Desmantelamiento de Zorita 4. Finaliza el desmontaje de la vasija del reactor de la central nuclear José Cabrera

 

11 de junio de 2015

Los trabajos de desmontaje de los componentes del circuito primario de la central nuclear José Cabrera (Almonacid de Zorita, Guadalajara) ya han finalizado. Así lo han destacado hoy en una rueda de prensa el Director de Operaciones de Enresa, Alejando Rodríguez y el Director del Desmantelamiento de José Cabrera, Manuel Rodríguez. Según explicaron ambos técnicos a los medios de comunicación que se dieron cita en Guadalajara, tras las actuaciones acometidas con los internos del reactor, el presionador, la bomba principal y la retirada completa del generador de vapor, en el mes de mayo culminó el desmontaje del sistema de generación nuclear el corte bajo agua de la vasija del reactor.

Tras diez meses de operaciones, los trabajos de segmentación de la vasija de la central nuclear José Cabrera terminaban el pasado mes de mayo. En total, se han realizado más de 172 metros lineales de corte y se ha actuado sobre 95 toneladas de material, peso total de este gran componente que ha sido segmentado en 112 piezas que se han acondicionado en 15 contenedores de hormigón para su envío al centro de almacenamiento de residuos radiactivos de muy baja, baja y media actividad de El Cabril (Córdoba).

La vasija era un recipiente de acero al carbono, con forma de cilindro vertical, fondo semiesférico y una tapa superior desmontable, que contenía el núcleo del reactor. Su longitud total, sin la cabeza, era de 7,39 metros y tenía un diámetro interior de 2,81 metros.

Con el proceso finalizado de la vasija, culmina el desmontaje del circuito primario de la central nuclear, que ha requerido la aplicación de diferentes técnicas, que van desde las más convencionales (corte térmico en ambiente para el presionador) hasta las más innovadoras y complejas (corte mecánico bajo agua para los internos del reactor y la vasija), pasando por la aplicación intensiva de distintas técnicas de corte en frío (hilo de diamante, torno orbital, para el generador de vapor y las tuberías).

Fuente: ENRESA

Mas información de Zorita:  enresa.es

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El traslado de residuos radioactivos de Garoña a Córdoba abre otro pulso entre el Gobierno y la Junta de Andalucía

Vista de las instalaciones de El Cabril (Córdoba)

El Ejecutivo de Díaz sospecha que el cementerio nuclear de El Cabril ha empezado a recepcionar bidones de la central recién desmantelada y exige saber si son restos “potencialmente peligrosos para la población”.

La Junta de Andalucía sospecha que el Gobierno central ya ha empezado a traslar residuos radiactivos de la recién clausurada central de Santa María de Garoña (Burgos) hasta el cementerio nuclear de El Cabril, en Córdoba, que es de gestión estatal. Las informaciones de las que dispone la Consejería de Medio Ambiente parte, sobre todo, de los alcaldes del entorno, que han trasladado su preocupación al respecto.

El pasado 21 de noviembre, el consejero de Medio Ambiente, José Fiscal, remitió por escrito una petición formal de información a Enresa (Empresa Nacional de Residuos Radioactivos), que gestiona el centro de almacenamiento de El Cabril, requiriendo datos “detallados sobre el origen y las características de las actividades llevadas a cabo por Enresa en ese centro durante el primer cuatrimestre de 2017”. La carta, a cuyo contenido ha tenido acceso Público, cita “en concreto las 84 expediciones recepcionadas en la instalación durante el citado cuatrimestre”. “Queremos saber los planes del Gobierno a corto y medio plazo para El Cabril y si ha habido alguna actuación en los últimos meses que se salga de lo excepcional”, avisa Fiscal. La Junta quiere tener una garantía “por escrito” de que los restos que se trasladen no son “potencialmente peligrosos para la población”

Enresa es una entidad pública empresarial, dependiente del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, responsable de la gestión de los residuos radiactivos que se generan en todo el país, así como del desmantelamiento de las instalaciones nucleares. El pasado 1 de agosto, el Gobierno de Mariano Rajoy sucumbía a la presión de los grupos de la oposición y anunciaba el cierre definitivo de la central nuclear de Garoña, la más antigua del país, cuya actividad llevaba paralizada desde 2012. El ministro de Energía, Álvaro Nadal, había presentado un informe del Consejo de Seguridad Nuclear que avalaba su reapertura, pero no logró convencer a ningún otro grupo del Congreso, ni siquiera al PNV, clave en la aprobación de los Presupuestos Generales.

El Ejecutivo de Susana Díaz teme que el Gobierno central hubiera iniciado el traslado de residuos de media, baja y muy baja intensidad radioactiva de Garoña hasta el “centro de almacenamiento” de El Cabril, en plena Sierra de Hornachuelos (Córdoba). Nadal ya ha dicho en sede parlamentaria que en el subsuelo de El Cabril se enterrarán 4.000 toneladas de residuos radioactivos procedentes de Garoña, pero ha subrayado que el excedente de alto riesgo no viajará a Andalucía. Por ahora permanecerá en el Almacén Temporal Individualizado (ATI) de Burgos, pero se desconoce por cuánto tiempo. El Gobierno preveía que para 2010 existiría un Almacén Temporal Centralizado que sirviera de cementerio nuclear nacional para dar cabida al combustible gastado, se planteó un proyecto en Villar de Cañas (Cuenca), que aún no está concluido.

El traslado de residuos radioactivos a la sierra cordobesa ha generado intranquilidad en los pueblos vecinos, y el consejero de Medio Ambiente ha querido saber de primera mano cuándo han empezado los trabajos. Se tiene conocimiento de 84 expediciones recepcionadas en El Cabril, pero sin seguridad de que todas provengan de Garoña. Los ecologistas denuncian que se siga usando este enclave como “cementerio nuclear”, y advierten del riesgo que supone para el ecosistema y la población de Hornachuelos. La inquietud ha saltado a la arena política, donde el grupo parlamentario de Podemos ya ha exigido explicaciones al Gobierno de Díaz. “Queremos saber si se va a permitir que usen Córdoba y Andalucía como estercolero nuclear”, ha dicho la líder del partido morado, Teresa Rodríguez.

El centro de almacenamiento nuclear de Córdoba ya guarda los restos radioactivos de otras centrales nucleares que se clausuraron en España, como la de Vandellòs I (Tarragona) y José Cabrera (Almonacid de Zorita). El Cabril tiene 29 celdas, compartimentos bajo tierra para dar cabida a los residuos, y hace poco la empresa que gestiona el emplazamiento ha construido una más porque casi todas las demás estaban ya llenas. El carburante que se retira (uranio principalmente) se carga y traslada en bidones de 130 toneladas.

La perspectiva de volver a ampliar este enclave para recepcionar las 4.000 toneladas de residuos de Garoña se ha convertido en otro motivo de disputa política en el Parlamento andaluz, aunque la Junta carece de competencias para prohibir el traslado a El Cabril. Desde Enresa explican que los residuos generales en el desmantelamiento de Garoña son “convencionales”, reciclados y reutilizados en un porcentaje próximo al 90%.

Equo, partido que está integrado en Podemos Andalucía, ha sido de los más combativos contra el traslado de dióxido de uranio al cementerio nuclear de El Cabril. Denuncian que es “una sustancia clasificada por la Unión Europea como muy tóxica, cancerígena y peligrosa para el medio ambiente. Con un componente químico -el U-235- que tiene una vida media de cientos de millones de años”. Enresa niega que el centro de almacenamiento de Córdoba esté recibiendo este tipo de sustancia.

Equo e IU llevan años reivindicando el cierre de las instalaciones de El Cabril, argumentando que el enclave original del almacenamiento nuclear era una reserva militar propiedad del Gobierno central, pero no se eligió esa ubicación por razones de seguridad. Ahora Podemos también se suma a la demanda de cierre de un centro que “pone en riesgo a una gran parte de la población, al suponer que residuos especialmente peligrosos recorran cientos de kilómetros diariamente, por autovías y llegando a tener que pasar por la propia Córdoba”. “Si uno de los bidones que viaja a El Cabril desde las centrales” -según Equo lo hacen unos 50 de media cada día- “cayese de su medio de transporte, incluso sin que se abra, si un menor de 18 años lo curiosea habrá recibido en tan sólo cinco minutos su dosis máxima de radiactividad para un año”, denuncian desde la formación verde.

“¿Empleo? ¡Aquí nos íbamos a hacer todos ricos, nos decían! Y fíjate, esto ahuyenta a nuevas industrias y es malo para el producto alimentario”, protesta Fernando Porras, apicultor de 60 años en Hornachuelos, en cuyo término municipal está El Cabril. Su opinión no es unánime. También abunda la indiferencia, sobre todo entre los jóvenes. Y la resignación. Entusiasmo, poco.

El Cabril no es ni de lejos un motor de desarrollo de la zona, que ha perdido población desde 1992. Su plantilla es de 118 trabajadores, a los que se suman 196 contratos externos. El paro castiga a estos pueblos tanto o más que a sus vecinos.

Población de Hornachuelos desde 1900 hasta 2016

Segun los datos publicados por el INE a 1 de Enero de 2016 el numero de habitantes en Hornachuelos es de 4.598, 44 habitantes menos que el en el año 2015. En el grafico siguiente se puede ver la evolucion demografica que ha habido en el municipio a lo largo de los años, para ver cuantos habitantes tiene Hornachuelos segun su edad podemos verlo en la piramide de poblacion.
Si lo que interesa es saber cual es la poblacion de Hornachuelos segun el lugar donde han nacido los habitantes (Continente, Pais, Comunidad Autonoma, Provincia, o Municipio) puede verlo en nuestro estudio demografico de poblacion segun lugar de nacimiento.

La gestión de Enresa

Tan cierto es que El Cabril no ha sido palanca de progreso como que no constan accidentes graves, si bien los ecologistas critican la opacidad de Enresa, la empresa pública que gestiona los residuos radiactivos de España. Tampoco hay estudios alarmantes sobre salud o medio ambiente. El rechazo reside más en la sospecha que en la certeza. Y muchos insisten en que da mala imagen.

“A nadie le gusta tener ahí eso, por si pasa algo, pero qué le vamos a hacer”, explica, al otro lado de un torno que oculta su rostro, la hermana Laura, que vive enclaustrada en el convento de las carmelitas descalzas, en la aldea de San Calixto, de Hornachuelos, a 15 kilómetros de El Cabril. Un lugar ideal para ejercer la resignación.

Entre finales de los años cincuenta del siglo pasado y principios de los sesenta, el régimen comenzó a almacenar de tapadillo en El Cabril, en una mina de uranio abandonada, los residuos resultantes de las pruebas que debían incorporar a España al club de la bomba atómica. Con la creación de Enresa en 1984, las obras de lo que hoy es El Cabril comenzaron en 1990 tras obtener las licencias.

Los vecinos se quejan de que no ha servido para desarrollar la zona.

Antes, en los ochenta, miles de personas se opusieron a asumir esa herencia. Hubo cortes de carreteras, manifestaciones y hasta una huelga general en 1986. “Todos sabían que era una imposición injusta. Pero el dinero frenó las protestas”, recuerda José Larios, líder de aquella movilización ya olvidada, que dio su primera charla contra los planes del Estado en 1979.

El dinero, claro, ayuda a digerirlo todo. “Esto ya está aquí y no podemos evitarlo, pero que nos compensen”, reivindica el andalucista Cecilio Fuentes, alcalde de Alanís. Todos los alcaldes han advertido, al hilo de la polémica del ATC, que les saben a poco los menos de dos millones de euros anuales que reciben de Industria. “Las compensaciones por el ATC que oíamos son escandalosas. Merecemos más”, dice el independiente Julián López, alcalde de Hornachuelos.

“Es el gran éxito de Enresa, haber hecho reinar la resignación”, afirma Manuel Raya, de la asociación ecologista Hornasol. Raya reclama una explicación en detalle de la actividad en la zona que lleva a cabo la Fundación Enresa, que canaliza fondos para desplegar una intensa actividad de relaciones públicas que garantiza más apoyo al almacén.

Vista cercana de los contenedores

Pero la movilización de los ochenta dejó su huella. Quedó demostrado cuando, a principios de los noventa, una simple filtración que apuntaba a que el Valle de los Pedroches cordobés podía ser el destino del Almacén Geológico Profundo (AGP) movilizó a toda la comarca, con sus ayuntamientos al frente. No todo va a ser resignación.

Fuente:  publico.es

 almacennuclear.wordpress.com/2010/02/08/almacen-de-el-cabril-o-la-imposicion-que-arruino-a-una-comarca/

Denuncian “cientos de kilos” de residuos de alta intensidad en El Cabril

Organizadores del primer Encuentro contra el Cementerio Nuclear de El Cabril, hoy en la Corredera. – MIGUEL ÁNGEL SALAS

Colectivos y partidos retomarán la movilización contra el centro de residuos en Hornachuelos en un encuentro el sábado en Peñarroya-Pueblonuevo

El centro de residuos radiactivos de baja y media intensidad de Sierra Albarrana de Enresa, las conocidas instalaciones de El Cabril, alberga “cientos de kilos” de residuos radiactivosde alta intensidad, concretamente “dióxido de uranio 235”, proveniente de centrales nucleares en desmontaje, ha denunciado esta mañana el exconcejal  del Ayuntamiento de Córdoba y actual presidente de la Fundación Equo, José Larios, y al menos 111 kilos “según reconoció el Consejo de Seguridad Nacional en el 2015”, explica Guillermo Contreras, de Ecologistas en Acción.

Tanto Larios como Contreras participaron esta mañana en Córdoba en la presentación del primer Encuentro contra el Cementerio Nuclear de El Cabril, a celebrar el sábado en el mercado de abastos Sebastián Sánchez, de Peñarroya-Pueblonuevo a partir de las 11.00 horas, y en el que se relanzará la movilización contra estas instalaciones (las únicas de sus características en España como centro de almacenamiento de residuos de baja y media actividad) y los planes para que también alberguen un material de alkta intensidad radiactiva que tardará cientos de miles de años de dejar de ser peligroso, según los convocantes, una decena de colectivos y partidos políticos de Andalucía y Extremadura.

En concreto, el encuentro en Peñarroya-Pueblonuevo quiere fijar “una hoja de ruta” para retomar las movilizaciones de unas instalaciones en Andalucía que reflejan el actual el actual modelo de “extraer recursos y traernos la basura” que se emplea con la comunidad autónoma, según explicó Jorge Hidalgo, coordinador en Córdoba de Podemos Andalucía. Junto a él, el portavoz de Ganemos Córdoba en el Ayuntamiento de la capital, Rafael Blázquez, y la secretaria provincial del PCA, concejala en el mismo consistorio y exparlamentaria, Alba Doblas, dieron cuenta de los motivos que llevan a retomar las movilizaciones contra las instalaciones de Enresa y, en general, contra la energía nuclear.

Al respecto, a lo largo de la presentación del encuentro se recordó que hay dos centrales nucleares que se están desmontando (Valdellós 2 y Garoña) y que quedan 8 en funcionamiento en España, complejos que, conforme cumplan su vida útil y comiencen sus desmonjes irán multiplicando los residuos de alta intensidad, con el riesgo que ello conlleva de que más basura radiactiva de alta intensidad terminen en el cementerio nuclear de El Cabril, independientemente de la polémica sobre el Almacén Temporal Centralizado (ATC) propuesto para Cuenca donde se ubicarían los residuos radiactivos de alta intensidad.

 

Fuente: diariocordoba.com

Podemos pide a la Junta garantías sobre la seguridad del entorno de El Cabril

Panorámica de El Cabril, en Hornachuelos

El Grupo de Podemos en el Parlamento de Andalucía ha registrado una pregunta dirigida al Pleno de la Cámara en la que se interesa por las actuaciones que va a desarrollar la Junta, en el ámbito de sus competencias, para exigir al Gobierno central y a la empresa responsable del cementerio nuclear de El Cabril (Córdoba) que garanticen la seguridad de la población cordobesa y eviten la acumulación de residuos de alta y prolongada actividad en un lugar que, en principio, no estaba diseñado para ello.

Según señala en la cuestión, consultada por Europa Press, la diputada Carmen Molina, en la memoria presentada por la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) para las instalaciones de El Cabril se recogía que la instalación estaba concebida para almacenar bultos de residuos de media y baja actividad y vida corta, es decir, con necesidad de aislarlos de las personas y del medio ambiente unos trescientos años.

“En consecuencia, si las barreras de protección se comportan de forma adecuada, deben soportar trescientos años el paso del tiempo. Sin embargo, en el cementerio nuclear de El Cabril se están transportando y almacenando sustancias componentes del combustible de las centrales nucleares, dióxido de uranio (UO2), procedentes de la fábrica de combustible nuclear de Juzbado (Salamanca), de Enusa Industrias Avanzadas S.A., S.M.E.

El UO2 es una sustancia clasificada como muy tóxica, cancerígena y peligrosa para el medio ambiente por la Unión Europea, y tiene como componente U-235, sustancia con una vida media de cientos de millones de años, según Podemos, que recuerda también que El Cabril, “si no se impide, albergará los materiales radiactivos procedentes del desmantelamiento de las centrales nucleares españolas, para lo que tendrá que multiplicar por cuatro la capacidad actual”.

Según los documentos de Enresa, El Cabril estaba dimensionado para albergar 58.000 metros cúbicos de basura radiactiva, mientras que los residuos de media y baja actividad serán de 243.000 metros cúbicos, según la misma empresa.

La formación morada incide en este sentido en que aún no se dispone de confirmación por parte del Gobierno acerca de la razón por la que se está utilizando El Cabril para el traslado de dióxido de uranio radioactivo de larga duración, a pesar de ser un almacén que tiene autorización para residuos radiactivos cuya vida media no exceda los 300 años.

Fuente:   cordopolis.es

El almacén de residuos nucleares de El Cabril simula un incendio y una intrusión en su simulacro anual

El centro de almacenamiento de residuos de baja y media actividad de El Cabril (Córdoba) ha simulado este jueves 6 de abril un incendio en la zona donde se almacenan los residuos y una intrusión en la instalación en el marco del simulacro anual al que obliga su Plan de Emergencia Interior.

 Según ha informado el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que ha seguido el ejercicio desde la Sala de Emergencias (SALEM), el simulacro comenzó a las 9.16 horas cuando se declaró la prealerta de emergencia en el emplazamiento debido a un incendio de duración superior a diez minutos que se produjo en la zona de gestión de residuos de muy baja actividad. A continuación, la situación en el almacén de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) se ha reclasificado y se declaró la alerta de emergencia en el emplazamiento tras producirse un aumento de temperatura en la zona entre las celdas de almacenamiento en las que se produjo el incendio que finalmente fue extinguido sin que los residuos llegaran a verse afectados.

Del mismo modo, se ha simulado un intento de intrusión en la instalación que fue reducido por los servicios de seguridad y cuyos autores fueron puestos a disposición de la Guardia Civil. El CSN señala que ha supervisado desde la SALEM la instalación y las actuaciones del titular para recuperar las condiciones de seguridad y para la adopción de medidas de protección radiológica.

Durante el simulacro, el CSN ha activado de forma inmediata su Organización de Respuesta ante Emergencias (ORE) en modo 2, que implica la activación de su Sala de Emergencias, del equipo de retén y de sus jefes de grupo. De haberse producido en la realidad, un suceso de esta naturaleza hubiera sido clasificado como nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (INES).

Fuente:  20minutos.es

 

¿QUE HA PASADO EN LAS COMARCAS DEL ALMACEN NUCLEAR DE CÓRDOBA (EL CABRIL), EN GAROÑA O EN ASCÓ?

Como muestra un par de datos respecto al almacen nuclear de El Cabril en la provincia de Córdoba y en las centrales de Garoña y Ascó:

  • Reconocen que El Cabril ha sido perjudicial para los pueblos de su alrededor. José Larios Martón, miembro del Consejo Andaluz de Medio Ambiente y coordinador general del Foro para el desarrollo sostenible en Andalucía,  resaltó que los pueblos cercanos al Almacén de Residuos Nucleares de Baja y Media Actividad de El Cabril «no ha fijado población y ha condicionado la comercialización de los productos agroalimentarios, como la miel producida en la zona, que se comercializa sin identificar su origen». (leer)
  • La “riqueza” de la energia nuclear ha hecho que hasta 2010 los pueblos cercanos a El Cabril perdieran el 12% de su censo desde que entró en funcionamiento. (leer).  Idéntica situación ocurría en Garoña y en Ascó, donde las centrales no conservaron población autóctona, espantaron inversiones y no fijaron población trabajadora cualificada de las centrales.

Y es que aunque no se diga este tipo de industria debido a su riesgo se implanta lejos de centros poblados e incluso mal comunicados, donde no se realizan inversiones de mejora de infraestructuras ni de desarrollo.

POBLACIÓN DE HORNACHUELOS DESDE 1900 HASTA 2016

Segun los datos publicados por el INE a 1 de Enero de 2016 el numero de habitantes en Hornachuelos es de 4.598, 44 habitantes menos que el en el año 2015. En el grafico siguiente se puede ver la evolucion demografica que ha habido en el municipio a lo largo de los años, para ver cuantos habitantes tiene Hornachuelos segun su edad podemos verlo en la piramide de poblacion.

Si lo que interesa es saber cual es la poblacion de Hornachuelos segun el lugar donde han nacido los habitantes (Continente, Pais, Comunidad Autonoma, Provincia, o Municipio) puede verlo en nuestro estudio demografico de poblacion segun lugar de nacimiento.

 

Alemania quiere sepultar la mitad de sus residuos nucleares en una mina abandonada a 1.300 metros de profundidad

Toma casi cinco minutos en ascensor llegar a la base del pozo. El trayecto hacia abajo es solemne y silencioso, sólo se escucha el gentil rechinido de la jaula sobre sus ejes verticales. La luz de las antorchas que cuelgan de nuestros cuellos oscila a medida que descendemos.

En el fondo, pasamos junto a viejas carretillas que se usaban para transportar mineral de hierro a través de estos túneles sombríos de color óxido.

La mina Konrad en Salzgitter, en Alemania, produjo hierro durante más de un siglo, de 1867 a 1976.

Con el paso de los años su laberinto fue extendido hacia profundidades de hasta 1.300 metros bajo el nivel de la superficie.

Pero la mina abandonada ahora tiene un nuevo papel: uno que podría durar cientos de miles de años.

La mina Konrad, en Salzgitter, Alemania, produjo hierro durante más de un siglo.

Si todo sale como está planeado, en cinco años los túneles de Konrad se convertirán en el hogar de más de 300.000 metros cúbicos de desechos radioactivos de las plantas nucleares alemanas, casi la mitad de todos los desechos nucleares que el país ha producido.

Una vez enterrado en el subsuelo, se dejará que el material se degrade lentamente.

Pero no todos están contentos con la idea. Los habitantes locales han estado haciendo campaña contra los planes desde que éstos fueron esbozados por primera vez en los 70, y desde entonces no se han dado por vencidos.

El problema de qué hacer con los desechos nucleares ha estado presente desde que se encendieron los primeros reactores nucleares hace más de 60 años.

Algunos de los elementos radioactivos producidos en los reactores nucleares tardan décadas en degradarse.

Otros -como el plutonio-239, neptunio-237 y iodo-219- pueden resistir durante miles de años. Muchos pensamos que enterrarlos en el suelo profundo dentro de contenedores asegurados, es probablemente nuestra mejor opción.

 

En Inglaterra lleva varios años librándose la batalla para enterrar desechos nucleares y hasta ahora no ha sido aprobado ningún proyecto.

Finlandia recientemente aprobó un plan para hacer esto en la isla de Olkiluoto y Corea del Sur ya comenzó a enterrar desechos nucleares de algunas de sus plantas nucleares en enormes almacenes subterráneos en Gyeongju, en el sureste del país.

Pero nadie sabe exactamente qué pasará con estos depósitos dentro de miles de años.

Reacondicionamiento

El geólogo Johannes Schneider detiene el vehículo en que viajamos -una especie de camioneta descapotable- y sale de él.

En la oscuridad nuestras antorchas iluminan una enorme máquina de minería.

“Actualmente cortamos unos cuatro metros en 24 horas”, dice Schneider. “Después de dos metros, la máquina se detiene y entonces tenemos que reforzar la roca. Los mineros colocan malla metálica en la roca y la aseguran con tornillos”.

A pesar de la enorme red de túneles existentes, la mina será extendida para almacenar los desechos.

Algunos de los conductos están siendo alargados para que pueda entrar la maquinaria que trasladará los residuos.

La vieja mina también está siendo reacondicionada. Los mineros están instalando nuevos sistemas de ventilación para mantener bajo control al polvo rojizo que lo cubre todo.

 
Otros países, como Finlandia y Corea del Sur, están experimentando con “laboratorios” subterráneos de desechos nucleares.

La mina tendrá también talleres subterráneos, donde la maquinaria que se utilice allí abajo recibirá mantenimiento.

Schneider también señala los baños, que degradarán otro tipo de desperdicio allí mismo.

Para lograr que la mina esté lista para el primer envío de desechos nucleares en 2022, cientos de mineros están trabajando turnos de siete horas bajo tierra.

Cada trabajador lleva una antorcha y un botiquín de autorescate que le abastecerá oxígeno durante una o dos horas durante una emergencia, como un incendio.

Cuando un grupo de trabajadores pasa junto a otro se dicen “Glück auf!”, un antiguo dicho minero alemán que significa, más o menos, “buena suerte”.

En la entrada de los túneles hay un santuario de Santa Bárbara, que se dice cuida de los mineros, artilleros y aquéllos que trabajan con explosivos.

 
Utilizando máquinas como ésta los mineros cortan cuatro metros de roca en 24 horas.

Apilados y sellados

Para lograr la aprobación del gobierno, el proceso de llenar la mina con material radioactivo tiene que se descrito con detalle.

Durante el curso de unas cuantas décadas, trenes y camiones entregarán desechos nucleares que han sido comprimidos y sellados en contenedores especiales.

Los contenedores serán trasladados bajo tierra a través de los pozos existentes y después serán colocados en su última morada, en alguno de los túneles, con máquinas operadas por humanos.

 
Los deshechos nucleares tardan miles de años en dejar de ser nocivos.

Los contenedores serán apilados y sellados, cada 50 metros, por un muro de concreto. El espacio entre estos muros será rellenado con más concreto a medida que los túneles se vean gradualmente abarrotados con desperdicios.

Por casualidad, el año en que Konrad espera su primera entrega de desechos es el quese espera que las últimas plantas nucleares de Alemania sean clausuradas.

Desde hace tiempo este país ha estado pensando en abandonar la energía nuclear y el gobierno de Angela Merkel finalmente decidió hacerlo en 2011, después del accidente de Fukushima en Japón.

Aún así, los desechos de las plantas desmanteladas, y el material contaminado de los edificios que las componen, seguirá siendo radioactivo durante miles de años.

Desde mediados de los 70, la mina Konrad ha estado catalogada como receptora potencial de desechos nucleares.

Pero la licencia para almacenar dicho material no fue otorgada hasta 2007 y desde entonces ha habido retrasos.

Se suponía que el almacenamiento ya tenía que haber empezado, pero ha sido postergado casi 10 años. Una portavoz del gobierno explica que esto se debe a que es necesario reconstruir algunos de los pozos para hacerlos seguros.

Los túneles de la antigua mina están siendo extendidos para permitir que entre la maquinaria que trasladará a su lugar a los desechos nucleares.

Barriles corroídos

El retraso ha tenido efectos secundarios. En 2014, se descubrió que los barriles de desechos nucleares que iban a ser enviados a Konrad y que fueron almacenados temporalmente en una planta desmantelada, estaban corroídos.

Éstos fueron colocados en fosas con muros de concreto que no fueron diseñadas para almacenamiento de largo plazo.

También se ha ido incrementando el costo. Se calcula que la Oficina para la Protección de Radiación de Alemania, una agencia gubernamental, está gastando casi US$3.600 millones para convertir a Konrad en un depósito y trasladar los desechos hasta allí.

Y más retrasos podrían seguir aumentando esa cifra.

Se eligió a Konrad en parte porque es una mina inusualmente seca, gracias a una capa de barro de 400 metros de grosor que sella a la mina del agua subterránea.

Uno de los mayores temores sobre el almacenamiento subterráneo de desechos radioactivos es que el agua que se filtra gradualmente erosione los contenedores y que el material radioactivo se traslade hacia la superficie.

Incluso si este proceso toma miles de años, podría ser desastroso.

“Aquí hay cierta humedad”, admite Schneider, y señala una hilera de brillantes estalactitas blancas. Pero éstas están formadas principalmente de sal y explica que las soluciones salinas son menos móviles que el agua dulce subterránea.

 
Escena tras la explosión en la planta Daiichi en Fukushima, Japóon, en marzo 2011.

Los que están involucrados en el proyecto creen que tomaría al menos 300.000 años para que esta humedad llegara hasta la superficie.

Para entonces, los desechos radioactivos deberían ser inocuos.

Oposición

El pueblo de Bleckenstedt está a unos dos minutos manejando desde la entrada principal a Konrad.

A ambos lados de la carretera y en los jardines de los pobladores hay barriles de petróleo amarillo brillante, pintados para simular recipientes de material radioactivo.

Esta es una de las formas cómo algunos de los 600 residentes de la localidad están demostrando su oposición a la transformación de la mina vecina en un vertedero de desechos nucleares.

También están desplegados letreros de marchas anti nucleares y un elaborado mural pintado en la puerta de una granja que advierte sobre los peligros de la radiación.

Uno de los residentes está indignado porque compró un apartamento en el pueblo hace una década, antes de que se otorgara la licencia para el almacenamiento nuclear a Konrad.

Alega que desde entonces el valor de su propiedad se ha reducido a una tercera parte de su precio original. Cree que el gobierno alemán debe compensar a los locales por el efecto del almacén en los valores de las propiedades.

Otra residente me dice que está preocupada por si ocurre algo malo en la mina. “Hemos visto lo que ocurrió en Asse”, dice.

 
Los residentes locales colocaron en las calles barriles de petróleo pintados de amarillo para simular recipientes de material radioactivo.

Asse II, a sólo 25 km de distancia, es el nombre de otra antigua mina, y quizás el mayor percance de desechos nucleares de la historia de Alemania.

Es hogar de 126.000 barriles de material radioactivo que fueron desechados allí y apilados descuidadamente entre 1967 y 1978.

Algunos años después se descubrió que una salmuera radioactiva se estaba filtrando de la mina y el hecho se hizo público en 2008.

Nadie sabe exactamente qué hacer con el problema. En teoría, los desechos de Asse II podrían ser trasladados a un nuevo depósito, dice la portavoz de Konrad.

Pero la actual licencia de Konrad no incluye esa posibilidad.

Rosemarie Streich, quien ha vivido en Bleckenstedt toda su vida, me invita a su casa.

Está en sus 80 años y recuerda haberse unido a protestas contra Konrad en los 1970. Todavía hoy sigue asistiendo a manifestaciones.

“Obviamente, soy consciente de que esto tiene que ser almacenado en alguna parte y quizás tiene que ser aquí”, dice. “Pero el problema es cómo surgió”.

Transparencia

 
En muchas naciones del planeta hay oposición a los almacenes nucleares.

No siente que los que están detrás del proyecto han sido siempre transparentes con los residentes sobre los riesgos involucrados. Pero piensa que las protestas han tenido un efecto para retrasar el proyecto.

Esa también es la opinión de Ludwig Wasmus, un agricultor local, y Ursula Schonberger, un activista político.

Wasmus nació aquí y rápidamente se volvió parte del movimiento anti Konrad. “Fue algo natural”, dice.

Schonberger es originario de Múnich pero ha estado tomando parte en manifestaciones anti nucleares durante 35 años. Hoy, su hija está con ella. “La próxima generación”, dice.

Wasmus y Schonberger son miembros de un comité que se opone al almacén de Konrad que fue fundado después del desastre nuclear de Chernóbil. En 2017 es su 30º aniversario.

La organización ahora tiene un pequeño edificio en Bleckenstedt que sirve como lugar de reuniones y centro de información anti nuclear.

Las paredes están cubiertas con folletos y afiches, incluido uno con una fotografía de un montón de barriles de Asse II mal apilados.

Ambos piensan que se les ha impuesto Konrad sin consultarlos.

“Si inspeccionamos todos los distintos sitios y concluimos que Konrad es en realidad en lugar más seguro, no tendría problemas en estar de acuerdo con eso”, dice Schonberger.

El problema es que todo ha sido presentado como hecho, dice Wasmus. “Ellos simplemente eligieron este lugar, eso es todo”.

Ludwig Wasmus y Ursula Schönberger están ayudando a dirigir un centro de información anti nuclear en una población local.

Otro almacén

Una de sus preocupaciones es que Alemania tiene muchos más desechos nucleares de lo que puede almacenarse en Konrad, lo cual sugiere que tendrá que encontrarse otro lugar para mantener el resto.

“Tendremos dos regiones contaminadas”, afirma Schonberger. “Esto no tiene sentido”.

“El movimiento continuará”, dice Wasmus. “Aún creemos que podemos evitar el almacén de Konrad”.

Las autoridades alemanas, sin embargo, se mantienen firmes en su plan. Todos, incluidos los manifestantes, están de acuerdo en que algo debe hacerse para almacenar los desechos nucleares a largo plazo.

Pero guardarlos bajo la superficie significa lograr la aceptación de quienes viven cerca.

En Reino Unido, por ejemplo, hay una batalla continua y hasta ahora no se han aprobado depósitos.

Debajo de Bleckenstedt, los mineros continúan su trabajo. Los túneles de Konrad, que se extienden por kilómetros bajo la superficie, pronto recibirán una enorme porción de desechos nucleares alemanes.

El único signo visible de qué se encuentra allí son las instalaciones de alta seguridad sobre la superficie, y los barriles de petróleo amarillos.

Fuente:   bbc.com

Instalaciones radiactivas de toda España analizan en Córdoba la gestión de sus residuos Fuente: medio ambiente

el cabril

En la actualidad, Enresa mantiene contrato con 915 instalaciones radiactivas de las 1.300 aproximadamente que hay censadas en España, no teniéndolo con la totalidad ya que cerca de 400 “no generan residuos radiactivos” con su actividad habitual o solo lo hacen en el momento de su desmantelamiento, según ha precisado Enríquez.

Más de medio centenar de personas, unas responsables directas de la gestión de residuos radiactivos generados en el ámbito hospitalario, industrial y de investigación, y otras relacionadas con esa gestión en grados distintos, se reúnen durante este miércoles y este jueves en Córdoba, en el marco de las XVIII Jornadas de Instalaciones Radiactivas.

Según ha explicado en rueda de prensa el jefe de Logística de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), Carlos Enríquez, el objetivo de este cónclave, que organiza Enresa, es “intercambiar experiencias y optimizar los procesos de gestión de los residuos radiactivos que se generan” como resultado de procesos diversos en instalaciones industriales, hospitalarias y de investigación que, “aunque son poco conocidos, tienen una gran importancia en la vida cotidiana”. Por este motivo, Enríquez y el responsable de la instalación radiactiva del Parque Científico de Barcelona, Agustí Munté, que han estado acompañados por el jefe de la Unidad de Gestión de Residuos de Instalaciones Radiactivas, Víctor Álvarez, han explicado como se desarrolla la gestión de este tipo de materiales desde una perspectiva integral, por parte del gestor, como es el caso de Enresa, y ofreciendo también la visión de la gestión más concreta desde la realidad de un pequeño productor en el ámbito de la investigación.

En la actualidad, Enresa mantiene contrato con 915 instalaciones radiactivas de las 1.300 aproximadamente que hay censadas en España, no teniéndolo con la totalidad ya que cerca de 400 “no generan residuos radiactivos” con su actividad habitual o solo lo hacen en el momento de su desmantelamiento, según ha precisado Enríquez.

Cada año estas instalaciones generan una media (de los últimos diez años) de unos 17 metros cúbicos de residuos radiactivos, “de los que se responsabilizan profesionales cualificados para que éstos materiales sean gestionados acorde a sus características radiológicas”. Se trata, según ha señalado Enríquez, de “residuos heterogéneos que incluyen, entre otras, fuentes de radioterapia y otros materiales residuales de los usos de radioisótopos en medicina nuclear y en todo tipo de investigaciones médicas o docentes; fuentes de control de procesos y medidas industriales, o equipos en cuya composición o para cuyo funcionamiento precisan de componentes radiactivos”.

En el caso concreto de la instalación radiactiva del Parque Científico de Barcelona, según ha indicado Munté, “se emplean diversos isótopos radiactivos”, para “marcar y detectar moléculas” de ADN o genes en proyectos de investigación en los que, de una forma u otra, están implicados de forma directa un centenar de investigadores, aunque la cifra sube hasta 2.000, si se suman los investigadores, técnicos y personal de gestión del fue el primer parque científico creado en España, en 1997. Los residuos radiactivos que genera esta actividad investigadora son de “vida corta (entre días y meses)” en muchos casos, de forma que son aislados durante un año en el Almacén Temporal Centralizado que posee el propio Parque Científico vinculado a la Universidad de Barcelona, gestionándolos luego como residuos convencionales, una vez que no hay rastro de radioactividad y son residuos inertes, mientras que los residuos que se generan al emplear isótopos radiactivos de “vida larga (miles de años)”, como el Carbono 14, son gestionados por Enresa.

Estos son todos residuos de baja y media actividad, que siguen un proceso reglamentado hasta que finalmente son gestionados en la Instalación de Almacenamiento de Residuos Radiactivos Sólidos de El Cabril, ubicada en el termino municipal de Hornachuelos (Córdoba).

De las que 915 instalaciones radiactivas que tienen contrato con Enresa, algo más del 30 por ciento son de uso médico, el 50 por ciento pertenece a diferentes ámbitos industriales y entorno al 20 por ciento corresponden al campo de la investigación y la docencia.

Anualmente, todas estas instalaciones generan una media de 17 metros cúbicos de residuos radiactivos que se almacenan en El Cabril y, según los datos de los residuos recogidos en los dos últimos años, Andalucía genera algo más del cuatro por ciento de los residuos retirados en toda España. Por procedencias, los residuos retirados de Andalucía vienen en más de un 40 por ciento de actividades de investigación y docencia, un 40 por ciento de instalaciones industriales y un 20 por ciento de instalaciones médicas.

Fuente: medio ambiente