Nuevo vertido en Garoña en menos de tres meses

En marzo un bidón en mal estado vertió residuos sobre el suelo.

La formación ecologista Equo ha registrado este viernes en el Congreso una iniciativa a través de la cual emplaza al Gobierno a investigar un vertido de Cesio radiactivo que, el pasado 20 de junio, según apunta, se registró en el exterior de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos).

El coportavoz del partido, Juantxo López de Uralde, explica en el texto, al que ha tenido acceso Europa Press, que esta mancha de contaminación por cesio radiactivo (producto de fisión) se ha hallado junto al almacén temporal de bidones y residuos, pegada al doble vallado de la planta.

“Al parecer este incidente no ha sido notificado al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)”, ha denunciado el diputado de Unidos Podemos. Por ello, en esta iniciativa preguntan al Ejecutivo si tienen intención de investigar este suceso para verificar lo ocurrido.

Garoña, a la espera de reabrir

A su juicio, este incidente “debe ser objeto de una investigación en la que se aclaren todos los extremos del mismo”. Desde Equo alertan de que podría ser peligroso, tanto para las personas como para el medio ambiente.

Este documento ha generado las críticas del sector ecologista, ya que el propio presidente del CSN había asegurado que Garoña no podría volver a abrir si no se hacía una inversión en sus instalaciones, unas modificaciones que la empresa responsable de su gestión Nuclenor no ha realizado aún.

El CSN admite el vertido

Desde el CSN se ha explicado que la mancha de contaminación por cesio radiactivo se encontró en los bidones de residuos y asegura que conoció el hecho “desde el primer momento” a través del inspector residente en Garoña.

En todo caso, el regulador ha añadido que se han tomado medidas para retirar este Cesio y ha procedido a limpiar la zona y se ha picado el suelo donde estaban estos bidones para una mayor seguridad.

Además, ha informado de que este hecho no es notificable al Consejo de Seguridad Nuclear con carácter inmediato y que la información lleva “su proceso” de modo que aparecerá próximamente en el resumen de incidencias que publica la página de Internet.

En marzo de 2017 hubo otro vertido

El contenedor, según relata el técnico que firma el acta, transportaba en su interior un bidón que se había extraído sin tapa y al que se le había puesto un cierre provisional de aluminio. En un momento dado, relata el informe, “se rompió el arco metálico que sujeta la tapa al contenedor y este cayó al suelo desde una altura de 3 metros, quedando la tapa del contenedor suspendida de la pinza”.

Tras quejas del personal por la exposición a la radiación al sacar esos contenedores, uno de ellos se rompió y desparramó parte de su contenido por el suelo de la central.

Al impactar contra el suelo, el contenedor volcó y la tapa de aluminio del bidón cedió, desparramando parte del contenido, que el titular de la planta estimó en “unos tres litros”. (leer)

Que es el CESIO RADIOACTIVO

El Cesio, en su isótopo C-137, no se encuentra en la naturaleza, sino que “es fabricado”, para sus diferentes usos.
El riesgo de exposición para los humanos depende de la cantidad y la actividad del Cesio-137. Tiene un periodo de semidesintegración (el tiempo que tarda en reducir su actividad a la mitad), de 37 años.

El Cesio-137 es soluble en agua y sumamente tóxico en cantidades ínfimas. Una vez liberado al medio ambiente, sigue estando presente durante muchos años, dada su vida media. Puede causar cáncer 10, 20 ó 30 años a partir del momento de la ingestión, inhalación o absorción, cuando una suficiente cantidad ingresa al organismo.

La energía de los fotones de Ba-137m es 662 keV. Estos fotones pueden ser utilizados en la irradiación de los alimentos, o de la radioterapia en el cáncer. Cs-137 es menos utilizado para la radiografía industrial que otros isótopos gamma. Se puede encontrar en algunos medidores de humedad y de densidad, medidores de flujo, sensores y otros equipos.

El comportamiento biológico de Cs-137 es similar al del potasio. Después de entrar en el organismo, se distribuye uniformemente por todo el cuerpo, con mayor concentración en el tejido muscular y menor en los huesos. La vida biológica media del cesio es corta, aproximadamente de 50 días. Pequeñas cantidades de Cs-134 y Cs-137 fueron puestas en libertad en el medio ambiente durante los ensayos de armas nucleares y algunos accidentes nucleares, especialmente la catástrofe de Chernóbil. A partir de 2005, Cs-137 es la principal fuente de la radiación en la zona de la alienación en torno a Chernóbil. Junto con cesio-134, yodo-131 y estroncio-90, fue uno de los isótopos con mayor impacto en la salud distribuidos por la explosión del reactor.

El manejo inadecuado de Cs-137 puede dar lugar a la liberación de los isótopos de radiación y contaminación y a que se produzcan lesiones. Tal vez el caso más conocido es el accidente de Goiania, cuando una máquina de radioterapia de una clínica abandonada en Goiânia, Brasil, fue saqueada y la brillante sal de cesio vendida a compradores curiosos. Cesio metálico puede también ser mezclado accidentalmente con chatarra, lo que da como resultado la producción de acero contaminado; un ejemplo notable es el caso de 1998, cuando Recycler Acerinox en Cádiz, España accidentalmente fundió chatarra con Cs-137 o en Arcelor Mittal en Guipuzkoa.

Fuente: infolibre.es

Cesio en Wikipedia

Bidón en mal estado en marzo

Garoña: ejemplo de mala praxis y desinformación

Garoña tras el aval del CSN: repuestos caducados, bidones radiactivos corroídos y una denuncia anónima.

Dos días después del visto bueno del regulador nuclear a la prórroga de la planta, la inspección del organismo recibió una denuncia sobre las condiciones laborales en un almacén de residuos radioactivos.

Ese depósito custodia 2.800 bidones radiactivos que es necesario reprocesar y algunos “han perdido la integridad y el residuo se encuentra disperso por el interior del silo”, según el CSN

Tras quejas del personal por la exposición a la radiación al sacar esos contenedores, uno de ellos se rompió y desparramó parte de su contenido por el suelo de la central

Repuestos caducados desde hace tres años; un empleado de la brigada contra incendios que dice que en la zona de Protección Radiológica no se oye la megafonía; una denuncia sobre las condiciones de trabajo en un almacén que custodia bidones radiactivos corroídos; quejas del personal durante el reprocesamiento de esos bidones, uno de los cuales cae desde una altura de tres metros y desparrama parte del contenido por el suelo…

Son episodios ocurridos en la central nuclear de Santa María Garoña (Burgos) tras el visto bueno que, contra sus propias directrices previas, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) otorgó en febrero a la prórroga de la licencia de la planta, la más antigua de España y parada por decisión de sus propietarias, Endesa e Iberdrola, desde finales de 2012.

El último acta de inspección trimestral del CSN señala que en el primer trimestre no hubo “sucesos notificables” en Garoña y “en todo momento” se cumplieron sus Especificaciones Técnicas de Funcionamiento y los requisitos para su situación actual de parada. Pero recoge varias “desviaciones”, casi todas relacionadas con el Almacén Transitorio de Residuos y Bidones (ATR) de Garoña.

El último suceso conocido

El 24 de marzo a las 10.15 horas se produjo un “incidente radiológico” con un bidón con agua radiactiva, “sin tapa y al que se le coloca un cierre provisional de aluminio”, extraído de ese almacén. Como informó Europa Press, pendía de una grúa cuando cayó al suelo accidentalmente desde una altura de tres metros. Se vertieron unos tres litros de desechos, según el titular de la instalación, que “inmediatamente” cubrió con plástico la zona del derrame e instaló un recinto cerrado con plásticos para recuperar el vertido en su interior, cosa que ocurrió a las 18.30 horas de ese día. Los operarios retiraron unos 2 o 3 centímetros del asfalto afectado.

Según el CSN, de acuerdo con la normativa vigente, el suceso, comunicado con “retraso” a la sala de control, no fue “notificable” porque se produjo en una zona clasificada radiológicamente cuyos límites de dosis están establecidos y estos no se superaron. Nuclenor, la sociedad que tiene la titularidad de Garoña,  subrayó el miércoles que el incidente no tuvo “ninguna incidencia en el exterior de dicha área” y “en ningún momento ha supuesto un riesgo para las personas ni el medio ambiente”.

El incidente del bidón culminó una cadena de hechos que arranca el 10 de febrero. Dos días después del dictamen favorable del CSN, se registra una “denuncia anónima” y confidencial de personal de la planta relativa a “condiciones laborales en los trabajos del ATR”, el almacén que custodiaba el bidón siniestrado. Ese día, Nuclenor “decidió incluir los trabajos del ATR dentro de la planificación general de la planta, generándose un plan de trabajos específico, sujeto a gran variabilidad debido a la gran cantidad de imprevistos que van surgiendo”.

Fuentes de Nuclenor, que aseguran que “en ningún caso estamos hablando de combustible gastado, ni de componentes del reactor o de la piscina”, explican que el ATR “es una instalación clasificada como zona controlada, con control de accesos, lectores dosimétricos y un pórtico a la salida para impedir la salida de contaminación. Está diseñado para la manipulación de este material y para las contingencias que su manejo pueda generar. En su interior se almacenan residuos de baja y media actividad debidamente acondicionados (ropas de trabajo, equipos obsoletos, etc…) en su mayoría en el interior de bidones si la capacidad lo permite”.

Respecto a la denuncia, señalan que “en el hallazgo incluido en este sistema interno de comunicación se hacía referencia a la posibilidad de sustitución de una herramienta que se empleaba para mover los bidones, una pértiga. Como consecuencia del hallazgo, la empresa ha instalado un brazo hidráulico y ha implantado mejoras organizativas adicionales en los trabajos de procesado”.

El ATR consiste en una serie de silos o celdas cubiertas con 2.396 bidones de concentrados radiactivos y otros 414 de barros y lodos inmovilizados con microcel (una espuma de celulosa microcristalina) y yeso. Este tratamiento dejó de emplearse en 1982. Se constató, según el CSN, que su comportamiento en condiciones de humedad “era deficiente” y no cumplía “los requisitos de aceptación por parte de Enresa”, la empresa pública que gestiona los residuos radiactivos en España.

Garoña tiene pendiente extraer esos bidones para enviarlos al almacén de residuos de media y baja actividad de Enresa en El Cabril (Córdoba) desde hace, al menos, siete años, tal y como refleja un acta de marzo de 2010. Su actividad radiológica “se debe fundamentalmente a Co-60 [Cobalto 60] y CS-137” [Cesio 137], altamente radiactivos. El acta que ha publicado ahora el CSN recoge que, durante los trabajos de reacondicionamiento, se detectó que “algunos silos contienen bidones que han perdido la integridad y el residuo se encuentra disperso por el interior del silo”.

“Se estaba procesando la celda O, con unos bidones en estado de conservación muy irregular” y con el material radiactivo “contenido en una bolsa de plástico”. “En numerosos casos esta bolsa no estaba cerrada en su parte superior, de modo que el residuo entraba en contacto con la tapa metálica del bidón y la corroía totalmente”. Cada bidón tiene 220 litros de capacidad.

“El residuo, una vez en contacto con la atmósfera, aumentaba de volumen y rebosaba, afectando entonces a las paredes laterales del bidón”, señala el acta. Hay “casos en los que la tapa ha desaparecido”, como el del bidón que se cayó el 24 de marzo: el aro metálico que sujetaba el cierre provisional de aluminio que se le colocó se rompió.

Durante los trabajos en la celda O, el mal estado de los bidones impidió utilizar el método normal de extracción, con una pinza suspendida de un puente grúa. “A medida que fue avanzando la extracción en el silo y empezaron a aparecer bidones con un alto grado de deterioro fue precisa la entrada de operarios a la casamata del ATR”, un compartimento estanco para proteger al personal de la radiación.

“Quejas del personal”

Equipados con protección respiratoria y vestimenta especial, los operarios se introdujeron en la casamata “para desde sus laterales y empleando pértigas metálicas, empujar los bidones para que adoptasen una postura que los hiciese susceptibles de ser sujetados por la pinza” de la grúa. “A medida que se iban extrayendo bidones, los que se sacaban eran progresivamente en peor estado, precisando de entradas a la casamata cada vez más frecuentes y prolongadas, lo que motivó las quejas del personal”, recoge el acta, que no precisa la fecha de este episodio.

El documento dice que, según el servicio de Protección Radiológica, “no se ha producido un aumento en los rechazos en el pórtico de vigilancia de contaminación en el punto de acceso a zonas exteriores que pudiese ser achacable a los trabajos de extracción de bidones”.

La dosis más elevada, en personal encargado de movimiento de bultos y limpieza del ATR, fue de 562 microsieverts en 153,28 horas. El físico nuclear Francisco Castejón, de Ecologistas en Acción, recuerda que supone el 10% de la dosis anual que puede recibir un trabajador de una central nuclear. En su opinión, el estado de esos bidones refleja la “dejadez generalizada” de los dueños de Garoña en el mantenimiento de la central.

Otra de las “desviaciones” que recoge el acta se detectó el 22 de marzo. “Se reparó en que todos los repuestos a instalar” de las correas de un extractor “presentaban fechas de caducidad sobrepasadas”. Una de ellas caducaba en noviembre de 2013. “Los operarios no concedían importancia a dicha circunstancia”, relata el documento. Ese día, también se celebró un simulacro de incendios no programado. Un miembro de la Brigada de Primera Intervención se presentó indebidamente equipado. “En su descargo afirmó que en la zona de PR [Protección Radiológica] la megafonía no se escuchaba con claridad”, dice el inspector.

Fuentes de Nuclenor subrayan que desde la puesta en marcha del sistema de alertas por colores del CSN en 2007, el organismo “no ha clasificado ningún hallazgo derivado de estas inspecciones mayor que verde, es decir, todos ellos han tenido un impacto mínimo en la seguridad de la central y la protección radiológica”.

Este acta es la primera que se publica desde que el 8 de febrero el pleno del CSN avaló la reapertura de Garoña pese a tener pendientes desde hace años unos 200 millones de euros de inversiones. Una de sus propietarias, Iberdrola, no quiere realizarlas. Dice que los impuestos del Gobierno a la generación nuclear llevan a estas plantas a pérdidas. La decisión definitiva del Ejecutivo sobre la renovación de la licencia de Garoña llegará previsiblemente este verano. Posiblemente, en agosto.

Dos años más para decidir, o el cuento de nunca acabar.

Antes, el 8 de junio, los dueños de la central de Almaraz (encabezados por Iberdrola) debían activar el proceso de renovación de la licencia de esta planta más allá de los 40 años y en julio le tocaba a Vandellós (Endesa). Pero ya no hay prisa: el Gobierno ha cedido a la presión de las eléctricas y les dará dos años para decidir sobre la renovación, según avanzaron el viernes El Independiente y El Economista.

Fuente:  eldiario.es

Se aprueba la moción contra la construcción de un almacén de residuos radioactivos en Cofrentes

La concejala de Medio Ambiente, Pilar Soriano, y el concejal de Energías Renovables y Cambio Climático, Jordi Peris, han presentado una moción para oponerse a la construcción de un almacén de residuos radioactivos en la localidad de Cofrentes, así como el cierre de la Central Nuclear para 2021. Dicha moción se ha aprobado con los votos a favor del equipo de Gobierno, la abstención de Ciudadanos y el voto en contra del Grupo Popular.

La moción presentada por el Govern de la Nau, defendida por Soriano y Peris, se basa en que la “peligrosidad de las centrales nucleares está fuera de toda duda, así como el riesgo de la construcción de un almacén de residuos”. En el caso de que hubiera “una fuga radiactiva importante, afectaría a la salud de millones de valencianos y valencianas, además de contaminar la tierra y arruinar la producción agrícola”.

El debate ha comenzado con la intervención de Salvador Moncayo, de la Plataforma Tanquem Cofrents, quien ha reclamado el cierre de la actividad en la central nuclear argumentado que “hay alternativas” y que no sólo lo pide una plataforma, “sino la ciudadanía, y además, otros países europeos, como Bélgica y Suiza, ya están planificando sus alternativas”.

Por parte del grupo Ciudadanos, Santiago Benlliure, ha defendido que las políticas energéticas no deben utilizarse como estrategia política y ha pedido también alternativas. “No se puede improvisar en materia energética”, ha explicado, si bien reconoce que las energías nucleares se “acercan al final de su vida útil”. Así mismo, ha hecho hincapié en que “cualquier decisión debe tener un plan alternativo, que contemple, entre otras cosas, la pérdida de puestos de trabajo”.

Por el Grupo Popular, Mª Ángeles Ramón-Llin ha presentado una propuesta que plantea el incremento de las energías renovables y que tiene en cuenta las repercusiones del cierre, principalmente en lo que al empleo se refiere. “Queremos saber sus planes y cuáles serán las consecuencias. No hagan demagogia, sino parques eólicos, porque el acuerdo es inviable aunque se apruebe, a menos que se ofrezcan soluciones”. Su propuesta ha sido rechazada con los votos en contra del equipo de Gobierno y la abstención de Ciudadanos.

El concejal de Energías Renovables y Cambio Climático, Jordi Peris, ha defendido un “cambio de modelo energético que comprende el cierre de la central y la reconversión laboral”. “Se trata –ha explicado Peris- de una moción sobre una central nuclear obsoleta, con una energía obsoleta”, y ha recordado que para su cierre tendrá ya 35 años, cuando en Europa se fija en 25 años la vida útil de las centrales.

“Un nuevo modelo energético” ha sido también la reivindicación de la concejala Pilar Soriano. Ha recordado la “peligrosidad de los residuos que genera” y la necesidad de una “revolución energética que pase por reducir las energías no renovables en favor de las renovables”. También ha mencionado que en Europa son 25 los años de vida útil, y en España la media es de 30.

Fuente:

Valoran como “inseguros” los almacenes de residuos nucleares

Uno de los desafíos a los que se enfrenta la industria nuclear son los residuos radiactivos para los que aún no hay una solución definitiva, aunque muchos países, entre ellos España, optan por Almacenes Temporales Centralizados (ATC), que el físico nuclear Julio Gutiérrez cree “innecesarios e inseguros”.

Gutiérrez explicó que estos emplazamientos son innecesarios debido a que se pueden construir almacenes en los terrenos de las propias centrales (ATI) evitando, de esta manera, el transporte y la manipulación posterior de estos residuos que se mantienen radiactivos cientos de miles de años.

“Soy partidario de los almacenes a pie de planta nuclear, no hace falta añadir riesgos a nuevas zonas de nuestro territorio”, señaló Gutiérrez.

Se evita el transporte pero es más costoso controlar 8 almacenes por todo el territorio que uno sólo en una ubicación concreta. Otra cosa es que sus terrenos sean inseguros como los de Villar de Cañas en Cuenca

Fuente:  eldia.es/sociedad/2017-05-16/293-Valoran-inseguros-almacenes-residuos.htm

El Cabril dejará de recibir residuos radiactivos dentro de 23 años (alrededor de 2040)

El PSOE quiere que se mantengan las ayudas después del cese de la actividad. La capacidad total estimada es de 130.000 metros cúbicos de material

El Centro de Almacenamiento de El Cabril, de Hornachuelos, cesará en su actividad de recepción de residuos radiactivos nucleares en torno al año 2040, según ha anunciado el Gobierno de la Nación, en respuesta a preguntas del diputado nacional del PSOE por Córdoba, Antonio Hurtado, quien ha demandado que, a partir de esa fecha, se siga compensando económicamente a los municipios cordobeses y sevillanos del entorno de El Cabril.

En concreto, en su respuesta escrita a Hurtado, a la que ha accedido Europa Press, el Ejecutivo ha contestado a cuestiones como «¿en qué situación se encuentra la celda 30 del Centro de Almacenamiento de El Cabril?». También quiso saber Hurtado «¿hasta cuándo se estima que el Almacenamiento de El Cabril admitirá más residuos nucleares?. También pregutó, por los gastos de explotación y los ingresos que genera la actividad.

Ante estas y otras preguntas, el Gobierno central ha respondido que «actualmente la celda 30 se encuentra en explotación, realizándose las operaciones de almacenamiento de residuos radiactivos de muy baja actividad» y, para ello, «la inversión concluyó en julio de 2016», teniendo «una capacidad estimada de almacenamiento de 50.000 metros cúbicos, y se estima que se podrá utilizar durante un periodo de 18 años», mientras que «la inversión que ha supuesto la construcción de esta celda ha sido de cinco millones de euros».

Junto a ello, el Ejecutivo ha señalado que «se estima que hasta el año 2040 El Cabril admitirá residuos nucleares, siendo la capacidad total de las celdas para residuos radiactivos de muy baja actividad de 130.000 metros cúbicos». En cuanto al valor de ésta instalación, «una vez concluida la construcción de la totalidad de las celdas, es de 26 millones de euros», añadiendo el Gobierno, en lo referido a los ingresos anuales, que «no existen ingresos asociados directamente con el almacenamiento».

Sobre los gastos de explotación de la instalación, ascendieron a 29,3, 31, 30,8, 32 y 19,6 millones de euros desde el año 2012 al 2016.

Ante estos datos, Antonio Hurtado señaló que, “una vez concluya el llenado de la celda 30, el Cabril debe concluir su actividad» y exige que dado que el peligro continúa se mantengan las ayudas a los pueblos cercanos.

Fuente:  diariocordoba.com

El tipo que acabó con las renovables en España ahora cobra por dar conferencias en el extranjero en las que defiende que son la mejor alternativa energética

El exministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, el padre del gran hachazo a las renovables en España, ahora tiene una nueva vida en la que se dedica a defender a ultranza a las energías renovables.

Pero lo hace fuera de España, quizá piense que las energías renovables son la mejor opción para todo el mundo menos para su propio país, uno de los más ricos en viento y sol.

El exministro Soria acudió al Crans Montana Forum que se desarrolló en la ciudad sahariana de Dakhla, allí se celebró por tercer año consecutivo este foro que cuenta con el auspicio del mismísimo Rey Mohammed VI. Este año el título era Hacia una nueva África. Estabilidad, cohesión y solidaridad para un desarrollo sostenible. El rol cohesionador de Marruecos.

 Soria fue invitado para hablar en la mesa sobre energías renovables, y defendió a capa y espada un proyecto que él conoce bien, el complejo hidroeólico de Gorona del Viento, que tiene como objetivo suministrar solo con renovables la isla de El Hierro.

La intervención de Soria se enmarcó en el panel sobre Producción y suministro de energía, definido en el programa como la clave del progreso y crecimiento de las economías emergentes. El ex ministro recalcó que no participaba en representación del Gobierno de España, sino a título personal y con el fin de aportar la experiencia adquirida durante los años en que ejerció como ministro de energía. Se manifestó a favor del uso de las energías renovables como camino a disminuir la dependencia energética del exterior que durante décadas han soportado los países no productores de petróleo.

José Manuel Soria el hombre que acabó con las renovables en España ahora se dedica a defenderlas. Como dijo el gran Groucho Marx: Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros.

Fuente: primaveravalenciana.info

SORIA, ESE GRAN POLÍTICO ESPAÑOL

Castilla-La Mancha ve “graves” deficiencias en el informe ambiental de Enresa sobre el silo nuclear

La Dirección General de Espacios Naturales devuelve a la promotora este estudio y ha suspendido el proceso de evaluación ambiental del basurero nuclear en la localidad conquense de Villar de Cañas

Señala más de una veintena de consideraciones que la empresa pública no ha incorporado a su texto sobre la afectación a la Red Natura 2000

El documento coincide en el tiempo con las sentencias que suspenden la protección ambiental de la Laguna del Hito por la cual la Junta quería frenar el proyecto del ATC

Falta de avales de instituciones científicas de prestigio, criterios prefijados previamente, ausencia de los riesgos geológicos y radiológicos y de la situación legal del suelo, son solo algunas de las numerosas deficiencias detectadas en el estudio básico ambiental de afectación a la Red Natura 2000 que elaboró la empresa pública Enresa para la construcción del basurero nuclear en la localidad conquense de Villar de Cañas.

Así lo señala un informe de la Dirección General de Espacios Naturales y Política Forestal de Castilla-La Mancha, elaborado este mismo mes de marzo y que coincide en el tiempo con la decisión del Tribunal Supremo y del Tribunal Superior de Justicia de la comunidad autónoma de suspender la protección ambiental que la Junta había dado a la Laguna del Hito para frenar este proyecto de almacén de residuos nucleares (ATC).

En primer lugar, en el informe se constata como “muy llamativo” que en un proyecto de esta envergadura, y habiendo transcurrido más de cinco años desde su aprobación en el Consejo de Ministros, no se haya realizado un estudio adecuado y un documento “técnico y científico suficiente”. Establece así que el documento no está avalado por ninguna institución científica de reconocido prestigio de la propia Administración y que está “dirigido a la obtención de un determinado resultado de la evaluación ambiental, resultado que ha sido prefijado previamente”.

Dicho esto, el informe de la Junta pasa a detallar punto por punto otras deficiencias importantes que no contemplan ni las indicaciones de la Directiva Habitat de la Unión Europea, ni la Ley estatal de Patrimonio Natural y Biodiversidad, ni la Ley castellano-manchega de Conservación de la Naturaleza. Este es uno de los motivos por los que el Ejecutivo autonómico contempla la posibilidad de recurrir a Europa tras las sentencias españolas.

Por eso establece, en primer lugar, que “se obvia” la situación jurídica actual, al no recoger el informe de Enresa la petición de la Junta de que la Laguna del Hito sea declarada Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), con las consecuencias que ello conlleva. No aparecen tampoco estudios e informes “relevantes” sobre los objetivos principales de conservación de esta zona, incluida en la Red Natura 2000.

Seguidamente, la Dirección de Espacios Naturales también considera una irregularidad que el estudio ambiental de la empresa pública no recoja los riesgos geológicos y radiológicos ni los impactos en el régimen hidrológico del río Záncara. Sobre la radioactividad, Enresa “evita pronunciarse” afirmando que la afección de este complejo se ha contemplado más “como una mera instalación o edificación de tipo industrial” sin incluir que las consecuencias de un accidente “distarían mucho” de cualquier otro tipo de industria.

En los impactos geológicos y consecuencias para el medio ambiente, el informe detalla riesgo de contaminarían de Acuíferos que suministran agua para consumo humano y regadío que pueden alterar el sistema fluvial y palustre; riesgo de ‘karstificación’ del terreno o disoluciones de rocas con consiguientes colapsos o deformaciones graves en las estructuras nucleares; y riesgo de expansividad del terreno.

A todo ello une el hecho de que ni siquiera se haga mención en el estudio de Enresa a la situación legal del suelo donde se pretende construir el ATC, estando anulado el Plan de Ordenación Municipal (POM) de Villar de Cañas.

Sin evaluar efectos en hábitas ni alternativas

También “se obvian los efectos perjudiciales que provocaría el complejo sobre la generación de los hábitats y las especies de interés comunitario” recogidos en el Formulario de Datos de la Red Natura 2000, y se denuncia la “inexistencia” de una evaluación de alternativas (la posibilidad de construirlo en otro sitio) exigida en numerosa jurisprudencia del Tribunal Supremo a este respecto y que se aporta con el informe.

El estudio de Enresa se refiere a “una única ubicación y no procede a evaluar otras opciones recogidas en el informe realizado por la Comisión Interministerial creada para estudiar las diferentes alternativas de ubicación del silo nuclear y sus complejos adyacentes.

Otro dato significativo que incorpora el Gobierno de Castilla-La Mancha es que, según la Ley estatal de Patrimonio Natural, la ampliación de la protección de la Laguna del Hito cuenta ya con un régimen de “protección preventiva”, obtenida desde el momento en que se envío al Ministerio de Medio Ambiente la lista de espacios naturales propuestos como LIC para su traslado a la Comisión Europea.

Como consecuencia de todo ello, el estudio ambiental ha sido rechazado y devuelto a la empresa pública con el argumento de que “no se considera viable realizar una adecuada evaluación de las repercusiones del ATC sobre el medio ambiente y sobre el espacio de la Red Natura 2000 y sus objetivos de conservación con la información aportada por el promotor”. Concluye que debe procederse asimismo a la suspensión del procedimiento de evaluación ambiental al no poder llevarse a cabo una evaluación adecuada en los términos que establece y exige la legislación vigente.

Fuente: eldiario.es