Desmantelamiento de Zorita 3. Cortando la vasija del reactor

16 de Julio de 2015

La central nuclear de Zorita (Guadalajara) inicia el corte de la vasija de su reactor nuclear

La central nuclear José Cabrera, situada en Almonacid de Zorita (Guadalajara) y cerrada en 2006, ha iniciado este miércoles uno de los pasos más importantes de su proceso de desmantelamiento integral, como es la segmentación de la vasija del reactor, situado en la parte nuclear de planta.

El desmantelamiento de esta planta nuclear —la más antigua del país, que cesó su actividad después de 38 años de vida—, se inició en el año 2010 por parte de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) y la previsión, tal y como han indicado este miércoles en las propias instalaciones de la planta sus responsables, concluirá a lo largo de 2017.

El desmantelamiento de esta planta nuclear —la más antigua del país, que cesó su actividad después de 38 años de vida—, se inició en el año 2010 por parte de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) y la previsión, tal y como han indicado este miércoles en las propias instalaciones de la planta sus responsables, concluirá a lo largo de 2017. Se trata del primer desmantelamiento completo de una planta nuclear que se lleva a cabo en España, y este hecho, unido a la utilización de una técnica de corte mecánico bajo el agua que es pionera en el mundo, es lo que, tal y como ha señalado el responsable de dicho desmantelamiento, Manuel Rodríguez, ha “despertado” el interés de la comunidad científica y técnica de distintos países.

El presupuesto previsto para todo el proceso de desmantelamiento alcanza los 160 millones de euros sin que se hayan producido desviaciones relevantes hasta el momento, según Rodríguez, quien también en su intervención ha asegurado que no se había generado impacto medio ambiental en el entorno ni incidentes significativos en la planta.

Superado el ecuador de los trabajos Por ahora se están cumpliendo las previsiones habiéndose superado el ecuador del proceso de desmantelamiento, pues se ha superado el 60 por ciento de los trabajos previstos. Hasta la fecha y desde que Enresa asumiera en 2010 la titularidad de la planta se han generado 7.847 toneladas de materiales, de las que algo más de 1.700 son de residuos radiactivos. De estas, 778 ya han sido envidas a El Cabril (Córdoba), donde se guardan los residuos de media y baja actividad, mientras que los de alta actividad se han gestionado en cuatro contenedores y han sido almacenados en el Almacén Temporal Individualizado (ATI) que hay en la propia central de Zorita, cuya capacidad ya ha sido completada.

En cuanto a la vasija, de 100 toneladas de peso, según ha precisado Rodríguez, será cortada o segmentada en 120 piezas con una técnica novedosa bajo el agua, similar a la utilizada con los elementos internos del reactor, trabajos que tendrán una duración de unos seis meses. Las piezas resultantes serán también acondicionadas en contenedores y en este caso no se quedarán en el ATI, por no ser de alta actividad, sino que se enviarán a El Cabril.

Para realizar la operación de traslado de la vasija desde su ubicación original hasta la zona donde este mismo miércoles se ha iniciado el corte, ha habido que instalar un pórtico especial de izado diseñado para el levantamiento de estructuras de alto tonelaje. En cuanto al personal empleado en todas estas tareas, supera los 250 trabajadores de 34 empresas diferentes, de los que más del 60 por ciento provienen de la provincia de Guadalajara, donde está ubicada esta planta nuclear, cerrada por acuerdo político, siendo tanto la antigua del país como la primera en España en afrontar su desmantelamiento total.

Más de 2.500 VISITAS

Apenas se han desmantelado completamente una decena de reactores de características similares al de Zorita en todo el mundo, y es la primera vez que se realiza un trabajo así en España. Las técnicas y metodología de corte y acondicionamiento de residuos radiactivos aplicadas por Enresa en esta planta constituyen una novedad. De hecho, este desmantelamiento se ha convertido en un centro e interés no sólo a nivel nacional sino internacional y más de 2.500 personas han visitado estas instalaciones desde que se iniciara el proceso en el año 2010.

Hasta el momento, el proceso de desmantelamiento de la planta se está produciendo con “total normalidad”, tal y como ha destacado Rodríguez, aún reconociendo que, debido a la complejidad de algunas operaciones, la finalización de las mismas iba a concluir algo más tarde. La última fase será la de dejar el suelo de la planta tal y como estaba antes de su instalación, para ser de nuevo traspasada la titularidad, en este caso a Gas Natural. Durante la comparecencia ante los medios también ha estado presente el director de Operaciones, Alejandro Rodríguez y Carlos Dávila, director de Comunicación.

 

Ver más en:  20minutos.es

Mas información de Zorita:  enresa.es

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Desmantelamiento de Zorita 2. Desmontando el circuito primario.

 

Los trabajos de desmontaje de los componentes del circuito primario de la central nuclear José Cabrera (Almonacid de Zorita, Guadalajara) ya han finalizado.

11 de junio de 2015

Así lo han destacado hoy en una rueda de prensa el Director de Operaciones de Enresa, Alejando Rodríguez y el Director del Desmantelamiento de José Cabrera, Manuel Rodríguez. Según explicaron ambos técnicos a los medios de comunicación que se dieron cita en Guadalajara, tras las actuaciones acometidas con los internos del reactor, el presionador, la bomba principal y la retirada completa del generador de vapor, en el mes de mayo culminó el desmontaje del sistema de generación nuclear el corte bajo agua de la vasija del reactor.

Tras diez meses de operaciones, los trabajos de segmentación de la vasija de la central nuclear José Cabrera terminaban el pasado mes de mayo. En total, se han realizado más de 172 metros lineales de corte y se ha actuado sobre 95 toneladas de material, peso total de este gran componente que ha sido segmentado en 112 piezas que se han acondicionado en 15 contenedores de hormigón para su envío al centro de almacenamiento de residuos radiactivos de muy baja, baja y media actividad de El Cabril (Córdoba).

La vasija era un recipiente de acero al carbono, con forma de cilindro vertical, fondo semiesférico y una tapa superior desmontable, que contenía el núcleo del reactor. Su longitud total, sin la cabeza, era de 7,39 metros y tenía un diámetro interior de 2,81 metros.

Con el proceso finalizado de la vasija, culmina el desmontaje del circuito primario de la central nuclear, que ha requerido la aplicación de diferentes técnicas, que van desde las más convencionales (corte térmico en ambiente para el presionador) hasta las más innovadoras y complejas (corte mecánico bajo agua para los internos del reactor y la vasija), pasando por la aplicación intensiva de distintas técnicas de corte en frío (hilo de diamante, torno orbital, para el generador de vapor y las tuberías).

Fuente: ENRESA

Desmantelamiento de Zorita 1. Extrayendo la vasija del reactor.

Extraída la vasija del reactor de Zorita para su próxima segmentación bajo agua

9 de junio de 2014

El proyecto de desmantelamiento de la central nuclear José Cabrera (Almonacid de Zorita, Guadalajara) ha alcanzado otro de sus principales hitos. La vasija del reactor, el principal componente del circuito primario de la instalación, ha sido extraída de su cavidad original (la cavidad de recarga) y trasladada a la piscina anexa en la que se almacenaba el combustible gastado durante la etapa de operación. Será en esta nueva ubicación donde la vasija se segmentará bajo agua, de acuerdo con una técnica similar a la empleada con los componentes internos del reactor.

Para la ejecución de esta maniobra de traslado de la vasija del reactor, fabricada en acero al carbono y con un peso aproximado de 100 toneladas, se han empleado un total de 10 horas, tiempo requerido para ubicar con precisión este gran componente sobre la estructura de soporte situada en el fondo del foso de combustible.

Fuente: enresa.es

El Gobierno asegura que los residuos que llegan a El Cabril cumplen los requisitos

El subdelegado del Gobierno en Córdoba, Juan José Primo Jurado, ha asegurado hoy que todos los residuos radiactivos que llegan al almacén nuclear de El Cabril (Córdoba) cuentan con los “requisitos requeridos” para su almacenamiento.

En un comunicado, Primo Jurado ha informado de que al almacén nuclear han llegado residuos “de baja y media actividad” procedentes de la instalación Enusa, ubicada en Juzbado (Salamanca), que han sido aceptados tras llevar a cabo el estudio correspondiente y, que por tanto, cumplen con los requisitos requeridos por los Criterios de Aceptación para su almacenamiento “y en particular con los límites de aceptación de actividad”.

Además, el subdelegado ha desmentido que “dichos residuos tengan su origen en el desmantelamiento de la central de Garoña”, tal y como han denunciado distintas formaciones políticas como PSOE, IU y Podemos.

El subdelegado del Gobierno ha hecho un llamamiento a la tranquilidad de los residentes de la zona dado que “la instalación cumple con lo establecido en los límites y condiciones de la Autorización de Explotación y no hay riesgo para la población”.

Dicha autorización dictamina que la instalación cordobesa posee autorización para almacenar de forma definitiva residuos de baja y media actividad, sólidos o solidificados generados en las instalaciones nucleares y radiactivas españolas.

En dichos límites se define como residuos de baja y media actividad aquellos cuya actividad se debe principalmente a las presencia de radionucleidos emisores beta o gamma, de periodo corto o medio (inferior a 30 años) y cuyo contenido en radionucleidos de vida larga es muy bajo y está limitado.

Finalmente, Primo Jurado ha insistido en que PSOE e IU “deben dejar de engañar a la sociedad cordobesa con este asunto y no crear una alarma social innecesaria, puesto que ni siquiera Garoña se está desmantelando en la actualidad”

Desde este blog le pedimos al CSN, ENRESAS y al gobierno español que deje de ocultar información, presionar a funcionarios y seguir apostando por una energia con fecha de caducidad, y cuya herencia supondrá un coste elevadísimo a generaciones futuras.

Fuente: Lavanguardia

El cáncer extermina a la plantilla que manipuló uranio en una fábrica de Andújar

La fábrica de uranio de Andújar fue desmantelada en 1995

De la plantilla inicial, compuesta por 126 empleados, apenas quedan 20 vivos.

El cáncer ha exterminado a la mayoría de los que manipularon durante años el metal sin apenas medidas de protección: gastaban mascarillas de papel, depositaban la comida sobre los bidones de residuos radiactivos y lavaban en casa la ropa de faena. La supervivientes piden que se les reconozca la enfermedad profesional antes de que la metástasis acabe con todos.

A José Soto se le murió el 4 de septiembre otro amigo, Gabino, con quien trabajó en la fábrica de uranio de Andújar (FUA), de titularidad pública.

01/10/2017

El goteo de fallecidos es continuo. Soto, presidente de la asociación de ex trabajadores de la FUA, aclara que es prácticamente la única persona del colectivo a la que todavía le quedan fuerzas para denunciar los hechos. El vicepresidente ha fallecido y el tesorero está muy enfermo. Él mismo toma diariamente una docena de fármacos para combatir diversas dolencias. Admite que al menos puede contarlo. Gran parte de sus compañeros murieron jóvenes. Muchos no habían cumplido siquiera 40 años cuando se los llevó el cáncer. Previamente, habían compartido espacio con el uranio en unas dependencias que, según la asociación, no estaban convenientemente habilitadas para la labor que se desarrollaba en ellas.

La FUA se inauguró en 1959 y fue cerrada en 1981. Ese año a los trabajadores les ofrecieron un puesto de trabajo en la fábrica de uranio de Don Benito. Fue un mal trato. Ninguno de los que aceptaron vive hoy, aclara este superviviente, que expresa su indignación por la insensibilidad de las formaciones políticas respecto al problema. «Ni la dictadura ni la democracia han hecho nada por nosotros». Habría bastado con que la administración central hubiera accedido a relacionar las patologías con la actividad desarrollada, pero, lejos de hacerlo, los sucesivos gobiernos se negaron a validar los informes médicos que vinculaban el cáncer con el uranio, si bien otros, como el realizado por el Consejo de Seguridad Nuclear, descartaron la relación.

«Hubo una mano negra», asegura el abogado Manuel Ángel Vázquez, contratado a principio de los 90 para litigar por los derechos de una plantilla ya entonces diezmada. Aunque un estudio de la Junta de Andalucía avalaba la tesis de que la manipulación del uranio sin las medidas de protección pertinentes estaba detrás de las enfermedades, juzgados de lo social decretaron el archivó la causa, ratificado después por las instancias superiores. El letrado está convencido de que no se investigó hasta el final. De haberlo hecho, señala, se habría determinado la causalidad. Y, en consecuencia, los ex trabajadores habrían cobrado una pensión digna en lugar de los 440 euros que percibe José Soto tras 22 años de trabajo expuesto a la radiación. O las 5.000 pesetas mensuales que cobraron algunos de los obreros que se prejubilaron en los ochenta.

El dinero lo reciben ahora las viudas que quedan en pie, que tampoco son muchas. El fallecimiento de los dos cónyuges es una constante entre las parejas relacionadas laboralmente con la FUA. De nuevo, hay que hacer mención al uranio como causa probable, ya que, asegura el presidente, se introdujo en los hogares a través de la indumentaria. No sólo la de trabajo, sino también la ropa utilizada por los empleados tras su jornada laboral, que guardaban en las taquillas de la fábrica. De resultas de la falta de control la radiación afectó, según la asociación, hasta la tercera generación: nietos de los empleados han fallecido también de cáncer.

La exposición al uranio a la que estuvieron expuestos los trabajadores de la FUA es de libro, en opinión del profesor e historiador Juan Antonio Muñoz, que realiza un estudio sobre los lugares del sur de España en los que ha habido, y hay, contaminación nuclear. Según este experto, persiste una considerable actividad radiactiva en Andújar. Muñoz destaca la proximidad del Guadalquivir de la zona en la que la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) enterró el uranio tras el desmantelamiento de la fábrica en 1995. Y advierte de que el subsuelo permeable facilita la filtración del uranio al cauce público del principal río andaluz.

Inspecciones

El Consejo de Seguridad Nuclear asegura que de las 2 inspecciones llevadas a cabo en 2016 para verificar las condiciones generales e hidrológicas impuestas en el plan de vigilancia y mantenimiento no se desprenden repercusiones radiológicas ni sobre los trabajadores ni sobre el medio ambiente. Puntualiza, no obstante, que en el emplazamiento restaurado de la antigua fábrica, debidamente vallado y señalizado por Enresa, aún no se han alcanzado los valores requeridos como para dar por finalizado el período de cumplimiento. En la traducción de este lenguaje burocrático coinciden Manuel Vázquez, José Soto y Juan Antonio Muñoz: «El Estado admite que la radiactividad aún sigue en Andújar».

Fuente: ABC

Vivir a media hora del (de momento) único cementerio nuclear de España

Almacen nuclear en Ornachuelos (Granada)

El almacén de El Cambril alberga materiales radioactivos con una vida de más de trescientos años. La falta de transparencia sobre el transporte sin medidas de seguridad por vía terrestre y los residuos de centrales nucleares como Garoña ha llevado al grupo de IU Andalucía a pedir una visita “urgente” de la Comisión Europea a estas instalaciones.

En Hornachuelos, un municipio de menos de 5.000 habitantes de la provincia de Córdoba, se ubica el único cementerio de residuos radioactivos que existe en España. Sus instalaciones, conocidas como El Cabril, se mantienen en la comarca cordobesa del Guadiato. A tan solo cincuenta kilómetros del área de población.

La lucha de ecologistas y partidos políticos de la zona como Izquierda Unida se centra en el conocimiento de los materiales que se almacenan en él. Son de alta, media, baja y muy baja intensidad procedentes, en un amplio porcentaje, de restos de centrales nucleares españolas. La descomposición de estos compuestos tiene una duración media que supera los 300 años.

Las instalaciones de El Cabril, gestionadas desde los años ochenta por la empresa pública Enresa, prometían bienestar económico a la zona y un bajo índice de paro. Hoy esta comarca con posible irradiación ha provocado un 50% de desempleo. Pero so no es lo único. El despoblamiento es otro grave problema, que se visualiza en municipios como Peñarroya Pueblonuevo, centro neurálgico de la comarca. En medio siglo casi 20.000 habitantes han salido del censo

aco Castejón, ingeniero y portavoz de Ecologistas en Acción, narra a Público que “el 95% de los residuos que llegan al Cabril proceden de las centrales nucleares”. Un dato desconocido para los alcaldes y habitantes de la zona que creían que albergaba en su mayoría material hospitalario. Y calcula que “el volumen total de este tipo de residuos será de más de 25.000 metros cúbicos” si llegan los últimos restos de centrales como Garoña, lo que superaría con creces la capacidad del cementerio nuclear.

Castejón habla junto a otros compañeros ecologistas como Alberto Ruiz Peña, del Movimiento Ibérico Antinuclear . “Cada año se producen decenas de transportes por carretera de residuos de todas las instalaciones a El Cabril sin medidas de seguridad”. El riesgo de accidente y posible fuga es demasiado elevado para la población colindante con un “grave incumplimiento de las directivas europeas” en esta materia.

aco Castejón, ingeniero y portavoz de Ecologistas en Acción, narra a Público que “el 95% de los residuos que llegan al Cabril proceden de las centrales nucleares”. Un dato desconocido para los alcaldes y habitantes de la zona que creían que albergaba en su mayoría material hospitalario. Y calcula que “el volumen total de este tipo de residuos será de más de 25.000 metros cúbicos” si llegan los últimos restos de centrales como Garoña, lo que superaría con creces la capacidad del cementerio nuclear.

Castejón habla junto a otros compañeros ecologistas como Alberto Ruiz Peña, del Movimiento Ibérico Antinuclear . “Cada año se producen decenas de transportes por carretera de residuos de todas las instalaciones a El Cabril sin medidas de seguridad”. El riesgo de accidente y posible fuga es demasiado elevado para la población colindante con un “grave incumplimiento de las directivas europeas” en esta materia.

El incumplimiento de las directivas europeas

La preocupación de los riesgos del traslado de restos radioactivos es cada vez más alarmante entre colectivos como la Plataforma Antinuclear de Córdoba. Pepa Beiras recuerda a Público que “este cementerio está es un sitio equivocado, en plena sierra de Hornachuelos, a las puertas de un parque natural, con un grave riesgo sísmico. Y encima ha generado nulo desarrollo de la zona” que no solo afecta al Guadiato. También a zonas de la Campiña Sur de Badajoz y la Sierra Norte de Sevilla.

Alberto Ruiz Peña, miembro de Ecologistas en Acción y de IU en Extremadura reclama la fragilidad de los suelos graníticos en la comarca que “de por sí son suelos radiactivos”. De la descomposición del material de estos suelos se desprendería gases como el radón, “altamente cancerígeno para la población”. A pesar de los intentos de peticiones para la realización de estudios oncológicos por parte de la Consejería de Salud de la Junta, los ecologistas no han conseguido dar una respuesta sobre la cifras de muertes por cáncer que hay en la zona de afectación del Cabril.

La falta de transparencia sobre el tipo de material radioactivo que se ubica en el Cabril han llevado al grupo Izquierda Unida Andalucía a presentar una solicitud de respuesta ante la Comisión Europea para investigar el posible traslado de ‘basura radiactiva’ con total opacidad al cementerio nuclear de El Cabril, procedente en los últimos meses de la central nuclear de Garoña.

El coordinador de IU, Antonio Maíllo ha destacado que este “silencio” hace temer lo peor. “Se antoja urgente presentar iniciativas ante la Comisión Europea porque no podemos permitir que Andalucía sea un cementerio que amplia instalaciones para asumir la basura radioactiva” del norte de España.

Maíllo considera indispensable “solicitar la visita de una misión de investigación de la Comisión Europea y Europarlamento a Hornachuelos” para que las instalaciones de El Cabril sean realmente “transparentes”. El traslado de residuos radiactivos sin medidas de seguridad por transporte terrestre supondría una grave “violación de las Directivas sobre participación pública, Habitas y Aves y gestión de residuos radioactivos”.

Una lucha por el desmantelamiento desde los años 80

Pedro Cabrera es vecino del pueblo de Peñarroya y portavoz de IU en el municipio. Como conocedor de la situación habla de un claro “despropósito” con una población envejecida por el despoblamiento. “Sabemos que nuestros jóvenes se van, que hay paro, que nadie se quiere quedar aquí y encima la Junta que cobra el impuesto del Gobierno Central por tener este tipo de instalaciones no lo revierte en la zona”.

Cabrera habla de varios planes fallidos para los vecinos que se encuentran en el entorno del Cabril. “Aún nos deben millones de euros del Plan Miner de Europa de hace cinco años. La Ecotasa que cobra la Junta por albergar este tipo de instalaciones con materiales radioactivos no se invierte con fondos. Tampoco llegan a los vecinos con planes de empleo ni ayudas”. La partida presupuestaria de esta tasa asciende a los ocho millones de euros en 2016 desde el Gobierno central.

Pedro Cabrera no puede olvidar las primeras movilizaciones en torno a la actividad de la empresa Enresa en el año 1984. “Los vecinos aún luchaban y se manifestaban. Pedían ayudas públicas y un puesto fijo para dar crecimiento a una zona que había tenido minas de uranio en los años 30”. Enresa empieza su actividad como empresa pública sin dar crecimiento a la zona. “Los jóvenes se iban a Córdoba a estudiar, los más mayores son los que se han ido quedando pero sabemos que ese era el objetivo de la empresa, iniciar una actividad de alta peligrosidad en zonas despobladas” sin mediar con los vecinos.

Residuos almacenados sin autorización

Aedenat inició hace más de dos décadas una lucha legal que, tras varias sentencias en contra de Enresa y sus consiguientes recursos, consiguió una sentencia firme del Tribunal Supremo en contra de esta empresa pública. En el año 2002 se declaraba la ilegalidad del cementerio nuclear. En la actualidad las instalaciones solo han tenido el propósito de continuar en crecimiento. La sentencia no ha trascendido para cesar el almacenamiento de material que siempre se había creído con procedencia única de residuos de hospitales.

El Supremo declaró ilegal el cementerio en el año 2002

El almacenamiento en el Cabril se encuentra actualmente a un 70% de su capacidad. La industria nuclear española apuesta por duplicar la capacidad de almacenamiento para permitir el alargamiento del parque nuclear.

Ante esta situación, el Movimiento Ibérico Antinuclear recalca que la mayor opacidad en este asunto fue el traslado en 2015 de más de de 111 kilos de óxidos de uranio procedentes de la fábrica de Enusa en Juzbado (Salamanca) al Cabril. Un hecho que contraviene las normas de este cementerio nuclear que tiene limitada la recepción de estos productos a aquellos cuya vida radiactiva no supere los 300 años. “Este material sería mucho más peligroso con una vida de millones de años de radiación y que no permitirían estar dentro de estas instalaciones”, afirma Alberto Ruiz Peña.

A la espera de una respuesta por parte de la Comisión Europea, las movilizaciones de en las zonas del Cabril pretenden mover con más fuerza la conciencia de los ciudadanos. La paralización en Villar de Cañas de otro almacén nuclear no augura una vida corta para el Cabril. “Ya saben la experiencia de Hornachuelos y los vecinos de Villar de Cañas no quieren vivir cerca de estos materiales que solo traen despoblamiento”.

El Movimiento Ibérico Antinuclear ha exigido en un reciente comunicado el “cierre escalonado” de todas las centrales nucleares para no seguir aumentando el problema irresoluble de los residuos radiactivos, y buscar otro emplazamiento para evacuar los residuos para los que el Cabril no tiene autorización. “Buscamos que no haya traslados ni riesgos para una población que tampoco tiene beneficios por un riesgo de vivir en una zona con peligro de radiación”.

Fuente: publico.es

Más (2010): El almacen nuclear que arruinó una comarca

La guerra judicial que aplazó el basurero nuclear de Villar de Cañas

Seis años después de la designación del municipio conquense como ubicación, el proyecto aún no cuenta con la preceptiva declaración de impacto ambiental

El Gobierno de Castilla-La Mancha sostiene que “se ha fragmentado” el proceso de evaluación ambiental, reclama abrir uno nuevo o declararlo “inviable” a lo que, de momento, no hay respuesta del Ministerio de Medio Ambiente 

El Almacén Temporal Centralizado (ATC) de Residuos Nucleares de Villar de Cañas (Cuenca) sigue sin ver la luz en las postrimerías de 2017. Un año caracterizado por la batalla legal que Gobierno central, Junta Comunidades de Castilla-La Mancha y Ayuntamiento han librado en los tribunales y que ha propiciado el freno, en seco, del proyecto.

Una de las últimas acciones del Ejecutivo castellano-manchego fue la de cuestionar la evaluación ambiental del proyecto que, en opinión del departamento de Medio Ambiente, se basa en un estudio “deficiente técnica y científicamente”.  La Junta ha pedido  otra evaluación al Ministerio de Medio Ambiente y un nuevo procedimiento de información pública y si no, que se emita una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) “inviable”.

No hay respuesta por parte del Ministerio que dirige Isabel García Tejerina. Lo confirma a  eldiarioclm.es el viceconsejero de Medio Ambiente Agapito Portillo. “Creemos que se había fragmentado el proceso de evaluación ambiental, vulnerando la ley de evaluación ambiental nacional. Se lo argumentamos técnicamente y ante eso no han respondido”.

Portillo apunta su escepticismo ante la postura que pueda adoptar el Ministerio que, hasta la fecha, ha dado la callada por respuesta (también ante la insistencia de eldiarioclm.es para obtener su versión). “Me va a costar mucho que algún técnico dé el visto bueno, la ministra o el director general  podrá firmar la evaluación pero tiene que ir apoyado técnicamente”, insiste el viceconsejero.

Los responsables de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha tampoco han dudado en  acudir a instancias europeas ante lo que consideran “dejación de funciones” del Gobierno de Mariano Rajoy a la hora de elevar a Europa (ha de hacerlo el Ejecutivo central) la documentación que justifica la ampliación de la protección ambiental de la Laguna de El Hito y que condicionaría la construcción del basurero nuclear de Villar de Cañas.

El Gobierno de Emiliano García-Page inició la batalla europea ante las perspectivas, nada halagüeñas, de los tribunales españoles cuando el Supremo dijo que no admitía a trámite el recurso de casación de la Junta que pedía dejar sin efecto el  auto del Tribunal Superior de Justicia de la región (TSJCLM) que anulaba la ampliación de la protección del espacio natural (zona de especial protección de aves, ZEPA) de la Laguna de El Hito, para incluir los terrenos en los que está previsto ubicar el cementerio nuclear.

El Tribunal Supremo, sin embargo, no entraba en el fondo de la cuestión por lo que se requerirá un nuevo pronunciamiento del TSJCLM.  A  principios de 2017  ya suspendía cautelarmente el acuerdo de Consejo de Gobierno que daba luz verde a la ampliación de la zona de protección.

Pese a la postura, hasta ahora, de los tribunales, el consejero de Medio Ambiente, Francisco Martínez Arroyo, sostiene que la ubicación elegida para el silo nuclear sigue protegida medioambientalmente, pese a la suspensión del Decreto de la Junta que aprobó esa protección. “Por delante de cualquier inversión está la necesidad de preservar espacios protegidos”, ha venido diciendo Martínez Arroyo en el último trimestre de este año. Recuerda que esta es también una obligación – a través de la Directiva Hábitats- que impone la Comisión Europea, ámbito en el que el  Gobierno regional sigue trabajando para ver “de qué forma se puede hacer que esté realmente protegido y los tribunales no lo impidan”.

La postura que mantiene el Gobierno autonómico ha sido tachada de “fraude de ley”,  mientras el alcalde de Villar, el ‘popular’ José María Sáiz, ha venido solicitando al presidente regional, Emiliano García-Page que “deje de torpedear” el proyecto apoyándose en las decisiones del Supremo. Precisamente, en el ámbito municipal existe otro procedimiento judicial abierto: el relativo al nuevo Plan de Ordenación Municipal (POM) de Villar de Cañas, para adaptarse la normativa urbanística a la llegada del ATC y que fue recurrido por la Junta.

Las Cortes, salvo el PP, piden la suspensión “definitiva” del proyecto

Las Cortes de Castilla-La Mancha se han pronunciado ya varias veces en contra del cementerio nuclear desde el año 2010. La última iniciativa se producía en noviembre de 2017. PSOE y Podemos aprobaron una Proposición No de Ley (PNL) que pide a Mariano Rajoy la suspensión “definitiva” del proyecto de Villar de Cañas.

Una PNL que también insta al Gobierno de España a suspender las acciones legales de la Abogacía General del Estado contra la ampliación de la ZEPA de El Hito y considera que el ATC no es necesario “por los riesgos ambientales para especies y hábitats protegidos, para las personas y por no existir consenso social, institucional ni territorial.”

El papel de Consejo de Seguridad Nuclear

En junio, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) desmentía estar trabajando con “plazos” para autorizar la construcción del silo nuclear ante algunas informaciones que apuntaban a que esa autorización se produciría en el primer semestre de2018.

Fuentes del CSN reconocían a eldiarioclm.es que aunque se trabaja el análisis de la documentación relacionada con la solicitud de autorización de construcción presentada por “no hemos hecho público, ni tenemos intención de hacerlo, ningún plazo. Puede ser dentro de un mes, de un año o de cinco”. E insistían en que el “papel” del regulador atómico se limita a cuestiones relacionadas con la seguridad que antepondrá a “plazos o presupuestos”.

También  la polémica sobre la idoneidad de los terrenos para ubicar el basurero nuclear ha continuado durante todo el año, como ya ocurriera en 2016. El Ejecutivo castellano-manchego preguntó en el Comité Asesor del Consejo de Seguridad Nuclear sobre esta cuestión en noviembre de 2017. No hubo respuesta  del organismo nuclear al no considerarse el “indicado” para dar  esta información.

Pero, de hecho, el Congreso de los Diputados aprobó el pasado mes de junio una resolución para que el  CSN emita un informe sobre la  idoneidad de ubicación de este almacén .

El 30 de diciembre se cumplen seis años de la elección de Villar de Cañas

El Consejo de Ministros eligió el 30 de diciembre de 2011 a Villar de Cañas (Cuenca) como sede del ATC  y de su Centro Tecnológico Asociado (CTA). Hoy, sigue sin haber empezado construirse unas instalaciones que deberían estar terminadas en 2018. Diseñado para una vida de 100 años, aunque el vigente plan general de residuos establece una vida operativa de 60, la previsión cuando finalice su vida es recuperar el material radiactivo, trasladarlo a un hipotético Almacén Geológico Profundo y desmantelar el ATC.

Fuente: eldiario.es