Endesa: “Garoña está en perfecto estado de revista”

José Bogas, el consejero delegado de Endesa, ha transmitido “tranquilidad” ante la situación de la central nuclear.

Silencio total sobre los incidentes en Garoña.

Bogas, ha destacado que la central nuclear de Garoña está “en perfecto estado de revista” y que “podría seguir adelante” desde el punto de vista del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

José Bogas, consejero delegado de ENDESA , tras varios vertidos radioactivos en Garoña

Así lo ha señalado durante su conferencia en el seminario ‘La cuarta revolución. ¿Cómo afecta la agenda digital a la economía y a la industria?’ organizado en la Universidad Menéndez Pelayo (UIMP) por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), en la que ha transmitido “tranquilidad” ante la situación de la central.

“Nosotros no hemos cambiado de punto de vista, creemos que las cosas hay que hacerlas de forma ordenada”, ha señalado Bogas. “Decía el ministro que la política energética del país no podía supeditarse solo a decisiones económicas y yo estoy de acuerdo con él”, ha añadido.

En este sentido, ha apuntado que debería alcanzarse un consenso sobre cómo hacer las cosas y dejar manifestarse al Gobierno en “un tema tan importante como este”.

A pesar de que Bogas ha hecho hincapié en que la planta de Garoña está en perfecto estado de funcionamiento, reconoce que abrirla o cerrarla “no influye ni cambia absolutamente nada”, porque solo supone “450 megavatios nada más”. En esta línea, ha afirmado que si la vida útil de las nucleares finalizase a los 40 años “hoy habría un déficit”, lo que no sucedería si cerrasen a los 50.

Respecto al debate sobre la rentabilidad de la actividad nuclear, el consejero delegado de Endesa ha señalado que para cumplir con los objetivos de renovables de la UE con vista a 2030 es necesario incrementar en 30.000 megavatios.

“Si en esa transición eliminas las nucleares, eliminas 7.000 megavatios”, ha apuntado, para justificar que no es viable sustituirlos por ciclos combinados, que no permitirían cumplir con el objetivo de emisiones cero, ni por energía renovable, que sería “físicamente imposible”. “Nuestra opinión, por tanto, es que son necesarias las nucleares”, añadió.

Fuente: expansion.es

 

 

Garoña: ejemplo de mala praxis y desinformación

Garoña tras el aval del CSN: repuestos caducados, bidones radiactivos corroídos y una denuncia anónima.

Dos días después del visto bueno del regulador nuclear a la prórroga de la planta, la inspección del organismo recibió una denuncia sobre las condiciones laborales en un almacén de residuos radioactivos.

Ese depósito custodia 2.800 bidones radiactivos que es necesario reprocesar y algunos “han perdido la integridad y el residuo se encuentra disperso por el interior del silo”, según el CSN

Tras quejas del personal por la exposición a la radiación al sacar esos contenedores, uno de ellos se rompió y desparramó parte de su contenido por el suelo de la central

Repuestos caducados desde hace tres años; un empleado de la brigada contra incendios que dice que en la zona de Protección Radiológica no se oye la megafonía; una denuncia sobre las condiciones de trabajo en un almacén que custodia bidones radiactivos corroídos; quejas del personal durante el reprocesamiento de esos bidones, uno de los cuales cae desde una altura de tres metros y desparrama parte del contenido por el suelo…

Son episodios ocurridos en la central nuclear de Santa María Garoña (Burgos) tras el visto bueno que, contra sus propias directrices previas, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) otorgó en febrero a la prórroga de la licencia de la planta, la más antigua de España y parada por decisión de sus propietarias, Endesa e Iberdrola, desde finales de 2012.

El último acta de inspección trimestral del CSN señala que en el primer trimestre no hubo “sucesos notificables” en Garoña y “en todo momento” se cumplieron sus Especificaciones Técnicas de Funcionamiento y los requisitos para su situación actual de parada. Pero recoge varias “desviaciones”, casi todas relacionadas con el Almacén Transitorio de Residuos y Bidones (ATR) de Garoña.

El último suceso conocido

El 24 de marzo a las 10.15 horas se produjo un “incidente radiológico” con un bidón con agua radiactiva, “sin tapa y al que se le coloca un cierre provisional de aluminio”, extraído de ese almacén. Como informó Europa Press, pendía de una grúa cuando cayó al suelo accidentalmente desde una altura de tres metros. Se vertieron unos tres litros de desechos, según el titular de la instalación, que “inmediatamente” cubrió con plástico la zona del derrame e instaló un recinto cerrado con plásticos para recuperar el vertido en su interior, cosa que ocurrió a las 18.30 horas de ese día. Los operarios retiraron unos 2 o 3 centímetros del asfalto afectado.

Según el CSN, de acuerdo con la normativa vigente, el suceso, comunicado con “retraso” a la sala de control, no fue “notificable” porque se produjo en una zona clasificada radiológicamente cuyos límites de dosis están establecidos y estos no se superaron. Nuclenor, la sociedad que tiene la titularidad de Garoña,  subrayó el miércoles que el incidente no tuvo “ninguna incidencia en el exterior de dicha área” y “en ningún momento ha supuesto un riesgo para las personas ni el medio ambiente”.

El incidente del bidón culminó una cadena de hechos que arranca el 10 de febrero. Dos días después del dictamen favorable del CSN, se registra una “denuncia anónima” y confidencial de personal de la planta relativa a “condiciones laborales en los trabajos del ATR”, el almacén que custodiaba el bidón siniestrado. Ese día, Nuclenor “decidió incluir los trabajos del ATR dentro de la planificación general de la planta, generándose un plan de trabajos específico, sujeto a gran variabilidad debido a la gran cantidad de imprevistos que van surgiendo”.

Fuentes de Nuclenor, que aseguran que “en ningún caso estamos hablando de combustible gastado, ni de componentes del reactor o de la piscina”, explican que el ATR “es una instalación clasificada como zona controlada, con control de accesos, lectores dosimétricos y un pórtico a la salida para impedir la salida de contaminación. Está diseñado para la manipulación de este material y para las contingencias que su manejo pueda generar. En su interior se almacenan residuos de baja y media actividad debidamente acondicionados (ropas de trabajo, equipos obsoletos, etc…) en su mayoría en el interior de bidones si la capacidad lo permite”.

Respecto a la denuncia, señalan que “en el hallazgo incluido en este sistema interno de comunicación se hacía referencia a la posibilidad de sustitución de una herramienta que se empleaba para mover los bidones, una pértiga. Como consecuencia del hallazgo, la empresa ha instalado un brazo hidráulico y ha implantado mejoras organizativas adicionales en los trabajos de procesado”.

El ATR consiste en una serie de silos o celdas cubiertas con 2.396 bidones de concentrados radiactivos y otros 414 de barros y lodos inmovilizados con microcel (una espuma de celulosa microcristalina) y yeso. Este tratamiento dejó de emplearse en 1982. Se constató, según el CSN, que su comportamiento en condiciones de humedad “era deficiente” y no cumplía “los requisitos de aceptación por parte de Enresa”, la empresa pública que gestiona los residuos radiactivos en España.

Garoña tiene pendiente extraer esos bidones para enviarlos al almacén de residuos de media y baja actividad de Enresa en El Cabril (Córdoba) desde hace, al menos, siete años, tal y como refleja un acta de marzo de 2010. Su actividad radiológica “se debe fundamentalmente a Co-60 [Cobalto 60] y CS-137” [Cesio 137], altamente radiactivos. El acta que ha publicado ahora el CSN recoge que, durante los trabajos de reacondicionamiento, se detectó que “algunos silos contienen bidones que han perdido la integridad y el residuo se encuentra disperso por el interior del silo”.

“Se estaba procesando la celda O, con unos bidones en estado de conservación muy irregular” y con el material radiactivo “contenido en una bolsa de plástico”. “En numerosos casos esta bolsa no estaba cerrada en su parte superior, de modo que el residuo entraba en contacto con la tapa metálica del bidón y la corroía totalmente”. Cada bidón tiene 220 litros de capacidad.

“El residuo, una vez en contacto con la atmósfera, aumentaba de volumen y rebosaba, afectando entonces a las paredes laterales del bidón”, señala el acta. Hay “casos en los que la tapa ha desaparecido”, como el del bidón que se cayó el 24 de marzo: el aro metálico que sujetaba el cierre provisional de aluminio que se le colocó se rompió.

Durante los trabajos en la celda O, el mal estado de los bidones impidió utilizar el método normal de extracción, con una pinza suspendida de un puente grúa. “A medida que fue avanzando la extracción en el silo y empezaron a aparecer bidones con un alto grado de deterioro fue precisa la entrada de operarios a la casamata del ATR”, un compartimento estanco para proteger al personal de la radiación.

“Quejas del personal”

Equipados con protección respiratoria y vestimenta especial, los operarios se introdujeron en la casamata “para desde sus laterales y empleando pértigas metálicas, empujar los bidones para que adoptasen una postura que los hiciese susceptibles de ser sujetados por la pinza” de la grúa. “A medida que se iban extrayendo bidones, los que se sacaban eran progresivamente en peor estado, precisando de entradas a la casamata cada vez más frecuentes y prolongadas, lo que motivó las quejas del personal”, recoge el acta, que no precisa la fecha de este episodio.

El documento dice que, según el servicio de Protección Radiológica, “no se ha producido un aumento en los rechazos en el pórtico de vigilancia de contaminación en el punto de acceso a zonas exteriores que pudiese ser achacable a los trabajos de extracción de bidones”.

La dosis más elevada, en personal encargado de movimiento de bultos y limpieza del ATR, fue de 562 microsieverts en 153,28 horas. El físico nuclear Francisco Castejón, de Ecologistas en Acción, recuerda que supone el 10% de la dosis anual que puede recibir un trabajador de una central nuclear. En su opinión, el estado de esos bidones refleja la “dejadez generalizada” de los dueños de Garoña en el mantenimiento de la central.

Otra de las “desviaciones” que recoge el acta se detectó el 22 de marzo. “Se reparó en que todos los repuestos a instalar” de las correas de un extractor “presentaban fechas de caducidad sobrepasadas”. Una de ellas caducaba en noviembre de 2013. “Los operarios no concedían importancia a dicha circunstancia”, relata el documento. Ese día, también se celebró un simulacro de incendios no programado. Un miembro de la Brigada de Primera Intervención se presentó indebidamente equipado. “En su descargo afirmó que en la zona de PR [Protección Radiológica] la megafonía no se escuchaba con claridad”, dice el inspector.

Fuentes de Nuclenor subrayan que desde la puesta en marcha del sistema de alertas por colores del CSN en 2007, el organismo “no ha clasificado ningún hallazgo derivado de estas inspecciones mayor que verde, es decir, todos ellos han tenido un impacto mínimo en la seguridad de la central y la protección radiológica”.

Este acta es la primera que se publica desde que el 8 de febrero el pleno del CSN avaló la reapertura de Garoña pese a tener pendientes desde hace años unos 200 millones de euros de inversiones. Una de sus propietarias, Iberdrola, no quiere realizarlas. Dice que los impuestos del Gobierno a la generación nuclear llevan a estas plantas a pérdidas. La decisión definitiva del Ejecutivo sobre la renovación de la licencia de Garoña llegará previsiblemente este verano. Posiblemente, en agosto.

Dos años más para decidir, o el cuento de nunca acabar.

Antes, el 8 de junio, los dueños de la central de Almaraz (encabezados por Iberdrola) debían activar el proceso de renovación de la licencia de esta planta más allá de los 40 años y en julio le tocaba a Vandellós (Endesa). Pero ya no hay prisa: el Gobierno ha cedido a la presión de las eléctricas y les dará dos años para decidir sobre la renovación, según avanzaron el viernes El Independiente y El Economista.

Fuente:  eldiario.es

Vertido de líquido radioactivo en Garoña, retiran parte del suelo donde cayó

El incidente se produjo hace 2 meses, el 24 de marzo de 2017.

El acta trimestral del Consejo de Seguridad Nuclear certifica un “suceso no notificable” en Garoña tras la caída de un bidón y el vertido de tres litros de material radioactivo

El derrame se produjo en una zona controlada y se limpió ese mismo día

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha certificado un “suceso no notificable” registrado el pasado 24 de marzo en la central nuclear de Santa María de Garoña motivado por la caída de un bidón y el vertido de unos tres litros de material radioactivo al suelo. Según expone el acta trimestral de la inspección de la planta nuclear del Valle de Tobalina, el suceso tuvo lugar en torno a las 10:15 horas de la mañana, al caer un contenedor que había sido extraído del Almacén Temporal de Residuos (ATR) y estaba siendo transportado en una grúa.

El inspector del CSN constató la inexistencia de un protocolo de actuación ante sucesos como este

El contenedor, según relata el técnico que firma el acta, transportaba en su interior un bidón que se había extraído sin tapa y al que se le había puesto un cierre provisional de aluminio. En un momento dado, relata el informe, “se rompió el arco metálico que sujeta la tapa al contenedor y este cayó al suelo desde una altura de 3 metros, quedando la tapa del contenedor suspendida de la pinza”. Al impactar contra el suelo, el contenedor volcó y la tapa de aluminio del bidón cedió, desparramando parte del contenido, que el titular de la planta estimó en “unos tres litros”.

Como consecuencia del suceso, los técnicos de la planta se vieron obligados a tapar toda la zona con plásticos y adaptar un espacio de trabajo en condiciones de seguridad para poder limpiar el vertido. Según explica el informe, los trabajos finalizaron a las 18:30 horas de ese mismo día tras la retirada de entre 2 y 3 centímetros de asfalto potencialmente contaminado.

En este sentido, desde el CSN se ha valorado el suceso como no notificable, toda vez que se trató de un vertido relativamente menor acontecido en una zona controlada que no implicó en ningún caso un riesgo para la salud. De hecho, el ATR se encuentra en una zona debidamente aislada cuyo acceso se encuentra restringido y controlado.

No había protocolo de actuación después de 46 años

Sin embargo, el inspector también certificó la inexistencia de un protocolo en el ATR que contemple cómo actuar en situaciones como esta. Asimismo, el inspector dio cuenta de que “no se estaban tomando medidas ambientales en torno al lugar del suceso”, una cuestión justificada por parte de los técnicos en el hecho de que “no se había detectado contaminación superficial fuera del área tapada con los plásticos”.

Fuente:  burgosconecta.es

CCOO de Burgos pide el cierre de Garoña y que se reactive el plan de reindustrialización

11/05/2017

El sindicato CCOO exige el cierre definitivo de la central nuclear de Santa María de Garoña al “suponer un peligro para el entorno” y beneficiar “solo” a las eléctricas

Insisten en la necesidad de recuperar el plan de reindustriaización de la zona

CCOO de Burgos pide que se proceda al cierre definitivo y desmantelamiento de la central nuclear de Garoña, al “haber superado con creces su período de vida útil de 40 años y suponer un peligro para el entorno y un aumento de los residuos nucleares para los que no existe tratamiento alguno”. Además, añade el sindicato en un comunicado, “esta incertidumbre está paralizando las posibilidades de reactivar el plan de dinamización económica para la zona de influencia de la central que se aprobó en 2009 pero que fue interrumpido por el Gobierno de Rajoy en 2012”.

En este sentido, desde el sindicato consideran que “las maniobras que ha realizado el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) para alargar la vida de las nucleares no ayuda a establecer un calendario de cierre de los reactores nucleares como han aprobado otros países y sólo beneficia a los intereses de las eléctricas propietarias de las centrales que quieren alargar su vida útil, para seguir aumentando los beneficios por unas centrales ya totalmente amortizadas”. “Este informe favorable del CSN para reabrir la central de Garoña hasta los 60 años, hecho inédito en nuestro país, abre también la puerta al alargamiento de la vida útil del resto de centrales operativas”, destacan.

Asimismo, tal y como viene señalando el sindicato de manera reiterada, “la zona donde se ubica la central de Garoña debería haber contado con un Plan de reactivación más estable y prolongado, con participación social, que garantizase que en la zona se pusiesen en pie actividades alternativas para preservar la actividad económica y el empleo de forma sostenible. Un plan de este tipo debe mantenerse durante un período de tiempo más prolongado y adecuarse a las fases en las que se desmantela la instalación, en las que se mantiene una parte del empleo y que dura muchos años”.

Fuente: burgosconecta.es

Iberdrola cifra en 916 millones las pérdidas por reabrir Garoña y pide “desistir” y desmantelar la central

La italiana Endesa desconfía de las cifras y prefiere esperar a que el Gobierno español resuelva para tomar una decisión sobre el futuro de la instalación.

Traducido: que el gobierno baje los impuestos para que ganen más.

Iberdrola tiene muchas centrales térmicas de gas medio paradas y el reactor de Garoña no está en condiciones  técnicas adecuadas; ni siquiera con las invesiones previstas se garantizaría su correcto funcionamiento.

La pretendida tensión en torno a la central nuclear ubicada en Santa María de Garoña (Burgos) no para de aumentar. Al insólito consejo de Nuclenor -la sociedad participada por Iberdrola y Endesa que gestiona la instalación- celebrado la pasada semana, en el que ambas eléctricas chocaron al votar sobre el futuro de la central, se ha sumado en los últimos días un cruce de informes encargados a consultoras internacionales donde se trata la rentabilidad o irrentabilidad, según se mire, de Garoña y del resto del parque nuclear del país.

Las dos eléctricas no se ponen de acuerdo en la forma de actuar en torno a la central burgalesa y la falta de entendimiento entre ambas ha desatado una nueva guerra en el sector eléctrico. Garoña, parada desde el año 2012, recibió el pasado mes de febrero la luz verde del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) para retomar su actividad y ampliar sine die su operación siempre y cuando sus propietarios realizaran unas inversiones que las empresas cifran en torno a los 300 millones de euros. El veredicto del regulador nuclear no es vinculante y ahora la decisión sobre la reapertura la tiene que tomar el ministro de Energía, Álvaro Nadal, que se ha dado de plazo hasta agosto para escuchar a todas las partes interesadas y resolver.

En el sector energético cada día que pasa se tiene más claro que Garoña nunca va a reabrirse. La central lleva cuatro años parada y esta situación no ha supuesto ningún tipo de tensión para el sistema eléctrico, dotado de una enorme sobrecapacidad por la entrada masiva de centrales térmicas de gas y renovables en la primera década del siglo.

Informe de la consultora PriceWaterhouseCoopers

Por si fuera poco, Iberdrola ha puesto cifras a su tesis de que Garoña no tiene futuro. La eléctrica que preside Ignacio Galán presentó en el último consejo de Nuclenor un «informe estrictamente privado y confidencial» elaborado por la consultora PriceWaterhouseCoopers (PwC) en el que se ponen cifras al agujero que supondría en las cuentas de ambas eléctricas poner en marcha la central. Según este documento, al que ha tenido acceso EL MUNDO, la central estaría sometida a continuas pérdidas entre los años 2017 y 2031 si se tuvieran que llevar a cabo las inversiones previstas de 308 millones en ese periodo. De esta cifra, 193 millones corresponderían a mejoras en materia de seguridad y mantenimiento y el resto estaría ligado a la recarga del combustible nuclear.

En total, teniendo en cuenta la proyección de precios a futuro realizada por la consultora y comparándola con los 66 euros por megavatio hora que necesitaría la central para ser rentable dada la carga fiscal que recae sobre estas instalaciones, las pérdidas totales ascenderían a 916 millones de euros en el conjunto del periodo. «En conclusión, la opción más favorable para la sociedad sería desistir de la solicitud de renovación de autorización de explotación de la central dado que con las condiciones actuales o previsibles de mercado no generan el ebitda que permita recuperar las inversiones necesarias para su explotación hasta el final de su vida útil», concluye PwC.

El informe realizado por la consultora sorprendió a los consejeros de Endesa en el órgano de control de Nuclenor. Galán había conseguido introducir en el orden del día de la reunión una votación para desistir en el intento de lograr la reapertura de la instalación sin esperar al veredicto del Ministerio de Energía. La eléctrica elevaba así el pulso que mantiene con el Gobierno, donde ha llegado a insinuar que dejará de operar sus nucleares si no se suavizan los impuestos a la generación eléctrica y a los residuos nucleares que hoy, según sus cálculos, hacen «irrentables» a todas las centrales.

El informe no convenció en Endesa y sus consejeros votaron en contra de desistir en el intento de reabrir Garoña. La desunión provocó un empate que bloqueó la situación hasta el próximo consejo de administración. El grupo que dirige Borja Prado alega que es mejor esperar a ver la resolución de Energía antes de tomar una decisión.

En la sede de Endesa no ha sentado nada bien que Galán se pronuncie de forma tan contundente sobre el futuro de Garoña ni que, a espaldas de su socio en Nuclenor, se haya realizado un informe utilizando información sensible de la instalación. El propio Prado aprovechó una intervención ante los medios de comunicación en la Junta de Accionistas de la eléctrica celebrada la pasada semana para pedir «respeto» sobre la posición de su eléctrica sobre Garoña. Las fuentes del sector consultadas consideran que el informe de PwC carece de fundamentos y está lejos de reflejar la situación real de la central si operase hasta 2031.

Más allá de la situación particular de la central burgalesa, eléctricas y Gobierno mantienen estas semanas un pulso que determinará el futuro de la energía nuclear en el mix energético nacional. En esta partida están en juego alrededor de 2.200 millones de euros, que es lo que ingresan cada año las seis centrales que operan en España. Endesa, propiedad del gobierno italiano,  es el grupo con una mayor participación en el negocio nuclear  y no le interesa que esos ingresos vayan a deparar a otras fuentes de generación alternativas como el gas.

A pesar de esta cifra de negocio, las eléctricas sostienen con informes técnicos elaborados por consultoras como FTI que sus instalaciones están en pérdidas por los altos impuestos que tienen que pagar y el deterioro de unos activos que «no están amortizados».

Por suerte todos sabemos que FTI es una empresa especializada en manipulación de la realidad. FTI fué contratada en su dia por el lobby del fracking en España para lavar su imagen y según su página Web es especialista en lavado de imagen corporativa y alterar la percepción de la gente sobre el mundo real.  (leer sobre FTI Consulting)

Fuente: elmundo

Esta peli ya la has visto: Poli bueno, poli malo. La italiana ENDESA apuesta por Garoña, Iberdrola no pero si.

La polémica que rodea Garoña parece un tanto forzada. Si no es rentable como dice Iberdrola, no tendría sentido persisir en su apertura como quieren los italianos de ENDESA. ¿O sí ?

Garoña puede hacer un último servicio a sus dueños, chantajear al gobierno de los españoles.

En el Consejo de Seguridad Nuclear, el organismo que ha facilitado con sus decisiones ampliar la vida útil de las centrales más allá de 40 años, se recuerda claramente cómo en el año 2009, tanto Iberdrola como Endesa aceptaban sin demasiados problemas el fin de Garoña. Simplemente, no les salían las cuentas. Ocho años -y cien polémicas después- los intereses han cambiado.

“Garoña” sostiene el diputado de Equo-Podemos Juantxo López de Uralde “trasciende a Endesa e Iberdrola”. “Las espadas” señala “están en alto. Las empresas hacen presión para reducir impuestos y yo, lo que espero es que Garoña no vuelva a abrir. Lo contrario sería un disparate”.

Cuando dos socios no se hablan, malo. Cuando se hablan por burofax, peor.

Parece ser que Iberdrola y Endesa, socias en las centrales nucleares de Garoña (al 50%), Almaraz, Ascó II, Vandellós y Trillo, no comparten visión sobre el futuro del negocio. Iberdrola ha solicitado por burofax a su socio que desista de reabrir Garoña y que se una a la petición enviada al Ministerio de Industria para retrasar la petición de ampliar la vida útil de Almaraz.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, fue el primer ejecutivo del sector que salió de forma ostensible del cerrado coto en el que se movía la patronal eléctrica Unesa. Va a su aire, detecta bien los cambios de etapa y no le importa ir al cuerpo cuerpo cuando es necesario. Lo hizo en su momento con Florentino Pérez (ACS) que le quiso arrebatar la silla en la eléctrica y lo ha vuelto a hacer en la polémica que rodea en España al negocio nuclear.

Galán ha teñido a Iberdrola de publicidad verde para identificarla con el desarrollo de las renovables gracias a los parques eólicos, pese a emplear carbón, gas y uranio en la mayoria de su producción. El 27 de marzo, apenas unos días antes de que se celebrara la junta general de accionistas de la empresa en Bilbao, donde está la sede social de la compañía, Iberdrola envió un fax a Endesa. En el mismo solicitaba la celebración de una reunión del consejo de administración de Nuclenor (sociedad al 50% con Endesa) para “tratar la presentación del escrito de desestimiento de solicitud de renovación de la explotación de la Central Nuclear Santa María de Garoña”. En otras palabras, el certificado de defunción de la planta más pequeña y antigua de España, que el Gobierno -y las empresas- han utilizado como palanca para hacer posible la extensión de la vida útil de las centrales más allá de los 40 años.

 Iberdrola-Galán, con centrales de gas infrautilizadas, con sede en el País vasco -donde hay una fuerte oposición a reabrir Garoña- y con ganas de reverdecer aún más si cabe su marca, presiona al Gobierno. ¿Para qué? Lo dijo el propio Sánchez Galán en la junta general: Garoña, sostuvo “no es viable económicamente”, algo que se puede extender al resto de los activos nucleares. Según explicó Galán, esos activos se encuentran en una situación idéntica a Garoña; “se encuentran en pérdidas” y no son viables.

El origen de las presuntas pérdidas

El ejecutivo salmantino, que no suele dar puntada sin hilo, apuntó, por supuesto, al origen de esas pérdidas:  los impuestos y las obligaciones exigidas, que absorben el 50% de los ingresos. Galán se apuntaba así a la tesis expuesta a finales de febrero por el nuevo presidente de la Sociedad Nuclear Española (SNE), José Antonio Gago: el Gobierno tiene que bajar cargas al sector si quiere seguir contando con el 20% de la producción eléctrica que aportan las centrales y controlar la  emisión de CO2.

Con el objetivo claro -o menos impuestos o amago de abandono-, Iberdrola ha elevado la presión a su socio Endesa y al Ejecutivo. La vía: el burofax. De nuevo, la polémica se refiere a la vida útil de las centrales. Las de Almaraz (Cáceres) y Vandellós tienen que pedir ampliación para funcionar más allá de 2020. Según la normativa, la solicitud la tienen que plantear los dueños -en este caso Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa- tres años antes de que cumpla el plazo. Iberdrola quiere reinterpretar la normativa y que el Ministerio de Energía autorice retrasar la solicitud de ampliación a 2019, un año antes de que venzan los plazos. Se trata de apurar al máximo.

Endesa y su propietario italiano Enel, no está de acuerdo con las tesis de Sánchez Galán. La que fue joya pública del sector energético español, es ahora una pata clave para Enel, empresa controlada por el Estado italiano. Endesa, bien ordeñada vía dividendos, aporta a la eléctrica italiana centrales nucleares fuera del territorio y los proyectos renovables que la española desarrolló, sobre todo, en América Latina. Lo que ENEL no consigue en Italia lo quiere en España ( parlamento-italiano-prohibe-centrales-nucleares )

“No vamos a cambiar de posición” sostienen fuentes de Endesa. Por eso, la compañía va a ignorar el bombardeo de burofax. Ni habrá cambio de posición en Garoña -se precisa unanimidad de los socios para hacerlo-, ni se atenderá la petición para retrasar la toma de postura sobre Almaraz y Vandellós. “Apostamos por el funcionamiento a largo plazo de las nucleares”. En consecuencia, sostienen las fuentes consultadas en la compañía que preside Borja Prado, Endesa seguirá los procedimientos establecidos.

De donde viene Borja Prado Eulate (presidente de ENDESA)

Las prácticas incívicas de la Endesa de Borja Prado

El parlamento italiano prohíbe las centrales nucleares

Centrales italianas desmanteladas o en proceso de desmantelamiento

Aznar vende la mejor empresa española que ahora es del Gobierno italiano

Fuente:  www.bez.es

Las eléctricas despiden a un joven periodista por informar de las nucleares

“La fuente había participado en el programa que muchos años antes buscaba construir la primera bomba nuclear nacional. El objetivo fue suspendido. Citó a Máximo en una cafetería, la del Círculo de Bellas Artes. Era un informe sobre vuelos de control de la radiactividad de las centrales nucleares de la época, en los años 70, cuando todavía no había normas de seguridad adecuadas o las que había eran escasas y no apropiadas.

El responsable de los programas nucleares había ordenado usar los vuelos de detección de yacimientos de uranio y otros para ver qué pasaba en los contornos de las tres centrales nucleares operativas dentro de un plan de construcción de 25.

Una historia de la ‘prehistoria’. El caso es que los firmantes del informe aseguraban que el aparato medidor se petaba de escala superior porque la radiación que captaba era más alta que la que podía medir, exactamente al acercarse y al pasar por encima del penacho de la chimenea de la central. Máximo cambió un tecnicismo en el titular: penacho radiactivo por nube y el asunto también pasó a la portada de la edición regional cercana a la central.

Los alcaldes de las zonas próximas pidieron la dimisión del responsable de toda la seguridad nuclear por entender que se les habían ocultado datos y que si no era así querían la cabeza del periodista, según fuentes cercanas al asunto desde dentro de la Administración.

Las empresas propietarias mandaron cartas de aclaración y en sus textos citaban como publicadas fragmentos de textos que no eran los publicados exactamente.

Publícalas con una “N de la R”. Máximo se quedó con cara de desconocimiento ante la orden recibida del director, pero guardó silencio. Volvió a su mesa y preguntó a su jefe directo: ¿Qué es N de la R? Nota de la Redacción… Ándale, qué fácil era.  Aturdido y algo cansado puso una N de la R corta y directa sin mencionar que en los textos se afirmaban como publicadas cosas distintas a la exactitud de las palabras escritas en la noticia. N de la R: “La Redacción se remite a los textos publicados”. Y fin de la historia.

El caso es que semanas después, justo antes de que acabara el periodo de prueba (enero 1991) para que el contrato fijo fuera tal, el jefe de personal llamó a Máximo a su despacho. Estaba despedido.  ¿Por qué? No lo sé. Yo cumplo órdenes.

El veinteañero Máximo no esperó los quince días de rigor, se sintió insultado. Cuando atravesaba la redacción con sus cosas se cruzó con el Director ¿Por qué? Preguntó con su caja de papeles, rotuladores y agendas en la mano. “Son decisiones que a veces hay que tomar”, le respondió con mirada de cariño y paso acelerado. Y se acabó.

Se quedó unos días tirado en el sofá de casa viendo películas de acción y gatear a su primer bebé y sentir crecer al segundo de camino. Le llamó una persona de confianza.

Cita en la terraza de las Vistillas. “Pidieron tu cabeza y se la dieron”. Meses después Máximo tuvo acceso a la agenda de uno de los que pidieron su cabeza, había comido con dos personas principales del diario, antes del despido y después.  Alguien informado le aseguró que una persona cercana a uno de los protagonistas de la comida sangrienta fue ‘enchufada’ en un puesto de trabajo mediante una carta de recomendación enviada. ¿Con contrato fijo? Seguro. Una empresa de comunicación que trabajaba para el sector estuvo cerca del  asunto de la presión al medio de comunicación.

El máximo responsable de la época en el control de la seguridad de las centrales nucleares asegura hoy (2017) de forma rotunda recordando el hecho: No tengan la menor duda, las eléctricas propietarias de la central pidieron su cabeza y se la dieron. Manu Militari.” (sólo habia 2 relacionadas con centrales nucleares)

CAPÍTULO APARTE DEL LIBRO ‘MÁXIMO PERIODISMO: ASÍ SE CONSIGUEN 20 NOTICIAS EXCLUSIVAS DE PORTADA Y GANA EL PREMIO NACIONAL”

¿Había algo que ocultar en aquel informe? ¿no es tan buena e inocua la energía nuclear?

¿No será quizá que los habitantes del Norte de Burgos eran prescinibles para la obtención de beneficios económicos de 2 empresas eléctricas?

 

Fuente:  noticias24horas.com

Mas info:  Zorita y Garoña violaron todos los límites de emisiones radioactivas en su primeros años de funcionamiento.