El Consejo de Seguridad Nuclear eleva la gravedad de una avería de la nuclear Vandellòs II

El CSN reclasifica a nivel 1 un suceso de abril debido a la “reiteración de fallos consecutivos por la misma causa”

Un juzgado de Reus mantiene abiertas diligencias por una fuga similar del año pasado

Greenpeace y Ecologistas en Acción han sostenido en los últimos meses que la reiteración de este tipo de averías podría revelar la existencia de «algún problema estructural» debido al envecimiento de los sistemas nucleares del reactor que debería abordarse.

La central nuclear de Vandellós II ha sufrido dos fugas de agua que han obligado a parar el reactor en un lapso de tiempo muy corto, tan solo tres meses y medio, lo que ha llevado al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a reclasificar a nivel 1 de la escala Ines el último de los sucesos, ocurrido el pasado 6 de abril. Inicialmente fue calificado de nivel cero pero ahora se ha elevado al 1 por «la reiteración de fallos consecutivos por la misma causa» y en la misma zona de la barrera de presión.

Aunque el CSN no lo hace constar en la nota hecha pública, las dos fugas se suman a otra localizada también en la barrera de presión en febrero del año pasado. Sobre ésta pesa, además, una denuncia interpuesta por la organización ecologista Sociedad Humana que investiga el juzgado de instrucción número 2 de Reus (Tarragona).

Imprudencia grave

La entidad acusa a los gestores de la central de haberla mantenido en marcha pese a que se sospechaba que el goteo procedía de las barras de presión, lo que obligaba a la parada inmediata. No la detuvieron hasta que el 3 de marzo se comprobó que, efectivamente, procedía de ese punto. El juez abrió diligencias el pasado abril para determinar si existen indicios de que los gestores cometieran una «imprudencia muy grave» por la vulneración de los protocolos de seguridad, como sostienen los demandantes.

Fuentes del CSN han precisado que «no se pueden vincular» a efectos de clasificación del suceso, los fallos detectados en lo súltimos meses con el del año pasado dado que se han producido en «lugares y por causas distintas». El del año pasado afectó al generador de vapor A de la barrera de presión y los más recientes al generador de vapor B. En diciembre el goteo se produjo en una soldadura aguas arriba de la válvula de drenaje del generador B y el de abril en otra soldadura aguas abajo del mismo .

En la barrera de presión se encuentran el conjunto de todos los componentes sometidos a la presión del reactor y que forman parte de su sistema de refrigeración o que están conectados a él.

Envejecimiento

Greenpeace y Ecologistas en Acción han sostenido en los últimos meses que la reiteración de este tipo de averías podría revelar la existencia de «algún problema estructural» debido al envejecimiento de los sistemas nucleares del reactor que debería abordarse.

La Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (Ines) abarca desde el nivel 0 (sin ninguna significación para la seguridad), hasta el 7 (accidente grave). El nivel 1 se considera una «anomalía» sin repercusión ni dentro ni fuera del emplazamiento. En los últimos años se detectó una en Cofrentes (2017) y dos en Almaraz I y II (2015).

Abierta hasta el 2033

A excepción del de Trillo (Guadalajara), el de Vandellós II es el más moderno del parque nuclear español. Se puso en marcha en agosto de 1987, por lo que los 40 años de vida útil para los que fue diseñado expiran en el 2027, aunque el acuerdo firmado por el Gobierno y las compañías eléctricas prevé que se prolongue unos seis años más. El pacto se firmó en el marco del borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) que el Gobierno ha mandado a Bruselas y que prevé alargar unos años la vida de todas las centrales para garantizar el suministro y por falta de medios técnicos y recursos económicos para gestionar un cierre casi simultáneo de los siete reactores que siguen en funcionamiento.

Imagen de portada: La central nuclear de Vandellòs II. / JOAN PUIG

Fuente: kaosenlared.net

Original

Grietas encontradas en un reactor podrían provocar evacuación de Glasgow y Edimburgo

En el vídeo aprovechan para decir que  la energia nuclear es baja en emisiones de carbono, como si en la construcción , mantenimiento y desmantelamiento no se emplearan conmustibles fósiles

Los dos reactores de la central nuclear Hunterston B, cerca de Ardrossan, tienen 43 años, el más antiguo de Europa. Han cumplido ya sus vidas operativas, que se han extendido dos veces por EDF Energy, y están programadas para cerrarse definitivamente en 2023.

Sin embargo, hay un fallo de seguridad grave en los reactores. La falla se conoce como “keyway root-cracking”: los núcleos del moderador de grafito en los reactores desarrollan grietas que conducen a inestabilidades que podrían provocar un gran accidente nuclear.

“In the very worst case the hot graphite core could become exposed to air and ignite leading to radioactive contamination of large areas of central Scotland, including the metropolitan areas of Glasgow and Edinburgh.”

Station Director Colin Weir said: “Nuclear safety is our overriding priority and reactor three has been off for the year so that we can do further inspections.

“We’ve carried out one of our biggest ever inspection campaigns on reactor three, we’ve renewed our modelling, we’ve done experiments and tests and we’ve analysed all the data from this to produce our safety case that we will submit to the ONR.

“We have to demonstrate that the reactor will always shut down and that it will shut down in an extreme seismic event.”

The operational limit for the latest period of operation was 350 cracks but an inspection found that allowance had been exceeded.

Fuente:  Meneame

Original: www.edinburghlive.co.uk

Lituania debe desmantelar sus única central nuclear

Lituania entró en la UE en 2004, pero con la condición de desmantelar la central nuclear que garantizaba su independencia energética de Moscú

Los dos reactores de la central nuclear de Ignalina aún tienen que ser desmantelados. El calendario estipula que esta zona estará libre de contaminación en 2038.

 

Lituania residuos1l.jpg

Almacén de residuos nucleares en la central de Ignalina, en Lituania.

lituania desmantela 1.jpg

Vista del desmantelamiento y descontaminación de la central nuclear de Ignalina, en Lituania.

Lituania Ignalina reactor1.jpg

Uno de los dos reactores nucleares de Ignalina. La UE considera que ambos reactores son más peligrosos que el que estalló en Chernóbil (Ucrania) en 1986.

Lituania Visaginas.jpg

Vista de una de las avenidas principales de Visaginas, la ciudad más cercana a la central nuclear, que está perdiendo población desde que se decidió el desmantelamiento de la planta al entrar Lituania en la UE.

 

Más fotos: El Pais

 

Instan a limpiar “cuanto antes” la radioactividad en Palomares

La Audiencia Nacional ha admitido el informe de los técnicos del Consejo de Seguridad Nuclear

La Audiencia Nacional (AN) ha aceptado como prueba el informe remitido al Congreso de los Diputados por los técnicos del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) en el que se insta a que se “analice, y, en su caso, se rehabilite cuanto antes” la zona contaminada con radioactividad de Palomares, pedanía de Cuevas del Almanzora, para evitar “efectos inaceptables en las personas y en medio ambiente”.

Así, en su auto, la Sección Séptima admite, en contra del criterio de la Abogacía del Estado, la documental procedente de la Asociación Profesional de Técnicos en Seguridad Nuclear y Protección Radiológica del Consejo de Seguridad Nuclear (Astecsn); propuesta por Ecologistas en Acción en el marco del procedimiento impulsado para obligar al CSN a que fije un plazo para ejecutar el Plan de Rehabilitación de Palomares que se aprobó en 2010.

La Abogacía del Estado se opuso a que se ampliasen los hechos objetos de la demanda con este informe, algo a lo que se aviene la AN, que lo admite como prueba documental al considerar que “no dejan de ser manifestaciones de una asociación en un ámbito parlamentario, que carecen de relevancia para la decisión del pleito”. Asimismo, también se negó, en otro recurso anterior, a que se investigara el envío de 1,5 toneladas de material radioactivo a la zona en 2016 procedente del Ciemat, pero la sala se negó y la práctica de prueba al respecto ha revelado que fueron casi seis toneladas de material radioactivo trasladado desde 2011 y depositado en contenedores y en un almacen del laboratorio que el Ciemat tiene en la zona 3 bajo vigilancia radiológica, en el núcleo urbano de Palomares.

No obstante, después pidió la práctica de prueba sobre el asunto y la Audiencia Nacional la admite en este auto, de 27 de marzo, en el que incorpora a la causa el informe de los técnicos del CSN.

El informe

Los técnicos, en su informe, entienden “que siempre será mejor tener los residuos embidonados y almacenados, aunque sea allí mismo, que dispersos por el medio ambiente como llevan más de 50 años”. Y añaden que la limpieza de estos terrenos, que abarcan unas 50 hectáreas, “debe realizarse sin estar subordinada a la existencia o no de un acuerdo con terceros para que EEUU se haga cargo o no de los residuos”. Al hilo de esto, indican que la “evolución” de los “radionucleidos Pu-239, Pu-240, Pu-241, así como la aparición de Am-241, generado a partir del Pu-241”, tiene como consecuencia la “modificación del efecto radiológico, tanto en las personas como en el medio ambiente, debido a un comportamiento más dispersable a medida que van pasando los años”.

De este modo, con fecha de 17 de diciembre y realizado en respuesta a varias preguntas que se formularon por parte de miembros de la Ponencia para las relaciones con el Consejo de Seguridad Nuclear del Congreso, critican que en Palomares se hayan tomado “medidas sin la debida transparencia y sin sustentarse en informes públicos” y afirman que, si estos “existen, se mantienen en secreto, lo cual crea desconfianza e inseguridad en la población afectada”.

Asimismo, los técnicos señalan que resulta “significativo” que el CSN “conozca” los análisis de contaminación y dosimetría interna efectuados en la población de Palomares en los últimos 50 años y que sus resultados generales “que han debido tenerse en cuenta en las evaluaciones efectuadas por el regulador, se mantengan secretos y no disponibles cuando son la base para la toma de decisiones y justificación de cualquier medida que se quiera adoptar, tales como trabajos de limpieza y almacenamiento de residuos”.

Apuntan, en esta línea, que el CSN “debe de poner sobre aviso a las autoridades competentes acerca de los riesgos radiológicos e instar y recomendar las acciones pertinentes” y que el Estado “debe proteger a su población en consecuencia y almacenar temporal o definitivamente los residuos”. Para ello, ponen como ejemplo de actuación sobre terrenos contaminados con población el realizado en las Islas Marshall motivado por los ensayos nucleares llevados a cabo allí por EEUU, y donde las actuaciones de restauración y limpieza “se realizaron con transparencia y participación activa de la población afectada”.

Y es que, “cuanto mayor sea la transparencia, más obligadas estarán todas las partes a tomar una decisión cuanto antes. Los informes y los datos que soportan las decisiones y las medidas a adoptar deben ser públicos y sometidos a una revisión científica. El papel del CSN, como único organismo competente en protección radiológica, resulta fundamental para liderar y garantizar dicho proceso de forma pública, abierta y transparente”, remarcan en su informe.

 

Page exige “disculpas” por la ubicación del ATC, tras otro seísmo en la zona

Terremoto de 2,7 en Villarejo de Fuentes (Cuenca), a 15 km. del ATC de Villar de Cañas

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha dicho este miércoles que deberían pedir disculpas por ubicar el almacén temporal centralizado (ATC) de residuos nucleares en Villar de Cañas (Cuenca), tras el nuevo terremoto registrado en la zona, a pesar de que el Gobierno regional advirtió de que había riesgo sísmico.,”Alguien tendría que pedir disculpas y exigir responsabilidad por la decisión mal tomada y cabezonamente ejecutada de instalar un basurero nuclear

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha dicho este miércoles que deberían pedir disculpas por ubicar el almacén temporal centralizado (ATC) de residuos nucleares en Villar de Cañas (Cuenca), tras el nuevo terremoto registrado en la zona, a pesar de que el Gobierno regional advirtió de que había riesgo sísmico.

“Alguien tendría que pedir disculpas y exigir responsabilidad por la decisión mal tomada y cabezonamente ejecutada de instalar un basurero nuclear en Villar de Cañas”, ha afirmado García-Page a los medios de comunicación en Cuenca, un día después de que ayer se registrara un terremoto de magnitud 2,7 en Villarejo de Fuentes, pueblo situado a pocos kilómetros del municipio donde está proyectado el ATC.

En concreto ha señalado que Villarejo de Fuentes dista 15,5 kilómetros de Villar de Cañas, aunque el Instituto Geográfico Nacional situó el epicentro del seísmo en un punto de su término municipal situado a unos 10 kilómetros en línea recta de los terrenos en los que se prevé construir el almacén de residuos nucleares.

García-Page ha recordado que el Gobierno castellanomanchego advirtió del riesgo sísmico que existía en la zona, así como del “interés de la empresa pública por las adjudicaciones, del interés de otros por hacerse con ella y del procedimiento chapucero con el que se llevó a cabo el proceso”.

En el desarrollo del proyecto “se saltó incluso la legislación urbanística, hasta el punto de que el Ayuntamiento de Villar de Cañas carece de Plan de Ordenación Territorial”, ha añadido García-Page, que ha apuntado que todas estas cuestiones, “al igual que el riesgo de que la zona registre un terremoto, están aflorando ya”.

Por ello, ha exigido a los actuales dirigentes del PP en Castilla-La Mancha “que expliquen a qué lotería se referían” la expresidenta regional María Dolores de Cospedal y el exministro de Industria, Comercio y Turismo José Manuel Soria “cuando aseguraron que Castilla-La Mancha había sido agraciada con la lotería”.

Ha considerado además que “intentar engañar y tomar el pelo a todo un pueblo es una ofensa importante”.

Terremoto en febrero de 2018

Un terremoto de 3,2 grados de magnitud en la escala de Richter se ha registrado este martes, 6 de febrero, en la localidad conquense de La Alberca de Záncara.

El lugar del epicentro está situado a poco más de 39 kilómetros de Villar de Cañas, lugar designado para albergar el proyecto del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares.

El terremoto ha tenido lugar sobre las 15:26 horas y ha llegado a tener una profundidad de 11 kilómetros, según publica la web del Instituto Geográfico Nacional.

Este seísmo llega apenas 50 días después de otro de 3,7 grados de magnitud registrado el 20 de diciembre en la localidad alcarreña de Yebra, otra de las localidades que pugnaron por hacerse con el proyecto.

Terremoto en 2017

Un terremoto  situado a menos de 24 kilómetros en línea recta de la futura ubicación del Almacén Temporal Centralizado de residuos nucleares (ATC) que se queria construir en otro municipio conquense, Villar de Cañas.

 

Fuente: COPE, 

eldiario.es

Existen retrasos e improvisación en el desmantelamiento de Garoña, según Equo

El partido ecologista Equo ha denunciado retrasos e improvisación en el proceso de desmantelamiento de la central nuclear de Garoña (Burgos) y ha criticado la ausencia de un plan de gestión y tratamiento de los residuos.

Desmantelamiento de Garoña

El coportavoz de Equo y diputado de Unidos Podemos Juantxo López de Uralde ha censurado en un comunicado la lentitud con la que se desarrolla el desmantelamiento de la planta, la improvisación en la toma de decisiones y la posible permanencia en Garoña de los residuos radiactivos durante los ocho a diez años que se alargue el proceso.

La nota recuerda que, según una comunicación oficial de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), el Almacén de Residuos ATI de Garoña ha obtenido la licencia pertinente para albergar el combustible gastado durante los años de operación de la central.

El comunicado añade que, una vez activado el ATI, las barras de combustible que actualmente continúan en la piscina de la central pasarán al almacén, que alojará el combustible en contenedores especiales a cielo abierto.

Residuos radiactivos

López de Uralde ha mostrado su preocupación por el hecho de que residuos radiactivos de elevada peligrosidad se acumulen en la planta burgalesa de forma indefinida, “con grave peligro para la salud de la población y el medio ambiente”.

“Garoña ha cesado su actividad nuclear, pero los residuos siguen y seguirán allí ni se sabe hasta cuándo, así que el riesgo continúa”, ha señalado, lo que “evidencia de nuevo el gravísimo problema de unos residuos que no sabemos qué hacer con ellos”.

Para el diputado, la falta de fondos para emprender los cierres de las nucleares es uno de los principales problemas que debe abordar el Gobierno una vez que se ha asegurado que no se alargará su vida útil.

Y ha denunciado la falta de transparencia del proceso, ya que, “además de que desconocemos qué se va a hacer con los residuos a la larga, tampoco sabemos cómo se va a pagar todo el proceso de desmantelamiento de las nucleares”.

 

Fuente: EFE

Los residuos radiactivos olvidados de la fosa atlántica

Silencio en torno a lo que esconde el fondo de la parte nororiental del océano Atlántico. A 400 kilómetros de la costa gallega y a 200 km de la de Asturias se arrojaron dentro de bidones metálicos toneladas deresiduos radiactivos solidificados con hormigón o betún. Esta basura nuclear que fue lanzada al mar de manera periódica, entre 1949 y 1982, por Bélgica, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Holanda, Suiza y Suecia. Y, en muchos casos, está olvidada a más de 4.000 metros de profundidad mientras que está sometida a la presión y a la corrosión del mar.

En un proceso oculto y lento, con el trascurso de los años las aguas quedaron afectadas por los vertidos nucleares. Desde 1977 y durante las décadas de los años 80 y 90 se llevaron a cabo inspecciones periódicas para medir los niveles de radiactividad de esta parte del océano. Sin embargo, al no haberse realizado ningún tipo de control reciente, se desconocen los niveles actuales de contaminación nuclear de estas aguas. Si los vertidos siguen alterando la biodiversidad del ecosistema marino, si puede afectar o no al ser humano. Tampoco se sabe nada sobre las circunstancias del origen del problema: No se conoce el estado actualde los bidones que contienen la basura radiactiva.

«El diseño de los paquetes para los desechos vertidos no tenían por objeto garantizar el aislamiento de los radionucleidos (o elementos radiactivos) dentro de los bidones, sino más bien asegurar que se transportaran intactos al fondo marino; posteriormente se esperaba que ocurriera un proceso de dispersión lenta en el agua circundante», explica en uno de sus informes la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), conexa a Naciones Unidas.

Se estima que hay más de 112.000 toneladas de residuos nucleares dentro de 225.586 bidones aislados, según datos publicados en 2010 en un artículo de investigación de la revista científica PLOS ONE. Todo esto que esconde las profundidades de la Fosa Atlántica ha sido clasificado por la OIEA como desechos radiactivos de «baja e intermedia actividad» procedentes de operaciones de plantas de energía nuclear, de ciclos de combustibles nucleares o de la descontaminación y desmantelamiento de plantas.

Pero esta organización descubre un dato más en su informe: «Los grandes componentes de instalaciones nucleares, como los generadores de vapor o los principales circuitos de bombas, se vertieron intactos». Así es el estado en el que se encuentran, también en el Atlántico, seis submarinos nucleares cuya recuperación ha resultado imposible, a excepción del Kursk: el Komsomolets y el K-219 soviéticos, y los estadounidenses Thresher y Scorpion permanecen en el fondo marino. El más cercano a España es el submarino nuclear K-8, localizado a 4.000 metros de profundidad tras el aparatoso incendio que provocó su hundimiento en 1970. Tras este accidente a 490 kilómetros de la costa de La Coruña, dos reactores y una cabeza nuclear quedaron sumergidos mientras que la radiación procedente estimada por la misma organización es de 9250 terabequerelios (TBq), una radiactividad 200 veces menor que la de Chernóbil si se adopta el límite inferior de liberación estimada.

Este no es el único dato sobre los niveles radiactivos de la zona. Desde 1977, los países involucrados en la eliminación de los desechos nucleares, junto con la OIEA, realizaron inspecciones periódicas sobre los vertederos de la fosa atlántica. «En general, estas prospecciones no detectaron ninguna radiactividad asociada con las operaciones de vertido en las muestras de agua, pero en la de 1992 se hallaron concentraciones elevadas de plutonio, lo que indicaba fugas en los bidones», señala la organización en su inventario de material radiactivo.

La radiación existente en la parte nororiental del océano Atlántico se estima que es de 42320,7 TBq, según la base de datos publicada por la OIEA en la que engloban únicamente los relativos a los vertidos nucleares. La contaminación de la zona podría compararse con los niveles de radiactividad que se liberaron tras laexplosión del tanque de almacenamiento de residuos de alto nivel radiactivo de Mayak, el complejo nuclear más grande del mundo, ubicado en Rusia. Según el informe de Greenpeace, en esta zona de los Montes Urales quedaron esparcidos 74.000 TBq de radiactividad, lo que comparado con los niveles registrados, en la parte nororiental del Atlántico habría más de la mitad de radiación de la que se produjo tras esta catástrofe nuclear sobre suelo ruso.

Cada uno de los ocho países vertieron diferentes cantidades de basura nuclear con una actividad nuclear diferente, por lo que los niveles de radiación que provocaron sobre las aguas fueron diferentes con independencia a las toneladas arrojadas.

Silencio y desconocimiento de las autoridades españolas

En España los residuos de baja y media actividad, también llamados de vida corta y media, son aquellos cuyos principales radionucleidos (o elementos radiactivos) tienen un «periodo de semi-desintegración inferior a 30 años», tal y como está clasificado por la Convención Conjunta sobre la Seguridad en la Gestión del Combustible Gastado y sobre Seguridad de Residuos Radiactivos. Sin embargo, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) apunta que «su radiactividad dentro de algunos cientos de años habrá decaído y podría ser comparable a los niveles de la radiactividad natural existente en la superficie de la tierra».

A pesar de ser una zona de altamar sobre la que no legisla ninguna nación, por cercanía al litoral gallego y asturiano, España debería ser el país más preocupado por la situación. Sin embargo, los organismos consultados de nivel estatal no se posicionan ni ofrecen información al respecto.

La Subdirección general de Energía nuclear del Ministerio para la Transición Ecológica señala al Consejo de Seguridad Nuclear al ser un «organismo independiente y con competencias en materia de seguridad nuclear», mientras que de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar no ofrecen respuesta. Desde Enresa (Empresa Nacional de Residuos Radiactivos), dependiente del Ministerio citado anteriormente, tampoco se pronuncian. El Instituto Español de Oceanografía (IEO), perteneciente al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, tampoco respondió las preguntas de ABC al considerar este asunto competencia del CSN. Y el Consejo de Seguridad Nuclear dice que este tema «está bajo competencia del Ministerio para la Transición Ecológica».

Aunque la Organización Internacional de Energía Atómica sea un organismo de Naciones Unidas, la potestad sobre las aguas internacionales, como las de la Fosa Atlántica, recae sobre la Organización Internacional para las Naciones Unidas (ONU): «La vigilancia sobre los vertidos no forma parte de nuestro mandato, tampoco realizamos controles relacionados con los desechos radiactivos pero podemos ayudar a los Estados Miembros por encargo», responde un portavoz de la OIEA.

Sin embargo, el Gobierno de España no cree que sea necesario controlar los vertidos nucleares de la zona aunque se desconozca el estado actual de los mismos. De esta manera quedó reflejado en una de las respuestas de la Comisión Europea ante las preguntas del eurodiputado José Blanco referentes a los vertidos nucleares de la fosa atlántica: «Las autoridades españolas no han planteado a la Comisión la necesidad de tales estudios».

El vacío legislativo de las aguas internacionales

Que no hubiera ningún tipo de legislación internacional común sobre las aguas internacionales hasta el Convenio de Londres de 1993 explica la libertad con la que ciertos países actuaron en altamar, contaminando con desechos u otros materiales radiactivos. «Venimos de una cultura en la que hasta hace bien poco se pensaba que el mar era inmenso, que todo lo depuraba y podía absorber», explica Eneko Aierbe Sarasola, coordinador del Área Marina de Ecologistas en Acción. «Pensábamos que nosotros éramos muy pequeños y no le podíamos hacer nada al océano, pero las investigaciones han demostrado que esto no es así».

El mes que viene la situación puede empezar a cambiar. En septiembre se inicia la primera ronda de negociaciones para la creación de la Constitución de los Océanos. «El hecho de que Naciones Unidas esté intentando proteger las aguas internacionales de todos los océanos es un indicador de que cada vez miramos más al mar», afirma Pilar Marcos, coordinadora del Área de Biodiversidad de Greenpeace España. High Seas Alliance, una asociación compuesta por más de 37 organizaciones no gubernamentales, explica en un comunicado que, de aprobarse este tratado multilateral, las aguas internacionales quedarían legalmente protegidas y las actividades sobre las mismas reguladas. Se desarrollará en cuatro sesiones y su finalización tendrá lugar en la primera mitad del año 2020. Hasta entonces solo queda esperar.

Fuente: ABC