El Consejo de Seguridad Nuclear eleva la gravedad de una avería de la nuclear Vandellòs II

El CSN reclasifica a nivel 1 un suceso de abril debido a la “reiteración de fallos consecutivos por la misma causa”

Un juzgado de Reus mantiene abiertas diligencias por una fuga similar del año pasado

Greenpeace y Ecologistas en Acción han sostenido en los últimos meses que la reiteración de este tipo de averías podría revelar la existencia de «algún problema estructural» debido al envecimiento de los sistemas nucleares del reactor que debería abordarse.

La central nuclear de Vandellós II ha sufrido dos fugas de agua que han obligado a parar el reactor en un lapso de tiempo muy corto, tan solo tres meses y medio, lo que ha llevado al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a reclasificar a nivel 1 de la escala Ines el último de los sucesos, ocurrido el pasado 6 de abril. Inicialmente fue calificado de nivel cero pero ahora se ha elevado al 1 por «la reiteración de fallos consecutivos por la misma causa» y en la misma zona de la barrera de presión.

Aunque el CSN no lo hace constar en la nota hecha pública, las dos fugas se suman a otra localizada también en la barrera de presión en febrero del año pasado. Sobre ésta pesa, además, una denuncia interpuesta por la organización ecologista Sociedad Humana que investiga el juzgado de instrucción número 2 de Reus (Tarragona).

Imprudencia grave

La entidad acusa a los gestores de la central de haberla mantenido en marcha pese a que se sospechaba que el goteo procedía de las barras de presión, lo que obligaba a la parada inmediata. No la detuvieron hasta que el 3 de marzo se comprobó que, efectivamente, procedía de ese punto. El juez abrió diligencias el pasado abril para determinar si existen indicios de que los gestores cometieran una «imprudencia muy grave» por la vulneración de los protocolos de seguridad, como sostienen los demandantes.

Fuentes del CSN han precisado que «no se pueden vincular» a efectos de clasificación del suceso, los fallos detectados en lo súltimos meses con el del año pasado dado que se han producido en «lugares y por causas distintas». El del año pasado afectó al generador de vapor A de la barrera de presión y los más recientes al generador de vapor B. En diciembre el goteo se produjo en una soldadura aguas arriba de la válvula de drenaje del generador B y el de abril en otra soldadura aguas abajo del mismo .

En la barrera de presión se encuentran el conjunto de todos los componentes sometidos a la presión del reactor y que forman parte de su sistema de refrigeración o que están conectados a él.

Envejecimiento

Greenpeace y Ecologistas en Acción han sostenido en los últimos meses que la reiteración de este tipo de averías podría revelar la existencia de «algún problema estructural» debido al envejecimiento de los sistemas nucleares del reactor que debería abordarse.

La Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (Ines) abarca desde el nivel 0 (sin ninguna significación para la seguridad), hasta el 7 (accidente grave). El nivel 1 se considera una «anomalía» sin repercusión ni dentro ni fuera del emplazamiento. En los últimos años se detectó una en Cofrentes (2017) y dos en Almaraz I y II (2015).

Abierta hasta el 2033

A excepción del de Trillo (Guadalajara), el de Vandellós II es el más moderno del parque nuclear español. Se puso en marcha en agosto de 1987, por lo que los 40 años de vida útil para los que fue diseñado expiran en el 2027, aunque el acuerdo firmado por el Gobierno y las compañías eléctricas prevé que se prolongue unos seis años más. El pacto se firmó en el marco del borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) que el Gobierno ha mandado a Bruselas y que prevé alargar unos años la vida de todas las centrales para garantizar el suministro y por falta de medios técnicos y recursos económicos para gestionar un cierre casi simultáneo de los siete reactores que siguen en funcionamiento.

Imagen de portada: La central nuclear de Vandellòs II. / JOAN PUIG

Fuente: kaosenlared.net

Original

Ascó y su entorno pierden más habitantes que otras comarcas

Entre los años 1982 y 1984, época convulsa de la puesta en marcha de la primera central nuclear de Ascó, en agosto de 1983, 312 habitantes de este municipio se dieron de baja en el padrón y se marcharon a otro lugar, encabezados por el combativo alcalde antinuclear Joan Carranza, que con su mujer y nueve hijos se refugió en Santa Coloma de Farners (Gerona). Fue solo el inicio de lo que ha sido un goteo continuo de pérdida de habitantes, no solo en Ascó, sino en parte de la comarca de la Ribera del Ebro.

EDWIN WINKELS
31/01/2010

Mientras que desde Mora del Ebro hacia abajo ha habido un crecimiento de población, aunque mínima, corriente arriba los pequeños pueblos que rodean la central nuclear han bajado de 1981 a 2008 entre un 15% (el propio Ascó) y un 37% (Riba-Roja d´Ebre) en número de habitantes. Ni siquiera en los últimos años han podido detener la sangría, mientras que pueblos parecidos en otras comarcas rurales y alejadas de las ciudades han iniciado una recuperación paulatina. Es como si nadie quisiera vivir ya en esta zona que solo suele ser noticia cuando pasa algo con la central nuclear y su raidación, la química Ercros de Flix y sus vertidos o, ahora, con el cementerio nuclear, denominado con el eufemismo de Almacén Temporal Centralizado (ATC).

“Siempre hemos estado muy desatendidos, ninguna administración ha querido escucharnos. Y lamentablemente esta región solo sale en los periódicos y televisiones con el tema de la nuclear, a la que siempre nos hemos opuesto. Por eso debemos unirnos y aprovechar este debate sobre el ATC para hacernos escuchar”, dice Pere Miquel Guiu, el alcalde de La Granadella, un pueblo leridano de Les Garrigues, que está a solo 25 kilómetros de Ascó y que sufre los inconvenientes pero apenas los beneficios económicos de la cercanía de la central. Recibe una compensación anual de 4.000 euros.

En los 12 municipios nucleares de Ribera del Ebro y Tierra Alta la nuclear sí ha traído compensaciones económicas y trabajo para una parte de la población, pero como si también estuviesen asustados, pocas otras industrias han querido instalarse a orillas del río Ebro. Y con la crisis han ido cerrando o reduciendo su tamaño otras, como Ercros, al que ya queda solo un 10% de su plantilla.

TEJIDO DE EMPRESAS “No se ha sido capaz de generar alrededor de la nuclear y la química, los motores de la comarca, un tejido de empresas complementarias. No ha habido diversificación, solo queda ahora una opción, la nuclear”, lamenta el alcalde de Flix, Oscar Bosch, que junto a sus homólogos de cinco municipios nucleares más (justo la mitad) se ha pronunciado en contra del ATC. “Pero no por la instalación en sí, sino por cómo se ha llevado el proceso. No ha habido buena información ni comunicación. Ahora la gente se basa en argumentos emocionales en lugar de científicos”.

Fuente: elperiodicodearagon.com