Endesa: “Garoña está en perfecto estado de revista”

José Bogas, el consejero delegado de Endesa, ha transmitido “tranquilidad” ante la situación de la central nuclear.

Silencio total sobre los incidentes en Garoña.

Bogas, ha destacado que la central nuclear de Garoña está “en perfecto estado de revista” y que “podría seguir adelante” desde el punto de vista del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

José Bogas, consejero delegado de ENDESA , tras varios vertidos radioactivos en Garoña

Así lo ha señalado durante su conferencia en el seminario ‘La cuarta revolución. ¿Cómo afecta la agenda digital a la economía y a la industria?’ organizado en la Universidad Menéndez Pelayo (UIMP) por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), en la que ha transmitido “tranquilidad” ante la situación de la central.

“Nosotros no hemos cambiado de punto de vista, creemos que las cosas hay que hacerlas de forma ordenada”, ha señalado Bogas. “Decía el ministro que la política energética del país no podía supeditarse solo a decisiones económicas y yo estoy de acuerdo con él”, ha añadido.

En este sentido, ha apuntado que debería alcanzarse un consenso sobre cómo hacer las cosas y dejar manifestarse al Gobierno en “un tema tan importante como este”.

A pesar de que Bogas ha hecho hincapié en que la planta de Garoña está en perfecto estado de funcionamiento, reconoce que abrirla o cerrarla “no influye ni cambia absolutamente nada”, porque solo supone “450 megavatios nada más”. En esta línea, ha afirmado que si la vida útil de las nucleares finalizase a los 40 años “hoy habría un déficit”, lo que no sucedería si cerrasen a los 50.

Respecto al debate sobre la rentabilidad de la actividad nuclear, el consejero delegado de Endesa ha señalado que para cumplir con los objetivos de renovables de la UE con vista a 2030 es necesario incrementar en 30.000 megavatios.

“Si en esa transición eliminas las nucleares, eliminas 7.000 megavatios”, ha apuntado, para justificar que no es viable sustituirlos por ciclos combinados, que no permitirían cumplir con el objetivo de emisiones cero, ni por energía renovable, que sería “físicamente imposible”. “Nuestra opinión, por tanto, es que son necesarias las nucleares”, añadió.

Fuente: expansion.es

 

 

Nuevo vertido en Garoña en menos de tres meses

En marzo un bidón en mal estado vertió residuos sobre el suelo.

La formación ecologista Equo ha registrado este viernes en el Congreso una iniciativa a través de la cual emplaza al Gobierno a investigar un vertido de Cesio radiactivo que, el pasado 20 de junio, según apunta, se registró en el exterior de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos).

El coportavoz del partido, Juantxo López de Uralde, explica en el texto, al que ha tenido acceso Europa Press, que esta mancha de contaminación por cesio radiactivo (producto de fisión) se ha hallado junto al almacén temporal de bidones y residuos, pegada al doble vallado de la planta.

“Al parecer este incidente no ha sido notificado al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)”, ha denunciado el diputado de Unidos Podemos. Por ello, en esta iniciativa preguntan al Ejecutivo si tienen intención de investigar este suceso para verificar lo ocurrido.

Garoña, a la espera de reabrir

A su juicio, este incidente “debe ser objeto de una investigación en la que se aclaren todos los extremos del mismo”. Desde Equo alertan de que podría ser peligroso, tanto para las personas como para el medio ambiente.

Este documento ha generado las críticas del sector ecologista, ya que el propio presidente del CSN había asegurado que Garoña no podría volver a abrir si no se hacía una inversión en sus instalaciones, unas modificaciones que la empresa responsable de su gestión Nuclenor no ha realizado aún.

El CSN admite el vertido

Desde el CSN se ha explicado que la mancha de contaminación por cesio radiactivo se encontró en los bidones de residuos y asegura que conoció el hecho “desde el primer momento” a través del inspector residente en Garoña.

En todo caso, el regulador ha añadido que se han tomado medidas para retirar este Cesio y ha procedido a limpiar la zona y se ha picado el suelo donde estaban estos bidones para una mayor seguridad.

Además, ha informado de que este hecho no es notificable al Consejo de Seguridad Nuclear con carácter inmediato y que la información lleva “su proceso” de modo que aparecerá próximamente en el resumen de incidencias que publica la página de Internet.

En marzo de 2017 hubo otro vertido

El contenedor, según relata el técnico que firma el acta, transportaba en su interior un bidón que se había extraído sin tapa y al que se le había puesto un cierre provisional de aluminio. En un momento dado, relata el informe, “se rompió el arco metálico que sujeta la tapa al contenedor y este cayó al suelo desde una altura de 3 metros, quedando la tapa del contenedor suspendida de la pinza”.

Tras quejas del personal por la exposición a la radiación al sacar esos contenedores, uno de ellos se rompió y desparramó parte de su contenido por el suelo de la central.

Al impactar contra el suelo, el contenedor volcó y la tapa de aluminio del bidón cedió, desparramando parte del contenido, que el titular de la planta estimó en “unos tres litros”. (leer)

Que es el CESIO RADIOACTIVO

El Cesio, en su isótopo C-137, no se encuentra en la naturaleza, sino que “es fabricado”, para sus diferentes usos.
El riesgo de exposición para los humanos depende de la cantidad y la actividad del Cesio-137. Tiene un periodo de semidesintegración (el tiempo que tarda en reducir su actividad a la mitad), de 37 años.

El Cesio-137 es soluble en agua y sumamente tóxico en cantidades ínfimas. Una vez liberado al medio ambiente, sigue estando presente durante muchos años, dada su vida media. Puede causar cáncer 10, 20 ó 30 años a partir del momento de la ingestión, inhalación o absorción, cuando una suficiente cantidad ingresa al organismo.

La energía de los fotones de Ba-137m es 662 keV. Estos fotones pueden ser utilizados en la irradiación de los alimentos, o de la radioterapia en el cáncer. Cs-137 es menos utilizado para la radiografía industrial que otros isótopos gamma. Se puede encontrar en algunos medidores de humedad y de densidad, medidores de flujo, sensores y otros equipos.

El comportamiento biológico de Cs-137 es similar al del potasio. Después de entrar en el organismo, se distribuye uniformemente por todo el cuerpo, con mayor concentración en el tejido muscular y menor en los huesos. La vida biológica media del cesio es corta, aproximadamente de 50 días. Pequeñas cantidades de Cs-134 y Cs-137 fueron puestas en libertad en el medio ambiente durante los ensayos de armas nucleares y algunos accidentes nucleares, especialmente la catástrofe de Chernóbil. A partir de 2005, Cs-137 es la principal fuente de la radiación en la zona de la alienación en torno a Chernóbil. Junto con cesio-134, yodo-131 y estroncio-90, fue uno de los isótopos con mayor impacto en la salud distribuidos por la explosión del reactor.

El manejo inadecuado de Cs-137 puede dar lugar a la liberación de los isótopos de radiación y contaminación y a que se produzcan lesiones. Tal vez el caso más conocido es el accidente de Goiania, cuando una máquina de radioterapia de una clínica abandonada en Goiânia, Brasil, fue saqueada y la brillante sal de cesio vendida a compradores curiosos. Cesio metálico puede también ser mezclado accidentalmente con chatarra, lo que da como resultado la producción de acero contaminado; un ejemplo notable es el caso de 1998, cuando Recycler Acerinox en Cádiz, España accidentalmente fundió chatarra con Cs-137 o en Arcelor Mittal en Guipuzkoa.

Fuente: infolibre.es

Cesio en Wikipedia

Bidón en mal estado en marzo

Suiza aprueba en referéndum la eliminación progresiva de la energía nuclear

¿No te parece raro que si buscas en Google: Suiza referendum nuclear mayo 2017, apenas 3 periodicos españoles tengan la noticia ?

Ahora ojea un periodico y observa qué empresas del IBEX 35 pagan sus anuncios. Si tienes ganas puedes ver también quienes son sus accionistas. Muchos de ellos serán comunes con las empresas Energéticas del IBEX 35.

Suiza ha aprobado el 25 de mayo en referéndum la Ley de Energía que prevé la eliminación progresiva de las centrales nucleares con un 58,2 % de los votos. La norma prohíbe la construcción de nuevas centrales y prevé el cierre paulatino de las instalaciones activas.

Hay paises donde la Democracía tiene otro nivel, no diremos que sea perfecta porque todos sabemos como se las gastan Suiza, Canadá o Reino Unido, pero al menos preguntan a sus ciudadanos sobre muchos aspectos, en lugar de llevarles a votar cada 4 años para luego tenerlos viendo fútbol el resto del tiempo.

¿Te imaginas en España preguntando a los ciudadanos y ciudadanos por algo que se ha aprobado en Las Cortes?. Pero dejemos la ciencia ficción aparte.

La votación suiza se ha celebrado para valorar la propuesta del Gobierno, denominada Estrategia Energética 2050, elaborada en 2011 tras el accidente nuclear de la central de Fukushima, en Japón. La iniciativa fue aprobada por el Parlamento en 2016, pero faltaba el referéndum, celebrado este domingo.

Las cinco centrales nucleares actualmente en funcionamiento producen 22,1 terawatios anuales –aproximadamente un tercio de las necesidades suizas– y podrán seguir funcionando mientras cumplan la normativa de seguridad. El horizonte es su cierre en un plazo de 20 o 30 años.

La energía que no produzcan las nucleares se suplirá a través de un plan de ahorro energético que prevé reducir el consumo medio por persona un 43 por ciento con respecto a las cifras de 2000. El resto se compensará con energías renovables, un cambio que se financiará con un incremento del precio de la energía para los consumidores. El kWh pasará de 1,5 céntimos a 2,3 céntimos.

La participación se ha situado en un 42,3 por ciento, 2,3 millones, mientras que el país está habitado por algo más de 8 millones de personas.

EDF no quiso ni regaladas las dos centrales nucleares de Alpiq en Suiza

Los medios de comunicación suizos informaron que el operador de reactores nucleares suizo Alpiq no había podido encontrar comprador para sus dos plantas nucleares y, por lo tanto, está esperando para donárselas al Estado suizo. El CEO de la firma era citado afirmando que la francesa EDF no estaba interesada, incluso sin costo alguno, ya que “tiene sus propios problemas relacionados con la energía nuclear en la actualidad”. (leer más)

Fuente: diariodeavisoos.com

Accionistas de los Medios Desinformativos

“La energía nuclear es la más barata” pero queremos más primas. Si lo entiendes, enhorabuena.

No contentas con que sea el erario público el que sufrague el coste de gestionar los residuos de alta intensidad durante miles de años, las empresas del Oligopolio Eléctrico Español piden primas para seguir operando las nucleares.

El sector aplaude que el Gobierno conceda más tiempo para la renovación de las licencias.

Mientras en Alemania y Suiza cierran las centrales nucleares sin dar ningún tipo de indemnización cuando se ha vencido su vida útil, en España se utilizan como chantaje al gobierno de todos y todas las españolas para lucrarse aún más, mientras generan nuevas toneladas de residuos nucleares. Los tribunales al parecer impondrán alguna indemnización sin especificar cuantía.

Las nucleares quieren aprovechar el tiempo extra que les ha concedido el Gobierno —que no obligará a dos de las centrales más importantes del país a solicitar ya la renovación de su licencia para operar más allá de los 40 años— para negociar un cambio en su sistema retributivo. Piden algo así como unas primas que garanticen la rentabilidad del negocio. Las eléctricas —propietarias de las centrales— se quejan de que las cuentas no les salen debido, según dicen, al aumento de la carga fiscal en los últimos años sobre el sector.

Ignacio Araluce, presidente del Foro Nuclear —la asociación que defiende los intereses de este sector—, aplaudió este miércoles que el Ministerio de Energía haya emprendido una reforma de urgencia para retrasar el momento en el que las centrales deben solicitar la renovación de su licencia. Si no se cambiaba la norma vigente, dos de las cinco centrales del país —Almaraz y Vandellòs— tendrían que presentar sus solicitudes de renovación ya. Almaraz este mes y Vandellòs en julio. Y sería para operar más allá de los 40 años.

Sin embargo, los grupos conservacionistas —como Ecologistas en Acción— y Equo han criticado esta medida. El partido verde acusa al Ejecutivo de tomar “decisiones que nuevamente benefician a las empresas propietarias de las centrales”.

El ministerio justifica el retraso en la presentación de las solicitudes en que esta legislatura se debe acordar en el Congreso una estrategia energética de largo recorrido que debe establecer qué tipo de tecnologias y en qué proporción utilizará España en las próximas décadas para generar electricidad. En ese plan también se tendría que decidir si las centrales nucleares deben seguir operando más allá de los 40 años o cerrar al cumplir las cuatro décadas, lo que supondría el fin de este sector la próxima década.

Araluce apostó este miércoles por seguir utilizando la energía nuclear. Argumentó que esta forma de generar electricidad no emite gases de efecto invernadero, aunque produce unos residuos radiactivos para los que no se ha encontrado una solución definitiva.

El responsable del Foro Nuclear abogó también por replantearse, además del mix energético, el “futuro” del marco retributivo de las centrales y de los impuestos y tasas.

Iberdrola —propietaria junto a Endesa de la mayoría del parque nuclear español— ha encabezado una batalla pública para que el Gobierno le reduzca los impuestos, argumentando que el negocio atómico ya no es rentable por la fiscalidad. Pero el Ministerio de Hacienda ha descartado tocar los impuestos.

Araluce defendió este miércoles esa bajada fiscal. Y también el cambio en el sistema de retribución. Según explicó, a las centrales se les debería compensar de alguna forma que son “estables”, es decir, que siempre están disponibles. Se trataría de establecer un sistema de primas o un pago por capacidad como el que reciben las centrales térmicas, de cargón y gas natural, por estar disponibles para garantizar la seguridad del sistema eléctrico.

Foro Nuclear

Alemania pide 24.000€ millones a las eléctricas por gestionar sus residuos

Fuente: elpais.com

Garoña: ejemplo de mala praxis y desinformación

Garoña tras el aval del CSN: repuestos caducados, bidones radiactivos corroídos y una denuncia anónima.

Dos días después del visto bueno del regulador nuclear a la prórroga de la planta, la inspección del organismo recibió una denuncia sobre las condiciones laborales en un almacén de residuos radioactivos.

Ese depósito custodia 2.800 bidones radiactivos que es necesario reprocesar y algunos “han perdido la integridad y el residuo se encuentra disperso por el interior del silo”, según el CSN

Tras quejas del personal por la exposición a la radiación al sacar esos contenedores, uno de ellos se rompió y desparramó parte de su contenido por el suelo de la central

Repuestos caducados desde hace tres años; un empleado de la brigada contra incendios que dice que en la zona de Protección Radiológica no se oye la megafonía; una denuncia sobre las condiciones de trabajo en un almacén que custodia bidones radiactivos corroídos; quejas del personal durante el reprocesamiento de esos bidones, uno de los cuales cae desde una altura de tres metros y desparrama parte del contenido por el suelo…

Son episodios ocurridos en la central nuclear de Santa María Garoña (Burgos) tras el visto bueno que, contra sus propias directrices previas, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) otorgó en febrero a la prórroga de la licencia de la planta, la más antigua de España y parada por decisión de sus propietarias, Endesa e Iberdrola, desde finales de 2012.

El último acta de inspección trimestral del CSN señala que en el primer trimestre no hubo “sucesos notificables” en Garoña y “en todo momento” se cumplieron sus Especificaciones Técnicas de Funcionamiento y los requisitos para su situación actual de parada. Pero recoge varias “desviaciones”, casi todas relacionadas con el Almacén Transitorio de Residuos y Bidones (ATR) de Garoña.

El último suceso conocido

El 24 de marzo a las 10.15 horas se produjo un “incidente radiológico” con un bidón con agua radiactiva, “sin tapa y al que se le coloca un cierre provisional de aluminio”, extraído de ese almacén. Como informó Europa Press, pendía de una grúa cuando cayó al suelo accidentalmente desde una altura de tres metros. Se vertieron unos tres litros de desechos, según el titular de la instalación, que “inmediatamente” cubrió con plástico la zona del derrame e instaló un recinto cerrado con plásticos para recuperar el vertido en su interior, cosa que ocurrió a las 18.30 horas de ese día. Los operarios retiraron unos 2 o 3 centímetros del asfalto afectado.

Según el CSN, de acuerdo con la normativa vigente, el suceso, comunicado con “retraso” a la sala de control, no fue “notificable” porque se produjo en una zona clasificada radiológicamente cuyos límites de dosis están establecidos y estos no se superaron. Nuclenor, la sociedad que tiene la titularidad de Garoña,  subrayó el miércoles que el incidente no tuvo “ninguna incidencia en el exterior de dicha área” y “en ningún momento ha supuesto un riesgo para las personas ni el medio ambiente”.

El incidente del bidón culminó una cadena de hechos que arranca el 10 de febrero. Dos días después del dictamen favorable del CSN, se registra una “denuncia anónima” y confidencial de personal de la planta relativa a “condiciones laborales en los trabajos del ATR”, el almacén que custodiaba el bidón siniestrado. Ese día, Nuclenor “decidió incluir los trabajos del ATR dentro de la planificación general de la planta, generándose un plan de trabajos específico, sujeto a gran variabilidad debido a la gran cantidad de imprevistos que van surgiendo”.

Fuentes de Nuclenor, que aseguran que “en ningún caso estamos hablando de combustible gastado, ni de componentes del reactor o de la piscina”, explican que el ATR “es una instalación clasificada como zona controlada, con control de accesos, lectores dosimétricos y un pórtico a la salida para impedir la salida de contaminación. Está diseñado para la manipulación de este material y para las contingencias que su manejo pueda generar. En su interior se almacenan residuos de baja y media actividad debidamente acondicionados (ropas de trabajo, equipos obsoletos, etc…) en su mayoría en el interior de bidones si la capacidad lo permite”.

Respecto a la denuncia, señalan que “en el hallazgo incluido en este sistema interno de comunicación se hacía referencia a la posibilidad de sustitución de una herramienta que se empleaba para mover los bidones, una pértiga. Como consecuencia del hallazgo, la empresa ha instalado un brazo hidráulico y ha implantado mejoras organizativas adicionales en los trabajos de procesado”.

El ATR consiste en una serie de silos o celdas cubiertas con 2.396 bidones de concentrados radiactivos y otros 414 de barros y lodos inmovilizados con microcel (una espuma de celulosa microcristalina) y yeso. Este tratamiento dejó de emplearse en 1982. Se constató, según el CSN, que su comportamiento en condiciones de humedad “era deficiente” y no cumplía “los requisitos de aceptación por parte de Enresa”, la empresa pública que gestiona los residuos radiactivos en España.

Garoña tiene pendiente extraer esos bidones para enviarlos al almacén de residuos de media y baja actividad de Enresa en El Cabril (Córdoba) desde hace, al menos, siete años, tal y como refleja un acta de marzo de 2010. Su actividad radiológica “se debe fundamentalmente a Co-60 [Cobalto 60] y CS-137” [Cesio 137], altamente radiactivos. El acta que ha publicado ahora el CSN recoge que, durante los trabajos de reacondicionamiento, se detectó que “algunos silos contienen bidones que han perdido la integridad y el residuo se encuentra disperso por el interior del silo”.

“Se estaba procesando la celda O, con unos bidones en estado de conservación muy irregular” y con el material radiactivo “contenido en una bolsa de plástico”. “En numerosos casos esta bolsa no estaba cerrada en su parte superior, de modo que el residuo entraba en contacto con la tapa metálica del bidón y la corroía totalmente”. Cada bidón tiene 220 litros de capacidad.

“El residuo, una vez en contacto con la atmósfera, aumentaba de volumen y rebosaba, afectando entonces a las paredes laterales del bidón”, señala el acta. Hay “casos en los que la tapa ha desaparecido”, como el del bidón que se cayó el 24 de marzo: el aro metálico que sujetaba el cierre provisional de aluminio que se le colocó se rompió.

Durante los trabajos en la celda O, el mal estado de los bidones impidió utilizar el método normal de extracción, con una pinza suspendida de un puente grúa. “A medida que fue avanzando la extracción en el silo y empezaron a aparecer bidones con un alto grado de deterioro fue precisa la entrada de operarios a la casamata del ATR”, un compartimento estanco para proteger al personal de la radiación.

“Quejas del personal”

Equipados con protección respiratoria y vestimenta especial, los operarios se introdujeron en la casamata “para desde sus laterales y empleando pértigas metálicas, empujar los bidones para que adoptasen una postura que los hiciese susceptibles de ser sujetados por la pinza” de la grúa. “A medida que se iban extrayendo bidones, los que se sacaban eran progresivamente en peor estado, precisando de entradas a la casamata cada vez más frecuentes y prolongadas, lo que motivó las quejas del personal”, recoge el acta, que no precisa la fecha de este episodio.

El documento dice que, según el servicio de Protección Radiológica, “no se ha producido un aumento en los rechazos en el pórtico de vigilancia de contaminación en el punto de acceso a zonas exteriores que pudiese ser achacable a los trabajos de extracción de bidones”.

La dosis más elevada, en personal encargado de movimiento de bultos y limpieza del ATR, fue de 562 microsieverts en 153,28 horas. El físico nuclear Francisco Castejón, de Ecologistas en Acción, recuerda que supone el 10% de la dosis anual que puede recibir un trabajador de una central nuclear. En su opinión, el estado de esos bidones refleja la “dejadez generalizada” de los dueños de Garoña en el mantenimiento de la central.

Otra de las “desviaciones” que recoge el acta se detectó el 22 de marzo. “Se reparó en que todos los repuestos a instalar” de las correas de un extractor “presentaban fechas de caducidad sobrepasadas”. Una de ellas caducaba en noviembre de 2013. “Los operarios no concedían importancia a dicha circunstancia”, relata el documento. Ese día, también se celebró un simulacro de incendios no programado. Un miembro de la Brigada de Primera Intervención se presentó indebidamente equipado. “En su descargo afirmó que en la zona de PR [Protección Radiológica] la megafonía no se escuchaba con claridad”, dice el inspector.

Fuentes de Nuclenor subrayan que desde la puesta en marcha del sistema de alertas por colores del CSN en 2007, el organismo “no ha clasificado ningún hallazgo derivado de estas inspecciones mayor que verde, es decir, todos ellos han tenido un impacto mínimo en la seguridad de la central y la protección radiológica”.

Este acta es la primera que se publica desde que el 8 de febrero el pleno del CSN avaló la reapertura de Garoña pese a tener pendientes desde hace años unos 200 millones de euros de inversiones. Una de sus propietarias, Iberdrola, no quiere realizarlas. Dice que los impuestos del Gobierno a la generación nuclear llevan a estas plantas a pérdidas. La decisión definitiva del Ejecutivo sobre la renovación de la licencia de Garoña llegará previsiblemente este verano. Posiblemente, en agosto.

Dos años más para decidir, o el cuento de nunca acabar.

Antes, el 8 de junio, los dueños de la central de Almaraz (encabezados por Iberdrola) debían activar el proceso de renovación de la licencia de esta planta más allá de los 40 años y en julio le tocaba a Vandellós (Endesa). Pero ya no hay prisa: el Gobierno ha cedido a la presión de las eléctricas y les dará dos años para decidir sobre la renovación, según avanzaron el viernes El Independiente y El Economista.

Fuente:  eldiario.es

Stop Uranio y 50 municipios de la zona solicitan que la Diputación de Salamanca se posicione en contra.

La plataforma Stop Uranio y una mancomunidad formada por 50 municipios de la comarca de Vitigudino, según el alcalde de la localidad salmantina de Villavieja de Yeltes, pidieron ayer a la Diputación de Salamanca, con el apoyo del grupo Ganemos, el respaldo de la institución provincial contra el proyecto de construcción e instalación de la mina de uranio a cielo abierto que la empresa australiana Berkeley quiere llevar a cabo en los términos municipales de Retortillo y Villavieja de Yeltes.

El diputado de Ganemos Salamanca en la institución provincial, Gabriel de la Mora, abrió la rueda de prensa para denunciar que la Junta de Castilla y León remitió el expediente de expropiación de terrenos privados por más de 2.000 hectáreas para la desviación de la carretera de Retortillo a la Diputación provincial, de cara a que sea este quien lleve a cabo la expropiación, informó Ical.

Explicaciones

Este último término fue inmediatamente desmentido en un comunicado por la Diputación, afirmando que no expropiará ningún bien en Retortillo puesto que «la Junta en ningún momento ha requerido a la Diputación de Salamanca que proceda a la expropiación de ningún bien o derecho que tenga relación con la construcción de la variante, que se ejecutaría por la empresa».

Por su parte, el alcalde de Villavieja de Yeltes, Jorge Rodríguez, afirmó que una mancomunidad formada por 50 municipios de la comarca de Vitigudino acordó el pasado 14 de abrilpresentar un recurso contencioso-administrativo contra la Consejería de Fomento y Medio Ambiente para solicitar una resolución desfavorable de la petición de uso excepcional de suelo rústico solicitado por Berkeley.

Se aprueba la moción contra la construcción de un almacén de residuos radioactivos en Cofrentes

La concejala de Medio Ambiente, Pilar Soriano, y el concejal de Energías Renovables y Cambio Climático, Jordi Peris, han presentado una moción para oponerse a la construcción de un almacén de residuos radioactivos en la localidad de Cofrentes, así como el cierre de la Central Nuclear para 2021. Dicha moción se ha aprobado con los votos a favor del equipo de Gobierno, la abstención de Ciudadanos y el voto en contra del Grupo Popular.

La moción presentada por el Govern de la Nau, defendida por Soriano y Peris, se basa en que la “peligrosidad de las centrales nucleares está fuera de toda duda, así como el riesgo de la construcción de un almacén de residuos”. En el caso de que hubiera “una fuga radiactiva importante, afectaría a la salud de millones de valencianos y valencianas, además de contaminar la tierra y arruinar la producción agrícola”.

El debate ha comenzado con la intervención de Salvador Moncayo, de la Plataforma Tanquem Cofrents, quien ha reclamado el cierre de la actividad en la central nuclear argumentado que “hay alternativas” y que no sólo lo pide una plataforma, “sino la ciudadanía, y además, otros países europeos, como Bélgica y Suiza, ya están planificando sus alternativas”.

Por parte del grupo Ciudadanos, Santiago Benlliure, ha defendido que las políticas energéticas no deben utilizarse como estrategia política y ha pedido también alternativas. “No se puede improvisar en materia energética”, ha explicado, si bien reconoce que las energías nucleares se “acercan al final de su vida útil”. Así mismo, ha hecho hincapié en que “cualquier decisión debe tener un plan alternativo, que contemple, entre otras cosas, la pérdida de puestos de trabajo”.

Por el Grupo Popular, Mª Ángeles Ramón-Llin ha presentado una propuesta que plantea el incremento de las energías renovables y que tiene en cuenta las repercusiones del cierre, principalmente en lo que al empleo se refiere. “Queremos saber sus planes y cuáles serán las consecuencias. No hagan demagogia, sino parques eólicos, porque el acuerdo es inviable aunque se apruebe, a menos que se ofrezcan soluciones”. Su propuesta ha sido rechazada con los votos en contra del equipo de Gobierno y la abstención de Ciudadanos.

El concejal de Energías Renovables y Cambio Climático, Jordi Peris, ha defendido un “cambio de modelo energético que comprende el cierre de la central y la reconversión laboral”. “Se trata –ha explicado Peris- de una moción sobre una central nuclear obsoleta, con una energía obsoleta”, y ha recordado que para su cierre tendrá ya 35 años, cuando en Europa se fija en 25 años la vida útil de las centrales.

“Un nuevo modelo energético” ha sido también la reivindicación de la concejala Pilar Soriano. Ha recordado la “peligrosidad de los residuos que genera” y la necesidad de una “revolución energética que pase por reducir las energías no renovables en favor de las renovables”. También ha mencionado que en Europa son 25 los años de vida útil, y en España la media es de 30.

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