EE.UU.: cierran una central nuclear en Carolina del Sur tras una serie de explosiones

 

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La central nuclear de Oconee, situada en Séneca, Carolina del Sur, ha cerrado tras registrarse una serie de explosiones y un incendio dentro de la planta.
Las autoridades hicieron un llamado a los residentes del lugar para que se mantuvieran alejados de este, no obstante, han dejado en claro que no hay ningún tipo de riesgos de seguridad como para realizar alguna evacuación en el área.
Según Independent Mail, un portavoz de Duke Energy, la empresa a cargo de la central nuclear, reveló que el fuego originalmente “dañó una línea eléctrica en la estación, lo que dio lugar a un fallo. Por procedimiento, se debe declarar una alerta cuando un incendio provoca daños graves en los equipos eléctricos”. De momento no se han reportado heridos de gravedad.
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La central nuclear Oconee tiene una capacidad de potencia de salida de más de 2.500 megavatios y cuenta con tres reactores de agua a presión de Babcock and Wilcox y su funcionamiento corre a cargo de Duke Power.
Hasta el momento la empresa no emitió ningún comunicado oficial sobre el tema.

Detectan una fuga de agua en una central nuclear de EE.UU.

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En la bahía Vizcaína (Florida, EE.UU.) se han registrado niveles de tritio, un isótopo pesado de hidrógeno conocido como indicador de las fugas de centrales nucleares, 215 veces más altos que la norma.

gua con altos niveles de tritio radiactivo procedente de los canales de refrigeración conectados a la central nuclear Turkey Point, al sur de Miami (Florida, EE.UU.), se ha filtrado en la bahía Vizcaína, un parque nacional que preserva uno de los mayores arrecifes de coral del mundo, informa ‘Miami Herald‘.

Los niveles de tritio, un isótopo pesado del hidrógeno que se conoce como indicador de las fugas de centrales nucleares, son en la bahía Vizcaína 215 veces más altos que en el agua de océano. Aunque se trata de “la evidencia más convincente” de que los canales de refrigeración de esta central nuclear están contaminando la bahía, no hay datos sobre posibles amenazas para la vida humana o la fauna local.

Asimismo, los análisis revelan que en los últimos cinco años el agua del canal contenía 800 veces más tritio que la bahía. Los niveles de tritio en el fondo de la bahía, cerca de los canales, eran de entre 130 a 215 veces más altos, lo que evidencia la existencia de fugas.

Según el alcalde de South Miami, Philip Stoddard, la ubicación de la central no es la más adecuada, puesto que se encuentra “justo entre dos parques nacionales y es vulnerable ante los huracanes y mareas”.

Fuente:  rt.com

Central nuclear filtra material radiactivo al agua subterránea cerca de Nueva York

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Un escape de agua contaminada con tritio ha sido registrado en la central nuclear de Indian Point, situada en el estado de Nueva York. El gobernador Andrew Cuomo califica de “alarmantes” los niveles de radiactividad.

Las autoridades del estado de Nueva York han sido informadas sobre una importante filtración de aguas con tritio radiactivo, que se mezclaron con aguas subterráneas. En tres pozos de monitoreo han sido descubiertos “alarmantes niveles de radiactividad”, dijo el gobernador del estado, Andrew Cuomo, haciendo referencia a la empresa Entergy.

La operadora de Indian Point ha asegurado a las autoridades que la contaminación no se ha propagado más allá de la planta y no presenta una amenaza inmediata para la salud pública, informa el canal News12 de Westchester. La central sigue produciendo energía eléctrica con normalidad.

En uno de los pozos la radiación se ha incrementado un 65.000% en comparación con su nivel habitual: una situación que el gobernador calificó de “inaceptable”. Cuomo pide que los departamentos gubernamentales pertinentes inicien una investigación de los sucedido y determinen la escala de la filtración. Hace pocos meses ordenó a los reguladores estatales realizar un control de los protocolos de seguridad de esta misma planta.

La central se encuentra a unos 60 kilómetros al norte de la ciudad de Nueva York, la más grande de Estados Unidos, a orillas del río Hudson y en el territorio del condado de Westchester. Suministra cerca del 30% de la energía que consume la metrópoli.

Fuente: actualidad.rt.com

Todo lo relacionado con las bombas de Almeria fue un montaje mediatico. O, no aprendemos ni a la de tres.

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Tras veinte años de investigación, iniciada cuando trabajaba como corresponsal de Efe en Washington, Rafael Moreno publica ahora “La historia secreta de las bombas de Palomares: La verdad sobre el accidente nuclear silenciada durante 50 años” (Ed. Crítica) en la que reconstruye los hechos ocultados con una minuciosa recopilación de documentos obtenidos en los archivos estadounidenses y algunos españoles.

“Tú sabes nadar, ¿no?”, le espetó el impetuoso ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, al entonces director de la agencia Efe, Carlos Mendo, apenas doce horas antes de embarcar en un DC-4 para ir a bañarse a Palomares.

Así comenzó la operación de propaganda que pretendía evitar que el siniestro nuclear ocurrido hace 50 años arruinase la campaña turística y conjurar los daños políticos y diplomáticos con Estados Unidos en plena “Guerra Fría” .

Tras la colisión del B-52 Stratofortress con la aeronave nodriza KC-135 cuando repostaba en vuelo sobre Almería (en el sureste peninsular español), siete tripulantes fallecieron y cuatro lograron salvarse, pero una de las cuatro bombas termonucleares, 65 veces más destructivas que las de Hiroshima, fue recuperada en el mar 80 días después.

Dos de las tres Mark 28F1 de 1,5 megatones de potencia que impactaron en tierra se rajaron y los isótopos radiactivos de uranio-235 y plutonio-239 liberados al contacto con el aire se oxidaron y, según los estadounidenses, entonces “la contaminación superó los 2,3 kilómetros”.

Entre los legajos norteamericanos cuya desclasificación obtuvo el investigador, Moreno se topó con el acuerdo suscrito bajo el mandato de José María Aznar en 1997 que no fue hecho público y del que la prensa española “no escribió ni una sola línea“, aunque concuerda con la política española en este asunto que caracteriza como de “transparencia nula” .

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Tampoco el mandato de Jose Luis Rodríguez Zapatero contribuyó a la normalización, pues como recuerda el profesor universitario, fue la propia ministra de Asuntos Exteriores entonces, Trinidad Jimenez, quien en una conversación le reconoció que en esa época primaba la convulsa situación en los países vecinos inmersos en las denominadas “Primaveras Árabes” .

Sin embargo, durante la gestión de Hillary Clinton como jefa de la diplomacia estadounidense, la actual aspirante a la nominación demócrata a la Casa Blanca y, pese a las advertencias desde la embajada norteamericana en Madrid, el Departamento de Energía, como subraya Moreno, puso fin a la cooperación económica de 41 años en el Proyecto Índalo, para el seguimiento del riesgo radioactivo.

Es por este motivo, que el autor sí considera importante, pese a la inconcreción de plazos y económica, que los gobiernos de España y Estados Unidos, representados “por primera vez al nivel de titulares de Asuntos Exteriores”, -José Manuel García-Margallo y John Kerry-, suscribiesen “con luz y taquígrafos” un acuerdo en Madrid el pasado 19 de octubre.

Sin fijar los plazos ni la financiación, aclara Moreno, Estados Unidos se compromete “a llevarse la basura radioactiva cuando haya una segunda limpieza de Palomares” y destaca que cuando fue suscrito el documento “ya no había ningún acuerdo legal relacionado con Palomares”.

Añade que es positivo igualmente que “por primera vez se ha pedido a Nevada (el almacén nuclear estadounidense) que tenga en previsión que le puede llegar tierra contaminada de Palomares”.

“Hay ya una previsión de donde podría ir”, puntualiza.

Esa tierra aún contaminada y que no fue trasladada con la que los estadounidenses se llevaron entonces a su país, explica el autor, fue roturada para uso agrícola, pues puntualiza, sus propietarios tenían certificados expedidos por las autoridades que aseguraban que todo estaba en orden, y claro, cuando llegó la burbuja inmobiliaria, el afán edificador alcanzó la zona.

Y el americio, recuerda Moreno, “puede ser más peligroso que el plutonio pues es más volátil y puede ser inhalado” y , subraya, “en este caso probablemente cuanto más tiempo pase puede ser incluso más peligroso dejarlo ahí”.

Y al final, aquel día Fraga no se bañó una vez, sino que se dio tres chapuzones y eso que, según el autor, fue Robin Chandler Lynn, ex relaciones públicas de la compañía Pepsi, y la cuarta esposa del embajador norteamericano, Angier Biddle Duke, quien ideó el golpe publicitario, conservado como un icono de la “Guerra Fría”.

Fuente: terra.es

Más:  Hallan en Almería dos fosas con material radiactivo de las bombas de Palomares

Científicos advierten a EEUU sobre el riesgo de enterrar residuos nucleares

almacenamiento-residuos-nuclearesAlmacenamiento de residuos nucleares en almacén geológico profundo. Fotografía: Departamento de Energía de EEUU – WIPP

Un artículo publicado hoy en la revista científica Nature advierte al Gobierno de Estados Unidos sobre los posibles riesgos a largo plazo de enterrar 34 toneladas de plutonio procedente de armamento nuclear en un depósito a más de 600 metros de profundidad en Carlsbad, Nuevo México.

El Departamento de Energía estadounidense, que está obligado a hacerse cargo de esos residuos en virtud de un acuerdo firmado con Rusia en el año 2000, evalúa confinar ese material de deshecho en su Planta Piloto de Aislamiento de Desechos (WIPP), el único Almacén Geológico Profundo (AGP) que existe en el mundo.

Cientos de miles de tambores de acero revestidos de plástico se alinean ya en el fondo de esa instalación, excavada en la roca hasta el nivel de un lecho salino de 250 millones de años de antigüedad.

El depósito ha alcanzado la mitad de su capacidad y será sellado de forma permanente en 2033, de forma que los residuos de plutonio-239 y otros materiales radiactivos, con una vida media de más de 24.000 años, quedarán encapsulados durante milenios.

El plan original de Estados Unidos era convertir esos residuos militares en combustible para reactores de fisión, pero el alto coste de la planta proyectada para ese fin en Carolina del Sur ha llevado al Departamento de Energía a valorar un plan alternativo.

Los científicos que firman el artículo en Nature, encabezados por el profesor de Seguridad Nuclear de la Universidad de Stanford Rodney Ewing, advierten de que no se han tenido en cuenta riesgos a largo plazo de almacenar el plutonio en el WIPP, como las reacciones químicas inesperadas en los materiales de desecho.

El escrito subraya que Estados Unidos tiene la responsabilidad de asegurar que la instalación es segura durante al menos 10.000 años, un extremo que fue puesto en duda tras un incidente registrado en febrero 2014.

Uno de los subproductos de los desechos nucleares reaccionó de forma inesperada con el material del bidón que lo contenía, lo que produjo una fuga de gas radiactivo a través de los canales de ventilación que se expandió alrededor de 900 metros y expuso a 21 trabajadores a niveles bajos de radiactividad.

Los científicos consideran que ese accidente, aunque de poca gravedad, ilustra la dificultad de predecir potenciales fallos de una instalación que debe funcionar durante milenios.

 

“El Departamento de Energía ha identificado perfectamente las causas (de aquel incidente) y ha implementado medidas correctivas. Sustancias químicas incompatibles ya no se mezclan en los tambores”, conceden los expertos.

“Sin embargo, una vez el repositorio esté cerrado, no se podrá monitorizar su contenido ni corregir problemas”, alertan.

El diseño del depósito confía en que el lecho salino sobre el que se asienta impediría que el material radiactivo se filtrase al exterior en el caso de que los barriles se rompieran, un escenario que según los científicos no se ha estudiado lo suficiente.

Además del peligro de que se produzca un accidente en el interior de la instalación una vez sellada, los científicos advierten de que en miles de años alguien podría perforar en esa zona en busca de gas o petróleo, y provocar una fuga radiactiva.

“No podemos estar seguros de que los futuros habitantes de esa zona sepan que el WIPP está ahí. Para poner en perspectiva la escala temporal de la que estamos hablando, la agricultura se desarrolló hace tan solo 10.000 años”, señala el escrito.

Los sedimentos salinos suelen indicar la presencia de recursos minerales y energéticos, por lo que la posibilidad de que alguien trate de perforar en ese lugar en los próximos milenios es “significativa”.

Dados esos riesgos, los científicos creen que para almacenar plutonio militar en WIPP debe evaluarse de nuevo su capacidad de mantenerse seguro durante al menos 24.000 años.

Fuente: EFEverde