España y Portugal firman la paz sobre el cementerio nuclear de Almaraz

Lisboa retira las objeciones a la construcción del almacén temporal de residuos

Madrid se compromete a mantener informadas a las autoridades portuguesas

l presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el primer ministro portugués, António Costa, han resuelto hoy en Bruselas el conflicto sobre la construcción de un almacén temporal de residuos radioactivos en el recinto de la central nuclear de Almaraz, en la provincia de Cáceres.

El acuerdo, auspiciado por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, despeja las objeciones portuguesas a la construcción de Almacén temporal individual (ATI) de Almaraz. Lisboa temía el posible impacto del proyecto, situado a poco más de 100 kilómetros de la frontera hispano-portuguesa y acusaba a España de no haberlo sometido a consulta con el país vecino.

El gobierno portugués llegó a invocar el artículo 259 del Tratado de la UE, una vía excepcional y escasamente utilizada que permite a un socio de la Unión denunciar a otro ante el Tribunal de Justicia europeo.

La mediación de la CE ha evitado que el conflicto llegue ante los jueces. España, según el acuerdo anunciado hoy durante el Consejo Europeo celebrado en Bruselas sobre el brexit, se compromete a que el Consejo de Seguridad Nuclear tome en cuenta las recomendaciones planteadas por las autoridades portuguesas y las traslades al operador del ATI. España también se compromete a compartir con Lisboa cualquier información relevante que surja en relación con el proyecto.

El acuerdo de hoy remata las negociaciones iniciadas el pasado 3 de febrero entre Rajoy, Costa y Juncker, que se materializaron en un primer compromiso sellado el 21 de febrero. Tras ese primer pacto, representantes del Gobierno portugués y de la Comisión Europea visitaron el recinto de Almaraz. El gobierno español, además, facilitó “una importante cantidad de información sobre los aspectos medioambientales y de seguridad del proyecto”.

Lisboa ha estudiado esa información y la ha sometido a consulta pública. Como resultado de ese proceso, Lisboa ha cursado una serie de recomendaciones y conclusiones que el Consejo de Seguridad Nuclear español se ha comprometido a asumir.

Fuente:  cincodias.elpais.com

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Alemania quiere sepultar la mitad de sus residuos nucleares en una mina abandonada a 1.300 metros de profundidad

Toma casi cinco minutos en ascensor llegar a la base del pozo. El trayecto hacia abajo es solemne y silencioso, sólo se escucha el gentil rechinido de la jaula sobre sus ejes verticales. La luz de las antorchas que cuelgan de nuestros cuellos oscila a medida que descendemos.

En el fondo, pasamos junto a viejas carretillas que se usaban para transportar mineral de hierro a través de estos túneles sombríos de color óxido.

La mina Konrad en Salzgitter, en Alemania, produjo hierro durante más de un siglo, de 1867 a 1976.

Con el paso de los años su laberinto fue extendido hacia profundidades de hasta 1.300 metros bajo el nivel de la superficie.

Pero la mina abandonada ahora tiene un nuevo papel: uno que podría durar cientos de miles de años.

La mina Konrad, en Salzgitter, Alemania, produjo hierro durante más de un siglo.

Si todo sale como está planeado, en cinco años los túneles de Konrad se convertirán en el hogar de más de 300.000 metros cúbicos de desechos radioactivos de las plantas nucleares alemanas, casi la mitad de todos los desechos nucleares que el país ha producido.

Una vez enterrado en el subsuelo, se dejará que el material se degrade lentamente.

Pero no todos están contentos con la idea. Los habitantes locales han estado haciendo campaña contra los planes desde que éstos fueron esbozados por primera vez en los 70, y desde entonces no se han dado por vencidos.

El problema de qué hacer con los desechos nucleares ha estado presente desde que se encendieron los primeros reactores nucleares hace más de 60 años.

Algunos de los elementos radioactivos producidos en los reactores nucleares tardan décadas en degradarse.

Otros -como el plutonio-239, neptunio-237 y iodo-219- pueden resistir durante miles de años. Muchos pensamos que enterrarlos en el suelo profundo dentro de contenedores asegurados, es probablemente nuestra mejor opción.

 

En Inglaterra lleva varios años librándose la batalla para enterrar desechos nucleares y hasta ahora no ha sido aprobado ningún proyecto.

Finlandia recientemente aprobó un plan para hacer esto en la isla de Olkiluoto y Corea del Sur ya comenzó a enterrar desechos nucleares de algunas de sus plantas nucleares en enormes almacenes subterráneos en Gyeongju, en el sureste del país.

Pero nadie sabe exactamente qué pasará con estos depósitos dentro de miles de años.

Reacondicionamiento

El geólogo Johannes Schneider detiene el vehículo en que viajamos -una especie de camioneta descapotable- y sale de él.

En la oscuridad nuestras antorchas iluminan una enorme máquina de minería.

“Actualmente cortamos unos cuatro metros en 24 horas”, dice Schneider. “Después de dos metros, la máquina se detiene y entonces tenemos que reforzar la roca. Los mineros colocan malla metálica en la roca y la aseguran con tornillos”.

A pesar de la enorme red de túneles existentes, la mina será extendida para almacenar los desechos.

Algunos de los conductos están siendo alargados para que pueda entrar la maquinaria que trasladará los residuos.

La vieja mina también está siendo reacondicionada. Los mineros están instalando nuevos sistemas de ventilación para mantener bajo control al polvo rojizo que lo cubre todo.

 
Otros países, como Finlandia y Corea del Sur, están experimentando con “laboratorios” subterráneos de desechos nucleares.

La mina tendrá también talleres subterráneos, donde la maquinaria que se utilice allí abajo recibirá mantenimiento.

Schneider también señala los baños, que degradarán otro tipo de desperdicio allí mismo.

Para lograr que la mina esté lista para el primer envío de desechos nucleares en 2022, cientos de mineros están trabajando turnos de siete horas bajo tierra.

Cada trabajador lleva una antorcha y un botiquín de autorescate que le abastecerá oxígeno durante una o dos horas durante una emergencia, como un incendio.

Cuando un grupo de trabajadores pasa junto a otro se dicen “Glück auf!”, un antiguo dicho minero alemán que significa, más o menos, “buena suerte”.

En la entrada de los túneles hay un santuario de Santa Bárbara, que se dice cuida de los mineros, artilleros y aquéllos que trabajan con explosivos.

 
Utilizando máquinas como ésta los mineros cortan cuatro metros de roca en 24 horas.

Apilados y sellados

Para lograr la aprobación del gobierno, el proceso de llenar la mina con material radioactivo tiene que se descrito con detalle.

Durante el curso de unas cuantas décadas, trenes y camiones entregarán desechos nucleares que han sido comprimidos y sellados en contenedores especiales.

Los contenedores serán trasladados bajo tierra a través de los pozos existentes y después serán colocados en su última morada, en alguno de los túneles, con máquinas operadas por humanos.

 
Los deshechos nucleares tardan miles de años en dejar de ser nocivos.

Los contenedores serán apilados y sellados, cada 50 metros, por un muro de concreto. El espacio entre estos muros será rellenado con más concreto a medida que los túneles se vean gradualmente abarrotados con desperdicios.

Por casualidad, el año en que Konrad espera su primera entrega de desechos es el quese espera que las últimas plantas nucleares de Alemania sean clausuradas.

Desde hace tiempo este país ha estado pensando en abandonar la energía nuclear y el gobierno de Angela Merkel finalmente decidió hacerlo en 2011, después del accidente de Fukushima en Japón.

Aún así, los desechos de las plantas desmanteladas, y el material contaminado de los edificios que las componen, seguirá siendo radioactivo durante miles de años.

Desde mediados de los 70, la mina Konrad ha estado catalogada como receptora potencial de desechos nucleares.

Pero la licencia para almacenar dicho material no fue otorgada hasta 2007 y desde entonces ha habido retrasos.

Se suponía que el almacenamiento ya tenía que haber empezado, pero ha sido postergado casi 10 años. Una portavoz del gobierno explica que esto se debe a que es necesario reconstruir algunos de los pozos para hacerlos seguros.

Los túneles de la antigua mina están siendo extendidos para permitir que entre la maquinaria que trasladará a su lugar a los desechos nucleares.

Barriles corroídos

El retraso ha tenido efectos secundarios. En 2014, se descubrió que los barriles de desechos nucleares que iban a ser enviados a Konrad y que fueron almacenados temporalmente en una planta desmantelada, estaban corroídos.

Éstos fueron colocados en fosas con muros de concreto que no fueron diseñadas para almacenamiento de largo plazo.

También se ha ido incrementando el costo. Se calcula que la Oficina para la Protección de Radiación de Alemania, una agencia gubernamental, está gastando casi US$3.600 millones para convertir a Konrad en un depósito y trasladar los desechos hasta allí.

Y más retrasos podrían seguir aumentando esa cifra.

Se eligió a Konrad en parte porque es una mina inusualmente seca, gracias a una capa de barro de 400 metros de grosor que sella a la mina del agua subterránea.

Uno de los mayores temores sobre el almacenamiento subterráneo de desechos radioactivos es que el agua que se filtra gradualmente erosione los contenedores y que el material radioactivo se traslade hacia la superficie.

Incluso si este proceso toma miles de años, podría ser desastroso.

“Aquí hay cierta humedad”, admite Schneider, y señala una hilera de brillantes estalactitas blancas. Pero éstas están formadas principalmente de sal y explica que las soluciones salinas son menos móviles que el agua dulce subterránea.

 
Escena tras la explosión en la planta Daiichi en Fukushima, Japóon, en marzo 2011.

Los que están involucrados en el proyecto creen que tomaría al menos 300.000 años para que esta humedad llegara hasta la superficie.

Para entonces, los desechos radioactivos deberían ser inocuos.

Oposición

El pueblo de Bleckenstedt está a unos dos minutos manejando desde la entrada principal a Konrad.

A ambos lados de la carretera y en los jardines de los pobladores hay barriles de petróleo amarillo brillante, pintados para simular recipientes de material radioactivo.

Esta es una de las formas cómo algunos de los 600 residentes de la localidad están demostrando su oposición a la transformación de la mina vecina en un vertedero de desechos nucleares.

También están desplegados letreros de marchas anti nucleares y un elaborado mural pintado en la puerta de una granja que advierte sobre los peligros de la radiación.

Uno de los residentes está indignado porque compró un apartamento en el pueblo hace una década, antes de que se otorgara la licencia para el almacenamiento nuclear a Konrad.

Alega que desde entonces el valor de su propiedad se ha reducido a una tercera parte de su precio original. Cree que el gobierno alemán debe compensar a los locales por el efecto del almacén en los valores de las propiedades.

Otra residente me dice que está preocupada por si ocurre algo malo en la mina. “Hemos visto lo que ocurrió en Asse”, dice.

 
Los residentes locales colocaron en las calles barriles de petróleo pintados de amarillo para simular recipientes de material radioactivo.

Asse II, a sólo 25 km de distancia, es el nombre de otra antigua mina, y quizás el mayor percance de desechos nucleares de la historia de Alemania.

Es hogar de 126.000 barriles de material radioactivo que fueron desechados allí y apilados descuidadamente entre 1967 y 1978.

Algunos años después se descubrió que una salmuera radioactiva se estaba filtrando de la mina y el hecho se hizo público en 2008.

Nadie sabe exactamente qué hacer con el problema. En teoría, los desechos de Asse II podrían ser trasladados a un nuevo depósito, dice la portavoz de Konrad.

Pero la actual licencia de Konrad no incluye esa posibilidad.

Rosemarie Streich, quien ha vivido en Bleckenstedt toda su vida, me invita a su casa.

Está en sus 80 años y recuerda haberse unido a protestas contra Konrad en los 1970. Todavía hoy sigue asistiendo a manifestaciones.

“Obviamente, soy consciente de que esto tiene que ser almacenado en alguna parte y quizás tiene que ser aquí”, dice. “Pero el problema es cómo surgió”.

Transparencia

 
En muchas naciones del planeta hay oposición a los almacenes nucleares.

No siente que los que están detrás del proyecto han sido siempre transparentes con los residentes sobre los riesgos involucrados. Pero piensa que las protestas han tenido un efecto para retrasar el proyecto.

Esa también es la opinión de Ludwig Wasmus, un agricultor local, y Ursula Schonberger, un activista político.

Wasmus nació aquí y rápidamente se volvió parte del movimiento anti Konrad. “Fue algo natural”, dice.

Schonberger es originario de Múnich pero ha estado tomando parte en manifestaciones anti nucleares durante 35 años. Hoy, su hija está con ella. “La próxima generación”, dice.

Wasmus y Schonberger son miembros de un comité que se opone al almacén de Konrad que fue fundado después del desastre nuclear de Chernóbil. En 2017 es su 30º aniversario.

La organización ahora tiene un pequeño edificio en Bleckenstedt que sirve como lugar de reuniones y centro de información anti nuclear.

Las paredes están cubiertas con folletos y afiches, incluido uno con una fotografía de un montón de barriles de Asse II mal apilados.

Ambos piensan que se les ha impuesto Konrad sin consultarlos.

“Si inspeccionamos todos los distintos sitios y concluimos que Konrad es en realidad en lugar más seguro, no tendría problemas en estar de acuerdo con eso”, dice Schonberger.

El problema es que todo ha sido presentado como hecho, dice Wasmus. “Ellos simplemente eligieron este lugar, eso es todo”.

Ludwig Wasmus y Ursula Schönberger están ayudando a dirigir un centro de información anti nuclear en una población local.

Otro almacén

Una de sus preocupaciones es que Alemania tiene muchos más desechos nucleares de lo que puede almacenarse en Konrad, lo cual sugiere que tendrá que encontrarse otro lugar para mantener el resto.

“Tendremos dos regiones contaminadas”, afirma Schonberger. “Esto no tiene sentido”.

“El movimiento continuará”, dice Wasmus. “Aún creemos que podemos evitar el almacén de Konrad”.

Las autoridades alemanas, sin embargo, se mantienen firmes en su plan. Todos, incluidos los manifestantes, están de acuerdo en que algo debe hacerse para almacenar los desechos nucleares a largo plazo.

Pero guardarlos bajo la superficie significa lograr la aceptación de quienes viven cerca.

En Reino Unido, por ejemplo, hay una batalla continua y hasta ahora no se han aprobado depósitos.

Debajo de Bleckenstedt, los mineros continúan su trabajo. Los túneles de Konrad, que se extienden por kilómetros bajo la superficie, pronto recibirán una enorme porción de desechos nucleares alemanes.

El único signo visible de qué se encuentra allí son las instalaciones de alta seguridad sobre la superficie, y los barriles de petróleo amarillos.

Fuente:   bbc.com

¿Podremos bañarnos en el ATI de Almaraz?

ati piscina almaraz

La prometida transparencia sobre el ATI no soluciona la ilegalidad cometida por el Gobierno español

La Ministra española de Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, califica de piscina el ATI de Almaraz mientras ofrece transparencia al Gobierno portugués tras la retirada de su queja ante Bruselas.

• En opinión del Movimiento Ibérico Antinuclear (MIA), del que forma parte Ecologistas en Acción, este hecho no puede ocultar el incumplimiento de la legalidad internacional en la tramitación del permiso del Almacén Temporal Individualizado (ATI) de la central nuclear de Almaraz (Cáceres).

• La evaluación de los riesgos de esta instalación, que minimiza las enormes consecuencias de una hipotética fuga radiactiva en el río Tajo, afectaría a España y Portugal.

La descripción del ATI hecha por la Ministra García Tejerina como una inocente piscina minimiza el riesgo asociado a un muro de hormigón construido con la finalidad de reducir las dosis radiactivas de los residuos nucleares de Almaraz.

Un diseño, único entre los ATI españoles, en el que las emisiones radiactivas son más altas que en otras instalaciones y en el que puede producirse un exceso de radiación por encima del muro de hormigón. Sin olvidar que el riesgo principal de este almacén temporal se asocia a un posible escape de material radiactivo que podría afectar al río Tajo y, por tanto, llegaría a Portugal.

La transparencia prometida por la ministra española llega demasiado tarde. El Gobierno español ya ha otorgado sin condiciones adicionales el permiso para la construcción del ATI en Almaraz, sin tener en cuenta al país luso y hacer una evaluación ambiental transfronteriza como exige la legalidad internacional.
Un proceso de evaluación ambiental transfronteriza en el que no solo se diera voz a las instituciones lusas para presentar alegaciones al proyecto, sino también a la ciudadanía portuguesa, un derecho que parece que no se recoge en el acuerdo entre ambos gobiernos y Europa.
De hecho las por lo menos dos comunicaciones que el Gobierno portugués dirigió al Ejecutivo español interesándose por el proyecto se desoyeron al conceder un permiso unilateral en favor de la central nuclear de Almaraz.
Para el Movimiento Ibérico Antinuclear (MIA), del que forma parte Ecologistas en Acción, el Gobierno español parece haber violado la legalidad internacional, favoreciendo con ello los intereses de la industria nuclear, ya que la construcción de este ATI solo responde a la aspiración de funcionar más allá de los 40 años de diseño para seguir incrementando unos beneficios económicos enormes a sus propietarios.
A pesar de las prometidas palabras de colaboración en la solución del conflicto no se ha tenido en cuenta ni a la Junta de Extremadura ni a la ciudadanía de la península ibérica. Del mismo modo, tampoco se les ha tenido en cuenta en la visita de la delegación lusa y comunitaria a las instalaciones de la central. Ante ello, el MIA pone de manifiesto que “la transparencia ofrecida no es suficiente. Para restaurar la legalidad se debería al menos empezar de nuevo el proceso para escuchar a toda la ciudadanía”. En opinión de este movimiento, “lo más sensato sería proceder al cese de explotación de Almaraz cuando expire su permiso y construir al ATI con todas las garantías con el único objetivo de desmantelar la central”.

Municipios con nucleares: se decide sobre centrales sin contar con población

El gerente de la Asociación de Municipios de Áreas Nucleares (AMAC), Mariano Vila D’Albadal, se ha quejado hoy de que “todo el mundo toma decisiones sobre las centrales nucleares sin tener en cuenta a la población” que vive en las zonas donde se encuentran las plantas o los almacenes de residuos radiactivos.

“Detrás de una central hay gente que come, familias que viven y niños que van al colegio, si nadie hace nada por dinamizar estas zonas -tras el cierre de una central- es una depresión económica importante; en Zorita -Guadalajara- solo hay más que ir para verlo”, ha dicho a Efe el gerente de AMAC a su entrada a una comparecencia en el Congreso.

En dicha intervención en la ponencia de energía nuclear del Congreso, a puerta cerrada, Vila D’Albadal va a transmitir a los diputados que los municipios en áreas nucleares “están de acuerdo con el alargamiento de la vida de las centrales, incluida Garoña, siempre que sean seguras y su prórroga de actividad sea conocida, discutida y hablada” con los ayuntamientos afectados.

El gerente de AMAC ha lamentado también que se estén construyendo almacenes de residuos nucleares (ATI) en las plantas nucleares, debido al retraso en la construcción del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de Villar de Cañas (Cuenca), con “una política de hechos consumados, no pactada con los municipios”.

“Entendemos que -estos ATI- no correspondían según el Plan General de Residuos Nucleares aprobado en 2006”, ha agregado.

Vila D’Albadal ha avanzado que AMAC ha pedido una reunión con el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) para que les expliquen el aval dado a la central de Garoña (Burgos) para operar hasta 2031 si cumple con los requisitos de seguridad exigidos, y otra con el secretario de Estado de Energía, Daniel Navia.

Por su parte, el presidente de AMAC y alcalde de Cofrentes, Salvador Honrribia, ha incidido también en que los municipios con centrales son partidarios de que estas sigan funcionando mientras cumplan con los requisitos de seguridad exigidos por el CSN.

“Las centrales nucleares dan vida a los municipios donde están y el debate sobre el alargamiento de su vida útil no existe en ellos”, ha añadido.

Desde AMAC aseguran que hay 60.000 personas que viven en zonas con instalaciones nucleares en España.

Fuente: lavanguardia

Portugal entrega a la Comisión Europea su queja por el cementerio nuclear de Almaraz

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La decisión de Portugal se ha dilatado, desde que Pressdigital adelantara que el país vecino se quejaría a Bruselas por el visto bueno del Gobierno de España para la construcción de un Almacén Temporal Individualizado (ATI) en la central nuclear de Almaraz, en Cáceres.

Pero el país vecino ha entregado por fin este lunes una queja formal ante la Comisión Europea por este asunto, tras el fracaso de la reunión entre la titular de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina y su homólogo portugués, João Matos Fernandes, el pasado jueves.

De esta manera, Portugal cumple con su amenaza y recurre a instacias europeas para que dirima sobre una decisión española que han calificado de unilateral y sin que se haya hecho una evaluación previa del impacto ambiental transfronterizo, tal y como el reglamento europeo exige.

Una decisión que recibió el pasado 6 de enero la condena unánime del Parlamento portugués.

Para la secretaria de Estado de Asuntos Exteriores de Portugal, Margarida Marques, “en un determinado momento del proceso, España debía haber informado a Portugal del proceso de construcción en la central”.

Aunque dicho proyecto estuvo en consulta pública, “no hubo una información formal del Gobierno español al Gobierno portugués”.

Ha sido esta falta de comunicación lo que los portugueses consideran que es un incumplimiento del artículo número siete de la directiva 2011/92/UE, de 13 de diciembre de 2011.

LA OBRA SIGUE ADELANTE

A pesar de esto, la construcción del almacén nuclear seguirá su curso, y se iniciará “en los próximos días”, según el secretario de Estado para la Unión Europea, Jorge Toledo, que se ha reunido esta mañana con su homóloga portuguesa, Margarida Marques, en Lisboa.

“La obra civil, que durará casi un año, comenzará en los próximos días, pero es una obra civil. Todavía no se ha iniciado el procedimiento de autorización de la operación, del funcionamiento del almacén, que tendrá, como es natural, todas las garantías, y necesitará de un informe del Consejo de Seguridad Nuclear español para que tenga absolutamente todas las garantías”, ha afirmado Toledo.

LA COMISIÓN PEDIRÁ INFORMACIÓN A ESPAÑA

Por su parte, la Comisión Europea ya adelantó la pasada semana, cuando aún no había recibido la queja, que Bruselas la analizará “cuiudadosamente” y que, en caso de presentarse, pediría información a España para aclarar la situación.

“La Comisión está al tanto de las preocupaciones de las autoridades portuguesas. Hemos visto las informaciones en los medios y las declaraciones del ministro (portugués) sobre el encuentro bilateral que, aparentemente, no fue concluyente. Esperamos que el diálogo constructivo pueda continuar en esta materia”, señalaba en una rueda de prensa el portavoz del Ejecutivo comunitario para Medio Ambiente, Enrico Brivio.

Preguntado por sobre quién recae responsabilidad de elaborar un análisis de impacto, Brivio explicó que los análisis transfronterizos sólo son obligatorios si existe un “impacto significativo” sobre el medio ambiente o si está previsto que el almacén esté presente durante al menos 10 años y esté construido en un lugar diferente al de la central.

Fuente: pressdigital.es

Portugal se quejará ante la UE por el almacén nuclear en Almaraz

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El Parlamento portugués aprobó por unanimidad el pasado viernes un voto de condena sobre la posibilidad de que se construya el almacén de residuos, un rechazo que ahora, opinó, se debe trasladar a instancias europeas.

“No estamos diciendo que haya necesariamente un impacto en Portugal, pero cualquier eventual impacto tiene que ser debidamente estudiado, lo que no se ha hecho”, dijo Fernandes.

El ministerio de Energía español no hizo comentarios, mientras que el de Medio Ambiente no respondió de manera inmediata.

La central se encuentra a 100 kilómetros de la frontera con el país luso y la directiva europea contempla que también deben estudiarse los impactos un proyecto así tendría en el país vecino. Este es el argumento que el ministro luso de Medio Ambiente puso encima de la mesa en una reunión en Madrid con el Gobierno para abordar el proyecto del almacén por la cercanía de la instalación con la frontera. El encuentro terminó sin acuerdo, y Portugal anuncia que el caso lo dirimirá la Unión Europa.

Impacto ambiental transfronterizo

Ante la falta de consenso el ministro Joao Matos Fernándes anunció que pedirán a la Comisión Europea que intervenga para que se haga una declaración de impacto ambiental transfronteriza del almacén de residuos nucleares que de la central nuclear de Almaraz.

Las obras de construcción del proyecto eran inminentes tras la declaración de impacto favorable del Ejecutivo de Rajoy, pero la situación puede dar un giro después de que Portugal reclame participar en el correspondiente periodo de información pública para poder hacer alegaciones.

“La directiva europea es muy clara, cuando hay un proyecto con impactos transfronterizos el estudio de impacto ambiental del mismo debe incluir a los dos países implicados y esto no ha ocurrido con el ATI de Almaraz”, informa Efe.

Respaldo unánime de la Asamblea de Portugal

El representante del Ejecutivo luso fue claro ante la prensa y trasladó que la DIA favorable del Ejecutivo de Rajoy, sin la inclusión de Portugal, ha causado “malestar” entre países amigos y vecinos.

Cuenta con el respaldo unánime de la Asamblea de la República, que dio luz verde a una resolución que condena la posibilidad de la construcción del ATI de Almaraz. Según los siete partidos políticos de ese Parlamento la decisión supone impactos y riesgos transfronterizos, y sin embargo el Gobierno español ha “ignorado” al Ejecutivo y al pueblo lusos.

Los diputados de Podemos Extremadura, Álvaro Jaén y Obed Santos, en la protesta de Lisboa / Podemos
Los diputados de Podemos Extremadura, Álvaro Jaén y Obed Santos, en la protesta de Lisboa / Podemos

Detrás del ATI se encuentra el debate de la ampliación del periodo de vida útil de las instalaciones, que el Parlamento de Portugal ha definido como “obsoleta”, la más antigua de todas las que operan en la actualidad en España.

La resolución aprobada en Portugal se queja de que la construcción de un nuevo almacén puede ser la puerta para ampliar la capacidad de combustible gastado es un indicio de que quieren ampliar la vida de Almaraz.

Concentraciones en Madrid y Lisboa

La repulsa ciudadana a la construcción del almacén de residuos nucleares también llegó este jueves a las calles de Madrid y Lisboa. Activistas de la plataforma Movimiento Ibérico Antinuclear se manifestaron a las puertas de del ministerio de Medio Ambiente mientras tenía lugar la reunión entre los gobiernos de España y Portugal.

Allí mostraron su repulsa al ATI de Almaraz y advirtieron, en consonancia con el gobierno luso, que el proyecto nace con la intención de extender su vida útil hasta los 60 años, con el consiguiente aumento de residuos nucleares que esta ampliación produciría.

Concentración ahora mismo frente al Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente para exigir el cierre de Almaraz /  ‏@ecologistas
Concentración frente al Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente para exigir el cierre de Almaraz / ‏@ecologistas

Mientras, en Lisboa se celebró una concentración a las puertas del Consulado de España para pedir al Gobierno español el cierre de la central y contra del cementerio nuclear temporal.

El acto fue convocado también por el Movimiento Ibérico Antinuclear, que agrupa a unas 50 organizaciones ecologistas y ciudadanas, entre ellas Ecologistas en Acción y partidos políticos españoles y portugueses. Contó con la presencia de Podemos Extremadura -liderado por su secretario general, Álvaro Jaén- y colectivos sociales como Marea Granate.

Entre otras reivindicaciones piden a las autoridades portuguesas “que se posicionen a favor de una fecha de cierre definida de la central, que debería coincidir con su permiso de explotación”, en 2020.

Los antinucleares afirman que la central “pone en riesgo no solo el territorio español sino también el portugués a través de la posible dispersión de radiactividad por la atmósfera y por el río Tajo en caso de accidente con escape radiactivo”.

“Un sumidero de residuos tóxicos”

El secretario general de Podemos Extremadura, Álvaro Jaén, señaló en Lisboa que su formación planteará propuestas en España para cerrar la central nuclear, que acabará a su juicio por convertir la comunidad autónoma “en un sumidero de residuos tóxicos”.

A la protesta también acudió la coordinadora del marxista Bloque de Izquierda (BE) luso, Catarina Martins, quien recordó que Almaraz está a apenas 100 kilómetros de la frontera española con Portugal, país que puede resultar “víctima” en caso de que se produzca un accidente.

“No es comprensible ni aceptable, en ningún país europeo, que centrales nucleares puedan funcionar después de su periodo de vida. Almaraz es una central peligrosa, ya debía haber sido cerrada, ya ha llegado al fin de su ciclo de vida y por tanto es doblemente peligrosa y doblemente inaceptable la actuación del Gobierno español”, informa Efe.

Martins recordó además que el Parlamento portugués aprobó por unanimidad el pasado viernes un voto de condena sobre la posibilidad de que se construya el almacén de residuos, un rechazo que ahora, opinó, se debe trasladar a instancias europeas.

Los portugueses que acudieron a la convocatoria, en su mayoría pertenecientes a ONG, expresaron su confianza en que esta situación se resuelva lo antes posible, como expuso a Efe Andreia Pereira, de la Asociación Portuguesa de Agricultura Biológica (AGROBIO).

“Si hay un acuerdo de cerrar la central tiene que ser cumplido, y esa decisión de no cerrar no puede simplemente tomarse de esta forma. Seguramente España llegará a esa conclusión”, dijo Pereira.

Fuente: reuters

eldiario.es

El Parlamento portugués condena por unanimidad el almacén nuclear de Almaraz

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La aprobación por el Consejo de Ministros español del cementerio de Almaraz (Cáceres) no ha gustado al Gobierno ni a la Asamblea de Portugal. Al conocer el acuerdo de final de año, el ministro de Medio Ambiente, João Pedro Matos, canceló una reunión prevista con la ministra española del mismo ramo. “El acuerdo español viola la ley europea y quiebra el principio de lealtad entre vecinos”, declaró al conocer el plan del Gobierno español.

La protesta del Ejecutivo ha continuado en el Parlamento. Este viernes la Asamblea del República ha unido en la protesta a todas las fuerzas políticas sentadas allí, desde la derecha del CDS a la izquierda más extrema, el Bloco de Esquerda y el PC, pasando por los verdes de diferente adscripción.

“La Asamblea de la República”, dice el voto de la cámara en un lenguaje muy portugués, “condena la posibilidad de decisión del Gobierno español sobre un proyecto de construcción de un almacén para residuos nucleares en Almaraz, con evidentes impactos y riesgos transfronterizos, ignorando a la población de Portugal”.

Los políticos portugueses recuerdan que la central de Almaraz está “obsoleta” y que ha registrado “varios incidentes ligados a su sistema de refrigeración”, lo que, en definitiva, afecta al uso de aguas del río Tajo, que desemboca en Lisboa.

“La proximidad y el uso de este río internacional”, continúa la protesta del Parlamento portugués, “son factores suficientes para que Portugal no sea, en ninguna circunstancia, ignorado en los proyectos relacionados con la central nuclear”.

Las autoridades lusas se han quejado de la decisión tomada por sorpresa y sin consultar al vecino. “En el plano de las relaciones bilaterales entre los dos Estados, y ante el potencial riesgo e impacto de la decisión para las poblaciones y áreas protegidas de los dos lados de la frontera, el asunto no podría dejar de envolver la comunicación previa, la articulación y el acompañamiento del tema con el Estado portugués”.

Según el parlamento portugués, la decisión de España pone de actualidad la necesidad de un “debate relevante sobre el recurso a la energía nuclear y sus consecuencias a largo plazo, que debe implicar a autoridades, instituciones científicas y sociedades civiles portuguesas y españolas, que aún no ha tenido lugar”.

Portugal se vanagloria en el acuerdo de la Asamblea de la República, de haber optado por el recurso a “energías renovables como camino de futuro y de garantía de independencia energética, demostrando la existencia clara de un camino alternativo y sostenible”.

La decisión de crear el almacén de residuos también ha provocado la protesta de las organizaciones verdes españolas y, concretamente, las extremeñas.

Fuente: elpais.es

Los inspectores del CSN alertan de los fallos de refrigeración en Almaraz