Ciudad Juárez, el mayor accidente nuclear de América

Según datos de la OMS, de 1983 a 1995 México registró un aumento de 60% en la detección de tumores cancerosos debido al Cobalto-60 .

El cobalto-60 se mezcló con el resto de la chatarra del Yonke Fénix y se vendió a varias empresas fundidoras de la zona. Entre ellas, Aceros de Chihuahua S.A. (Achisa) y la maquiladora Falcón de Juárez S.A., quienes usaron el metal radioactivo para fabricar bases para mesas y varillas de acero corrugado, muy utilizadas en la construcción de edificios.

Dos años antes de que sucediera la catástrofe de Chernóbil, en México ocurrió el mayor accidente nuclear del continente americano. La tragedia conocida como el incidente del Cobalto-60 en Ciudad Juárez (al norte del país) tuvo su origen en una bodega del hospital privado Centro Médico de Especialidades. Este suceso recuerda al accidente de Goiania, en Brasil, de características similares. “El accidente de Juárez fue el mayor de América por el área afectada y los desechos que se generaron”, explica a Verne en entrevista Epifanio Cruz Zaragoza, del Centro de Ciencias Nucleares de la UNAM.

En 1977 y sin los permisos necesarios, el doctor Abelardo Lemus y sus socios del hospital privado compraron una máquina de radioterapia equipada con una bomba de Cobalto-60 por 16.000 dólares. El cobalto-60 es un isótopo radiactivo sintético que emite rayos gamma utilizado para tratar a pacientes con cáncer.

Por falta de personal, la máquina fue abandonada en un almacén durante seis años, hasta que el 6 de diciembre de 1983, Vicente Sotelo Alardín, trabajador de mantenimiento del hospital y su amigo Ricardo Hernández, decidieron venderla como chatarra.

Los dos hombres desmontaron el armazón metálico de unos 100 kilos y perforaron el corazón de la bomba de cobalto, un cilindro que contenía el material radiactivo (6.000 balines de 1 mm de diámetro). Una vez desvalijada la máquina, Vicente y Ricardo la subieron a una camioneta y la llevaron hasta el Yonke Fénix, un depósito de chatarra donde les pagaron 1.500 pesos.

En el camino al deshuesadero (desguace), la camioneta fue desperdigando el material radiactivo por toda la ciudad. Esta información fue detallada en el informe que después realizó la Comisión de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS)..

El cobalto-60 se mezcló con el resto de la chatarra del Yonke Fénix y se vendió a varias empresas fundidoras de la zona. Entre ellas, Aceros de Chihuahua S.A. (Achisa) y la maquiladora Falcón de Juárez S.A., quienes usaron el metal radioactivo para fabricar bases para mesas y varillas de acero corrugado, muy utilizadas en la construcción de edificios.

Todo este material, unas 6.000 toneladas, se distribuyó a más de la mitad de Estados del país y se exportó a Estados Unidos.

El 16 de enero de 1984, un camión que transportaba varilla mexicana en Nuevo México (Estados Unidos) hizo saltar el detector de radiación del laboratorio nuclear de Los Álamos, el mismo donde se creó la primera bomba atómica.

El Departamento de Salud de Texas y la Comisión Reguladora Nuclear alertaron a México de la contaminación y diez días después, dieron con una de las principales fuentes de radiación, la camioneta de Sotelo, estacionada en la colonia Altavista de Ciudad Juárez, uno de los barrios más humildes de la zona. La troca del intendente estuvo parada frente a su casa varios meses porque le robaron la batería, así que se convirtió en un punto donde los niños jugaban y la gente se paraba a convivir, recibiendo altas dosis de radiación, como contó The New York Times el 1 de mayo de 1984.

Se calcula que los vecinos próximos al vehículo y los trabajadores de las empresas que compraron el metal fueron impactados con diez veces más radiación que el incidente en 1979 de Three Mile Island en Pennsylvania, hasta entonces la mayor catástrofe nuclear de Estados Unidos. The New York Times, citando a autoridades de Estados Unidos, mencionaba que se liberó 100 veces más radiación en Ciudad Juárez que en Pennsylvania. 

Los medidores detectaron que la camioneta arrojaba en algunas partes casi 1000 rads, la radiación equivalente a 20.000 radiografías.

El Centro Médico intentó culpar a Sotelo. “Soy una víctima del problema”, decía el trabajador de mantenimiento a la revista Proceso en septiembre de 1984.”Los fierros (hierros) me los regaló el jefe de mantenimiento. Me dijo: Ahí están esos fierros, llévatelos para que saques para las sodas”. El trabajador de 35 años contó que el director del hospital y el administrador le amenazaron y obligaron a firmar una declaración donde decía que había robado la máquina. “Nunca nos avisaron que esa máquina tenía contaminación. La verdad, ni un solo letrero con una calavera o algo así”, explicó.

 

Ocultación y afectados

Las autoridades decidieron mantener en secreto el número de personas afectadas. Actualmente se desconoce cuántos tuvieron complicaciones de salud a corto y largo plazo derivado de la radiación. “La información no fue divulgada y no se supo cuántos pero hubo 109 distribuidores de material contaminado en la mitad de Estados del país”, menciona el doctor Cruz Zaragoza.

Algunos de los afectados y vecinos de Vicente, de escasos recursos, declararon a Proceso que dejaron de revisarse en el hospital porque no tenían cómo pagar los medicamentos y el transporte. Según el doctor del Centro de Ciencias Nucleares, es muy difícil calcular cuántas víctimas hubo a largo plazo dada la exposición a la radiación y la cantidad de radiactividad.

Se calcula que aproximadamente unas 1.000 toneladas de varilla nunca se recuperaron, con lo que se podrían construir unas 300 casas de tamaño medio.

“Al menos 23 personas, trabajadores del Yonke Fénix sufrieron oligospermia (escasa cantidad de espermatozoides en el semen) y azoospermia (inadecuada producción de esperma) después de estar en contacto con la radiación. El que ayudó a transportar la fuente a la fábrica sufrió quemaduras en las manos y tres trabajadores más presentaron leucopenia (nivel bajo de glóbulos blancos)”, agrega el investigador de la UNAM. Las autoridades dieron seguimiento a 10 casos de personas que estuvieron en contacto con la contaminación, de ahí resolvieron que no existía daño severo a corto plazo pero que no se podían descartar futuros problemas biológicos.

“A corto plazo, los síntomas son visibles como quemaduras, vómitos, cefaleas o lesión medular”, explica Cruz Zaragoza. A mediano plazo la radiación puede provocar esterilidad provisional, quemaduras y alteraciones en el sistema nervioso. Sin embargo, el daño más grave que sufrió la población fue la exposición a largo plazo. “Una menor radiación pero constante durante 30 o 40 años puede provocar leucemia, anemia, cáncer, daño medular severo, cáncer de huesos y desórdenes genéticos hereditarios”, agrega el investigador. Algo que señaló también el informe de la comisión investigadora.

El Gobierno mexicano actuó de manera opaca con la población, minimizaron la magnitud de lo que estaba sucediendo, ocultaron información a la prensa y trataron de obtener rédito político con la crisis. “Todo controlado, dice el Gobierno. Pero no sabe ni a quién responsabilizar.

El accidente fue grave, pero el susto ya pasó”, titulaba en Proceso en junio de 1984. Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Baja California Norte, Baja California Sur, Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Guanajuato, Jalisco, Zacatecas, Tamaulipas, Querétaro, Durango, Hidalgo y Estado de México se vieron afectados por la varilla contaminada.

Como no había suficientes inspectores nucleares en el país, la prensa de la época cuenta que se improvisaron a funcionarios de la Secretaría de Salud, sin conocimientos en el tema, para que detectaran las radiaciones en los edificios contaminados. Nueve meses después solo en Chihuahua, había 20.000 toneladas de desechos radiactivos muy cerca de zonas habitadas. La recogida de la basura fue realizada por los propios trabajadores de las empresas afectadas y se tardó varios meses en enterrar adecuadamente el material contaminado.

“Nos dieron palas largas y bolsas de polietileno [plástico]”, contaba a la prensa mexicana uno de los trabajadores que estuvo en contacto con la radiación.

 

Caos de la descontaminación.

Fotografías de la época muestran el caos que supuso la contaminación aquel año. Helicópteros de Estados Unidos sobrevolaron las principales zonas afectadas y se realizaron labores de limpieza en las calles de Ciudad Juárez, buscando los balines milimétricos en cunetas, entre las llantas de los coches, en los camellones y en 400 kilómetros de carretera hasta Chihuahua.

¿Donde están los desechos radiactivos?

Finalmente, los desechos se enterraron en un lugar conocido como El Vergel, en las dunas de Samalayuca, sobre un acuífero, sin seguir medidas de precaución. Otra parte de la varilla se enterró en Hidalgo, el Estado de México y Sinaloa en lugares donde solo se utilizó plástico y cemento para contener el material radiactivo.

¿Que pasó con las varillas contaminadas?

El saldo fue históricamente negativo: más de 4 mil personas contaminadas y con secuelas; más de 6.000 toneladas de varilla contaminada distribuida en al menos 17 estados del país y en EEUU.

En México, cientos de edificaciones en iguales circunstancias fueron dejadas en pie y “al menos 10 mil toneladas de varilla contaminada jamás se recuperaron”. Los informes establecieron que “de 17.636 construcciones susceptibles de tener varilla contaminada, 1.276 registraron niveles de radiación superiores al fondo natural, pero únicamente 814 de ellas se encontraban por encima de los niveles aceptable, por lo que fueron demolidas”.

Según datos de la OMS, de 1983 a 1995 México registró un aumento de 60% en la detección de tumores cancerosos.

Fuente:  elpaisfactornoticia,

Informe que  realizó la Comisión de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS).

 

 

El Consejo de Seguridad Nuclear eleva la gravedad de una avería de la nuclear Vandellòs II

El CSN reclasifica a nivel 1 un suceso de abril debido a la “reiteración de fallos consecutivos por la misma causa”

Un juzgado de Reus mantiene abiertas diligencias por una fuga similar del año pasado

Greenpeace y Ecologistas en Acción han sostenido en los últimos meses que la reiteración de este tipo de averías podría revelar la existencia de «algún problema estructural» debido al envecimiento de los sistemas nucleares del reactor que debería abordarse.

La central nuclear de Vandellós II ha sufrido dos fugas de agua que han obligado a parar el reactor en un lapso de tiempo muy corto, tan solo tres meses y medio, lo que ha llevado al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a reclasificar a nivel 1 de la escala Ines el último de los sucesos, ocurrido el pasado 6 de abril. Inicialmente fue calificado de nivel cero pero ahora se ha elevado al 1 por «la reiteración de fallos consecutivos por la misma causa» y en la misma zona de la barrera de presión.

Aunque el CSN no lo hace constar en la nota hecha pública, las dos fugas se suman a otra localizada también en la barrera de presión en febrero del año pasado. Sobre ésta pesa, además, una denuncia interpuesta por la organización ecologista Sociedad Humana que investiga el juzgado de instrucción número 2 de Reus (Tarragona).

Imprudencia grave

La entidad acusa a los gestores de la central de haberla mantenido en marcha pese a que se sospechaba que el goteo procedía de las barras de presión, lo que obligaba a la parada inmediata. No la detuvieron hasta que el 3 de marzo se comprobó que, efectivamente, procedía de ese punto. El juez abrió diligencias el pasado abril para determinar si existen indicios de que los gestores cometieran una «imprudencia muy grave» por la vulneración de los protocolos de seguridad, como sostienen los demandantes.

Fuentes del CSN han precisado que «no se pueden vincular» a efectos de clasificación del suceso, los fallos detectados en lo súltimos meses con el del año pasado dado que se han producido en «lugares y por causas distintas». El del año pasado afectó al generador de vapor A de la barrera de presión y los más recientes al generador de vapor B. En diciembre el goteo se produjo en una soldadura aguas arriba de la válvula de drenaje del generador B y el de abril en otra soldadura aguas abajo del mismo .

En la barrera de presión se encuentran el conjunto de todos los componentes sometidos a la presión del reactor y que forman parte de su sistema de refrigeración o que están conectados a él.

Envejecimiento

Greenpeace y Ecologistas en Acción han sostenido en los últimos meses que la reiteración de este tipo de averías podría revelar la existencia de «algún problema estructural» debido al envejecimiento de los sistemas nucleares del reactor que debería abordarse.

La Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (Ines) abarca desde el nivel 0 (sin ninguna significación para la seguridad), hasta el 7 (accidente grave). El nivel 1 se considera una «anomalía» sin repercusión ni dentro ni fuera del emplazamiento. En los últimos años se detectó una en Cofrentes (2017) y dos en Almaraz I y II (2015).

Abierta hasta el 2033

A excepción del de Trillo (Guadalajara), el de Vandellós II es el más moderno del parque nuclear español. Se puso en marcha en agosto de 1987, por lo que los 40 años de vida útil para los que fue diseñado expiran en el 2027, aunque el acuerdo firmado por el Gobierno y las compañías eléctricas prevé que se prolongue unos seis años más. El pacto se firmó en el marco del borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) que el Gobierno ha mandado a Bruselas y que prevé alargar unos años la vida de todas las centrales para garantizar el suministro y por falta de medios técnicos y recursos económicos para gestionar un cierre casi simultáneo de los siete reactores que siguen en funcionamiento.

Imagen de portada: La central nuclear de Vandellòs II. / JOAN PUIG

Fuente: kaosenlared.net

Original

Grietas encontradas en un reactor podrían provocar evacuación de Glasgow y Edimburgo

En el vídeo aprovechan para decir que  la energia nuclear es baja en emisiones de carbono, como si en la construcción , mantenimiento y desmantelamiento no se emplearan conmustibles fósiles

Los dos reactores de la central nuclear Hunterston B, cerca de Ardrossan, tienen 43 años, el más antiguo de Europa. Han cumplido ya sus vidas operativas, que se han extendido dos veces por EDF Energy, y están programadas para cerrarse definitivamente en 2023.

Sin embargo, hay un fallo de seguridad grave en los reactores. La falla se conoce como “keyway root-cracking”: los núcleos del moderador de grafito en los reactores desarrollan grietas que conducen a inestabilidades que podrían provocar un gran accidente nuclear.

“In the very worst case the hot graphite core could become exposed to air and ignite leading to radioactive contamination of large areas of central Scotland, including the metropolitan areas of Glasgow and Edinburgh.”

Station Director Colin Weir said: “Nuclear safety is our overriding priority and reactor three has been off for the year so that we can do further inspections.

“We’ve carried out one of our biggest ever inspection campaigns on reactor three, we’ve renewed our modelling, we’ve done experiments and tests and we’ve analysed all the data from this to produce our safety case that we will submit to the ONR.

“We have to demonstrate that the reactor will always shut down and that it will shut down in an extreme seismic event.”

The operational limit for the latest period of operation was 350 cracks but an inspection found that allowance had been exceeded.

Fuente:  Meneame

Original: www.edinburghlive.co.uk

Enusa acordará el suministro de uranio con las nucleares hasta su cierre gradual

Jose Vicente Berlanga, presidente de Enusa.

El presidente de Enusa (Empresa Nacional de Uranio), Jose Vicente Berlanga, ha adelantado en una entrevista con EFEverde, que mantiene contactos “avanzados” con las propietarias de las centrales para pactar un acuerdo marco que asegure la venta nacional de uranio hasta 2035, fecha prevista para el cierre de las centrales.

Suministro de uranio

Hasta ese momento, el cierre de dicho acuerdo aseguraría el 35 % del total de las ventas de uranio dirigidas al mercado nacional cuyo valor asciende a 400 millones de euros, mientras que el 65 % restante se destinaría al mercado internacional actualmente en expansión, señala el presidente de la fábrica española de combustible nuclear.

Berlanga asegura que, “con el calendario de cierre nuclear ya en la mano, se puede abrir un proceso de negociación cómodo para todos con Iberdrola, Naturgy y Endesa -propietarios de las centrales- y, que además serviría para afianzar la producción de combustible nuclear de la fábrica de Juzbado (Salamanca)”.

En cualquier caso, y, dependiendo de la hoja de mantenimiento y seguridad de las centrales, si el cierre de cada una de ellas se retrasara algunos años más, “Enusa, con licencia para producir 500 toneladas al año de uranio enriquecido hasta el 5 %, seguiría garantizado la producción y el suministro del combustible“, enfatiza Berlanga.

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Peniec) que el Gobierno en funciones presentó en la anterior legislatura establece el cierre escalonado de las cinco centrales nucleares (y siete reactores) que actualmente funcionan en España: Almaraz (1 y 2), Ascó (1 y 2), Cofrentes, Trillo y Vandellós 2.

El primero de los reactores en apagarse sería el de Almaraz 1 en 2027 y el último el de Trillo en 2035.

Respecto a este cierre nuclear armonizado, el presidente de Enusa -empresa pública 60 % de la SEPI y 40 % de Ciemat- detalla que lleva implícito un desmantelamiento y que, dependiendo de la capacidad de producción energética de cada central, podría “acarrear 10, 20 o 25 años de trabajo continuado”.

Desmantelamiento de las centrales nucleares

A su juicio, eso significará que España va a necesitar de “personal tremendamente cualificado” durante las próximas 3 décadas para dirigir todo el desmantelamiento nacional, un desarme que estará liderado por las empresas públicas ENRESA, ENUSA Y ENSA y que pretende ser el trampolín de la creación de nuevos puestos de trabajo dentro del sector nuclear.

“Nuestra obligación como responsables es abrir nuevos caminos donde nuestra gente siga trabajando, y el desmantelamiento de las centrales -tanto nacionales como internacionales- es uno de ellos”.

En este punto, detalla que desmantelar las plantas nucleares es una tarea muy meticulosa y complicada, incluso más que producir combustible nuclear, debido a que es necesario neutralizar cada una de las piezas radiactivas de la central por muy pequeña que sea, hasta el tornillo más pequeño .

Enusa

En palabras de su presidente, en la actualidad Enusa “goza de una salud muy importante”, el ritmo de crecimiento anual alcanza en torno al 10-12 por ciento, y destaca que la amplia experiencia demostrada y el alto nivel técnico de los últimos años, ha permitido a la empresa abrir fronteras y abordar nuevos contratos en numerosos países de Europa, Asia y países árabes.

“Somos muy ambiciosos y para afrontar cualquier tipo de demanda de cara al futuro -en el mercado interior y exterior- estamos adecuando la plantilla a las exigencias que acarrea el siglo XXI, un hecho directamente unido a la expansión internacional y a la transformación digital”.

Respeto al comercio exterior, Berlanga destaca el cierre, el pasado otoño, de un contrato de más de 100 millones de euros para proporcionar recargas de combustible y servicios asociados para la Central Nuclear de Olkiluoto (Finlandia) además de numerosos negocios con países de la Unión Europea(UE) como Bélgica, Francia y Suecia, entre otros.

Señala incursiones en países del este, “algo que no se había hecho nunca, pero que era un reto que había que intentar” y destaca, por ejemplo, que en Eslovaquia Enusa haya alcanzado la fase final en un concurso para suministro nuclear: “Ha sido un gran hito, competimos directamente con los rusos que son los que controlan todo el monopolio de los países del este”.

Berlanga enumera otros acuerdos alcanzados con Emiratos Árabes Unidos, país con el que han firmado un memorándum, en Sudamérica donde en México están a la espera de ratificar un acuerdo de desmantelamiento de una planta y negocios en Asia, concretamente en China.

“El camino del futuro se encuentra en Asia, estamos muy ilusionados con el mercado que podamos abrir allí”, concluye José Berlanga. EFEverde

Fuente : EFEverde

Almacen nuclear de alta intensidad del pacífico en ruina tras apenas 40 años.

La voz de alerta la volvió a hacer sonar el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, mientras hablaba con un grupo de estudiantes en Fiyi, al parecer no es tan importane como para hablar de ello en la propia ONU.

“Acabo de estar con la presidenta de las Islas Marshall (Hilda Heine), y está muy preocupada por el riesgo de que se filtre el material radioactivo contenido por una especie de ataúd que hay en el área”, dijo.

Guterres estaba describiendo así al llamado “domo de Runit” o “domo Cactus”, una estructura de hormigón construida en la isla del mismo nombre para encapsular el material radioactivo dejado por las pruebas nucleares realizadas por Estados Unidos en el área entre 1946 y 1958.

Parte del problema es que la cúpula  de Runit -que fue concebido como una solución temporal– ya presenta grietas en la superficie, y a menudo se forman charcos con líquidos salobres en el anillo.

EE.UU. también renunció a la idea de sellar el fondo de la cúpula con hormigón antes de almacenar el material radioactivo, por considerarlo demasiado costoso, lo que significa que la estructura nunca ha sido realmente capaz de evitar filtraciones.

67 explosiones nucleares

Las 67 explosiones nucleares en los atolones  -al que pertenece Runit- incluyeron la detonación en 1954 de “Bravo”, una bomba de hidrógeno 1.000 veces más poderosa que la que cayó en Hiroshima y el arma más poderosa jamás detonada por EE.UU.

Las Islas Marshall, fueron ocupadas por Estados Unidos en 1944 durante la Segunda Guerra Mundial y en ellas las fuerzas armadas estadounidenses realizaron 67 pruebas de armas atómicas en varios de los atolones coralinos de Bikini y Enewetak, que componen esa nación insular entre los años 1946 y 1958, dejando en la región una enorme cantidad de residuos radioactivos que afectaron zonas habitadas aledañas a las despobladas donde se efectuaron las pruebas militares.

Debido a las pruebas y los desechos radioactivos, en la actualidad solo tres de las casi 40 islas son consideradas seguras para ser habitadas. Un informe realizado en 2013 por el departamento de Energía de EE.UU. reconoció que las aguas subterráneas contaminadas provenientes del Domo de Runit “fluyan hacia el entorno marino subterráneo cercano”.

15 años sin hacer nada

No fue hasta el año 1977  (según el The Washington Post)  cuando Estados Unidos se implicó en la limpieza cuando unos 4.000 militares vertieron 85.000 metros cúbicos de tierra contaminada en un gran cráter en la isla Runit, producto precisamente de una prueba nuclear de 1958.

Los restos fueron mezclados con cemento de Portland y vertidos en el mismo cráter de 9 metros de profundidad y 110 de anchura, que la bomba “Cactus” había creado en extremo norte de la isla Runit;  construyeron  una gran cúpula con 358 paneles de hormigón de 45 centímetros de espesor para confinar los residuos radioactivos allí acumulados.

Estados Unidos empleó 3 años y más de 100 millones de dólares en descontaminar los atolones.

En 1980 el gobierno declaró el lugar seguro, permitiendo a regresar hasta Runit y Enewetak a sus habitantes

¿Que clase de enfermos mentales pueden pensar tan a corto plazo y ser tan egoistas como para perpetrar este atentado contra la humanidad?

De acuerdo con varias agencias de prensa internacionales el enorme “ataúd” de cemento que guarda los restos radioactivos de las pruebas de armas atómicas estadounidenses amenaza con quebrarse en cualquier momento y dejar escapar masivamente su letal carga.

Las fuentes señalan que “no se trata de ninguna leyenda apocalíptica, sino del legado radioactivo de las numerosas y terribles pruebas de armas atómicas que Estados Unidos realizó durante décadas en remotos atolones en el Océano Pacífico.

En el año 2000, Estados Unidos tuvo que destinar 200 millones de dólares a restaurar la cúpula, descubriendo diversos problemas.

Preguntas al aire

¿Que pasará con los residuos de las bombas de Almeria?

¿Que pasará con los residuos de las centrales nucleares españolas y de todo el mundo?

¿Porqué no hay un consenso de estado en España para establecer un sitio seguro en el que  controlar los residuos de alta intensidad ?

¿Que material aguantará el paso de los años?

¿Cómo es posible que todavía haya gente que señale la seguridad del uso de la energía nuclear viendo la problemática que provocan sus residuos?

Abogado UE: normas europeas no se aplican al impuesto español de residuos nucleares

El abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) concluyó este miércoles que la normativa europea no es aplicable a los impuestos españoles sobre la gestión de combustible nuclear gastado, respondiendo así a una cuestión prejudicial del Tribunal Supremo.

El abogado general Gerard Hogan, cuyas conclusiones no son vinculantes pero suelen orientar la decisión de la corte, considera que la Directiva sobre normas comunes para el mercado interior de la electricidad no es aplicable a los tributos españoles sobre la producción de combustible nuclear gastado, los residuos radioactivos resultantes de la generación de energía nucleoeléctrica y el almacenamiento de dichos combustible y residuos.

El jurista sostiene que el ámbito de aplicación de la Directiva se limita a la generación, al transporte, a la distribución y al suministro de electricidad.

El Tribunal Supremo había remitido inicialmente sus dudas sobre los impuestos nucleares al Constitucional, por ser potencialmente contrarios al principio de capacidad económica establecido en la Constitución, en un contencioso que afecta a la Asociación Española de la Industria Eléctrica, Endesa Generació e Iberdrola, y, por otro lado, la Administración General del Estado.

Las eléctricas argumentaban que los modelos de autoliquidación y pago de los citados impuestos sobre combustible nuclear gastado constituyen una suerte de impuesto especial sobre los productores de energía nuclear que distorsiona el mercado español de la electricidad, lo cual debe considerarse ilícito.

El Supremo entendía que el objetivo de los impuestos es incrementar el volumen de ingresos del sistema financiero de la energía eléctrica, para que los productores de energía nuclear asuman una parte de la financiación del “déficit tarifario” (diferencia entre los ingresos que las compañías eléctricas españolas reciben de los consumidores y el coste del suministro de la electricidad reconocido por la normativa nacional) mayor que la de otros productores de energía.

Consideraba también que la libre competencia en el mercado de la electricidad se ve falseada si determinadas empresas se someten a una tributación por su forma de producción sin una justificación objetiva.

Pero el Tribunal Constitucional desestimó la cuestión de inconstitucionalidad indicando que, al haber expresado el Tribunal Supremo sus dudas también acerca de la compatibilidad de la legislación nacional con el Derecho de la Unión, debía plantear primero una cuestión prejudicial al TJUE, cuyo abogado general no ve aplicable la legislación comunitaria.

No obstante, el jurista añade que, en caso de que el Tribunal europeo no comparta su opinión, aporta una solución alternativa.

En ella considera que la Directiva no se opone, en principio, a la normativa española, ya que la situación de las empresas eléctricas que utilizan energía nuclear no es comparable a la de otros productores de energía en cuanto a la protección del medio ambiente y de la seguridad.

No obstante, el jurista comunitario añade que el Tribunal Supremo deberá valorar, en su caso, si el objetivo de dicha normativa está realmente relacionado con la protección del medio ambiente y la seguridad y, si es preciso, determinar si la diferencia de trato fiscal deparado a los distintos tipos de productores de electricidad está objetivamente justificada por tales razones medioambientales.

Fuente : La Vanguadia

Ciemat: el material trasladado a Palomares “no aumenta el riesgo radiológico”

Destaca que “proviene exclusivamente de muestreos y sondeos” realizados a lo largo de los años

Las casi seis toneladas de material radioactivo trasladadas en cuatro envíos desde 2011 al área contaminada de Palomares, en Cuevas del Almanzora, “no supone un incremento del riesgo radiológico”, ya que supone un 0,0000378 por ciento del total de la actividad radiológica que ya se registra en la zona.

Así lo ha trasladado a la Audiencia Nacional (AN) el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) en una ampliación de informe elaborada a petición de la Abogacía del Estado en la que también se precisa que el citado material “proviene exclusivamente de muestreos y sondeos” realizados en Palomares a lo largo de los años.

En el primer informe, el Ciemat reveló que no era 1.500 kilos de material radioactivo como se sostuvo en un principio sino casi 6.000 los que se han trasladado a Palomares. No en 2016 en dos ocasiones, sino en cuatro envíos desde 2011. También admitió que 5.152 kilos estabam almacenados en dos contenedores marítimos ubicados junto a dos balsas de riego mientras que otros 670 kilos permanecían en un laboratorio ubicado en la llamada zona 3, ubicada entre las calles Paraje Guardicas y Diseminado La Punta.

Estos datos se conocen en el marco del procedimiento contencioso-administrativo impulsado por Ecologistas en Acción para que la Audiencia Nacional obligue al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) activar en Plan de Rehabilitación de la zona que se aprobó en 2010.

En la ampliación de informe, consultada por Europa Press, el Ciemat precisa que el material trasladado a Palomares en 2016 está compuesto de muestras y no de residuos radioactivos, al tiempo que indica que, en términos de la actividad y de la cantidad de material trasladado, “no provoca alteración en el inventario”.

Sostiene que supone un 0,0000378 por ciento de la actividad radiológica existente en la zona y un 0,012 por ciento sobre el total de terreno afectado, más de 40 hectáreas, por lo que, según remarca, “su presencia en Palomares no supone un riesgo radiológico en la zona”.

“No se comunicaron los traslados al CSN”

Sobre si el transporte que se realizó concretamente en el año 2016 se hizo por empresa autorizada y cumpliendo con la normativa, se afirma que sí aunque se matiza que no se solicitó informe al CSN ya que, según el acuerdo europeo sobre transporte internacional de cargas peligrosas, se realizó “como bultos exceptuados”. “Por este motivo, al no ser preceptivo , no se comunicaron los traslados”, apuntilla el Ciemat.

Cabe recordar que la Audiencia Nacional (AN) ha rechazado instar a la Fiscalía a que investigue si el traslado fue “irregular” y emplazó a principios de abril a Ecologistas en Acción a que sea la propia asociación la que ponga denuncia ante el Ministerio Público “si entiende que puede ser constitutivo de delito”.

En su escrito, el colectivo conservacionista señalaba al hecho de que el Ciemat haya reconocido en un informe que un envío que realizó el 29 de noviembre de 2016 “no se depositó como el resto del material en un contenedor marítimo sino que se depositó en el almacén del laboratorio que el organismo tiene en la zona 3, entre las calles Diseminado la Punta y Paraje Guardicas”.

“Se han almacenado allí 77 cajas de material radiactivo con un peso total de 670 kilos, sin señalización, ni vigilancia alguna, a pocos metros de las viviendas, en el centro del pueblo”, indicaba Ecologistas en Acción.

Añadía el colectivo que este almacenamiento “clandestino” de material radiactivo se ha realizado “sin informe favorable, ni autorización alguna, es decir, sin expediente” y que podría, por tanto, ser constitutivo de un presunto delito sobre la energía nuclear y las radiaciones ionizantes, previsto y penado en el artículo 345 del Código Penal.

En el primer informe remitido por el Ciemat al tribunal, consultado por Europa Press, el organismo precisaba se optó por el almacén del laboratorio de la zona 3 al no poder acceder al contenedor marítimo por encharcamiento de la zona 2 debido a las lluvias torrenciales”. “Desde entonces todos los materiales que constituyeron este envío permanecen almacenados en dicho lugar”, apuntilla.

Ecologistas en Acción también señalaba que podría apreciarse “irregularidad” de acuerdo a lo contemplado en el capítulo XIV, sobre infracciones y sanciones en materia nuclear, de la Ley 25/64 de 29 de abril de energía nuclear ya que, según remarcaba, el CSN, al tener conocimiento del traslado, en un escrito de fecha 31 de octubre de 2018, “se limitó a manifestar que el CSN no tiene comentarios” al respecto.

Tras analizar la prueba remitida por el Ciemat a requerimiento de la Audiencia Nacional, el colectivo criticaba con dureza el comunicado que hicieron público de forma conjunta el organismo y el Ayuntamiento de Cuevas del Almanzora el 26 de octubre de 2018 a raíz de la “información periodística” que revelaba la existencia de dos traslados desde Madrid en 2016, que a la postre han terminado siendo cuatro desde 2011.

“No se han realizado dos traslados de material radiactivo, como afirmaron, sino cuatro, y el peso del material radiactivo trasladado y almacenado en Palomares no ha sido de tonelada y media sino de 5,8 toneladas”, remarcaba para añadir que la actividad radiológica del material es de un total de “274 millones 340 mil Bequereles, muy alejados de los 13 millones de Bequereles que inicialmente reconocieron”.

Concluía para pedir que se dedujera testimonio y se diese traslado al Ministerio Fiscal para investigación que el material radiactivo se ha trasladado “desde la Instalación Radiactiva de 2a clase, la IR-17, sita en Madrid, a Palomares” y que, tanto el transporte como el posterior almacenamiento “se ha realizado sin conocimiento del CSN, ni de Enresa”.

“Relevante” para decidir sobre la limpieza

La sala de lo Contencioso-administrativo ya rechazó la oposición de la Abogacía del Estado a que la Audiencia Nacional indagase sobre este traslado. Esta argumentó que este traslado “no tenía relación” con la decisión sobre el plan de rehabilitación de la zona.

“Si la pretensión es que se descontamine Palomares y se pide la retirada de la tierra contaminada, tiene relación con la pretensión y es un hecho relevante que se produzca un nuevo almacenamiento en dicho lugar”, indicó en su auto la Sección Séptima, que subrayó el hecho de que ya que se supone que se “trata de tierras extraídas de ese lugar” para su análisis que “ahora vuelven al mismo, es algo sobre lo que debe versar la prueba”.

Ecologistas en Acción pidió una ampliación de hechos en la causa impulsada para que la AN obligue al CSN a ejecutar el Plan de Rehabilitación de la zona aprobado en 2010 tras la “información periodística” que reveló parcialmente el transporte de este material.

Fuente: lavozdealemeria