por parte de la Comisión Europea, las movilizaciones de en las zonas del Cabril pretenden mover con más fuerza la conciencia de los ciudadanos. La paralización en Villar de Cañas de otro almacén nuclear no augura una vida corta para el Cabril. “Ya saben la experiencia de Hornachuelos y los vecinos de Villar de Cañas no quieren vivir cerca de estos materiales que solo traen despoblamiento”.

El Movimiento Ibérico Antinuclear ha exigido en un reciente comunicado el “cierre escalonado” de todas las centrales nucleares para no seguir aumentando el problema irresoluble de los residuos radiactivos, y buscar otro emplazamiento para evacuar los residuos para los que el Cabril no tiene autorización. “Buscamos que no haya traslados ni riesgos para una población que tampoco tiene beneficios por un riesgo de vivir en una zona con peligro de radiación”.

Fuente: publico.es

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