La Plataforma contra el Cementerio Nuclear señala que hay países como EEUU con centrales y sin ATC

Manifestantes anti-ATC frente a la delegación del gobierno en Cuenca

Considera que con almacenes en seco con contenedores junto a las centrales sería suficiente

La Plataforma contra el Cementerio Nuclear ha señalado que hay países como EEUU que tienen centrales y no tienen Almacenes Temporales Centralizados. Así lo ha indicado en una nota de prensa en la que también citan que esto sucede en otros países como Canadá, República Checa o Lituania.

“Todos estos países disponen de una serie de almacenes en seco con contenedores junto a las centrales nucleares, similares a los que tiene España en Trillo o Ascó, que en breve tendrán Garoña y Almaraz (ya autorizadas) y previsiblemente, también el resto de centrales nucleares en los próximos meses o pocos años”, subrayan.

Reiteran que “en cumplimiento del 6º Plan General de Residuos Radiactivos (actualmente en vigor) que prevé la necesidad de almacenamiento para un periodo de operación de las nucleares de 40 años, el ATC es inútil y no haría más que duplicar la capacidad de almacenamiento con respecto a las necesidades previstas”.

Además, consideran que “los 144,5 millones destinados al ATC es un insulto a los ciudadanos castellanomanchegos, que sufren el ninguneo del gobierno central en aspectos como los servicios públicos y el medio ambiente”.

Fuente:  vocesdecuenca.com

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Consejero de agricultura de CyLM critica la inversión descomunal en el almacen nuclear de Cuenca

El consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, ha expresado hoy su sorpresa por la “inversión descomunal” que prevé el Gobierno central en el almacén nuclear (ATC) de Villar de Cañas (Cuenca), que solo garantizan el beneficio de las empresas que van a realizarlas.

A preguntas de los periodistas, Martínez Arroyo, ha criticado que el Gobierno central “siga empeñándose” en hacer obra pública en este proyecto “que no garantiza en ningún caso” que vaya a haber un almacén nuclear en Villar de Cañas, debido a las dudas que genera.

Lo que si garantizan estas inversiones “es el beneficio para las empresas que van a hacer esa obra pública”, ha aseverado Martínez Arroyo, que ha admitido que al Gobierno de Castilla-La Mancha le ha sorprendido mucho “la inversión descomunal en las infraestructuras del almacén nuclear en Villar de Cañas” que se prevé en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2018.

A Martínez Arroyo le “parece mentira” que el Gobierno prevea esta inversión, “con la oposición de una comunidad autónoma y con la oposición de todos los ciudadanos de toda la comunidad autónoma, en un proyecto absolutamente inviable, insostenible, sobre el que hay permanente dudas de todo tipo”.

Los tribunales están en este momento evaluando esas dudas y desde el punto de vista técnico, “los técnicos ya han aconsejado que no se haga un almacén nuclear allí”, ha añadido Martínez Arroyo.

“En Castilla-La Mancha queremos obra pública que garantice el futuro de la agricultura, para garantizar el acceso al agua de todos los ciudadanos y lamentablemente nos hemos encontrado con que esas inversiones no aparecen y sí aparece la del almacén nuclear”, ha aseverado el titular de Agricultura y Medio Ambiente.

En este sentido, ha apuntado que los PGE llevan pocos recursos en materia hídrica en Castilla-La Mancha y que hay, incluso, una reducción en las inversiones del Estado en infraestructuras de la demarcación de la cuenca hidrológica del Tajo

Según Martínez Arroyo, parece un contrasentido “que en una cuenta en la que hasta hace muy poco los regantes han tenido que sufrir restricciones en el uso del agua, al mismo tiempo que se están garantizando trasvases al Segura desde Entrepeñas y Buendía no se invierta en infraestructuras de sequía en la cuenca del Tajo para garantizar el agua a los regantes del Tajo”.

A su juicio, los regantes del Tajo deberían de tener prioridad sobre los regantes del Levante, “porque esto es sencillamente resolver una ecuación muy sencilla, que lo que nos dice como establece la ley que la cuenca cedente tiene prioridad sobre la cuenca receptora”.

Es decir, “que los agricultores de la cuenca cedente deben de tener prioridad sobre los de la cuenca receptora y esto no sucede”, ha advertido Martínez Arroyo.

Fuente: agencias.abc.es

Piden al PP que destine los 144 millones del almacén nuclear a inversiones reales que necesita Castilla-La Macha

El secretario de Organización del PSOE de Castilla-La Mancha, Sergio Gutiérrez, ha lanzado un mensaje a los diputados nacionales del PP de la región desde Talavera de la Reina, “que apoyen las enmiendas que vamos a presentar a los Presupuestos Generales del Estado por el mismo importe que la partida que destina el gobierno de Rajoy al ATC, 144 millones de euros, pero en otras inversiones que son las que necesita la región para ser competitiva”.

En un encuentro en Talavera de la Reina con parlamentarios del PSOE de la región, tanto diputados nacionales y regionales, además de senadores y cargos de la ejecutiva del PSCMPSOE, el número dos del partido ha asegurado que lo que los PGE traen para la región y para la Ciudad de la Cerámica “es sólo papel, pero nunca traen cemento; engañan un año tras año a los castellano-manchegos con inversiones que soporta el papel pero que nunca se traducen en realidades” sentencia.

Por eso, ha sido muy claro “queremos inversiones reales y no las buenas voluntades que además no son tales, porque tanto las cuentas de 2017 como las de 2018, son las peores de la historia para nuestra región”.

Y en ese intento de corregir las mentiras que soportan el papel pero que luego no se traducen en realidades, y de corregir el hecho de que la inversión más fuerte se destina de nuevo al basurero nuclear, Gutiérrez les ha pedido el voto a favor de la enmiendas que va a preparar el PSOE por ese mismo importe pero para otras partidas y poder así, “hacer un trueque, el basurero nuclear que sólo quiere Cospedal y su entorno, por las inversiones que quieren los ciudadanos para poder competir en el resto del país”.

Leer mas en :  lavozdeltajo.com

Industria dice que que pretende cargar a las Eléctricas el coste de cierre de las nucleares

Nadal busca habilitación legal para que las propietarias de las centrales asuman más responsabilidad técnica y económica de la que tienen en la actualidad en el proceso de clausura de sus plantas

 Álvaro Nadal pretende hacer cambios con respecto a la asunción de responsabilidad en el cierre de las centrales nucleares. El ministro de Energía está planteando más implicación por parte de las eléctricas en el proceso de desmantelamiento de aquellas plantas que vayan a cerrarse. Fuentes cercanas al Ejecutivo explican que el Gobierno trata de encontrar habilitación legal para cargar en mayor medida a las titulares de las centrales (Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa) el coste económico y técnico del cierre que hasta ahora asume Enresa, la compañía pública adscrita al Ministerio de Energía encargada del proceso de clausura de las plantas.

Fuentes próximas al Gobierno sostienen que esta es una de las medidas importantes que tiene entre manos el titular de Energía, y desde otros grupos parlamentarios confirman que el ministro ya les ha trasladado la cuestión. Según explican, los ingresos que hacen las centrales nucleares a Enresa para la gestión de los residuos y el desmantelamiento de la planta tras el fin de su vida no alcanzan a cubrir los costes globales del cierre, por lo que Nadal pretende cargar más a las propietarias con los costes de la clausura y más apoyo desde el punto de vista técnico.

El ministro de Energía, Álvaro Nadal, junto con el presidente de Gas Natural Fenosa, Isidre Fainé.

Según explica Enresa en su página web, “para la cobertura de los costes que se generan en la gestión de los residuos radiactivos procedentes de las centrales nucleares y de su desmantelamiento se crea una tasa sobre el kilovatio hora nuclear generado”. La cuestión no es baladí. Tal y como explican fuentes implicadas en la negociación política, las centrales nucleares no están internalizando todos los costes que genera su actividad. La tesis es que su operativa no incluye en toda su dimensión el coste que generan los residuos y su desmantelamiento.

Como ya publicó El Confidencial, el coste del cierre de Garoña, cuya clausura fue decretada el pasado 1 de agosto de 2017, se eleva hasta los 345 millones de euros y se prolongará entre 13 y 16 años. Este coste es para una central de 466 megavatios, mucho más pequeña que las aún abiertas, que superan todas los 1.000 MW. Como se explicó tras el cierre de la planta burgalesa, después de unos trámites que corren a cargo del titular de la central, Enresa asume la titularidad de la misma y se hace cargo del desmantelamiento de la central.

Según explica Enresa en su página web, “para la cobertura de los costes que se generan en la gestión de los residuos radiactivos procedentes de las centrales nucleares y de su desmantelamiento se crea una tasa sobre el kilovatio hora nuclear generado”. La cuestión no es baladí. Tal y como explican fuentes implicadas en la negociación política, las centrales nucleares no están internalizando todos los costes que genera su actividad. La tesis es que su operativa no incluye en toda su dimensión el coste que generan los residuos y su desmantelamiento.

Como ya publicó El Confidencial, el coste del cierre de Garoña, cuya clausura fue decretada el pasado 1 de agosto de 2017, se eleva hasta los 345 millones de euros y se prolongará entre 13 y 16 años. Este coste es para una central de 466 megavatios, mucho más pequeña que las aún abiertas, que superan todas los 1.000 MW. Como se explicó tras el cierre de la planta burgalesa, después de unos trámites que corren a cargo del titular de la central, Enresa asume la titularidad de la misma y se hace cargo del desmantelamiento de la central.

Cuando oigas que la energia nuclear es barata, ya sabes para quien: se privatizan las ganancias de la explotación y construcción de las centrales nucleares y se nacionaliza el desmantelamiento y la gestión de los residuos nucleares.  (seguir leyendo)

Fuente: elconfidencial.com

Energía tiene un agujero de 3.000 millones para desmantelar las centrales nucleares

Juan José Zaballa. Director de ENRESA

Un ¿fallo de previsión? hace que a la empresa pública Enresa no le basten los 5.000 millones acumulados desde 1985. El Ministerio de Energía quiere cargarlo a las eléctricas y éstas, al erario público

Las nucleares son las nuevas radiales. La empresa pública Enresa, encargada de desmantelar las centrales nucleares y dependiente de Energía, necesita más dinero. Mucho más. Dinero público. Enresa ha transmitido al Ministerio de Energía que si las nucleares cierran a los 40 años de vida, cosa que ocurrirá a lo largo de los próximos 10 años, necesitará unos 3.000 millones más para acometer los trabajos de cierre. Y eso, a pesar de que el plan de residuos vigente establece que el fondo acumulado por Enresa desde 1985 —unos 5.000 millones, que primero aportaron los consumidores y luego las eléctricas— debía ser suficiente. El Gobierno acaba de caer en el roto que supone el que las eléctricas hayan aportado de menos e intenta alargar la vida de las nucleares al menos 10 años o que sean ellas las que carguen con el desmantelamiento. No es la primera vez que las malas previsiones en el sector nuclear acaban cayendo sobre el contribuyente, y esa partida está en la trastienda de la guerra de Nadal con las eléctricas.

El pasado 31 de enero el ministro de Energía, Álvaro Nadal, anunció en el Congreso su intención de que las eléctricas pagasen el desmantelamiento de las nucleares. Respondía así a la decisión de las eléctricas, que ya hablan abiertamente de cerrar las plantas cuando cumplan los 40 años de vida útil, plazo que vence entre 2023 (Almaraz I) y 2028 (Trillo). “España es el único país del mundo en el que el desmantelamiento de una central nuclear —no del resto, el resto sí es responsabilidad de la propia empresa— es responsabilidad de todos, a través de la empresa pública Enresa. […] ¿Qué ocurre? Que cuando se decide el cierre de una central, el propietario quiere abandonarla y dejársela a Enresa cuanto antes, y no acometer una serie de inversiones de predesmantelamiento que están obligados a hacer”. Y añadía que el resultado era que “ahora mismo el cierre de cualquier central —y estamos en el proceso del cierre de la central de Santa María de Garoña— supone una aportación adicional por parte del sector público”.

Asumía así que Enresa no tiene dinero para pagar el desmantelamiento de todas las centrales nucleares. Eso choca frontalmente con el Plan General de Residuos Radiactivos vigente, aprobado en 2006 —y no renovado desde entonces, pese a que estaba prevista su revisión a los cinco años—. El agujero tumba todo el sistema español de gestión de residuos nucleares. Desde los años ochenta, una parte del recibo de la luz iba destinada a un fondo de Enresa. Esta empresa pública debía encargarse del cierre de las nucleares y de la gestión de los residuos, y así lo hizo con Vandellòs I, cerrada tras un incendio en 1989, y con Zorita, clausurada en 2006 por un acuerdo político. En 2005, el Gobierno del PSOE cambió la ley para que ese fondo se nutriera de una tasa que pagaban las eléctricas en función de la producción nuclear. Así se cumplía el principio de que quien contamina paga.

El sistema tenía importantes lagunas, como considerar pasados 70 años la gestión de los residuos nucleares, activos durante miles de años, ya no iban a costar nada al Estado. Pero era una forma de ir tirando que se vendía como idónea. El Estado acumulaba un fondo y no dependía de las eléctricas para algo tan sensible como desmantelar el parque nuclear. Estas a su vez descontaban ante sus inversores riesgos futuros de los residuos. En teoría, el sistema cuadraba. Así lo dice el plan de residuos: “Las dotaciones al Fondo solo se pueden destinar a costear las actuaciones previstas en el Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR), y al concluir el periodo de gestión de los residuos radiactivos y del desmantelamiento de las instalaciones contempladas en el PGRR, las cantidades totales ingresadas en el Fondo, a través de las distintas vías de financiación, deberán cubrir los costes incurridos de tal manera que el saldo final resultante sea cero“.

Sin embargo, antes de empezar, el sistema hace agua. Los plazos del cierre nuclear no pueden ser una sorpresa porque el “escenario de referencia” del plan de residuos ya preveía el cierre de centrales a los 40 años de vida. Sin embargo, fuentes del sector explican que Enresa ha trasladado al ministerio que necesitaría unos 3.000 millones si las centrales cierran al cumplir los 40 años. En realidad, es solo una estimación del orden de magnitud del agujero, ya que es un coste previsto hasta más allá de 2080 y puede variar enormemente en función de los tipos de interés, por lo que podrían ser 2.000 o 4.000. La cifra coincide con la estimación que hizo JP Morgan y que adelantó ‘El Independiente’.

El viernes pasado, ni Enresa ni Energía contestaron a las peticiones de información de este diario. En su comparecencia, Nadal apuntó que el desfase se debía a los bajos tipos de interés, que han hecho que el fondo de Enresa, que durante años han codiciado distintas administraciones, apenas rinda. “Es verdad que el fondo de Enresa depende enormemente de la evolución financiera del mismo. Es decir, en función de qué tipos de interés se están pagando —llevamos una etapa de bajísimos tipos de interés— el fondo Enresa está teniendo menores ingresos, menores intereses de los que inicialmente se habían previsto”, dijo el ministro.

Enresa puede alegar que ha habido imprevistos, ya que el almacén temporal centralizado de residuos debía estar listo en 2015 y aún está empantanado en los tribunales. Debido a ese retraso, ha tenido que construir almacenes temporales (básicamente, una losa de hormigón sobre la que van bidones con las barras de combustible gastado) en varias centrales. Eso explicaría un desfase, pero nunca de 3.000 millones sobre un fondo de 5.000. Como tampoco se explica únicamente con los bajos tipos de interés que ya llevan años. Además, el plan de residuos permitía al Gobierno revisar las tasas al alza mediante real decreto si veía que los ingresos no llegaban.

Distintos informes dejan pistas de cómo se ha formado bajo la alfombra el agujero para el erario público. En junio de 2012, nada más llegar el nuevo presidente de Enresa, la empresa hizo una revisión de costes y ahí ya afloraron 7.746 millones de sobrecoste en el tratamiento del combustible gastado sobre lo que preveía el sexto plan de residuos. A pesar de eso, las tasas que pagan las eléctricas no se actualizaron, por lo que el agujero siguió creciendo. En 2015, el Tribunal de Cuentas cifró el desfase en 1.500 millones y advirtió a Enresa de que debía revisar año a año las tasas nucleares para evitar estos desajustes, lo que habría supuesto elevar las tasas a las nucleares. En 2012, el Gobierno creó un nuevo impuesto a la producción nuclear, pero lo recaudado no se destinó a Enresa.

Enresa incluye en su última memoria un aviso a las eléctricas sobre el desfase: “Las necesidades de financiación futuras por las posibles desviaciones de las hipótesis del PGRR están plenamente garantizadas mediante la posibilidad de modificación de los tipos de gravamen que la ley prevé que se lleve a cabo mediante real decreto”. Fuentes del sector explican que las eléctricas han entendido perfectamente el mensaje y que ante un tasazo que les suponga pagar 3.000 millones más, prefieren cerrar como ya hicieron con Garoña.

La solución del ministerio es la intermedia. Alargar la vida de las nucleares al menos 10 años más para que siga fluyendo dinero hacia la hucha de Enresa y así paliar el agujero —y que se lo encuentren otros ministros—. Tras el cierre de Garoña, en España hay siete reactores nucleares que el año pasado produjeron el 21% de la electricidad, lo que la situó como la primera fuente de electricidad. Nadal asegura que su cierre encarecería el precio de la luz.

Es relevante que la cifra de 3.000 millones de agujero salga antes incluso de empezar a desmantelar las centrales (con los sobrecostes que se producen como norma en la obra pública) y suponiendo que después de 2070 el coste para el erario público será nulo. Nadie descarta que la factura crezca. Enresa ha reconocido “la dificultad que presenta la estimación de determinados costes sobre los que no hay experiencia previa, como es el caso del desmantelamiento de la central José Cabrera“. Esa es la nuclear de Zorita, un pequeño reactor semiexperimental en Guadalajara en desmantelamiento. Enresa además ha elegido unos terrenos con yesos para el almacén temporal, lo que puede disparar sus costes.

El agujero de Enresa no es el primero que el sector nuclear deja al erario público. Cuando en 1982 el PSOE llegó al Gobierno, las eléctricas estaban inmersas en un ambicioso plan nuclear que amenazaba con llevarlas a la quiebra. El Gobierno dictó entonces una moratoria nuclear que en realidad fue un rescate al sector. A cambio de compensaciones milmillonarias que se pagaron en el recibo durante 30 años, estas dejaron de construir Lemóniz, Valdecaballeros y Trillo II. El pasado nos alcanza.

Fuente: elconfidencial

Zorita incorpora un nuevo almacén para residuos de muy baja actividad

Almacen superficial en la central de Zorita

Se depositarán temporalmente en este espacio antes de su traslado a El Cabril.

El Proyecto de Desmantelamiento y Clausura de la Central Nuclear José Cabrera ha alcanzado ya el 84 por ciento de su ejecución cuando se han cumplido ocho años desde que la Empresa Nacional de Residuos (Enresa) asumiera la titularidad de la planta para ejecutar el proyecto.
Los trabajos aún se prolongarán durante todo este año y la fecha actual de finalización fijada en programa es 2019. Desde Enresa han precisado que no se trata de un retraso, sino que esta nueva fecha  obedece a “reajustes necesarios en un proyecto de gran complejidad como es el desmantelamiento de una central nuclear”.
El desmantelamiento de estas instalaciones ha hecho necesario construir otras para poder llevar a cabo el proyecto de forma correcta. Así, a finales del año pasado concluyó la construcción de un nuevo almacén para residuos radiactivos de muy baja actividad, que se ha ubicado en el lugar que antaño ocuparon las torres de refrigeración. En este nuevo espacio se despositarán los residuos de muy baja actividad que en su mayoría serán tierras y escombros generados en las actividades de descontaminación, excavaciones y demoliciones. Tiene unos 1.900 metros cuadrados de superficie útil y en su interior dispone de 16 celdas de almacenamiento en tres niveles en el lado norte y una zona diáfana en la parte sur. La previsión es que pueda empezar a funcionar en los primeros meses de este año, una vez que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) otorgue la autorización. Este almacén no será definitivo, sino que posteriormente, estos residuos se trasladarán al centro de almacenamiento de El Cabril.

Planta de lavado de tierras

Enresa está esperando también el visto bueno del CSN para poner en marcha la planta de lavado de tierras, que lleva un año construida. El objetivo de esta instalación es gestionar y tratar los suelos afectados por la contaminación radiológica mediante técnicas de descontaminación. La previsión es que esté dos años en funcionamiento y trate unas 9.000 toneladas, la mitad de las 18.000 que se estiman se generarán en el movimiento de tierras.

Según su diseño, tiene capacidad para tratar 10 toneladas por hora. Funcionará en húmedo, en tandas de 500 toneladas, y con cuatro líneas principales de tratamiento y cuatro acopios.

Trabajos actuales

En la actualidad, los trabajos que se están llevando a cabo en la planta se centran en las actividades de caracterización y descontaminación de los suelos y las paredes del interior de los edificios de contención y auxiliar, así como en la puesta a punto de los sistemas necesarios para finalizar el proyecto, como el nuevo sistema de tratamiento de efluentes líquidos o  nuevo sistema de lavandería, entre otros, que se han ubicado en el Edificio Auxiliar de Desmantelamiento.

Igualmente se van a desmontar los tanques SIT1, FH-20 y la chimenea. Estas tareas están enfocadas para comenzar las primeras demoliciones en el último trimestre de este año.

Fuente:  nuevaalcarria.com

“Historias” del desmantelamiento de la central nuclear de Zorita

Desmantelamiento de Zorita 6. El Cabril recibe 5.500 toneladas de residuos tras el cierre de Zorita

El desmantelamiento de la central nuclear de Guadalajara entra en fase de descontaminación y desclasificación de suelos, un proceso que durará hasta 2019, tres años más de lo previsto

El desmantelamiento de la central nuclear José Cabrera de Almonacid de Zorita (Guadalajara), que ha entrado ya en la fase de descontaminación y desclasificación de edificios y terrenos, ha generado hasta la fecha un total de más de 13.000 toneladas de materiales, de las cuales 5.500 se corresponden con residuos radiactivos de muy baja, baja y media actividad y han sido enviados a El Cabril, el único almacén de España que procesa este tipo de basuras y que gestiona la Empresa Nacional de Residuos (Enresa) en el término municipal de Hornachuelos.

Fuentes de la sociedad explicaron a el Día que otras 6.000 toneladas corresponden a materiales convencionales y 1.500 toneladas a material desclasificable. Este último procedente de zonas radiológicas pero susceptible de ser gestionado como material convencional una vez verificada su ausencia de contaminación.

Zorita fue la primera central nuclear en ponerse en funcionamiento en España y ahora es la primera inmersa en un proceso de desmantelamiento completo, donde están trabajando un total de 200 personas, 11 en plantilla de Enresa y 189 subcontratadas. La próxima central nuclear en comenzar un proceso de desmantelamiento será la de Santa María de Garoña (Burgos), para lo que Enresa ya ha solicitado la autorización y cuyos residuos radiactivos también terminarán en El Cabril.

En el caso de Zorita, la fase de descontaminación y desclasificación de edificios y terrenos prevé remover hasta 18.000 toneladas de tierra al fin de limpiar los suelos de posible radiación. El proceso está ya al 83% de finalizar y culminará en 2019, con tres años de retraso sobre el cronograma original.

La denominada planta de lavado es la protagonista de esta nueva fase, que ya tiene todos los parámetros de funcionamiento ajustados y los niveles máximos de contaminación admisible definidos. La estimación inicial de Enresa es que la mitad de las 18.000 toneladas sean enviadas al proceso de desclasificación de materiales, mientras que las 9.000 restantes sean tratadas en la planta de lavado de suelos.

Este método de descontaminación concentra los contaminantes en un volumen mucho menor -en una especie de torta- que debe ser gestionado también como residuo destinado al centro de almacenamiento de residuos de baja y media intensidad de El Cabril, mientras que el resto del material, una vez limpio y desclasificado radiológicamente, se podrá gestionar como material convencional.

Zorita con su residuos de alta intensidad

Según Enresa, la planta de lavado estará en funcionamiento durante dos años, a medida que vayan avanzando los trabajos de demolición de los diferentes edificios de la instalación, hasta que el proceso completo culmine a finales del año 2019, según las previsiones de la entidad, lo que supondrá tres años de retraso de acuerdo con la programación teórica del proyecto. Hasta esa fecha, es previsible que el centro que Enresa gestiona en la sierra Albarrana cordobesa reciba material procedente de Guadalajara.

El año pasado, el almacén de Córdoba recibió un total de 1.175 bultos con residuos de baja y media actividad procedentes de la actividad de las centrales nucleares de los 2.859 que generaron las ocho instalaciones en activo el pasado ejercicio, lo que equivale al 42% del total. Así lo detalla el informe del Consejo Nacional de Seguridad Nuclear (CSN) sobre la actividad desarrollada en el pasado ejercicio.

La central que más residuos trasladó a El Cabril fue Cofrentes (Valencia), con 327 bultos. A continuación se sumaron Ascó I y II (289), Vandellós II (175), Almaraz I y II (150), Trillo (142) y la ya clausurada Santa María de Garoña (92 bultos), hasta sumar un total de 1.175 envíos.

Fuente:  eldiadecordoba