La Audiencia Nacional actúa ante la contaminación de Palomares

Zona acotada con el suelo contaminado por radiaciòn.

Investiga el rechazo del CSN a la solución provisional propuesta para los suelos radiactivos

La Audiencia Nacional ha requerido al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) para que le remita el expediente administrativo por el que rechazó la clausura de la instalación nuclear y el área contaminada de Palomares, en Cuevas del Almanzora, así como el almacenamiento “provisional de la tierra contaminada” solicitado por Ecologistas en Acción en enero. El requerimiento se enmarca en el procedimiento contencioso-administrativo que se sigue en este órgano después de que se haya admitido a trámite el recurso que el colectivo conservacionista interpuso contra la resolución de 17 de febrero, según el decreto al que ha tenido acceso Europa Press.

La Audiencia Nacional debe dirimir hora si la decisión del CSN sobre el Reglamento de Protección Sanitaria es conforme a derecho o si, por el contrario, la propuesta de Ecologistas en Acción es viable frente a la opción que mantiene el regulador atómico de esperar a que ejecute el acuerdo entre España y EEUU para dar una “solución definitiva al problema” generado en 1966 tras la caída accidental de cuatro bombas temornucleares en la zona.

El CSN respondió al colectivo que “no ha lugar para la solución provisional” que plantean ya que esta “no se correspondería con los principios” del Reglamento sobre Protección Sanitaria contra Radiaciones Ionizantes, “ni con los preceptos y actuaciones que se establecen” en el Reglamento sobre Instalaciones Nucleares Radioactivas. Aludía el órgano a que el de Palomares se trataría de un caso de “exposición perdurable”, por lo que sería de aplicación el artículo 58 del primer reglamento.

Intervención
Este dispone que, en caso de intervención en este tipo de situaciones, y en función de los riesgos que entrañe la exposición, la autoridad competente, previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear, deberá delimitar la zona afectada; aplicar un sistema de vigilancia de las exposiciones; realizar las intervenciones oportunas teniendo en cuenta las características de la situación y regular el acceso y el uso de los terrenos o edificios situados dentro de la zona delimitada.

El CSN remarcaba, en esta línea, que los estudios radiológicos y los programas de vigilancia establecidos para la zona de Palomares afectada “son adecuados y eficientes” de acuerdo al informe que realizó en 2010 un equipo de inspectores de la UE y que la “solución definitiva al problema” pasa por la ayuda de Estados Unidos a España.

“La ayuda de EEUU a España para gestionar los residuos radioactivos generados por las medidas de restauración de los terrenos contaminados se consideran primordiales para aportar una solución definitiva a este problema ya que España no tiene instalaciones para almacenar de forma definitiva estos materiales contaminados por Plutonio”, apuntaba citando el mencionado informe.

El órgano supeditaba, por tanto, la ejecución del Plan de Rehabilitación de zonas afectadas que elaboró el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) al auxilio de EEUU.

Fraga mintiendo a los españoles en Palomares

Fuente:   lavozdealmeria.es

Más información sobre la contaminación en Palomares (Almeria)

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Fuente Obejuna y Hornachuelos exigen otro plan de desarrollo por El Cabril

Los ayuntamientos insisten en la necesidad de contar con una compensación económica por parte del Gobierno a pesar de que la recepción de residuos nucleares se paralice en 2040

Hornachuelos y Fuente Obejuna son los municipios cordobeses -además de los sevillanos de Alanís de la Sierra y Las Navas de la Concepción- que reciben una compensación económica por encontrarse ubicados en el radio de acción del centro de almacenamiento de residuos radiactivos de muy baja, baja y media actividad de El Cabril. Una situación que podría agotarse en 2040, que es la nueva fecha que el Gobierno central ha previsto para que esta instalación deje de recibir este tipo de residuos.

Sin embargo, para los dos ayuntamientos es necesario que desde el Gobierno central se siga manteniendo esa compensación y que se establezca un plan de desarrollo económico en la zona por seguir albergando los residuos. La alcaldesa de Hornachuelos, María del Pilar Hinojosa (Grupo Independiente de Hornachuelos), lo tiene claro y sostiene que una vez que en El Cabril dejen de recibirse este tipo de residuos se ponga en marcha “un plan desarrollo económico que supla esa falta de ingresos” que ahora mismo sí reciben. Hinojosa reconoce también que, hasta el momento, desde el Gobierno central nadie les ha comunicado esta previsión de que dentro de 23 años la instalación vaya a dejar de recibir los residuos nucleares y señala que “no tenemos novedades al respecto”, si bien, incide en que “es lógico pedir ese plan, ya que prestamos una serie de servicios”.

Según aparece en la web de la Empresa Nacional de Residuos (Enresa) los residuos de baja y media actividad llegan a El Cabril en “transportes especializados y se descargan en la zona de acondicionamiento o bien en alguno de los almacenes temporales”. Señala también que la mayor parte de los residuos generados en las centrales nucleares “llegan acondicionados en bidones”, mientras que los procedentes de hospitales, centros de investigación o industrias, son tratados y acondicionados en las propias instalaciones de El Cabril”.

“Aunque dejen de entrar residuos, siguen en El Cabril”. Es el argumento que utiliza la alcaldesa de Fuente Obejuna, Silvia Mellado (PSOE), quien incide en la necesidad de contar “con un plan de desarrollo” para la zona. A su juicio, se trataría de una “compensación positiva”. Hasta la fecha, continua, “no se ha realizado un plan así”. Mellado también advierte de la despoblación que sufre esta zona de la provincia y del aumento del paro, por lo que considera que la puesta en marcha de un programa de estas características “sería importante” para evitar ambas situaciones.

La respuesta de ambas alcaldesas llega después de que el Gobierno central haya fijado el año 2040 para El Cabril como fecha tope en una pregunta formulada por el diputado socialista Antonio Hurtado, que también ha señalado que una vez concluya el llenado de la celda 30, la instalación “debe concluir su actividad, aunque por ser almacenamiento, la radioactividad y la peligrosidad tardará mucho más tiempo en desaparecer”. Por ello, el diputado socialista también ha exigido al Gobierno central “la modificación del artículo siete de la orden donde se recoge el cese de las compensaciones por cierre de actividad, en tanto en cuanto el riesgo y la peligrosidad continúan”, especialmente para los cuatro municipios del área de influencia.

Esta nueva previsión supone, como mínimo, una década más de actividad de lo que la propia directora de la instalación, Eva Noguero, calculó en mayo del año pasado durante una visita de medios de comunicación al almacén. Entonces, aseguró que, con la capacidad actual, El Cabril tendría vida útil hasta los años 2027 ó 2028. Con todo ello, el Gobierno central “estima” ahora que hasta el año 2040 El Cabril admitirá residuos nucleares, con una capacidad total de las celdas para residuos radiactivos de muy baja actividad de 130.000 metros cúbicos. En cuanto al valor de esta instalación para residuos radiactivos de muy baja actividad, “una vez concluida la construcción de la totalidad de las celdas será de 26 millones”.

Fuente:  eldiadecordoba.es

Todo lo relacionado con las bombas de Almeria fue un montaje mediatico. O, no aprendemos ni a la de tres.

Tras veinte años de investigación, iniciada cuando trabajaba como corresponsal de Efe en Washington, Rafael Moreno publica ahora “La historia secreta de las bombas de Palomares: La verdad sobre el accidente nuclear silenciada durante 50 años” (Ed. Crítica) en la que reconstruye los hechos ocultados con una minuciosa recopilación de documentos obtenidos en los archivos estadounidenses y algunos españoles.

“Tú sabes nadar, ¿no?”, le espetó el impetuoso ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, al entonces director de la agencia Efe, Carlos Mendo, apenas doce horas antes de embarcar en un DC-4 para ir a bañarse a Palomares.

Así comenzó la operación de propaganda que pretendía evitar que el siniestro nuclear ocurrido hace 50 años arruinase la campaña turística y conjurar los daños políticos y diplomáticos con Estados Unidos en plena “Guerra Fría” .

Tras la colisión del B-52 Stratofortress con la aeronave nodriza KC-135 cuando repostaba en vuelo sobre Almería (en el sureste peninsular español), siete tripulantes fallecieron y cuatro lograron salvarse, pero una de las cuatro bombas termonucleares, 65 veces más destructivas que las de Hiroshima, fue recuperada en el mar 80 días después.

Dos de las tres Mark 28F1 de 1,5 megatones de potencia que impactaron en tierra se rajaron y los isótopos radiactivos de uranio-235 y plutonio-239 liberados al contacto con el aire se oxidaron y, según los estadounidenses, entonces “la contaminación superó los 2,3 kilómetros”.

Entre los legajos norteamericanos cuya desclasificación obtuvo el investigador, Moreno se topó con el acuerdo suscrito bajo el mandato de José María Aznar en 1997 que no fue hecho público y del que la prensa española “no escribió ni una sola línea“, aunque concuerda con la política española en este asunto que caracteriza como de “transparencia nula” .

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Tampoco el mandato de Jose Luis Rodríguez Zapatero contribuyó a la normalización, pues como recuerda el profesor universitario, fue la propia ministra de Asuntos Exteriores entonces, Trinidad Jimenez, quien en una conversación le reconoció que en esa época primaba la convulsa situación en los países vecinos inmersos en las denominadas “Primaveras Árabes” .

Sin embargo, durante la gestión de Hillary Clinton como jefa de la diplomacia estadounidense, la actual aspirante a la nominación demócrata a la Casa Blanca y, pese a las advertencias desde la embajada norteamericana en Madrid, el Departamento de Energía, como subraya Moreno, puso fin a la cooperación económica de 41 años en el Proyecto Índalo, para el seguimiento del riesgo radioactivo.

Es por este motivo, que el autor sí considera importante, pese a la inconcreción de plazos y económica, que los gobiernos de España y Estados Unidos, representados “por primera vez al nivel de titulares de Asuntos Exteriores”, -José Manuel García-Margallo y John Kerry-, suscribiesen “con luz y taquígrafos” un acuerdo en Madrid el pasado 19 de octubre.

Sin fijar los plazos ni la financiación, aclara Moreno, Estados Unidos se compromete “a llevarse la basura radioactiva cuando haya una segunda limpieza de Palomares” y destaca que cuando fue suscrito el documento “ya no había ningún acuerdo legal relacionado con Palomares”.

Añade que es positivo igualmente que “por primera vez se ha pedido a Nevada (el almacén nuclear estadounidense) que tenga en previsión que le puede llegar tierra contaminada de Palomares”.

“Hay ya una previsión de donde podría ir”, puntualiza.

Esa tierra aún contaminada y que no fue trasladada con la que los estadounidenses se llevaron entonces a su país, explica el autor, fue roturada para uso agrícola, pues puntualiza, sus propietarios tenían certificados expedidos por las autoridades que aseguraban que todo estaba en orden, y claro, cuando llegó la burbuja inmobiliaria, el afán edificador alcanzó la zona.

Y el americio, recuerda Moreno, “puede ser más peligroso que el plutonio pues es más volátil y puede ser inhalado” y , subraya, “en este caso probablemente cuanto más tiempo pase puede ser incluso más peligroso dejarlo ahí”.

Y al final, aquel día Fraga no se bañó una vez, sino que se dio tres chapuzones y eso que, según el autor, fue Robin Chandler Lynn, ex relaciones públicas de la compañía Pepsi, y la cuarta esposa del embajador norteamericano, Angier Biddle Duke, quien ideó el golpe publicitario, conservado como un icono de la “Guerra Fría”.

Fuente: terra.es

Más:  Hallan en Almería dos fosas con material radiactivo de las bombas de Palomares

La “riqueza” de la energia nuclear hace que los pueblos cercanos a El Cabril pierdan el 12% de su censo desde que funciona

Mal que le pese a los lobbies nucleares y a la propaganda de los medios de desinformación masivos, lo cierto es que la realidad es tozuda, y claramente una mentira repetida mil veces no se convierte en verdad aunque lo parezca.

Las centrales nucleares y los almacenes nucleares espantan a la población pese a la supuesta creación de puestos de trabajo. Así ha ocurrido en las centrales de Ascó y Garoña y en el cementerio de El Cabril. Ver enlaces.

  1. Ascó.
  2. Garoña.
  3. El Cabril.    Otro.

La mayoría de los pueblos se quedan vacíos, ¿puede un almacén nuclear evitarlo? Es lo que esperan los ayuntamientos que han presentado sus candidaturas para albergar el Almacén Temporal Centralizado (ATC) y de los que quedan ocho aspirantes definitivos, Albalá entre ellos, según la lista que publicó el Ministerio de Industria el lunes. Aventurar la respuesta sería como intentar predecir el futuro, pero lo que sí es posible es analizar qué ha ocurrido en el único sitio que existe en España parecido al que se proyecta construir: el Almacén Centralizado de Residuos de Media y Baja Actividad de El Cabril, ubicado al norte de Córdoba y en el límite con Extremadura.

No es exactamente lo mismo porque, como su propio nombre indica, el almacén cordobés solo recibe residuos de media, baja y muy baja actividad. Además, los cuatro municipios de su entorno (Hornachuelos –en cuyo término se sitúa– y Fuente Obejuna en Córdoba y Alanís y las Navas de la Concepción en Sevilla) solo se repartieron 1,9 millones de euros el año pasado, frente a los 6 que el Ejecutivo central promete ahora para la nueva infraestructura, que también contaría con un centro de investigación, que no existe en el caso de El Cabril.

Este “agravio comparativo” es una de las reclamaciones de los alcaldes de estos municipios, que ya se están organizando para exigir al Ministerio de Industria que mejore las compensaciones que reciben por convivir con la instalación de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa). Asimismo, se quejan de que –a diferencia de ahora– ellos no decidieron albergar el almacén, ya que su localización les fue impuesta por tratarse de un punto en que la Junta Nuclear –en la época franquista– empezó a trasladar los residuos de las centrales a este punto, donde previamente había sido explotada una mina de uranio.

ESCASO IMPACTO ¿Pero qué ha pasado desde que en 1992 comenzara a funcionar el almacén de El Cabril tal y como es ahora? ¿Supone para los pueblos de la zona un tirón de desarrollo? Pues parece que escaso, a tenor de los datos. No hay ningún estudio reciente que haya analizado en profundidad esta cuestión, pero con solo echarle un vistazo a las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), queda claro que El Cabril no ha logrado evitar la sangría en los censos de los pueblos de su entorno.

De hecho, los cuatro del ámbito de influencia del almacén han perdido, de media, a uno de cada diez de sus habitantes entre 1991 y el 2009. Eso sí, la reducción demográfica se agudiza en Fuente Obejuna (donde alcanza el 16,7%) y es más leve en Hornachuelos (8%), el pueblo en cuyo término municipal está El Cabril y, en consecuencia, que más compensaciones recibe –en concreto, el 50%; le sigue Fuente Obejuna con un 26% y el 24% se reparte entre Las Navas de la Concepción y Alanís–.

Tampoco los índices económicos arrojan mejores resultados. Así lo demuestra el Anuario Económico de España 2009 La Caixa, según el cual la tasa de desempleo empeora desde 1996 en todos los pueblos cercanos al almacén nuclear, salvo Alanís, donde baja levemente. De nuevo es Fuente Obejuna la localidad que presenta los peores resultados, con un índice de paro sobre la población total del 13%, cuando la inmensa mayoría de los municipios se quedan por debajo del 10%.

En cuanto a las actividades industriales, los cuatro municipios presentan índices muy modestos en el 2008 que apenas registran cambios con respecto al 2003, excepto en Las Navas de la Concepción, donde bajan un 10%. También esta localidad sevillana es la más castigada por la desaparición de bares y restaurantes en el mismo periodo, que disminuyen un 57,1%, una caída que se repite, aunque más suave, en todos los pueblos cercanos a El Cabril .

POBLACIÓN DE HORNACHUELOS DESDE 1900 HASTA 2016

Segun los datos publicados por el INE a 1 de Enero de 2016 el numero de habitantes en Hornachuelos es de 4.598, 44 habitantes menos que el en el año 2015. En el grafico siguiente se puede ver la evolucion demografica que ha habido en el municipio a lo largo de los años, para ver cuantos habitantes tiene Hornachuelos segun su edad podemos verlo en la piramide de poblacion.
Si lo que interesa es saber cual es la poblacion de Hornachuelos segun el lugar donde han nacido los habitantes (Continente, Pais, Comunidad Autonoma, Provincia, o Municipio) puede verlo en nuestro estudio demografico de poblacion segun lugar de nacimiento.

 

Fuente:  elperiodicodeextremadura.com