Nuevo vertido en Garoña en menos de tres meses

En marzo un bidón en mal estado vertió residuos sobre el suelo.

La formación ecologista Equo ha registrado este viernes en el Congreso una iniciativa a través de la cual emplaza al Gobierno a investigar un vertido de Cesio radiactivo que, el pasado 20 de junio, según apunta, se registró en el exterior de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos).

El coportavoz del partido, Juantxo López de Uralde, explica en el texto, al que ha tenido acceso Europa Press, que esta mancha de contaminación por cesio radiactivo (producto de fisión) se ha hallado junto al almacén temporal de bidones y residuos, pegada al doble vallado de la planta.

“Al parecer este incidente no ha sido notificado al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)”, ha denunciado el diputado de Unidos Podemos. Por ello, en esta iniciativa preguntan al Ejecutivo si tienen intención de investigar este suceso para verificar lo ocurrido.

Garoña, a la espera de reabrir

A su juicio, este incidente “debe ser objeto de una investigación en la que se aclaren todos los extremos del mismo”. Desde Equo alertan de que podría ser peligroso, tanto para las personas como para el medio ambiente.

Este documento ha generado las críticas del sector ecologista, ya que el propio presidente del CSN había asegurado que Garoña no podría volver a abrir si no se hacía una inversión en sus instalaciones, unas modificaciones que la empresa responsable de su gestión Nuclenor no ha realizado aún.

El CSN admite el vertido

Desde el CSN se ha explicado que la mancha de contaminación por cesio radiactivo se encontró en los bidones de residuos y asegura que conoció el hecho “desde el primer momento” a través del inspector residente en Garoña.

En todo caso, el regulador ha añadido que se han tomado medidas para retirar este Cesio y ha procedido a limpiar la zona y se ha picado el suelo donde estaban estos bidones para una mayor seguridad.

Además, ha informado de que este hecho no es notificable al Consejo de Seguridad Nuclear con carácter inmediato y que la información lleva “su proceso” de modo que aparecerá próximamente en el resumen de incidencias que publica la página de Internet.

En marzo de 2017 hubo otro vertido

El contenedor, según relata el técnico que firma el acta, transportaba en su interior un bidón que se había extraído sin tapa y al que se le había puesto un cierre provisional de aluminio. En un momento dado, relata el informe, “se rompió el arco metálico que sujeta la tapa al contenedor y este cayó al suelo desde una altura de 3 metros, quedando la tapa del contenedor suspendida de la pinza”.

Tras quejas del personal por la exposición a la radiación al sacar esos contenedores, uno de ellos se rompió y desparramó parte de su contenido por el suelo de la central.

Al impactar contra el suelo, el contenedor volcó y la tapa de aluminio del bidón cedió, desparramando parte del contenido, que el titular de la planta estimó en “unos tres litros”. (leer)

Que es el CESIO RADIOACTIVO

El Cesio, en su isótopo C-137, no se encuentra en la naturaleza, sino que “es fabricado”, para sus diferentes usos.
El riesgo de exposición para los humanos depende de la cantidad y la actividad del Cesio-137. Tiene un periodo de semidesintegración (el tiempo que tarda en reducir su actividad a la mitad), de 37 años.

El Cesio-137 es soluble en agua y sumamente tóxico en cantidades ínfimas. Una vez liberado al medio ambiente, sigue estando presente durante muchos años, dada su vida media. Puede causar cáncer 10, 20 ó 30 años a partir del momento de la ingestión, inhalación o absorción, cuando una suficiente cantidad ingresa al organismo.

La energía de los fotones de Ba-137m es 662 keV. Estos fotones pueden ser utilizados en la irradiación de los alimentos, o de la radioterapia en el cáncer. Cs-137 es menos utilizado para la radiografía industrial que otros isótopos gamma. Se puede encontrar en algunos medidores de humedad y de densidad, medidores de flujo, sensores y otros equipos.

El comportamiento biológico de Cs-137 es similar al del potasio. Después de entrar en el organismo, se distribuye uniformemente por todo el cuerpo, con mayor concentración en el tejido muscular y menor en los huesos. La vida biológica media del cesio es corta, aproximadamente de 50 días. Pequeñas cantidades de Cs-134 y Cs-137 fueron puestas en libertad en el medio ambiente durante los ensayos de armas nucleares y algunos accidentes nucleares, especialmente la catástrofe de Chernóbil. A partir de 2005, Cs-137 es la principal fuente de la radiación en la zona de la alienación en torno a Chernóbil. Junto con cesio-134, yodo-131 y estroncio-90, fue uno de los isótopos con mayor impacto en la salud distribuidos por la explosión del reactor.

El manejo inadecuado de Cs-137 puede dar lugar a la liberación de los isótopos de radiación y contaminación y a que se produzcan lesiones. Tal vez el caso más conocido es el accidente de Goiania, cuando una máquina de radioterapia de una clínica abandonada en Goiânia, Brasil, fue saqueada y la brillante sal de cesio vendida a compradores curiosos. Cesio metálico puede también ser mezclado accidentalmente con chatarra, lo que da como resultado la producción de acero contaminado; un ejemplo notable es el caso de 1998, cuando Recycler Acerinox en Cádiz, España accidentalmente fundió chatarra con Cs-137 o en Arcelor Mittal en Guipuzkoa.

Fuente: infolibre.es

Cesio en Wikipedia

Bidón en mal estado en marzo

Garoña: ejemplo de mala praxis y desinformación

Garoña tras el aval del CSN: repuestos caducados, bidones radiactivos corroídos y una denuncia anónima.

Dos días después del visto bueno del regulador nuclear a la prórroga de la planta, la inspección del organismo recibió una denuncia sobre las condiciones laborales en un almacén de residuos radioactivos.

Ese depósito custodia 2.800 bidones radiactivos que es necesario reprocesar y algunos “han perdido la integridad y el residuo se encuentra disperso por el interior del silo”, según el CSN

Tras quejas del personal por la exposición a la radiación al sacar esos contenedores, uno de ellos se rompió y desparramó parte de su contenido por el suelo de la central

Repuestos caducados desde hace tres años; un empleado de la brigada contra incendios que dice que en la zona de Protección Radiológica no se oye la megafonía; una denuncia sobre las condiciones de trabajo en un almacén que custodia bidones radiactivos corroídos; quejas del personal durante el reprocesamiento de esos bidones, uno de los cuales cae desde una altura de tres metros y desparrama parte del contenido por el suelo…

Son episodios ocurridos en la central nuclear de Santa María Garoña (Burgos) tras el visto bueno que, contra sus propias directrices previas, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) otorgó en febrero a la prórroga de la licencia de la planta, la más antigua de España y parada por decisión de sus propietarias, Endesa e Iberdrola, desde finales de 2012.

El último acta de inspección trimestral del CSN señala que en el primer trimestre no hubo “sucesos notificables” en Garoña y “en todo momento” se cumplieron sus Especificaciones Técnicas de Funcionamiento y los requisitos para su situación actual de parada. Pero recoge varias “desviaciones”, casi todas relacionadas con el Almacén Transitorio de Residuos y Bidones (ATR) de Garoña.

El último suceso conocido

El 24 de marzo a las 10.15 horas se produjo un “incidente radiológico” con un bidón con agua radiactiva, “sin tapa y al que se le coloca un cierre provisional de aluminio”, extraído de ese almacén. Como informó Europa Press, pendía de una grúa cuando cayó al suelo accidentalmente desde una altura de tres metros. Se vertieron unos tres litros de desechos, según el titular de la instalación, que “inmediatamente” cubrió con plástico la zona del derrame e instaló un recinto cerrado con plásticos para recuperar el vertido en su interior, cosa que ocurrió a las 18.30 horas de ese día. Los operarios retiraron unos 2 o 3 centímetros del asfalto afectado.

Según el CSN, de acuerdo con la normativa vigente, el suceso, comunicado con “retraso” a la sala de control, no fue “notificable” porque se produjo en una zona clasificada radiológicamente cuyos límites de dosis están establecidos y estos no se superaron. Nuclenor, la sociedad que tiene la titularidad de Garoña,  subrayó el miércoles que el incidente no tuvo “ninguna incidencia en el exterior de dicha área” y “en ningún momento ha supuesto un riesgo para las personas ni el medio ambiente”.

El incidente del bidón culminó una cadena de hechos que arranca el 10 de febrero. Dos días después del dictamen favorable del CSN, se registra una “denuncia anónima” y confidencial de personal de la planta relativa a “condiciones laborales en los trabajos del ATR”, el almacén que custodiaba el bidón siniestrado. Ese día, Nuclenor “decidió incluir los trabajos del ATR dentro de la planificación general de la planta, generándose un plan de trabajos específico, sujeto a gran variabilidad debido a la gran cantidad de imprevistos que van surgiendo”.

Fuentes de Nuclenor, que aseguran que “en ningún caso estamos hablando de combustible gastado, ni de componentes del reactor o de la piscina”, explican que el ATR “es una instalación clasificada como zona controlada, con control de accesos, lectores dosimétricos y un pórtico a la salida para impedir la salida de contaminación. Está diseñado para la manipulación de este material y para las contingencias que su manejo pueda generar. En su interior se almacenan residuos de baja y media actividad debidamente acondicionados (ropas de trabajo, equipos obsoletos, etc…) en su mayoría en el interior de bidones si la capacidad lo permite”.

Respecto a la denuncia, señalan que “en el hallazgo incluido en este sistema interno de comunicación se hacía referencia a la posibilidad de sustitución de una herramienta que se empleaba para mover los bidones, una pértiga. Como consecuencia del hallazgo, la empresa ha instalado un brazo hidráulico y ha implantado mejoras organizativas adicionales en los trabajos de procesado”.

El ATR consiste en una serie de silos o celdas cubiertas con 2.396 bidones de concentrados radiactivos y otros 414 de barros y lodos inmovilizados con microcel (una espuma de celulosa microcristalina) y yeso. Este tratamiento dejó de emplearse en 1982. Se constató, según el CSN, que su comportamiento en condiciones de humedad “era deficiente” y no cumplía “los requisitos de aceptación por parte de Enresa”, la empresa pública que gestiona los residuos radiactivos en España.

Garoña tiene pendiente extraer esos bidones para enviarlos al almacén de residuos de media y baja actividad de Enresa en El Cabril (Córdoba) desde hace, al menos, siete años, tal y como refleja un acta de marzo de 2010. Su actividad radiológica “se debe fundamentalmente a Co-60 [Cobalto 60] y CS-137” [Cesio 137], altamente radiactivos. El acta que ha publicado ahora el CSN recoge que, durante los trabajos de reacondicionamiento, se detectó que “algunos silos contienen bidones que han perdido la integridad y el residuo se encuentra disperso por el interior del silo”.

“Se estaba procesando la celda O, con unos bidones en estado de conservación muy irregular” y con el material radiactivo “contenido en una bolsa de plástico”. “En numerosos casos esta bolsa no estaba cerrada en su parte superior, de modo que el residuo entraba en contacto con la tapa metálica del bidón y la corroía totalmente”. Cada bidón tiene 220 litros de capacidad.

“El residuo, una vez en contacto con la atmósfera, aumentaba de volumen y rebosaba, afectando entonces a las paredes laterales del bidón”, señala el acta. Hay “casos en los que la tapa ha desaparecido”, como el del bidón que se cayó el 24 de marzo: el aro metálico que sujetaba el cierre provisional de aluminio que se le colocó se rompió.

Durante los trabajos en la celda O, el mal estado de los bidones impidió utilizar el método normal de extracción, con una pinza suspendida de un puente grúa. “A medida que fue avanzando la extracción en el silo y empezaron a aparecer bidones con un alto grado de deterioro fue precisa la entrada de operarios a la casamata del ATR”, un compartimento estanco para proteger al personal de la radiación.

“Quejas del personal”

Equipados con protección respiratoria y vestimenta especial, los operarios se introdujeron en la casamata “para desde sus laterales y empleando pértigas metálicas, empujar los bidones para que adoptasen una postura que los hiciese susceptibles de ser sujetados por la pinza” de la grúa. “A medida que se iban extrayendo bidones, los que se sacaban eran progresivamente en peor estado, precisando de entradas a la casamata cada vez más frecuentes y prolongadas, lo que motivó las quejas del personal”, recoge el acta, que no precisa la fecha de este episodio.

El documento dice que, según el servicio de Protección Radiológica, “no se ha producido un aumento en los rechazos en el pórtico de vigilancia de contaminación en el punto de acceso a zonas exteriores que pudiese ser achacable a los trabajos de extracción de bidones”.

La dosis más elevada, en personal encargado de movimiento de bultos y limpieza del ATR, fue de 562 microsieverts en 153,28 horas. El físico nuclear Francisco Castejón, de Ecologistas en Acción, recuerda que supone el 10% de la dosis anual que puede recibir un trabajador de una central nuclear. En su opinión, el estado de esos bidones refleja la “dejadez generalizada” de los dueños de Garoña en el mantenimiento de la central.

Otra de las “desviaciones” que recoge el acta se detectó el 22 de marzo. “Se reparó en que todos los repuestos a instalar” de las correas de un extractor “presentaban fechas de caducidad sobrepasadas”. Una de ellas caducaba en noviembre de 2013. “Los operarios no concedían importancia a dicha circunstancia”, relata el documento. Ese día, también se celebró un simulacro de incendios no programado. Un miembro de la Brigada de Primera Intervención se presentó indebidamente equipado. “En su descargo afirmó que en la zona de PR [Protección Radiológica] la megafonía no se escuchaba con claridad”, dice el inspector.

Fuentes de Nuclenor subrayan que desde la puesta en marcha del sistema de alertas por colores del CSN en 2007, el organismo “no ha clasificado ningún hallazgo derivado de estas inspecciones mayor que verde, es decir, todos ellos han tenido un impacto mínimo en la seguridad de la central y la protección radiológica”.

Este acta es la primera que se publica desde que el 8 de febrero el pleno del CSN avaló la reapertura de Garoña pese a tener pendientes desde hace años unos 200 millones de euros de inversiones. Una de sus propietarias, Iberdrola, no quiere realizarlas. Dice que los impuestos del Gobierno a la generación nuclear llevan a estas plantas a pérdidas. La decisión definitiva del Ejecutivo sobre la renovación de la licencia de Garoña llegará previsiblemente este verano. Posiblemente, en agosto.

Dos años más para decidir, o el cuento de nunca acabar.

Antes, el 8 de junio, los dueños de la central de Almaraz (encabezados por Iberdrola) debían activar el proceso de renovación de la licencia de esta planta más allá de los 40 años y en julio le tocaba a Vandellós (Endesa). Pero ya no hay prisa: el Gobierno ha cedido a la presión de las eléctricas y les dará dos años para decidir sobre la renovación, según avanzaron el viernes El Independiente y El Economista.

Fuente:  eldiario.es

Vertido de líquido radioactivo en Garoña, retiran parte del suelo donde cayó

El incidente se produjo hace 2 meses, el 24 de marzo de 2017.

El acta trimestral del Consejo de Seguridad Nuclear certifica un “suceso no notificable” en Garoña tras la caída de un bidón y el vertido de tres litros de material radioactivo

El derrame se produjo en una zona controlada y se limpió ese mismo día

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha certificado un “suceso no notificable” registrado el pasado 24 de marzo en la central nuclear de Santa María de Garoña motivado por la caída de un bidón y el vertido de unos tres litros de material radioactivo al suelo. Según expone el acta trimestral de la inspección de la planta nuclear del Valle de Tobalina, el suceso tuvo lugar en torno a las 10:15 horas de la mañana, al caer un contenedor que había sido extraído del Almacén Temporal de Residuos (ATR) y estaba siendo transportado en una grúa.

El inspector del CSN constató la inexistencia de un protocolo de actuación ante sucesos como este

El contenedor, según relata el técnico que firma el acta, transportaba en su interior un bidón que se había extraído sin tapa y al que se le había puesto un cierre provisional de aluminio. En un momento dado, relata el informe, “se rompió el arco metálico que sujeta la tapa al contenedor y este cayó al suelo desde una altura de 3 metros, quedando la tapa del contenedor suspendida de la pinza”. Al impactar contra el suelo, el contenedor volcó y la tapa de aluminio del bidón cedió, desparramando parte del contenido, que el titular de la planta estimó en “unos tres litros”.

Como consecuencia del suceso, los técnicos de la planta se vieron obligados a tapar toda la zona con plásticos y adaptar un espacio de trabajo en condiciones de seguridad para poder limpiar el vertido. Según explica el informe, los trabajos finalizaron a las 18:30 horas de ese mismo día tras la retirada de entre 2 y 3 centímetros de asfalto potencialmente contaminado.

En este sentido, desde el CSN se ha valorado el suceso como no notificable, toda vez que se trató de un vertido relativamente menor acontecido en una zona controlada que no implicó en ningún caso un riesgo para la salud. De hecho, el ATR se encuentra en una zona debidamente aislada cuyo acceso se encuentra restringido y controlado.

No había protocolo de actuación después de 46 años

Sin embargo, el inspector también certificó la inexistencia de un protocolo en el ATR que contemple cómo actuar en situaciones como esta. Asimismo, el inspector dio cuenta de que “no se estaban tomando medidas ambientales en torno al lugar del suceso”, una cuestión justificada por parte de los técnicos en el hecho de que “no se había detectado contaminación superficial fuera del área tapada con los plásticos”.

Fuente:  burgosconecta.es

Tres Universidades Europeas desmontan el fraude de las lecturas de los Contadores “Inteligentes”

Los Contadores Inteligentes fueron conectados a través de un cuadro eléctrico, a una gama de aparatos que consumen energía, tales como bombillas de ahorro de energía, calentadores, bombillas LED y pequeños electrodomésticos.

Los investigadores compararon después el consumo real del sistema con las lecturas del medidor electrónico de energía.

En los experimentos, 5 de los 9 contadores inteligentes dieron lecturas que eran mucho más altas que la cantidad real de energía consumida. De hecho, en algunas configuraciones, éstas eran hasta 582 % más altas.

Las observaciones de un consumidor que fueron reportadas son consistentes con los resultados contenidos en este documento:
un pequeño circuito electrónico consumió sólo una cantidad muy pequeña de corriente de pico, pero hizo que el medidor leyera 500 W,
resultando en una Consumo anual de energía adicional de 4380 kWh.

A esto se le debe de añadir que en España no se ha transpuesto la Directiva Europea de Eficiencia Energética 2012/27/UE  en cuyo artículo 9 se desarrollan las características de los nuevos Contadores Inteligentes, así como la Norma Internacional IEC 61000-4-19 la cual desarrolla la compatibilidad electromagnética (EMC).

 

Técnicas de ensayo y medición – Prueba de inmunidad a Las perturbaciones del modo diferencial y la señalización en la gama de  frecuencias 2 kHz a 150 kHz a a.c. Puertos de alimentación.

Las lecturas inexactas se atribuyen al diseño del medidor de energía, junto con el uso cada vez mayor de dispositivos de conmutación modernos (a menudo eficientes desde el punto de vista energético).

Aquí, la electricidad consumida ya no tiene una forma de onda perfecta, sino que adquiere un patrón errático.Los diseñadores de los medidores de energía modernos no han hecho suficiente tolerancia para los dispositivos de conmutación de este tipo.

Cuando desmantelaron los medidores de energía probados, los investigadores encontraron que los que estaban asociados con lecturas excesivamente altas contenían una “Bobina de Rogowski”, mientras que aquellos asociados con lecturas excesivamente bajas contenían un “Sensor Hall”. Frank Leferink señala que “Los medidores de energía que probamos cumplen con todos los requisitos legales y están certificados. Estos requisitos, sin embargo, no han hecho suficiente tolerancia para los dispositivos de conmutación modernos.

Fuente: https://plataforma.quieroauditoriaenergetica.org

Escrito en inglés

Las dosis bajas de radiación de las centrales nucleares también causan cáncer

La radiación recibida por algunos trabajadores de la industria nuclear puede causar un pequeño aumento en la mortalidad por leucemia

Un estudio internacional de 2015 coordinado por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), en colaboración con el CREAL (Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental, en Barcelona, centro aliado ISGlobal), el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH, EE.UU.), la Oficina de Salud Pública de Inglaterra (PHE), el Instituto Francés de Radioprotección y Seguridad Nuclear (IRSN) y la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.) muestra que la exposición prolongada a dosis bajas de radiación ionizante como las que reciben algunos trabajadores de centrales nucleares puede causar leucemia.

El estudio, publicado en la edición del 22 de junio de 2015 de la revista The Lancet Haematology , muestra que el riesgo de mortalidad por leucemia aumenta de forma lineal con la dosis de radiación.

“Este estudio proporciona la evaluación más precisa hasta la fecha del riesgo de leucemia después de dosis bajas y prolongadas de radiación”, explica la profesora Elisabeth Cardis, jefe del Programa de Radiación del CREAL y una de las coautoras del estudio. “Esto demuestra que incluso las bajas dosis de radiación recibidas por los trabajadores de la industria nuclear pueden causar un pequeño aumento en la mortalidad por leucemia y que el riesgo aumenta con dosis crecientes”.

Pese a que serán necesarios nuevos estudios para mejorar el conocimiento sobre la relación entre bajas dosis de radiaciones y riesgo de cáncer, a partir del trabajo ahora publicado, “es probable que cambien las recomendaciones generales de la Comisión Internacional de Protección Radiológica (CIPR), que son deliberadamente conservadoras”, ha explicado el profesor Thomas Jung, de la Oficina Federal de Alemania para la Protección contra la Radiación en Munich, en declaraciones publicadas en la edición digital de la revista Nature.

Las exposiciones a dosis bajas no solo son típicas de las exposiciones ambientales u ocupacionales, como la exposición de los trabajadores nucleares en su lugar de trabajo, sino también de las exposiciones médicas, tales como la de los pacientes sometidos a tomografía computarizada (TC) en los procedimientos de diagnóstico médico.

El estudio sobre 300.000 trabajadores de centrales

Basándose en las evidencias científicas más sólidas disponible a escala internacional, el Estudio Internacional de Trabajadores Nucleares (INWORKS), un seguimiento de un estudio anterior en 15 países liderado por la profesora Cardis, evaluó las exposiciones de más de 300.000 trabajadores nucleares en EE.UU., Francia y el Reino Unido durante el período 1943 y 2005.

El estudio evaluó el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, como la leucemia, el linfoma y el mieloma múltiple.

Los resultados del estudio ponen de manifiesto de manera clara una asociación positiva entre la exposición a la radiación ionizante y el riesgo de mortalidad por leucemia y muestran que el riesgo de leucemia aumenta linealmente con la dosis de radiación.

El riesgo asociado a la exposición varía con el tipo de leucemia. El riesgo fue mayor para la leucemia mieloide crónica, y no hubo mayor riesgo para la leucemia linfocítica crónica.

El estudio muestra poca evidencia de asociaciones entre la exposición a las radiaciones ionizantes y la mortalidad por mieloma múltiple o linfoma. “Las normas actuales utilizadas para la protección contra las radiaciones siguen basándose principalmente en las exposiciones de dosis altas agudas, derivadas de estudios basados ??en supervivientes de las bombas atómicas en Japón”, explica el Dr. Christopher Wild, director de la IARC. “Esta evaluación de los efectos cancerígenos de la exposición a dosis bajas fortalece los datos científicos en que están basadas las normas de protección radiológica. Estos nuevos hallazgos son importantes al considerar la exposición a la radiación en diferentes escenarios, incluyendo el uso en el diagnóstico médico”.

Artículo científico de referencia

Leuraud, Klervi et al. Ionising radiation and risk of death from leukaemia and lymphoma in radiation-monitored workers (INWORKS): an international cohort study. The Lancet Haematology. June 22th. 2015.

Radiación de Garoña en funcionamiento.

Radiación de Ascó y Cofrentes en funcionamiento.

Mucho menor que la de Garoña

Fuente:  lavanguardia.com

Esta peli ya la has visto: Poli bueno, poli malo. La italiana ENDESA apuesta por Garoña, Iberdrola no pero si.

La polémica que rodea Garoña parece un tanto forzada. Si no es rentable como dice Iberdrola, no tendría sentido persisir en su apertura como quieren los italianos de ENDESA. ¿O sí ?

Garoña puede hacer un último servicio a sus dueños, chantajear al gobierno de los españoles.

En el Consejo de Seguridad Nuclear, el organismo que ha facilitado con sus decisiones ampliar la vida útil de las centrales más allá de 40 años, se recuerda claramente cómo en el año 2009, tanto Iberdrola como Endesa aceptaban sin demasiados problemas el fin de Garoña. Simplemente, no les salían las cuentas. Ocho años -y cien polémicas después- los intereses han cambiado.

“Garoña” sostiene el diputado de Equo-Podemos Juantxo López de Uralde “trasciende a Endesa e Iberdrola”. “Las espadas” señala “están en alto. Las empresas hacen presión para reducir impuestos y yo, lo que espero es que Garoña no vuelva a abrir. Lo contrario sería un disparate”.

Cuando dos socios no se hablan, malo. Cuando se hablan por burofax, peor.

Parece ser que Iberdrola y Endesa, socias en las centrales nucleares de Garoña (al 50%), Almaraz, Ascó II, Vandellós y Trillo, no comparten visión sobre el futuro del negocio. Iberdrola ha solicitado por burofax a su socio que desista de reabrir Garoña y que se una a la petición enviada al Ministerio de Industria para retrasar la petición de ampliar la vida útil de Almaraz.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, fue el primer ejecutivo del sector que salió de forma ostensible del cerrado coto en el que se movía la patronal eléctrica Unesa. Va a su aire, detecta bien los cambios de etapa y no le importa ir al cuerpo cuerpo cuando es necesario. Lo hizo en su momento con Florentino Pérez (ACS) que le quiso arrebatar la silla en la eléctrica y lo ha vuelto a hacer en la polémica que rodea en España al negocio nuclear.

Galán ha teñido a Iberdrola de publicidad verde para identificarla con el desarrollo de las renovables gracias a los parques eólicos, pese a emplear carbón, gas y uranio en la mayoria de su producción. El 27 de marzo, apenas unos días antes de que se celebrara la junta general de accionistas de la empresa en Bilbao, donde está la sede social de la compañía, Iberdrola envió un fax a Endesa. En el mismo solicitaba la celebración de una reunión del consejo de administración de Nuclenor (sociedad al 50% con Endesa) para “tratar la presentación del escrito de desestimiento de solicitud de renovación de la explotación de la Central Nuclear Santa María de Garoña”. En otras palabras, el certificado de defunción de la planta más pequeña y antigua de España, que el Gobierno -y las empresas- han utilizado como palanca para hacer posible la extensión de la vida útil de las centrales más allá de los 40 años.

 Iberdrola-Galán, con centrales de gas infrautilizadas, con sede en el País vasco -donde hay una fuerte oposición a reabrir Garoña- y con ganas de reverdecer aún más si cabe su marca, presiona al Gobierno. ¿Para qué? Lo dijo el propio Sánchez Galán en la junta general: Garoña, sostuvo “no es viable económicamente”, algo que se puede extender al resto de los activos nucleares. Según explicó Galán, esos activos se encuentran en una situación idéntica a Garoña; “se encuentran en pérdidas” y no son viables.

El origen de las presuntas pérdidas

El ejecutivo salmantino, que no suele dar puntada sin hilo, apuntó, por supuesto, al origen de esas pérdidas:  los impuestos y las obligaciones exigidas, que absorben el 50% de los ingresos. Galán se apuntaba así a la tesis expuesta a finales de febrero por el nuevo presidente de la Sociedad Nuclear Española (SNE), José Antonio Gago: el Gobierno tiene que bajar cargas al sector si quiere seguir contando con el 20% de la producción eléctrica que aportan las centrales y controlar la  emisión de CO2.

Con el objetivo claro -o menos impuestos o amago de abandono-, Iberdrola ha elevado la presión a su socio Endesa y al Ejecutivo. La vía: el burofax. De nuevo, la polémica se refiere a la vida útil de las centrales. Las de Almaraz (Cáceres) y Vandellós tienen que pedir ampliación para funcionar más allá de 2020. Según la normativa, la solicitud la tienen que plantear los dueños -en este caso Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa- tres años antes de que cumpla el plazo. Iberdrola quiere reinterpretar la normativa y que el Ministerio de Energía autorice retrasar la solicitud de ampliación a 2019, un año antes de que venzan los plazos. Se trata de apurar al máximo.

Endesa y su propietario italiano Enel, no está de acuerdo con las tesis de Sánchez Galán. La que fue joya pública del sector energético español, es ahora una pata clave para Enel, empresa controlada por el Estado italiano. Endesa, bien ordeñada vía dividendos, aporta a la eléctrica italiana centrales nucleares fuera del territorio y los proyectos renovables que la española desarrolló, sobre todo, en América Latina. Lo que ENEL no consigue en Italia lo quiere en España ( parlamento-italiano-prohibe-centrales-nucleares )

“No vamos a cambiar de posición” sostienen fuentes de Endesa. Por eso, la compañía va a ignorar el bombardeo de burofax. Ni habrá cambio de posición en Garoña -se precisa unanimidad de los socios para hacerlo-, ni se atenderá la petición para retrasar la toma de postura sobre Almaraz y Vandellós. “Apostamos por el funcionamiento a largo plazo de las nucleares”. En consecuencia, sostienen las fuentes consultadas en la compañía que preside Borja Prado, Endesa seguirá los procedimientos establecidos.

De donde viene Borja Prado Eulate (presidente de ENDESA)

Las prácticas incívicas de la Endesa de Borja Prado

El parlamento italiano prohíbe las centrales nucleares

Centrales italianas desmanteladas o en proceso de desmantelamiento

Aznar vende la mejor empresa española que ahora es del Gobierno italiano

Fuente:  www.bez.es

El alcalde de Zamanzas pide en Bruselas el cierre definitivo de Garoña

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Juan José Asensio ha realizado esta solicitud en el marco de la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, desde donde se han comprometido a requerir información a las comisiones de Energía y Medio Ambiente, así como al Ejecutivo central, acerca de los cambios que se han acometido en la planta para poder reabrirla, según ha informado Imagina Burgos.

El alcalde del Valle de Zamanzas ha centrado su intervención, de cinco minutos, en los fallos estructurales de la central y en la necesidad de revisar el modelo energético español, con el objetivo de favorecer uno que priorice las energías “limpias y renovables” y ha pedido “que se deje de multar por usar la energía solar”, a la vez que ha solicitado que se trabaje en planes energéticos a largo plazo y no en “improvisaciones de licencias que sólo ayudas a la cuenta de beneficios de las grandes empresas energéticas”.

Asensio ha remarcado que la planta nuclear de Santa María de Garoña es una “central obsoleta”, que ya ha cumplido con su cometido, y ha recordado que la instalación lleva parada desde diciembre de 2012, así como que tenía previsto por mandato gubernamental su cierre el 6 de julio de 2013. Asimismo, ha explicado que la planta nuclear burgalesa ha notificado 136 incidentes en su último periodo y ha reiterado que “arrastra desde hace más de 30 años fallos estructurales de diseño” en la vasija del reactor.

El regidor municipal ha realizado una valoración “positiva” tras su comparecencia ante el Parlamento Europeo, ya que considera “un logro importante” que el alcalde de un pequeño pueblo de Burgos haya podido trasladar su reivindicación ante este organismo internacional.

Fuente : 20minutos.es