Todos los partidos salvo PP y Foro Asturias piden derogar el ‘impuesto al sol’

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La oposición al completo ha firmado hoy una proposición de ley que se ha registrado en el Congreso para favorecer el autoconsumo energético y eliminar así el conocido como ‘impuesto al sol’

Todos los partidos políticos de la oposición al Gobierno se han unido esta mañana para presentar una iniciativa parlamentaria con un objetivo clave: la creación de una nueva ley que fomente el autoconsumo eléctrico sin ningún tipo de cargo. Es decir, eliminar el denominado ‘impuesto al sol’.

La oposición (casi) al completo (a excepción de Foro Asturias) ha firmado hoy una proposición de ley que se ha registrado en el Congreso para favorecer el consumo energético compartido y colectivo, modificar el actual régimen sancionador. Los representantes del PSOE, Unidos Podemos, Ciudadanos, ERC, PDeCAT y Compromís han presentado esta iniciativa en nombre de todos los grupos parlamentarios de la oposición al Gobierno y han confiado en que “pronto” exista una nueva norma legal.

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El diputado de ERC Joan Capdevila (i), el diputado de PDeCAT Ferran Bel (3i), el diputado de En Comú Podem Josep Vendrell (4i), el director general de la Unión Española Foltovoltaica (UNEF), José Donoso (c), el vicepresidente de la Fundación Renovables y miembro de la Plataforma para un Nuevo Modelo Energético, Jorge Morales de Labra (4d); la diputada de Ciudadanos Melissa Rodríguez (2d) y el diputado socialista Miguel Ángel Heredia (d), entre otros, durante la presentación hoy de una iniciativa parlamentaria que suponga la creación de una nueva ley que fomente el autoconsumo eléctrico sin ningún tipo de cargo. (EFE)

Los grupos políticos han exigido que el Gobierno no vete esta proposición de ley y han advertido de que esta mayoría podría levantar dicho veto. La petición de la nueva norma legal ha sido apoyada por organizaciones sociales, y el director general de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), José Donoso, ha puntualizado que el autoconsumo eléctrico no supondría un coste presupuestario, ya que al favorecerse las inversiones y eliminarse las barreras, se generaría un IVA que sería superior al que se dejaría de ingresar por el recibo de la luz.

Además, ha explicado que el escenario máximo de autoconsumo podría llegar a los 400 megavatios, lo que supondría una alteración de tan solo 12 millones de euros, que en realidad sería “neutral” al bajarse el precio de la electricidad en el mercado mayorista (‘pool’).

Ahorrar en la factura de la luz

En el mismo sentido, el vicepresidente de la Fundación Renovables y miembro de la Plataforma para un Nuevo Modelo Energético, Jorge Morales de Labra, ha afirmado que el autoconsumo eléctrico supone “ahorrar en la factura de la luz y hacerlo sin ningún tipo de subvención”, y ha incidido en que habría menos exposición a las variaciones de los precios de los combustibles. Morales ha señalado que esta nueva norma contempla una simplificación de la energía sobrante que posteriormente se inyecta a la red.

La energía autoconsumida estará exenta de todo tipo de cargos y peajes, y los excedentes de las instalaciones de generación asociadas al autoconsumo estarán sometidos al mismo tratamiento que la energía producida por el resto de las instalaciones de producción, al igual que los déficits de energía que los autoconsumidores adquieran a través de la red de transporte o distribución estarán sometidos al mismo tratamiento que los del resto de consumidores.

Podrían desarrollarse mecanismos de compensación simplificada entre déficits de los autoconsumidores y excedentes de sus instalaciones de producción asociadas, que en todo caso estarán limitados a potencias no superiores a 100 kW. En cuanto al régimen sancionador, pide que la infracción por autoconsumo sea como máximo el 10% de la facturación anual por consumo de energía eléctrica.

La portavoz de Energía del grupo parlamentario socialista, Pilar Lucio, ha valorado que la mayoría parlamentaria pueda aprobar una nueva normativa que elimine el impuesto al sol, que es “injusto”, mientras que el diputado de En Comú Podem Josep Vendrell ha criticado que el ministro de Energía, Álvaro Nadal, señale que implica costes y una menor recaudación por IVA.

Es absolutamente impresentable este argumento“, ha dicho, al tiempo que la diputada de Ciudadanos Melissa Rodríguez también ha criticado que al Ejecutivo no le preocupe bajar el precio de la luz sino estos ingresos impositivos. “Apostamos por un modelo con autoconsumo como otros modelos europeos y el Gobierno quiere ponerse una venda ante una realidad que llegará a regularse en España”, ha insistido.

Rodríguez ha reiterado que existe una capacidad para generar infraestructura suficiente para asumir el autoconsumo colectivo descentralizado y ha pedido al Ejecutivo “no poner vallas al campo”. El diputado de PDeCAT Ferran Bel ha recordado que en Cataluña las instalaciones de autoconsumo se han paralizado, no solo por los costes asociados sino por el mensaje que se transmitía a los usuarios, y ha reafirmado la voluntad parlamentaria de promocionarlo.

También, el diputado de ERC Joan Capdevila ha señalado que hoy se inicia el camino para hacer justicia a las pequeñas empresas y a las familias que apostaron por la energía fotovoltaica, y desde Compromís se ha mandado un mensaje a los “miles de arruinados por la estafa” de este tipo de energía, ya que “recuperarán sus derechos”.

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Fuente: elconfidencial.com

España en coma: El Gobierno vetará cualquier medida que BAJE el precio de la luz porque recaudaría menos impuestos.

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“¿Alguien se imagina a un Gobierno criticando la bajada del precio del petróleo porque cobrará menos impuestos?”

Tal y como dice el titular, el gobierno del Partido Popular no permitirá el autoconsumo, e incluso subirá el precio de la electricidad para recaudar mas impuestos. Así como suena.

El Gobierno de Mariano Rajoy antepone los ingresos del Estado a que baje el precio de la luz. Es por ello que vetará cualquier medida que haga bajar el precio de la electricidad o fomente el ahorro de energía eléctrica.

Según el informe de la Secretaría de Estado de Energía (firmado por Alberto Nadal, ahora secretario de Presupuestos, el pasado 13 de octubre) sobre la Proposición de Ley 122-17 CPL 2360 sobre medidas urgentes de fomento del autoconsumo eléctrico del grupo parlamentario de Ciudadanos al que ha tenido acceso El Periódico de la Energía, el Gobierno vetará cualquier medida que haga bajar el precio de la luz o fomente el ahorro de energía eléctrica porque “tendría un impacto presupuestario por una menor recaudación tributaria (menor recaudación del impuesto sobre el valor añadido (IVA), impuesto especial de electricidad e impuesto sobre el valor de la producción de energía eléctrica)”.

Dicho informe asegura que el autoconsumo eléctrico tendría un impacto negativo en las cuentas del Estado. Según la SSE, habría un “impacto asociado por menor demanda y por tanto menor precio en el pool eléctrico”, entre otros.

“Es increíble, nunca he visto nada igual procedente de un Gobierno”, afirma Jorge Morales de Labra, vicepresidente de la Fundación Renovables. “Penaliza tanto el ahorro directo como el inducido”, afirma Morales. “Lo que nos está diciendo el Gobierno es que no va a aprobar ninguna medida que haga bajar el precio de la luz porque recaudaría menos. Es una salvajada”.

Según las cuentas del Gobierno, “se estima que el 2% del consumo eléctrico se produce con autoconsumo (cifra tomada de las apreciaciones del sector)”, dice. Una cifra que estima, que el Gobierno es incapaz de sacarla de un informe económico, y encima la achaca a terceros, en este caso al sector.

El 2% del consumo eléctrico español serían cerca de 5.000 GWh anuales, teniendo en cuenta los datos de REE de 2016 cuando se consumieron un total de 249.499 GWh en todo el ejercicio.

En la actualidad, toda la fotovoltaica, que tiene una potencia instalada de 4,5 GW, genera un total de 8.000 GWh si se tiene en cuenta la Península y Baleares. Si el autoconsumo genera 5.000 GWh y en su mayoría es fotovoltaico, tendría que haber instalados unos 2.800 GW de autoconsumo en España.

Según el registro de autoconsumo eléctrico del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, hay inscritos 560,2 MW de potencia eléctrica a través de instalaciones de autoconsumo, la gran mayoría de tipo 2.

Por lo que estas cifras estimadas por el Gobierno son totalmente engañosas, por no decir que son mentira.

Según el cálculo del Gobierno, el impacto sobre los presupuestos generales sería de unos 235 millones de euros procedente de:

1.- Impacto directo menor recaudación en el pool eléctrico:

El valor económico del pool son unos 11.000 Millones de euros (M€) anuales .
El 2% del consumo suponen 220 M€ que no se negociarían en el mercado. De los que se perderían los correspondientes impuestos:

– Impuesto de generación (7%): 15 M€
– Impuesto especial de electricidad (5,11%): 11 M€
– IVA (21%): 48 M€
– Total impacto directo menor recaudación en el pool: 74 M€

2.- Impacto asociado por menor demanda y por tanto menor precio en el pool eléctrico:

Se estima que retirar el 2% de la generación del pool equivale a 1€/MWh de reducción de precio (tomando como referencia lo que ha supuesto el incremento de la interconexión con Francia).

1€/MWh supone el 2% del precio del pool es decir otros 220 M€ (valor similar al impacto directo anterior) cuyos impuestos asociados serían otros 74 M€ de menor recaudación.

3.- Impacto asociado a la menor recaudación de peajes

Si el 2% dejara de recaudarse supondría 50 M€ menos de peajes. Que supondrían a su vez menos impuestos recaudados de 14 M€.

En total 162 M€ (asociados a impuestos en pool y peajes) más los impuestos no recaudados por el balance neto, que ascenderían a otros 73 M€ y que son difícilmente cuantificables, pudiendo ser incluso superiores, advierte el Gobierno. Así salen los 235 millones, y es por ello que el Gobierno hace este informe desfavorable sobre la proposición no de Ley de Ciudadanos.

Datos falsos

Según Frederic Andreu Casademont, de Solar Tradex, las cifras del Gobierno son totalmente engañosas porque el autoconsumo en España no genera el 2% de la electricidad consumida durante el año. “Partiendo de la primera premisa, no se puede aceptar este informe como válido”, asegura el experto en autoconsumo.

Casademont además entiende que existe una grave contradicción del Gobierno con este informe respecto a la política de eficiencia energética que se quiere propulsar desde la Administración. “El ministro dijo hace unos días que la energía más barata es la que no se consume, pues en este informe dice todo lo contrario”.

Más ingresos 

Desde el punto de vista tributario, el informe también resulta engañoso. Según Morales de Labra el Gobierno no tiene en cuenta los beneficios fiscales del autoconsumo. Sin ir más lejos, “el IVA que obtendrían las arcas del Estado por la simple puesta en marcha de casi 3 GW de fotovoltaica”.

Haciendo unas cuentas a bote pronto, Morales asegura que unos 3 GW de fotovoltaica supondrían unos 3.000 millones de euros por lo que el Estado obtendría el 21% de IVA que resultaría unos 630 millones de euros para las Arcas, “mucho más dinero que el impacto negativo que dice el Gobierno”.

En palabras parecidas se muestra también Daniel Pérez, socio del bufete Holtrop. “El informe del Gobierno, que no cita fuentes, tiene en cuenta solo una cara de la moneda como es la supuesta reducción de ingresos, y no la otra, que el el incremento de los ingresos fiscales que genera el autoconsumo (venta de instalaciones, IRPF de trabajadores, etc). Por no hablar del incremento de las rentas disponibles que tendrían los consumidores si se abaratara la electricidad”, afirma el abogado.

“¿Alguien se imagina a un Gobierno criticando la bajada del precio del petróleo porque cobrará menos impuestos?”, se pregunta Daniel Pérez. “A que no”, apostilla.

Asimismo, José Álvarez, de Goiener, afirma que el informe afirma que reducir la demanda es un problema. Algo inaudito para él ya que “las medidas de eficiencia energética tiene un impacto mayor en positivo”.

“Solo un ejemplo. ¿Cuánto se ahorrarían todas las administraciones si se implantara el autoconsumo eléctrico en los edificios públicos? Eso repercutiría luego en todos los ciudadanos”, afirma.

Álvarez explica a este diario que las medidas de eficiencia energética tienen una gran repercusión sobre las empresas y la competitividad de las mismas. “Se general más valor”.

Réplica de partidos

Según ha podido saber este diario, Ciudadanos y el resto partidos que apoyan esta proposición de Ley sobre fomento de autoconsumo, ya están trabajando en un contrainforme que eche para atrás estas cuentas del Gobierno.

Concretamente, el diputado de En Comú Podem, Josep Vendrell está realizando un informe en el que eche para atrás las tesis del Gobierno sobre la recaudación de impuestos de una medida como el autoconsumo.

Fuente: elperiodicodelaenergia.com

 

El Gobierno de Rajoy-Nadal no quiere que baje la luz

Por increíble que parezca, lo ha puesto por escrito. El impacto presupuestario de una menor recaudación tributaria —mayoritariamente relativa al IVA— es razón suficiente para que el Gobierno haya vetado un proyecto de ley impulsado por el Congreso de los Diputados.

El fondo, cómo no, es del famoso autoconsumo. Ese “atentado” que algunos “desalmados” pretenden perpetrar contra el sistema eléctrico español poniéndose unos paneles en el tejado para ahorrar unos euros en su factura de la luz a la vez que —qué cosas— contribuyen a ser más sostenibles con su deteriorado entorno. Luego nos quejaremos de que nos prohíban circular en coche por las ciudades…

Lo más grave es que en este caso, por mucha obsesión que tenga el Gobierno con el autoconsumo, el contexto es irrelevante. El argumento no es, como en otras ocasiones, que al dejar de pagar una parte de su factura los “desalmados” impongan al resto mayores cargos (lo de que las eléctricas ingresen menos por vender menos no se contempla). Es que la rebaja en la factura implica una menor recaudación de impuestos. Principalmente el omnipresente IVA y el impuesto especial de electricidad.

En un informe sin precedentes, en el que ni siquiera se tiene en cuenta el IVA que sí se ingresaría por la venta e instalación de los paneles (varias veces superior, por cierto, al que se dejaría de ingresar por los ahorros anuales en la factura de la luz), la demencia abarca no sólo el ahorro directo sino también el inducido. Efectivamente, el Gobierno reconoce que quien se pone un panel solar, al reducir la demanda que deben atender las eléctricas, contribuye a reducir la factura de la luz de sus vecinos. Y eso es intolerable, pues de ser así ellos también pagarían menos IVA.

Con el mismo argumento el Gobierno podría hacer uso de su facultad constitucional para -atención- vetar cualquier ley que pretendiera aprobar el Parlamento siempre que supusiera un ahorro en la factura de la luz.

Quizás entonces, al contrario de lo que nos dicen públicamente, nuestros responsables políticos celebren que el mercado eléctrico esté marcando estos días precios máximos de tres años. ¡Qué despropósito!

En un país con una altísima dependencia energética del exterior, que sufre descarnadamente cada vez que se dispara el precio del petróleo (ya lo estamos empezando a notar otra vez), reducir las facturas energéticas utilizando para ello fuentes renovables debería ser objetivo prioritario de cualquier gobierno, con independencia de su orientación política. Mucho más cuando quien está dispuesto a hacerlo no pide subvención ni apoyo alguno.

Es claro que nuestra Constitución requiere una reforma. Esa que evite que un Gobierno en minoría pueda ningunear al Parlamento con argumentos falaces y que, sobre todo, impida que se legisle en contra del interés general.

Fuente: 20 minutos

La persecución del Gobierno a la energía solar es ya obsesiva

En España se lleva “el modelo sandía”. Me refiero a que la defensa de las energías renovables se identifica con la política de izquierdas. No hace falta más que darse una vuelta por Bruselas para darse cuenta de que somos un caso verdaderamente atípico en nuestro entorno, en el que gobiernos de todos los colores defienden una transición energética hacia las renovables. Como para no hacerlo sabiendo que en unos pocos años han logrado ser competitivas con las fuentes tradicionales sin necesidad de poner encima de la mesa el torrente de impactos económicos indirectos, sociales y medioambientales que son capaces de proporcionar.

Aquí la gente identifica renovables con José Luis Rodríguez Zapatero, ignorando con frecuencia que el decreto que propició su mayor auge en España fue aprobado en 2004, en el último Consejo de Ministros presidido por José María Aznar.

En este contexto, el actual gobierno del Partido Popular ha demonizado a las renovables: nada más llegar al poder instauró una moratoria a las nuevas instalaciones –moratoria que, a pesar de que en su momento se vendió como provisional, persiste 40 meses después–, luego aniquiló la seguridad jurídica con sucesivos recortes retroactivos a inversiones ya realizadas y, a pesar de tener obligación legal de haberlo hecho en 2012, dejó hasta el verano de 2013 su propuesta de regulación del autoabastecimiento de energía eléctrica (el denominado autoconsumo).

Aquella propuesta fue duramente criticada (incluso por la propia Comisión Nacional de Energía), principalmente por incluir el denominado “peaje de respaldo”, en la calle conocido sencillamente como impuesto al sol, que no era nada barato: suponía cerca de la mitad de lo que se pagaba por cada kWh que se compraba a la red. Se argumentaba que, aunque uno estuviera consumiendo energía de su propia placa fotovoltaica en el tejado, tenía que pagar “al sistema” porque éste le hacía de respaldo –estaba ahí para cuando se fuera el sol–.

El peregrino argumento no aguantaba comparaciones con ningún otro sector económico: los bares también estaban ahí para cuando se acabara el café en casa o la frutería para cuando lo hicieran los tomates de la huerta doméstica… Ni siquiera dentro del propio sector eléctrico: ¿Cómo se explicaba que una familia que hubiera ahorrado energía comprando un frigorífico más eficiente fuera a pagar menos que la que lo hubiera hecho instalándose una placa fotovoltaica?

Daba igual. El impuesto al sol sumado a las trabas administrativas que también se incrementaban hacían completamente inviable el autoabastecimiento de energía a pesar de que, en puridad, este ya resultaba mucho más barato que comprar energía de la red sin necesidad de subvención ni apoyo alguno.

Así las cosas, han pasado casi dos años sin novedad por parte del gobierno. Tiempo suficiente para que la mera amenaza del impuesto al sol disuadiera a muchos consumidores de instalarse sus placas fotovoltaicas.

Y en esto que, el pasado mes de junio, un viernes a medio día, en pleno puente del Corpus en Madrid y final de “Champions”, entre otras, el Ministerio de Energía libera para información pública en su página web la nueva propuesta del Gobierno sobre el autoconsumo.

A primera vista parece que el Gobierno ha claudicado, dado que ya no se incluye el peaje de respaldo… Pero nada más lejos de la realidad. Se trata simplemente de un cambio terminológico: se ha sustituido éste por los cargos asociados a los costes del sistema eléctrico y, atención, por un nuevo cargo “por otros servicios” definido como “el pago a realizar por la función de respaldo que el conjunto del sistema eléctrico realiza para posibilitar la aplicación del autoconsumo”. Erre que erre…

Eso sí, apuesto que el gobierno no tardará en vendernos que ha eliminado la imputación del “coste de las redes eléctricas” a la energía que no pasa por éstas por ser consumida en el interior de la vivienda. Con independencia de que esta afirmación por sí misma debería ser considerada como insultante para nuestra inteligencia, resulta especialmente llamativa en una factura de la luz caracterizada por su falta de transparencia y en la que jamás se ha explicitado cómo se reparten los costes del sector eléctrico entre los diferentes consumidores.

Que los domésticos paguemos más por las redes que los industriales no ha estado, hasta la fecha, objetivamente justificado, tampoco que el precio del término fijo se haya duplicado en los últimos dos años a costa de una ligera rebaja de la parte variable, la que sí depende del consumo. Ahora nos dicen que el impuesto al sol supondrá “solo” el 38% de lo que ya nos cuesta comprar energía a la red y nos lo justifican con conceptos difícilmente comprensibles para la inmensa mayoría de los ciudadanos cuya cuantificación, por supuesto, alcanza la categoría de acto de fe.

Pero no acaba ahí la cosa: la nueva propuesta cierra la puerta a todos los vericuetos que diferentes comunidades autónomas –algunas, como Baleares, gobernadas hasta ahora por el Partido Popular– habían encontrado para esquivar la aplicación del impuesto al sol a las instalaciones denominadas “de inyección cero”, esto es, las que están diseñadas para que nunca puedan verter energía a la red por mucho que la producción supere al consumo de la vivienda. Quizás no sea casual que en el plazo de 15 días que otorgó el Gobierno para formular comentarios a la propuesta los nuevos parlamentos autonómicos no estuvieran constituidos.

Trabas administrativas

Las trabas administrativas, por descontado, se incrementan: altas en registros, formalismos de comunicación a la compañía eléctrica, proyectos de ingeniería, exigencia de dos contadores independientes… Y ni se le ocurra saltárselas porque se explicita claramente que en ese caso se expone a una sanción de hasta ¡60 millones de euros! (recuerdo aquí que abandonar en la vía pública un residuo radiactivo está castigado con un máximo de 30 millones).

Alguien muy empeñado en utilizar la energía del sol en lugar de comprar gas de Argelia, ¡qué cosas!, podría pensar que los costes administrativos se diluirán si aumenta el tamaño de la instalación: en lugar de ponerme una placa que da para poco más que el consumo del frigorífico, me pongo diez y cubro la totalidad de la electricidad que demando. Tampoco: si haces eso, tendrás excedentes en las horas centrales del día (y déficits por la noche). Y, salvo que te des de alta como empresario y lleves declaraciones de IVA, ofertes al mercado eléctrico como si tuvieses una central nuclear en casa y demás desmanes, no se te pagará ni un céntimo por la energía excedentaria.

Pues entonces, me pongo una batería para almacenar los excedentes diurnos y consumir de ésta por las noches. Al fin y al cabo, estamos en plena revolución del sector y los precios están bajando drásticamente. El Gobierno también ha pensado en ello y, de hacerlo, propone imponer un cargo adicional que, en lugar de depender del consumo, lo haga del tamaño de la instalación solar.

Bueno, al menos nos quedarán las islas. Es conocido que el coste de generación eléctrica allí es varias veces superior al de la península y que, para que la tarifa eléctrica sea igual en todo el territorio nacional, los 1.800 millones de euros de sobrecoste se reparten entre todos los consumidores. No cabe pensar que un Gobierno limite la instalación de renovables sin apoyo alguno cuando, además de salirle las cuentas al consumidor, se desencadena un importante ahorro a todos los españoles.

Pues tampoco: se exime del impuesto al sol a las instalaciones en Canarias, Ceuta, Melilla, Ibiza y Formentera hasta el año 2020. Parece ignorar el Gobierno que se trata de inversiones a largo plazo, que solo se recuperan en un mínimo de ocho años pero que, eso sí, tienen una vida útil de más de 30, por lo que resultan rentables. Sin duda, la exención durante no más de cuatro años resulta insuficiente para animar a la inversión. Más cuando hay una incertidumbre monumental sobre el importe del impuesto de respaldo pasado el periodo de gracia.

La única salida que han dejado es, infortunadamente, la desconexión total. Auguro que algunos pioneros se acogerán a ella y forzarán una racionalización del sistema.

En conclusión, la obsesión del Gobierno contra la energía solar es tan preocupante como que en resto del mundo ésta esté avanzando a ritmos insospechados hace tan solo un par de años. Quizás es que en Alemania, en Reino Unido, en Francia, en Nueva Zelanda, en Estados Unidos, en Chile, en Japón… hay más sol que en España. O más luces.

Fuente: diario.es