La Agencia Internacional de Energía Atómica avala que se amplíe El Cabril

Desde 2018, Enresa ya tenía prevista la solicitud de autorización para aumentar la capacidad de almacenamiento de residuos nucleares en el centro de la Sierra de Albarrana

Ha sido ahora cuando la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) ha incidido en la necesidad de ampliar el centro de almacenamiento de El Cabril (Hornachuelos), el único de España que gestiona restos nucleares de media, baja y muy baja actividad. Sin embargo, esta idea se viene planteando desde hace tiempo, hasta el punto de que un informe de 2018, auspiciado por la Agencia Internacional de la Energía Atómica, ya aconsejaba ese aumento de la capacidad del centro ubicado en la Sierra de Albarrana.

El estudio (Servicio Integrado de Revisión Reguladora -IRRS- y Servicio Integrado de Revisión para Programas de Gestión de Residuos Radiactivos y Combustible Gastado, de Clausura y de Restauración -Artemis-) señala en su apartado de sugerencias que la capacidad de El Cabril “es limitada” y que una vez la instalación se encuentra a más del 76% de su capacidad (aunque es porcentaje ya ha aumentado), “en un futuro cercano será necesario ampliar dicha capacidad de almacenamiento”.

Por ello, el texto sugiere que Enresa “debería considerar la finalización del proceso de solicitud de ampliación de la licencia en tiempo oportuno, a fin de asegurar una disponibilidad continua de la capacidad de almacenamiento requerida” y que este objetivo debe incluirse en la actualización del Plan General de Residuos Radiactivos, un extremo que la empresa pública ya ha avanzado que hará.

Pero hay más, porque en ese análisis de 2018, Enresa ya admite que está trabajando en la ampliación de El Cabril. En otro de los apartados, los redactores del informe señalan que “será necesario enmendar la licencia actual de la instalación a fin de aumentar las cantidades de residuos que pueden almacenarse en este centro” y que “se ha informado al equipo del Artemis de que Enresa ha comenzado los trabajos preparatorios para la actualización de la licencia”. Es decir, que desde el verano de 2018 ya quedó clara la intención de aumentar la capacidad de este espacio por parte de la entidad gestora del mismo.

Enresa presentó hace unas semanas a la Secretaría de Estado de Energía el borrador del séptimo Plan General de Residuos Radiactivos, en cuyo avance propone que la gestión de los residuos de muy baja, baja y media actividad (que engloba residuos procedentes de la operación y del desmantelamiento de centrales nucleares, y los producidos en hospitales, laboratorios e industrias) siga desarrollándose en El Cabril, en la provincia de Córdoba.

En relación con los residuos de muy baja actividad, en el borrador se constata que existe una capacidad autorizada superior a la necesidad de almacenamiento de este tipo de residuos prevista en el futuro. En cambio, para el caso de los de baja y media actividad, se contempla la necesidad de nuevas celdas de almacenamiento, fruto del desmantelamiento de las centrales nucleares. Prácticamente, lo que ha hecho Enresa en este avance es incluir las sugerencias que ya aparecen en el informe IRRS-Artemis del año 2018.

Pero además, a finales de febrero, la Asociación de Municipios en Áreas de Centrales Nucleares (AMAC), a la que pertenece Hornachuelos, reclamó participación y diálogo para buscar la mejor alternativa al Almacén Temporal Centralizado (ATC) de Villar de Cañas (Cuenca).

La AMAC lamentó profundamente que el proyecto de construcción del almacén no se lleve finalmente a cabo. Y, ante este hecho, consideró “indispensable” estudiar profundamente las diferentes opciones ya que, de cumplirse el calendario previsto, se necesitaría una rápida ampliación de El Cabril.

La oposición a este posible aumento de la capacidad de almacenamiento viene de la mano de los colectivos ecologistas, quienes parece que solo están dispuestos a negociar una fecha de cierre de las instalaciones y apuntan que “Córdoba ya ha cumplido” en este sentido.

Fuente: elediariodecordoba.es

Apagado el incendio en la zona de exclusión de Chernóbil

Ya no hay picos de radiación, como hace días cuando la Inspección Ecológica de Ucrania detectó un aumento de la radiación 16,5 veces superior a la norma

Las autoridades ucranianas han dado por extinguido este martes el incendio forestal que desde hacía más de una semana estaba arrasando el área de exclusión en torno a la antigua central nuclear de Chernóbil. ”No hay ningún fuego en activo. Hay solo algo de fuego lento en el suelo”, ha explicado en un comunicado el Servicio de Emergencias de Ucrania, precisando que más de 400 bomberos están trabajando en la zona para completar la extinción, a la que ha contribuido la reciente lluvia caída en la zona.

Cientos de bomberos llevaban diez días enfrentándose en plena pandemia de coronavirus , con mangueras, aviones y helicópteros, a los incendios en la zona de exclusión de Chernóbil, al norte del país, escenario del ­peor accidente nuclear de la historia. Ya no hay picos de radiación, como se detectó hace días, pero las llamas se han llegado a acercar a los edificios de la antigua central nuclear.

Los equipos de extinción luchaban ayer para controlar los incendios forestales alrededor de la planta. El fuego se acercó a un almacén de basura nuclear, aseguró en Facebook Yaroslav Emelianenko, miembro de la Agencia Estatal para la Administración de la Zona de Exclusión.

Ayer, el fuego se acercó a un almacén de basura nuclear

El pasado 4 de abril se declararon varios incendios en esta área de 2.600 kilómetros cuadrados que se aisló en 1986 tras el peor accidente nuclear de la historia. Dos días después el fuego parecía controlado. Pero los restos del incendio se avivaron y desde entonces mantienen en vilo esa región. La Inspección Ecológica de Ucrania detectó el primer día un aumento de la radiación 16,5 veces superior a la norma. Ayer los servicios de emergencia aseguraron que la radiación ya no constituía un peligro y que era la habitual, tanto en esa zona como en la capital del país, Kíev, a unos cien kilómetros al sur de Chernóbil.

Según la agencia Unián, lo peor se vivió el pasado domingo, cuando el viento arrastraba las llamas en dirección a la central. El portal Liga.net informaba ayer de que estas se encontraban a tres kilómetros de distancia.

Los incendios forestales suelen ser frecuentes en esta zona, donde no hay actividad humana desde hace 34 años. Pero el actual ha arrasado viejos cementerios, bosques, pantanos y al menos 12 antiguas aldeas.

La catástrofe nuclear de Chernóbil ocurrió el 26 de abril de 1986, cuando se produjo una explosión en su reactor número 4. Desde entones, la zona de exclusión es una zona cerrada al ser humano, salvo unos 180 lugareños que nunca se fueron y el personal técnico que durante años fue desmantelando la central nuclear (cerrada definitivamente en el año 2000), y el que hoy se encarga vigilar el lugar y el sarcófago que protege al mundo de la radiación que queda en el antiguo núcleo del reactor.

Fuente: lavanguardia

Varios incendios en la zona de exclusión de Chernóbil aumentan la radiación 16 veces por encima de lo normal

Más de 400 bomberos ucranios continúan luchando este lunes contra un gran incendio forestal incontrolado alrededor de la zona de exclusión de la central de Chernobyl, que en 1986 sufrió el peor desastre nuclear de la historia.

Los fuegos se iniciaron hace varios días y ya han arrasado más de 3.000 hectáreas en el interior del perímetro, aunque las autoridades se han apresurado a tranquililizar a la población mientras que algunas ONGs internacionales aseguran que el incendio está peligrosamente cerca de la planta y los niveles de radiación han aumentado.

“La planta de energía nuclear de Chernobyl, los sitios de almacenamiento de desechos radiactivos y otras infraestructuras cruciales de la zona de exclusión no están en peligro”, ha asegurado Volodymyr Demtchouk, un alto funcionario de los servicios de emergencia de Ucrania, en un video publicado este lunes en Facebook. Demtchouk agregó que la tarea principal de los bomberos era localizar las áreas de incendio y limitar su propagación.

Ucrania ha movilizado varios helicópteros para extinguir el incendio que arrancó el pasado 4 de abril y se ha mantenido por los fuertes vientos. En base a imágenes por satélite, Greenpeace asegura que el incendio está a solo “aproximadamente 1,5 kilómetros” del arco que cubre el reactor que explotó por accidente en abril de 1986.

Un incendio “gigantesco” e “impredecible”

Durante varios días, las autoridades ucranianas no han proporcionado estimaciones recientes sobre el tamaño del incendio aunque según Sergiy Zibtsev, director del Centro Regional de Monitoreo de Incendios en Europa del Este, con sede en Kiev y vinculado a un programa de las Naciones Unidas, el incendio es “gigantesco” e “impredecible”. “En el oeste de la zona de exclusión, ya ha cubierto 20,000 hectáreas según nuestras estimaciones”, señaló a la AFP.

El director de una asociación que organiza visitas guiadas a la zona de exclusión, Yaroslav Yemelianenko, ha afirmado en Facebook que el incendio había llegado al pueblo fantasma de Pripyat, que había sido evacuado después del desastre.

Por su parte, el Viceministro del Interior de Ucrania, Anton Gerachtchenko, indicó en redes sociales que los sitios de almacenamiento de desechos radiactivos son “completamente seguros”.

Las autoridades ucranianas han desmentido que el incendio haya aumentado el nivel de radiactividad. Sin embargo, después de que comenzó el desastre, el jefe interino de la inspección ecológica del gobierno, Iegor Firsov, dijo que los niveles de radiación en el epicentro del incendio estaban muy por encima de los estándares aunque luego se retractó.

El incendio fue supuestamente provocado por un joven residente que vive cerca del área de Chernobyl, que se enfrenta hasta cinco años de prisión por “destruir la vegetación”. El joven de 27 años dijo que prendió fuego a la hierba “por diversión”, dijo la policía.

Uno de los reactores en la planta de Chernobyl explotó el 26 de abril de 1986 contaminando, según algunas estimaciones, hasta tres cuartos de Europa. El área dentro de un radio de 30 kilómetros alrededor de la central eléctrica dañada ha sido abandonada en gran medida desde entonces.
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Fuente : www.rtve.es